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LA ECONOMIA DE ISRAEL


Del colectivismo socialista a su integración en los mercados mundiales
Félix Bornstein
Infomedio.org

Félix Bornstein analiza la evolución de la economía de Israel, desde sus inicios marcados por el colectivismo socialista a su integración en los mercados mundiales. La gestión de la vida económica israelí durante los primeros veinte años de su creación fue netamente socialista, dirigida de abajo arriba con la consiguiente imposición de la sociedad sobre el Estado, en lo que se denomina el "experimento menchevique". Tras el agotamiento de este modelo, llega la liberalización a finales de los años 70 y se reduce gradualmente el peso del sector público. Israel es hoy un gran ejemplo de innovación tecnológica y un país plenamente integrado en la economía global, aunque la práctica inexistencia de relaciones con sus vecinos árabes es un lastre para la integración del Oriente Medio en todos los niveles. Félix Bornstein es abogado y colaborador del diario El Mundo.

La partición de Palestina en noviembre de 1947 y la proclamación del Estado de Israel en mayo de 1948 presentan una singularidad relevante respecto a otros procesos de descolonización producidos durante el siglo XX. Generalmente, la potencia colonial dejaba a su marcha del territorio una estructura organizativa, compuesta en gran parte, al menos en los escalones medios y bajos, por una burocracia de origen nativo que los estados emergentes podían aprovechar o no.

Los nuevos estados surgieron de un proceso de transición política y administrativa y eran libres de aceptar o repudiar las instituciones transmitidas por la antigua potencia ocupante. Era una obligación de derecho público internacional para esta última garantizar una transición ordenada a la nueva realidad poscolonial. A partir de aquí empezaban las peculiaridades y las divergencias de cada proceso. Precisamente la quiebra de este principio en el caso que nos ocupa desmiente de plano las alegaciones árabes que acusan a Israel de ser un estado colonizador o de haber sido la punta de lanza de los antiguos intereses occidentales (siempre renovados y permanentes, según los palestinos) en Oriente Próximo. Además, dicha ruptura tuvo su impacto en el sistema económico de la región, aunque resulta más apropiado hablar de dos sistemas muy diferenciados.
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En el caso de autos, Gran Bretaña, como potencia mandataria de la Sociedad de Naciones y administradora del fideicomiso internacional sobre Palestina que reemplazó, al término de la Gran Guerra, a la soberanía del imperio turco, no dejó nada aprovechable tras su evacuación del territorio. El Gobierno de Su Graciosa Majestad, por el contrario, legó la llama encendida del enfrentamiento de dos comunidades a las que había intentado manipular durante los últimos veinticinco años. En el aspecto económico, el resultado de esta política británica de tierra quemada era previsible: el nacimiento de dos economías aisladas la una de la otra que no sólo decidieron romper con el pasado británico, sino que además nacieron condicionadas por la violencia y la guerra y por las respectivas alianzas internacionales derivadas del conflicto entre los nuevos agentes. Sin embargo, las dos economías no tenían el mismo nivel de desarrollo y organización. Los judíos, en el medio siglo anterior a la partición, habían desarrollado una serie de organizaciones de gran racionalidad que a la postre se impusieron sobre un "pathos" institucional, el palestino, mucho más precario. El territorio era parecido. Los agentes que querían perpetuarse sobre el mismo, no.
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Punto de partida. Los años fundacionales.

En el lado judío, las instituciones económicas (como las políticas) del nuevo Estado fueron las transmitidas, sin solución de continuidad, por el "Yishuv", que se habían ido creando, al compás de las sucesivas oleadas de inmigrantes, de forma paralela y autónoma respecto a la administración del fideicomiso británico. El sistema económico pivotaba sobre la Histadrut ("organización", en hebreo), acrónimo de Federación General del Trabajo Judío en Israel, fundada en 1920. Más allá de su carácter sindical, la Histadrut era el eje monopólico de la estructura social israelí e influía grandemente además sobre otros elementos exógenos, pero en buena parte satélites suyos, como el movimiento cooperativista de explotaciones agrarias, las distintas agrupaciones de "kibutz" y el Hityashvut, la organización que estaba a cargo de los asentamientos de pioneros. La Histadrut (dominada por el Mapai, como principal partido israelí) permaneció intacta después de la Guerra de Independencia. Podemos hablar cabalmente del "sistema Mapai-Histadrut", cuyo predominio, en lo económico, se lo daba fundamentalmente su control absoluto sobre el "Kupat Holim", o Fondo de Salud Obrera. La gestión de la vida económica israelí (colectivizada en su práctica totalidad), durante los primeros veinte años del Estado, no se basó, pues, en el juego de un inexistente mercado libre de bienes y servicios, así como de capital y trabajo, sino en el funcionamiento de una economía dirigida por lo que Amos Perlmutter(1) ha denominado el "sistema de partidos clave", conjunto en el que resultaba hegemónico, aunque nunca consiguió mayoría absoluta en la Knesset, el Mapai, cuyos cuadros dirigentes eran en su mayoría antiguos emigrados de origen asquenazí. El Estado recién nacido era un apéndice patrimonial del sistema preestatal Mapai-Histadrut y las instituciones económicas del joven Israel no eran otra cosa que una hechura privada de dicho sistema, aunque extendida a todos los ciudadanos. En consonancia con ello, tampoco existía una administración pública profesionalizada y apolítica, sino una máquina burocrática de naturaleza privada a la que se habían traspasado los medios humanos y materiales que se habían ido desarrollando en el Yishuv de la era británica, siempre dominado, como hemos visto, por el movimiento laborista. De esta forma, el nacionalismo y el obrerismo se introdujeron en el Estado de manera "natural" y sin apenas oposición.
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Así, durante sus dos primeras décadas de vida existió, más que un sector público neutral con respecto a la sociedad, un movimiento hegemónico en la propia sociedad israelí que controlaba las relaciones industriales, la salud, la política de inmigración (entre 1949 y 1951 unos 600.000 judíos arribaron a "Eretz Israel", doblando su población), e incluso la organización del ocio y el tiempo libre de los trabajadores. El primer ministro David Ben Gurión combatió tal estado de cosas con su política (fallida, salvo en las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF)) de la "mamlajtiut", un término hebreo que traducido literalmente al castellano significa "monarquía". Realmente, los intentos de Ben Gurión de despolitizar y desprivatizar las funciones del complejo Mapai-Histadrut aproximan semánticamente el concepto de "mamlajtiut" al significado de "estatización"(2). Sin embargo, hasta bien entrados los años 60, el intento de fundación de este orden político y económico estatal, superior a la sociedad (a su vez controlada por el Mapai), fracasó en términos generales (con la aludida excepción de las IDF, a partir de su reforma en 1956), lo que explica en parte las peripecias de la carrera política de Ben Gurión hasta desembocar en su salida del Mapai al comienzo de los citados años 60 y la creación de una nueva organización política (el Rafi, años después reintegrado a la coalición laborista).


Israel fue en sus comienzos un Estado-partido. La existencia de una estructura socioeconómica netamente socialista, pero dirigida de abajo arriba con la consiguiente imposición de la sociedad sobre el Estado, justifica, creo yo, el hallazgo terminológico de "experimento menchevique" que le han asignado algunos estudiosos del Estado israelí. Como, además, esa estructura se estableció durante sus comienzos también sobre un espacio nuevo e imprevisto –el desierto del Negev-, no adjudicado, salvo una pequeña extensión, a Israel en la partición internacional de 1947, con sus correspondientes planes de irrigación agraria, explotación de sus recursos mineros, nuevos asentamientos humanos, etc., puede decirse que el nacimiento y los primeros años de vida del Estado de Israel fueron insólitos y llenos de exotismo para la ciencia política clásica. ¿Quién hubiera podido imaginar poco antes que a un recién llegado al orden internacional de posguerra se le tendría que analizar con una lente doble que captara, al mismo tiempo, su condición de obrero menchevique y colono del "far west"? Éste es el Israel, sobrio hasta lo espartano, que relató para el público español el gran Josep Pla en sus extraordinarias crónicas periodísticas de su visita al país durante el año 1957, editadas en castellano no hace mucho. (3)

Además de sometida a esta orientación ideológica, la economía israelí de los primeros tiempos fue tributaria de su escasez de recursos materiales, sobre todo de su falta de capital financiero. En unas circunstancias políticas y económicas tan precarias era imposible una afluencia masiva de capitales privados, que naturalmente sólo se mueven si se les garantiza su seguridad y unas ganancias aceptables a corto plazo. Tenía razón, por ello, León Lapacó (4) cuando afirmaba que "en donde la Histadrut penetra, el capital privado puede seguir". Lógicamente, las fuerzas financieras privadas con las que contaba Israel fueron al principio muy modestas.
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Todo lo anterior no significa que Israel tuviera voluntad de autarquía. Israel tenía su propio modelo de desarrollo económico y simultáneamente la necesidad de comerciar con el exterior, dos aspectos perfectamente compatibles. Pero la geopolítica estaba en su contra y Nasser, el "rais" egipcio, intentó estrangular económicamente al Estado hebreo con su doctrina de los "Tres Círculos" (el árabe, el islámico y el africano). Era anatema en el Oriente Próximo poscolonial colaborar con Israel y, a este boicot de "anillos concéntricos", el Estado judío replicó, de forma ciertamente poco eficaz, con su estrategia del "Anillo Exterior", una alianza periférica a la que apenas se dio publicidad trabada entre 1957 y 1963 con países como Turquía, Irán y Etiopía, naciones entonces enfrentadas por diversos motivos a Egipto. Todo menos ser "un mendigo en una trinchera al que disparan desde todos los frentes", como dijo Isser Harel, director del Mossad(5).
Volvamos a la evolución interior de Israel. Fueron los tecnócratas y los políticos más jóvenes (Dayan, Peres y Eban, fundamentalmente) los que, poco a poco, consiguieron levantar un sector público estatal arrancado al movimiento laborista en cuestiones clave, como la educación (1953), las oficinas de empleo (1958) y la seguridad social, aunque luego ésta revirtió transitoriamente a la Histadrut, que no quería darse por vencida. Hasta 1980, Israel no tuvo un sistema estatal de salud.

Mediada la década de los 60, la expansión del colectivismo económico había alcanzado su techo y daba las primeras muestras de agotamiento. Creo que se puede relacionar legítimamente esta valoración con un hecho, acaecido precisamente en 1965, como la constitución del bloque Gajal (Herut-Sionistas Generales) para competir con el Mapai en las elecciones parlamentarias de ese año. Sin embargo, el período de entreguerras que va de 1967 a 1973 vio lo mejor del espíritu de influencia del "sistema Mapai-Histadrut" sobre la sociedad israelí y constituyó "la edad de oro del colectivismo laborista"(6). Israel alcanzó entonces sus mayores cotas de productividad, renta per cápita y población desde 1948. La "Maaraj" (Alineación) fue el apogeo del socialismo y, el 21 de enero de 1968, acogió en su seno al Mapai, a Ajdut Haavodá y al Rafi, dando lugar a la creación del Partido Laborista, al que luego se unió electoralmente el izquierdista Mapam. Paradójicamente (al fin y al cabo se trataba de una vieja disputa entre diversas visiones socialistas sobre la preeminencia de la sociedad o el Estado), la fusión de estas fuerzas dispares en el nuevo conglomerado laborista y su dominio de la escena política en los años siguientes significaron resueltamente la victoria definitiva de la "mamlajtiut" sobre el particularismo anterior. El Partido Laborista nació bien ensamblado, pero pronto tuvo que hacer frente a otros retos inéditos y en esta ocasión la realidad no le produjo las mismas satisfacciones.
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Cambio de rumbo. Los inicios de la liberalización

1977 Fue el año del "maapaj", de la irrupción y el triunfo inesperado de los antiguos "prishim" ("renegados"), la fecha de ascenso al poder de la coalición del Likud, los herederos del Herut. El Likud supo captar perfectamente los cambios demográficos habidos en Israel, la eclosión de los judíos sefardíes y orientales y los deseos de un electorado muy joven (el 51% del censo electoral de 1981, el gran año del Likud, no llegaba a los 40 años de edad) ansioso, en contra del tradicional colectivismo asquenazí, que apenas le rendía beneficios, por mirar preferentemente hacia el futuro y desligarse del pasado. Aparte de sus diferencias económicas, de su menor renta y peor situación comparativa, estos grupos emergentes tenían poco que ver con la cultura sionista de los fundadores del Estado, por lo que los conceptos socialistas y la organización colectivista de la vida social les eran muy ajenos. Su masiva procedencia geográfica, extraeuropea y mediterránea, su inmigración reciente y sus altas tasas de natalidad, fueron factores determinantes de una reorientación profunda de la política israelí y, desde luego, propiciaron que su economía comenzara a variar el rumbo.
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A ello debe añadirse que el peso del sector público, dado su tamaño excesivo, había dejado de ser funcional en una economía, como la israelí, en constante crecimiento y urgida por la necesidad de cambios cada vez más acelerados. El intervencionismo estatal en la economía –en 1971, por ejemplo, el gasto público ascendió a un 50% del PIB(7)-, era contemplado como un lastre para el desarrollo del país por capas cada vez más numerosas de la población. El Gobierno, además de la gestión directa de los servicios de correos, teléfonos, radio y TV, los servicios ferroviarios y la inversión y mantenimiento de regadíos, tenía una participación de más del 50% en unas 200 empresas públicas, Histadrut aparte, cuyas industrias y cooperativas de servicios, en 1973, aportaban el 17% del PIB y el 22% del empleo nacional(8). Esta situación empezó a resquebrajarse, como hemos visto, con la llegada del Likud al poder en 1977 y su política liberal de facilitar la autorregulación de los mercados de bienes, servicios y capitales, la paulatina renuncia al control administrativo sobre los precios y la puesta en marcha de un proceso de liquidación de la participación estatal en numerosas empresas públicas. Dicha estrategia incrementó la actividad económica en general y el nivel de exportaciones en particular, apalancadas sobre todo en el sector agrario, además de inyectar liquidez en la economía.
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Desde comienzos de los años 60, la industria israelí había sustituido a la agricultura como principal motor económico. En 1972, la producción industrial duplicó la de 1967, y el valor de sus exportaciones durante el período 1968-1973 experimentó un alza del 300%. En 1978, la exportación industrial fue de 3.900 millones de dólares (sin contar los diamantes, 1.700 millones en 1980), y todo ello con un notable aumento de la producción y el consumo internos, mientras que las exportaciones agrarias fueron de sólo 600 millones de dólares. En la actualidad, la composición del PIB israelí se distribuye entre el 2,4% que aporta la agricultura, el 30% que representa la industria y el 67,6% de los servicios. Pero estas cifras no nos dirán nada por sí mismas si no desglosamos la ocupación laboral por sectores, en los que la agricultura, dado su alto valor tecnológico, está fuertemente sobre-representada (con un 18,5% del total), a costa –relativamente- de los servicios (el 50%), la industria (el 23,7%) y otros (el 7,8%). Es decir, la situación actual de Israel, de la que enseguida hablaré, tiene mucho más que ver con los cambios institucionales operados desde finales de los años 70 del siglo pasado, urgidos por las exigencias de un continuo desarrollo industrial y tecnológico aplicado a todos los sectores de la economía, que con las lejanas fechas fundacionales del Estado. Esto, obviamente, no es patrimonio exclusivo de Israel, pero aquí sí es cierto que la liberalización y privatización de la economía han contrastado más fuertemente que en otras latitudes con las circunstancias anteriores. Es un sistema único en la historia reciente -el sionismo socialista- el que se ha venido abajo.
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Un gran ejemplo de innovación tecnológica exigido por la economía global

El PIB israelí creció un 800% entre 1950 y 1973. Pero este aumento no pudo corregir uno de los problemas crónicos de Israel: el déficit de su balanza de pagos y el servicio de su deuda, ocasionados fundamentalmente por sus necesidades militares, que incluso hoy requieren la atención de cerca de un tercio del presupuesto y que han ocasionado unos índices de inflación descomunales (nada menos que del 120% en 1980), aunque esta situación se ha atemperado mucho en la actualidad. Hoy la tasa de inflación es menor de dos dígitos, algo insólito en su historia económica, pero aún así el déficit sigue lastrando el desarrollo israelí y, además, presenta una vertiente política que amenaza la independencia del país. De esto hablaré luego con algo de detalle.
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A fecha de hoy, Israel está plenamente integrado en la economía global gracias a su fomento de una "economía de la oferta" (quizás con la excepción del sistema bancario, todavía muy protegido e ineficiente) que se aceleró al iniciarse este siglo XXI bajo la batuta del ministro de Economía Benjamín Netanyahu. La gran paradoja (quizás sólo aparente) de esta integración en los mercados mundiales –los principales socios de Israel son la Unión Europea, Estados Unidos y China- es que no funciona en el entorno geográfico más próximo, no afecta a su "hinterland" por obvias razones políticas (y también de índole comercial) que han condicionado la estrategia económica de Israel. La "geoeconomía", ese modo de ver las relaciones internacionales propuesto por los profesores Edward Lutwak y Paul Kennedy hace ya casi treinta años, es una ciencia ineludible para explicar el pasado de Israel y, sobre todo, para desentrañar su presente. Porque la maldición de la "geopolítica" en un entorno de vecinos hostiles que le fue consustancial en sus primeros años de vida, ha podido ser contrarrestada por Israel, al menos en una parte considerable, por su apreciación lúcida de una visión modernizada de la “geoeconomía” y sus ventajas en un sistema económico que, desde los años 90 del siglo pasado, tiene un tamaño mundial. Es la "geopolítica" la que nos da una respuesta a la pregunta de por qué Israel no pertenece al club privilegiado de los países de la OCDE, a pesar de cumplir todas las condiciones requeridas, mientras que es la "geoeconomía" la que explica su pertenencia, desde su creación en 1995, a la Organización Mundial de Comercio.
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La práctica inexistencia de relaciones económicas entre Israel y sus vecinos árabes es un lastre para la integración del Oriente Medio a todos los niveles, impuesto por dichos vecinos, que a su vez, empeora, dentro de un círculo vicioso, su estabilidad política y el desarrollo económico conjunto de la zona. No obstante, la economía israelí ha echado mano especialmente de la diplomacia para romper este cerco y, gracias a su potencia y diversificación económica, mantiene desde hace mucho unas prósperas relaciones comerciales con Estados Unidos y con la Unión Europea, estas últimas intensificadas (además de por una serie de acuerdos preferenciales, especialmente la concertación en 1975 de un acuerdo bilateral de libre comercio y, en 1985, la firma de un tratado de asociación económica más intensa) después de la suscripción por Israel del Acuerdo Euro mediterráneo de Asociación (vigente desde el año 2000), merced al cual se ha creado una amplia zona de libre comercio entre la Unión Europea y los países de la cuenca mediterránea.
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Sin embargo, la principal virtud económica de Israel ha sido entender que la globalización ha modificado las dimensiones tradicionales del tiempo y el espacio. Israel, pese (o quizás, gracias) a lo limitado de su superficie y de su población, ha desarrollado su gran ventaja competitiva en el campo de la formación profesional, en el capital humano y en la aplicación de este capital a su especialización tecnológica dentro de la economía global (con una atracción de 50.000 millones de dólares en inversiones extranjeras en el ramo de la alta tecnología). Un par de muestras: Israel tiene el mayor plantel de ingenieros por número de habitantes, y sus empresas ocupan el segundo lugar, después de Estados Unidos, respecto a su cuantía, en el índice bursátil Nasdaq (también es el segundo país del mundo en registro de patentes), copando sectores como la electrónica, la informática, la nanotecnología, biotecnología y también la industria farmacéutica (véase el caso de la multinacional farmacéutica "Teva", con 30.000 empleados y unos beneficios, en 2007, de 10.000 millones de dólares).

Pero una moneda siempre tiene dos caras. Pese a sus logros espectaculares, el moderno liberalismo económico de Israel ha ensanchado la brecha entre ricos y pobres, entre un centro próspero y una periferia mucho menos desarrollada. Estos desequilibrios, actuando sobre el "melting pot" de la cultura multiétnica del país (más de 3 millones de judíos, de 90 países, absorbidos desde la fundación del Estado, nacimientos aparte) y sobre las diferencias religiosas y políticas de sus ciudadanos, acentúan los riesgos de fragmentación y deslegitimación del Estado. Otro problema cuya solución está pendiente es la integración plena de los ciudadanos árabes, cuyos ratios socioeconómicos son muy inferiores a los de los israelíes judíos. En cualquier caso, un 25% de la población total israelí está por debajo del umbral de pobreza, mientras crece la desigualdad, como lo refleja el Instituto del Seguro Nacional (datos de 2004), que certifica un índice Gini de 0,38, que incluso asciende al 0,52 si se contempla sólo la renta ganada (antes de impuestos pagados y transferencias estatales recibidas).

Si no nos fijamos (¿podemos hacerlo?) en las cuestiones de la igualdad y la distribución de la riqueza, y dirigimos la mirada sólo a las cifras macroeconómicas más recientes, la prosperidad y la eficiencia del sistema económico israelí son las mayores de su corta historia. El período 2004-2007 ha sido de gran crecimiento económico, siempre con tasas superiores al 5% (aunque, previsiblemente, en este año 2008 será, según estimaciones oficiales, sólo del 2,9%, debido al estancamiento de la economía mundial). La renta per cápita es de unos 28.000 dólares, el desempleo es soportable (en febrero del 2008 se ha situado en el 6,5%, un índice históricamente bajo en los últimos años) e incluso la inflación (el problema económico más letal para Israel en sus primeras décadas de vida) también es hoy excepcionalmente baja (el 0,4% interanual), lo que acrecienta su competitividad dentro de la economía global.
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Dependencia exterior

El desarrollo económico de Israel, como vemos, ha sido impresionante. Al mismo tiempo, podemos decir que Israel ha compartido este desarrollo con los demás, al ser un país innovador y puntero en el hallazgo de remedios tecnológicos a problemas humanos acuciantes como consecuencia de la urbanización, la explotación de los recursos naturales y la sobrepoblación. La demografía israelí es una de las más altas del mundo, pero esta densidad poblacional específica respecto a un territorio tan limitado ha sido un estímulo para solucionar unos problemas hoy universales e Israel está siendo un factor clave en la división internacional del trabajo económico (9)
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Pero Israel tiene su talón de Aquiles en la gran dependencia de la ayuda económica de Estados Unidos. En cierta manera, la economía israelí es una economía subsidiada al poder destinar recursos a su aparato productivo, liberándolos de los compromisos presupuestarios para las atenciones de la defensa militar y la seguridad gracias al apoyo norteamericano que rellena este hueco financiero. Hasta el ejercicio de 2005, la asistencia norteamericana directa a Israel (subvenciones a fondo perdido y préstamos), en acumulación histórica, había ascendido a 154.000 millones de dólares, sin incluir otros beneficios financieros adicionales por concesión de ayudas con contraprestaciones "blandas" , en forma, por ejemplo, de préstamos no reembolsables. La asistencia exterior directa, en la actualidad, es de unos 3.000 millones de dólares al año, lo que representa aproximadamente el 2% del PIB de Israel, pero el total de ayudas asciende probablemente a una cifra cercana a los 4.300 millones, por la vía de anticipos, préstamos sin interés o con baja carga financiera, garantías de crédito frente a la banca privada o reinversión de la ayuda no gastada en deuda del Tesoro norteamericano con devengo de los correspondientes intereses. También existe en la legislación tributaria federal de los Estados Unidos una serie de ayudas (bonificaciones y deducciones) destinadas a las donaciones y suscripción de las emisiones de deuda pública israelí por ciudadanos norteamericanos, que actualmente significan unos 2.000 millones de dólares anuales. Se trata de un conjunto de ayudas inusual para el presupuesto norteamericano si estimamos su impacto favorable sobre una población de sólo siete millones de individuos. Egipto (con una población muy superior), por ejemplo, recibe de Estados Unidos unos 2.000 millones de dólares al año(11) y Jordania una partida de unos 570 millones.
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La restricción militar

Los datos anteriores nos obligan a tratar, aunque sea de manera breve y parafraseando a J.M. Keynes, de las consecuencias económicas de la guerra. La guerra –o el miedo a la misma- es el principal lastre para la economía en Oriente Medio. Poco después de la firma de los acuerdos de Oslo (el 20 de agosto de 1993), Shimon Peres publicó un libro(12), en colaboración con Arye Naor, en el que se mostraba muy esperanzado sobre el nuevo escenario internacional que parecía abrirse inmediatamente después de Oslo I. El diagnóstico de Peres sobre los gravísimos problemas económicos de la zona (falta de crecimiento y pobreza generalizada en los países árabes, obviamente un lastre mucho más pesado que los problemas específicos que perjudican a Israel y a su estructura económica), causantes a su vez de una endémica incertidumbre política (amenaza del integrismo islámico, falta de legitimación de los sistemas políticos tradicionales...), era acertado y no se podía negar: "la única solución posible es la paz", afirmaba. Peres tenía razón. Los economistas debaten a menudo sobre la rentabilidad y el valor económico de las inversiones en bienes y servicios militares. Es cierto que estas inversiones tienen su aplicación en la, llamémosla así, "economía civil", a través del desarrollo tecnológico que impulsa la investigación militar. El tractor es el sucesor natural del tanque, después de la Iª Guerra Mundial. El microondas doméstico procede de las mejoras en los sistemas de radar antiaéreos de la IIª Guerra. Pero, aún así, casi todos los expertos están de acuerdo en que la productividad y el valor añadido de la industria militar tienen un efecto limitado sobre el desarrollo de la economía en su conjunto y sobre los niveles de empleo. Aparte de eso, la revolución tecnológica encarece inevitablemente y a ritmo cada vez mayor el gasto militar de carácter disuasorio en tiempos de paz (en nuestro caso, es preferible hablar de "no guerra"), detrayendo recursos de las actividades que más influyen en las tasas de crecimiento y alivian la pobreza, por no hablar de los daños ocasionados a las infraestructuras cuando el peligro de guerra se consuma en la realidad. Unos presupuestos militares excesivos son un círculo vicioso que destrozan la prosperidad y comprometen, no sólo el crecimiento económico, sino también la distribución de la riqueza. Las inversiones militares no son tales, sino un despilfarro de capital. Piénsese que Israel soporta una descomunal deuda pública del 82,7% del PIB, causada en gran parte por sus necesidades militares. De esta forma, el proceso de liberalización económica, intensificado al doblar página el siglo XX, tiene, como hemos visto, su talón de Aquiles en el fuerte porcentaje que mantiene el gasto público en defensa y seguridad en relación con el producto nacional bruto de Israel, una proporción que le aleja de los países de economía más desarrollada e impide que se complete el proceso "natural" de expansión de la economía israelí.
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A pesar de que el gasto presupuestario israelí en defensa asciende al 26% y es el mayor de la zona (sólo superado por Siria, que destina un 50% de su presupuesto de gastos), el Estado hebreo está en mejor situación que sus vecinos árabes, por su menor crecimiento demográfico y su superior renta per cápita, para capear los demoledores efectos políticos y sobre el bienestar de los ciudadanos que la "restricción militar" impone a la economía. Además, sus elevados ingresos públicos le permiten costear un buen sistema de salud, al que en las vísperas de los acuerdos de Oslo ya dedicaba un 3,2% del presupuesto y sobre todo un excelente nivel educativo (con una asignación presupuestaria del 7,1%). Aún así, el lastre bélico sobre la economía es evidente. En el libro antes citado, Shimon Peres evaluaba (sin contar los daños en infraestructuras) en mil millones de dólares diarios el coste de una futura guerra. ¿Cuánto ha costado la campaña del Líbano del verano de 2006, cuál fue su impacto en las infraestructuras del norte del país? Todo ello sin computar los costes indirectos de la permanente situación de tensión prebélica en la zona para un país con apenas siete millones de habitantes, que tiene que movilizar de manera prolongada y "sacar" de la economía productiva (y del sistema educativo) a miles de jóvenes soldados y reservistas, aunque esta situación ha mejorado con la masiva llegada de inmigrantes procedentes de la extinta Unión Soviética en los años 1990-91. A lo que debe añadirse un perjuicio que comparte con todos sus vecinos, como son las oportunidades económicas perdidas por la falta de relaciones comerciales entre ellos y la perpetuación de economías estancas y con una escasa integración regional, por no mencionar las elevadas primas de los seguros del transporte internacional que cargan las compañías en todas las áreas geográficas de alto riesgo para los bienes y las personas.
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En 1999, el propio Shimon Peres, a pesar del asesinato de Rabin y, en general, del frenazo del proceso de paz con los palestinos, seguía siendo optimista. En su libro "Que le soleil se lève"(13) llega a afirmar que "la guerra ya no está a la orden del día", que "estamos saliendo de la noche de las guerras" y que "aquel que no se estanque en el pasado y dirija la vista hacia el futuro podrá ver el alba de la nueva época de la que hablaron los profetas Isaías y Miqueas". Bueno, en lugar de los sueños de los profetas del Tanaj, lo que llegó poco después de la rutilante promesa del hoy Presidente de Israel fue la IIª Intifada (septiembre de 2000), las bombas humanas de Hamas, la reaparición de Al Queda como amenaza planetaria y el peligro no inferior, estratégico y nuclear, de los ayatolás iraníes. El brillante porvenir de Israel e incluso el propio momento en que se pronunciaba Peres (en 2000, la economía israelí crecía a un estratosférico 8,9%), dio paso, sin solución de continuidad, a un decaimiento sostenido: tasas de crecimiento negativo de un –0,4% en 2001 y -0,6% en 2002, una recesión en toda regla que empezó a remontarse en 2003 (crecimiento ya de un 2,2%) y de algo más de un 5% anual entre 2004 y 2007. ¿Puede afirmar un observador sensato que el futuro de Israel se encuentra libre de graves incertidumbres?

Interludio: una breve pausa valorativa.

Al sionismo colectivista basado en el trabajo físico le sucedió la liberalización económica, las buenas magnitudes de la macroeconomía y elevados índices de desarrollo, pero también le siguió el aumento de la brecha de la desigualdad dentro del Estado hoy sexagenario. Por otro lado, la paz y unas relaciones aceptables con los países árabes, aunque en su conjunto son mejores que en 1947-49, no han traspasado los dominios de la utopía. Sólo con Egipto y Jordania mantienen los israelíes una limitada "paz fría". Israel tiene para sus vecinos más o menos la imagen de siempre, mientras se da la paradoja de que Israel sí sabe y es plenamente consciente de lo mucho que ha cambiado desde 1948.
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Las metáforas no suelen perder su validez argumental y, a menudo, la indagación más efectiva sobre la realidad histórica y las circunstancias del presente pertenecen al campo de las bellas artes. Eran Kolirin, director de la película "La banda nos visita" (año de producción, 2007), ha comentado al estrenarse en las pantallas: "Se han hecho muchas películas refiriéndose a la cuestión del porqué no hay paz, pero, al parecer, son pocas las que se han hecho hablándonos del porqué necesitamos la paz por encima de todo. Ya no vemos lo obvio en medio de conversaciones que se centran en las ventajas económicas y en los intereses. Acabada la jornada, mi hijo, y el hijo de mi vecino se encontrarán -estoy seguro de ello- en cualquier gran área comercial de neones parpadeantes, bajo el cartel gigante de McDonald´s. Puede que haya cierto bienestar en ello, no lo sé. Pero de lo que no hay duda es de que hemos perdido algo por el camino. Hemos trocado el amor auténtico por el sexo de noche única; el arte por el comercio; y el contacto humano, la magia de la conversación, por la cuestión de cuán grande es el trozo de pastel que podemos agenciarnos". Finalmente, Kolirin apostilla: "Con el tiempo, hemos llegado a olvidarnos de nosotros mismos". Ante semejante desahogo y rechazo apasionado de la postmodernidad del país, incluida la de su economía, me pregunto: ¿cuántas personas en Israel, sin descontar a los que, como el joven Kolirin, apenas tienen treinta años de edad, sienten nostalgia de la herencia perdida?; ¿cuántos la han olvidado o ni siquiera la han conocido?; ¿hay algún israelí que, si pudiera, volvería a querer ser menchevique?; ¿o son estas preguntas totalmente inoportunas y absurdas?

Israel y los españoles...y una estrategia a larga distancia

No debo finalizar este análisis sin referirme a las relaciones bilaterales entre España e Israel. “Ese paso que nos falta” es el acertado y gráfico subtítulo de la colaboración ("Relaciones económicas España-Israel") de Eva Levy Bensadon en la obra colectiva "España e Israel" (14) publicada con ocasión del vigésimo aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos Estados. En efecto, el grado de implicación mutua entre las dos economías es casi inexistente, pese a la homogeneidad en los ratios fundamentales de sus estructuras económicas. Así, la renta per cápita española y la israelí son algo superiores a 25.000 dólares. España e Israel ocuparon respectivamente, en el año 2004, el 20º y el 22º puesto en la lista de países desarrollados que elabora anualmente el Banco Mundial. Y la tasa de desempleo es similar (alrededor del 10% en ambos casos durante los últimos años, si bien, y como antes vimos, Israel ha mejorado mucho esta cifra en los últimos tiempos). Los dos países, aunque con una demografía muy diferente, pertenecen al área mediterránea y un 20% de los israelíes habla o al menos entiende el idioma castellano. Sin embargo, el nivel de intercambios es raquítico. Las cuotas de inversión en el otro territorio son inapreciables y lo mismo ocurre con sus respectivas cuotas de mercado, inferiores en todo caso al 2%.
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Esta atonía se debe a la imagen poco positiva de Israel en España (no al revés, dado el interés creciente que despierta España entre los israelíes), sobre todo desde el año 2000, al surgir la Segunda Intifada. Algunos pueden encontrar lógica esta rarefacción del ambiente, pero entonces deberían interrogarse por qué no ocurre lo mismo con Italia, Francia y Alemania, países con los que Israel mantiene un comercio exterior muy importante, aunque las exportaciones de los mismos a Israel están bajando significativamente en la actualidad por el encarecimiento del euro en relación al shekel. Revertir esta tendencia llevará su tiempo y aquí la diplomacia adquiere un valor económico de primera importancia, sobre todo en campos como la prensa o la universidad. Mientras tanto, la economía española perderá, como ya sucede actualmente, una gran oportunidad de negocio en segmentos como las infraestructuras israelíes (relativamente deficitarias como consecuencia del drenaje que suponen los gastos en defensa) o el turismo. Otras oportunidades quizás estén hoy ya amortizadas, como la posibilidad para España de servir de puente entre Israel y Latinoamérica, según veremos enseguida.
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A finales de 2007, Israel suscribió un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Mercosur, el espacio económico fundado en 1991 que integra las economías de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Israel pretende con ello saltar sobre el cerco impuesto por sus vecinos árabes y asegurarse un mercado de 250 millones de consumidores encabezado por Brasil (15). Israel puede suministrar a este mercado alta tecnología, productos agroquímicos y servicios de ingeniería, recibiendo como contrapartida productos cárnicos, cereales y calzado. Con esto se comprobarán, una vez más y si el TLC sigue el curso previsto, los beneficios compartidos de la división internacional del trabajo, como antes dije. Además, las ventajas para ambas partes no son sólo de naturaleza directa. Israel puede servir de puente en las relaciones interamericanas, ya que su alianza estratégica con Estados Unidos y las subcontratas de algunas de sus empresas informáticas y tecnológicas con grandes multinacionales norteamericanas le hacen idóneo para estos contactos. Para Israel, Mercosur significa no sólo una buena oportunidad de negocio directo con esos países sudamericanos, sino la posibilidad de diálogo, a través de los mismos, con el Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Omán), con el que Mercosur tiene muy avanzadas unas negociaciones que probablemente desembocarán en un futuro no muy lejano en la firma de un nuevo TLC. Merece la pena destacar aquí a Qatar, un emirato con el que Israel está anudando ahora unas relaciones excelentes y que también juega en la actualidad un papel prominente, por sus buenos oficios de árbitro en la crisis interna libanesa. Qatar puede "arrastrar" a los países árabes más reacios a relacionarse con Israel y, por ello, los contactos del Golfo Pérsico (o Arábigo, si se prefiere) con Latinoamérica van en la buena dirección también para atender esta finalidad indirecta.
Por otro lado, existe otra vertiente de gran interés político El pacto de Mercosur con Israel alza un cortafuegos a la penetración iraní en Latinoamérica a través de Venezuela y a su vez "enfría" en América las pretensiones bolivarianas de Hugo Chavez y su política contraria al gran mercado para las Américas –el famoso ALCA- promovido por Estados Unidos y siempre bloqueado por el populismo de algunos dirigentes del subcontinente
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Vemos, en cualquier caso y al margen de consideraciones políticas, que se trata de un comercio a larga distancia. Pero, como antes se ha expuesto, se da la paradoja de que la economía israelí quizás sea una de las menos complementarias del mundo respecto a su entorno geográfico. Alfred Tovias, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén (16), ha explicado bien las razones de esta paradoja. Las restricciones políticas y militares conocidas por todos son aquí relevantes y, además, los vecinos de Israel tienen unos mercados muy reducidos, mientras que su producción sólo es potencialmente significativa en el uso intensivo de mano de obra, algo propio de una industria poco cualificada y centrada en los productos de cuero, textiles y transformación de alimentos. Es el caso, por lo demás bien aprovechado (el único por el momento, aunque parece que Egipto puede ir detrás), de las Qualified Industrial Zones (QIZ), las zonas francas adyacentes a Israel que ha abierto Jordania. Son una variante de las célebres "maquiladoras" o "golondrinas" a las que Israel ha transferido, con éxito para ambos socios, una parte considerable de sus instalaciones textiles. Para Israel, acabamos de hablar de ello, sería mucho más importante establecer un comercio normalizado de bienes y servicios con las monarquías del Golfo, unos mercados mucho más potentes, capaces de absorber una cuota o grado de penetración superior al 10% que, en el mejor de los casos, podría representar como mucho el comercio de Israel con todos sus vecinos inmediatos, a pesar del tamaño de la población de estos últimos.
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Finalizaré con una observación de rabiosa actualidad. La balanza comercial israelí es negativa en términos históricos (en el año 2000, de casi 2.500 millones de dólares). En dicho año, las importaciones fueron de 40.968 millones de dólares y las exportaciones de 38.613 millones. A gran distancia de los demás, EE.UU es el principal comprador de bienes y servicios israelíes (14.175 millones de dólares). Esta salida comercial se ha restringido en los últimos meses debido a la fuerte apreciación del shekel respecto al dólar y la crisis de la economía norteamericana (aunque, en menor medida, se da la situación inversa para Israel con respecto a la Unión Europea). Este encarecimiento de su moneda puede agravar aún más el crónico déficit comercial israelí, sobre todo si las diferencias en el tipo de cambio acentúan las exportaciones de productos norteamericanos a Israel, que en el citado año 2000 significaron la no despreciable cifra de 6.099 millones de dólares

Notas
(1) “Israel”, edición en castellano de Espasa-Calpe, 1987, pág. 144.(2) Perlmutter, “Israel”, pág. 146.(3) “Israel, 1957”, Ediciones Destino, Barcelona, 2002.(4) “Israel en construcción. La Histadrut”, Santiago Rueda, Buenos Aires, 1953, pág. 292.(5) Avi Shlaim, “El muro de hierro”, edición en castellano de Almed, 2003, pág 264.(6) Perlmutter, “Israel”, pág. 218(7) Shlomo Ben Ami y Zvi Medin, “Historia del Estado de Israel”, 3ª edición española, Rialp, 1992, pág. 138.(8) Ibídem, pág. 140.(9) Esto se ha visto claramente en el tratamiento del agua, un bien básico cada día más escaso en el planeta y del que se nutre abrumadoramente la agricultura (que agota el 70% del agua dulce), detrayéndola del consumo humano. Israel, como pone de relieve Giovanni Sartori –“La tierra explota. Superpoblación y desarrollo”, págs. 61 y 62, en colaboración con Gianni Mazzoleni, edición española de Taurus, 2003-, ha revertido parcialmente esta circunstancia con su sistema de riego por goteo de cítricos. En todo caso, el problema de la escasez de agua trasciende el ámbito agrario e Israel lo ha entendido perfectamente dentro del conjunto de su estrategia económica, hasta el punto de ser uno de los promotores de lo que la revista italiana Equilibri (núm. 1, 2000) denomina el “agua virtual”. Según Tony Allan, en su colaboración en dicha revista (“Il Medio Oriente. La pretestuosa guerra dell´acqua”, págs. 51-64), Israel genera el 97% del PIB utilizando únicamente el 5% de sus recursos hídricos. No se trata sólo del desarrollo tecnológico del riego por goteo, el reciclaje del agua o la desalinización del agua de mar, sino de una decisión económica sobre los bienes que se producen y los bienes que se intercambian dentro de la más arriba mencionada división internacional del trabajo. De esta forma, Israel ha renunciado a la producción de bienes “hidroexigentes”, de productos con alta absorción de agua (los cereales, la agricultura de secano o la industria básica), destinando sus escasas reservas de agua a productos de alto valor (fresas, habichuelas, cítricos, “cactus” mexicano con período de fructificación de once meses sin necesidad de riego...) destinados a la exportación; y, con su contravalor en divisas, Israel adquiere, vía importaciones con gran beneficio en el cambio en cuanto a los respectivos costes de producción, bienes básicos pero con altos costes de consumo de agua, como los cereales. Los economistas contemporáneos llaman a esta serie de decisiones estratégicas una opción ejercitada por las economías que apuestan por la “ventaja competitiva”, con lo que, en el fondo, reconocen la vigencia de las doctrinas de David Ricardo sobre el comercio exterior. Ítem más: el sistema israelí tiene como consecuencia lo que economistas como el indio Jagdish Bagwhati designan con la expresión “efecto derrame”, esto es, la posible imitación de estas técnicas por otros agentes próximos, por aprendizaje, lo que en una zona políticamente tan conflictiva como es Oriente Próximo tiene un gran valor añadido y refuerza los lazos mutuos de cooperación, siempre difíciles en esta parte del mundo. Jordania, en este sentido, es un buen discípulo de sus vecinos de la ribera occidental.(10) John J. Mearsheimer y Stephen Walt, “El lobby israelí y la política exterior de los Estados Unidos”, pág. 50, edición española de Taurus, 2007.(11) Comparados con los 3.000 millones de ayuda directa que recibe Israel, parece una cantidad cercana. Pero sólo lo es en términos absolutos y no en lo que afecta al desarrollo de cada uno de estos dos países, en los que la población juega un papel decisivo. De esta forma, y en términos de renta per cápita, la repercusión de las ayudas USA en Egipto es de 20 dólares por persona, mientras que en Israel la cifra asciende a unos 500 dólares al año por persona.(12) The new Middle East, Henry Holt and Company, Nueva York, 1993 (hay traducción española con el título de “Oriente Medio, Año Cero”, Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1993).(13) Hay traducción española: “Que salga el sol”, Seix Barral, Barcelona, 1999.(14) Madrid, 2006, editado por la Federación de Comunidades Judías de España, colección Cuadernos de Sefarad. Los datos de este epígrafe, en sus dos primeros párrafos, proceden de la citada colaboración de Levy Bensadon.(15) Félix Bornstein, “La economía del anillo exterior”, publicado en el diario “El Mundo”, diciembre de 2007.(16) “Preparados para la globalización”, en Vanguardia Dossier (“Israel”), núm. 19, abril/junio 2006, págs. 90-93, Barcelona

DERECHOS HUMANOS EN ISRAEL

Numerosas ONG, Organizaciones No Gubernamentales de Israel, la mayoría de izquierda, se preocupan con sumo ahínco por los derechos civiles y humanos de los árabes palestinos.
por Rubén Kaplan

Numerosas ONG, Organizaciones No Gubernamentales de Israel, la mayoría de izquierda, se preocupan con sumo ahínco por los derechos civiles y humanos de los árabes palestinos. Muy pocas, paradójicamente, guardan el mismo celo en garantizar los de los propios israelíes judíos.
El viernes 29 de agosto, Akiva HaCohen de Yitzhar, Libman y David Meir Bretler de Adei Ad, cerca de Shilo, tres judíos de Shomron, deberán abandonar por un lapso de tres a cuatro meses sus viviendas, por disposición de la Policía y el Ejército, en virtud que "su presencia en la zona representa un peligro para el orden público". Según varios informes de prensa el motivo de la exclusión temporal obedece al hecho que la presencia de los colonos podría "perturbar la cosecha de aceituna árabe".
Estos argumentos fueron refutados por HaCohen por falaces. Este manifestó que la cosecha del fruto del olivo se inicia al final del período de expulsión. Por ese motivo, atribuyó el desalojo a su presunta participación en Solidaridad Mutua, un convenio suscripto por los colonos para defenderse entre sí cuando la policía o el ejército pretende echarlos de los asentamientos.
Judíos de los pueblos y colinas de las inmediaciones, hacen todo el esfuerzo para evitarlo, aunque más no sea en algunos casos, poniéndose de pie en alguna intersección recitando salmos o rezando las plegarias. Según HaCohen, "el Shabak, Servicio de Seguridad General, piensa que estoy involucrado y por eso me sanciona, no por constituir un peligro, sino por si acaso fuera solidario con mis congéneres".
Los colonos son avasallados en sus derechos y se verán perjudicados ostensiblemente con la forzada salida de sus propiedades.
Agricultor también, con 3 hijos pequeños. Akiva HaCohen, pensaba plantar un huerto de uva de diez dumans, equivalentes a 2,5 acres, tras el final de este año sabático de Shmitá, (plazo de siete años por el cual por la ley judía la tierra debe descansar) y el alejamiento obligado por cuatro meses, le hará perder su mercado.
Sólo algunas voces se levantaron para hacer escuchar sus protestas. El Consejo de Shomron, encabezado por Mesika expresó "Es muy triste ver que las aceitunas de los árabes son más importantes que la vida de los soldados israelíes". Explicó luego que la policía nunca emitió semejantes órdenes en contra de los activistas de izquierda que se manifiestan en Bal'in y ponen en peligro la vida de los soldados del IDF, pero presurosos intervienen cuando creen están amenazados los olivos árabes. Mesika agregó, en declaraciones a la prensa, que lo sucedido es un grave hecho que lesiona los derechos civiles de los ciudadanos israelíes, ocurre vis a- vis en un solo lado del mapa político.
Por su parte, Itamar Ben-Gvir, un activista del Frente Judío, deploró que a diferencia de otras oportunidades los tres expulsados no podrán ni siquiera permanecer en sus casas, sino que deberán abandonar sus hogares completamente.
Como triste corolario, el Foro Legal de la Tierra de Israel hizo pública la siguiente declaración: "Si hay una evidencia de un crimen, los sospechosos deben ser juzgados, pero no limitados de esta arbitraria manera. Este es un intolerable atentado a los derechos civiles y debe ser detenido. No tiene raíz en ninguna ley, obedece sólo a la arbitraria decisión del comandante General Mayor Gad Shamni a cargo del área".
Los colonos israelíes expulsados de Gush Katif, enjundiosos trabajadores idealistas que devinieron años después en parias en su propio país, homeless sin contención ni solución satisfactoria alguna, pese a las promesas del Gobierno, enarbolaban pancartas que decían que "un judío no expulsa a otro judío". Esa máxima no se aplicó en aquel entonces. Lamentablemente, tampoco se aplica ahora.

CHAVEZ Y EL C.J.M.


Chávez y el candor del Congreso Judío Mundial
Las evidencias de la presencia del Hezbollah en Venezuela, se reflejan en las denuncias concretas en recaudación de dinero.
por Rubén Kaplan

La presunción que la milicia chiíta musulmán Hezbollah , junto a la Guardia Revolucionaria de Irán, están utilizando a Venezuela como base de sus operaciones, se torna cada vez más una certeza, según la apreciación de expertos occidentales en terrorismo.
El país persa liderado por el siniestro Hitler contemporáneo, Mahmoud Ahmadinejad, está directamente relacionado con los mortales ataques a objetivos judíos en la década del 90, la Embajada de Israel y la AMIA, Asociación Mutual Israelita Argentina.
Como parte de su lucha contra la política exterior norteamericana, el presidente venezolano Hugo Chávez ha establecido cálidas relaciones diplomáticas con Irán, país que visitó en varias oportunidades para consolidar sus vínculos. Su par iraní retribuyó la visita viajando a Caracas.
Diversas operaciones conjuntas iraníes venezolanas se han realizado en el país caribeño. Estas incluyen la provisión de tractores y fábricas de cemento y de automóviles; la suscripción entre ambos países de convenios asistenciales del orden de los dos mil millones de dólares en "programas sociales" para financiar proyectos en Venezuela y en América Latina. El objetivo es convertirse en una relación estratégica entre Irán y Venezuela, afirmó un oficial de contraterrorismo occidental, quien habló anónimamente por estrictas razones de seguridad.
La profundización de los lazos entre esos países, genera justificada preocupación en Estados Unidos e Israel y debiera también, suscitarla en el mundo ocidental.
En junio de éste año, el Subsecretario de Estado norteamericano, Thomas A. Shannon dijo que Irán tiene una historia de terror en este hemisferio y que sus vínculos con los atentados en Buenos Aires, están bastante bien establecidos.
Los temores acerca de la amenaza de Hezbollah, el grupo terrorista pertrechado por Irán y que consolidó su poder en el Líbano, de vengarse y tomar represalias contra objetivos israelíes y judíos en el mundo, se intensificaron en febrero de este año después de la muerte de Imad Mughniyah, un notorio líder de la milicia, en Damasco, la capital Siria.
No obstante Israel negó su autoría en el asesinato del terrorista y que hay muchos indicios de la implicación de los sirios en el atentado, Irán y el Hezbollah, dirigido por el escondido Hassan Nasrallah, se apresuraron oportunamente, en sindicar al Estado judío, como el responsable.
Las evidencias de la presencia del Hezbollah en Venezuela, se reflejan en las denuncias concretas en recaudación de dinero. En junio el Departamento del Tesoro de USA, detectó a dos ciudadanos venezolanos que apoyan al grupo terrorista y congeló sus activos.
Los sindicados, que fueron acusados formalmente son Ghazi Nasr Al Din, un diplomático venezolano de ascendencia libanesa, que usufructuó puestos en embajadas de Medio Oriente, para apoyar la financiación del Hezbollah y "examinar las cuestiones operacionales con sus altos funcionarios". Nasr Al Din, presidente de un centro chíta musulmán en Caracas, y que se desempeñara como diplomático en Damasco y Beirut, facilitó el viaje de miembros del Hezbollah y de Venezuela para un curso de "capacitación" en Irán.
El otro aludido por el Departamento del Tesoro norteamericano, según la investigación de periodistas del The Los Angeles Times, es Fawzi Kanan, propietario de una agencia de viajes de Caracas, que también facilitó viajes del Hezbollah y se le imputa haber discutido con altos funcionarios del grupo en Líbano, posibles secuestros y ataques terroristas contra objetivos judíos, sin especificar si se limitan al territorio venezolano o a otros lugares del mundo.
Las acusaciones del organismo americano, fueron desmentidas por Kanan a un reportero venezolano, y el Gobierno de su país negó enfáticamente que trate de albergar a los militantes de la guerrilla.
En el año 2007 la intensificación de los vínculos entre Irán y Venezuela, condujo al inicio de vuelos semanales de Irán Air que conecta Caracas a Teherán con escala en Damasco.
Según el Departamento de Estado de USA, en su evaluación anual del terrorismo mundial, los controles inmigratorios venezolanos son descuidados con la entrada de personas a su territorio procedentes de Irán y en muchas ocasiones no ingresan a su base de datos los nombres de los pasajeros ni sellan sus pasaportes. Según fuentes venezolanas, ante las denuncias, han endurecido los procedimientos.
La minuciosa investigación de los periodistas Kraul y Rotella para The Los Angeles Time, incluye la denuncia que La Guardia Revolucionaria de Irán y el Hezbollah, supuestamente han creado una fuerza especial para tratar de secuestrar a hombres de negocios judíos en América Latina, contando para tal fin con la colaboración de informantes venezolanos que trabajan en el aeropuerto de Caracas, para que hagan inteligencia y proporcionen información de los viajeros judíos.
Israel encendió la alarma la semana pasada cuando alertó que el Hezbollah planea secuestrar a ciudadanos isrelíes en todo el mundo, como represalia del asesinato de Mughniyah.
Es sabido que Hezbollah viene operando hace mucho tiempo en las comunidades libanesas de América Latina. Se han visualizado en manifestaciones en Argentina de grupos piqueteros, enmascarados, con kefías, banderas del ejército terrorista y fotos de su líder Nasrallah, acompañando las protestas.
La denominada Triple Frontera, que comparten Argentina, Brasil y Paraguay es un espacio propicio para la infiltración, donde, la localidad paraguaya de Ciudad del Este está sospechada de aglutinar entre miles de normales comerciantes libaneses, a probables células dormidas islamitas, preparadas para realizar atentados. Asimismo, se suma a la preocupación la política de Bolivia, cuyo presidente, Evo Morales, ha anunciado la posibilidad de inaugurar un canal de televisión de La República Islámica de Irán, probablemente en la zona cocalera del
Chapare, ubicado en el departamento de Cochabamba.
Pocos días atrás, se llevó a cabo En Caracas, el primer encuentro entre el presidente de Venezuela Hugo Chávez y una comitiva de la comunidad judía encabezada por Ronald S. Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial y Jack Terpins, titular del Congreso Judío Latinoamericano. De la reunión participó también el tesorero del Congreso Judío Mundial, Eduardo Elztain.
El resultado del conclave, exhibió opiniones diferentes.
El empresario Elsztain, probablemente uno de los impulsores del encuentro solicitado por la presidenta de Argentina Cristina Kirchner a su par venezolano, aseguró en una entrevista concedida a Radio Jai, que "la reunión fue sorprendente" y "superior a lo que esperábamos".
Elsztain resumió la reunión en la entrevista radial diciendo que le plantearon a Chávez los puntos de preocupación y "él tuvo una actitud interesante" al haber escuchado a cada uno de los participantes.
Sin embargo, la reunión no fue vista con buenos ojos por toda la sociedad judía de Venezuela, que viene sufriendo desde la asunción de Chávez continuos actos de virulento antisemitismo.
La ex parlamentaria y ex Ministra de Cultura de Venezuela, Paulina Gamus, explicó que la reunión "fue en un momento inoportuno". Agregó, también en un reportaje radial a la misma emisora, que Venezuela está en plena campaña para la elección de alcaldes y gobernadores y que "de alguna manera el encuentro fue un espaldarazo que le viene a dar la comunidad judía a Chávez, cuando nadie se lo estaba pidiendo. Agregó enojada que "en Venezuela hay 300 intelectuales gentiles denunciando al presidente por antisemitismo, y la comunidad le extiende una carta de buena conducta".
La ex parlamentaria concluyó que "como si fuera poco, el presidente del CJM salió de la reunión declarando que la comunidad judía internacional está muy agradecida al presidente Chávez porque ha ganado amigos. ¿Cómo puede una persona en 5 minutos de una entrevista saber que alguien es amigo de los judíos?"
Ante la denuncia del The Los Angeles Times, ¿pensarán igual los líderes comunitarios mundiales? o advertirán que fueron funcionales al presidente Chávez, amigo y socio político de Mahmoud Ahmadinejad, el mismo que niega el Holocausto y amenaza hacer desaparecer a Israel del mapa.

EL TEMPLO DE JERUSALEM


Beit HaMikdash, reinado y paz
No alcanza con un cese de fuego provisorio. Antes de la edificación del Beit HaMikdash, Am Israel tiene que vivir con seguridad, sin estar amenazado - ni siquiera una amenaza lejana.
por Rav Azriel Ariel

La mitzva de construir el Beit HaMikdash (El Templo) en Ierushalaim no fue escrita en forma explícita en la Torá. La mitzva “y Me harán un santuario” (Shmot 25:8) – que es enumerada como una de las 613 mitzvot – no habla en forma explícita del Beit HaMikdash, sino que se refiere al Mishkán (Tabernáculo) provisorio, en el desierto. En nuestra Parashá, la construcción del Beit HaMikdash en Ierushalaim es solamente insinuada: “Entonces, habrá cierto lugar que el Eterno, vuestro D’s, escogerá para hacer habitar en él Su nombre, allí llevaréis todo lo que Yo os mando…” (Dvarim 12:11). El lugar preciso no fue escrito. Sólo “al lugar que el Eterno, vuestro D’s, escogiere de entre todas vuestras tribus… lo buscaréis, y allí iréis” (Dvarim 12:5), como comentaron nuestros sabios: “Búscalo y encuéntralo, y después te lo confirmará el profeta”.
El momento en el que hay que cumplir esa mitzva es más claro: “Mas cuando paséis el Iarden, y habitéis en la tierra que el Eterno, vuestro D’s, os hace heredar, y cuando Él os haya dado reposo de todos vuestros enemigos alrededor, de modo que habitéis seguros” (Dvarim 12:10). El versículo enumera cuatro condiciones: Entrada en la tierra, habitación en ella – cada uno en su lugar – reposo de las luchas contra los enemigos, y seguridad. Nos parece extraño: Acaso no tenemos la obligación de construir el Beit HaMikdash en la primera oportunidad que tengamos?!.
Por lo visto, esa fue la pregunta que se hizo el rey David. Sólo terminó sus luchas contra los Plishtim, se construyó una casa de cedros - y enseguida pretendió construir el Beit HaMikdash. Tal le parecía que D’s le da reposo de las luchas contra los enemigos alrededor. Pero su alegría fue corta: Por la mañana del día siguiente, llegó el profeta Natan y le hizo saber que no es él el que lo construirá. Es más, le dijo que no fue elegido como rey para eso: “Yo te tomé del redil, de andar en pos del rebaño, para que seas caudillo de Mi pueblo Israel… y señalaré un lugar para Mi pueblo Israel, y lo plantaré, y él habitará en su propio lugar, y no será inquietado más, ni volverán más de los malhechores a oprimirle, como fue al principio… y ahora te he dado descanso de todos tus enemigos. Además, te hace saber el Eterno que Él te hará a ti una dinastía…” (Shmuel Bet 7:8-11).
El rey David tenía un papel: Proporcionarle a Am Israel (el Pueblo de Israel) un refugio seguro de los enemigos. Pero después de haber cumplido su cometido, David no construirá la Casa de D’s, sino que D’s le construirá a David una dinastía!. Ya que “tres mitzvot debe cumplir Am Israel cuando entra en la tierra: Coronar a un rey…” y sólo después “construir el Beit HaMikdash” (Ramba”m, Hiljot Melajim 1:1). Pero no alcanza con coronar un rey: Hay que consolidar el reinado y la dinastía, con firmeza – y sólo entonces se puede construir el Beit HaMikdash, un Beit HaMikdash que también robustecerá el reinado. “Y cuando se te cumplieren los días, y tu yacieres con tus padres, levantaré tu linaje en pos de ti, el cual ha de salir de tus entrañas, y haré estable su reino. Él edificará una casa para Mi nombre, y Yo estableceré el trono de su reino para siempre” (Shmuel Bet 7:12-13).
Pero hay otra condición: No alcanza con que tengan reposo de las luchas con los enemigos alrededor. No alcanza con un cese de fuego provisorio. Antes de la edificación del Beit HaMikdash, Am Israel tiene que vivir con seguridad, sin estar amenazado - ni siquiera una amenaza lejana. Esa condición no se cumplió en la época de David, él tuvo que librar muchas otras guerras. Tuvo que luchar contra Amon y Moav, Aram y Edom. Una época de luchas no es adecuada para la construcción del Beit HaMikdash: Se necesita una época de paz. Y así le dice David a su hijo Shlomó, antes de morir: “El Eterno se me reveló, y me dijo, tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras, tú no edificarás una casa para Mi nombre, porque has derramado mucha sangre en tierra delante de Mí. Mas he aquí que ha de nacerte un hijo, el cual será hombre de reposo, pues Yo le concederé descanso de todos sus enemigos en derredor, porque Shlomó será su nombre, y paz y sosiego daré a Israel para siempre. Él edificará una casa para Mi nombre…” (Divrei HaIamim Alef 22:8-10). No escuchamos ninguna entonación de reprimenda moral en las palabras de D’s – ni tampoco en los comentarios de nuestros sabios – sólo que debemos entender que mientras no han terminado las guerras, y Am Israel no fue merecedor de asentarse con tranquilidad y sosiego bajo su viñedo y su higuera, todavía no ha llegado el momento de la construcción del Beit HaMikdash. Y por lo visto, ese sosiego es también el indicio que la situación espiritual del pueblo ha llegado a tal punto que es adecuado construirlo, también desde el punto de vista espiritual.
Y hasta que lleguemos a la tranquilidad y el sosiego, el descanso de las luchas contra los enemigos cercanos y a la seguridad frente a las amenazas lejanas, no tenemos más que andar por el camino de David, que se esforzó por dejar prontos los programas y los medios para la construcción – y de esa forma preparar los corazones para ese gran día, como le dijo a su hijo Shlomó: “Ahora, pues, hijo mío, sea el Eterno contigo, para que prosperes y edifiques la Casa del Eterno, tu D’s, según Él ha prometido acerca de ti” (Divrei HaIamim Alef 22:11).
Majon Meir

SITIO EN LA WEB MUY RECOMENDADO



El blog miblog-shomer.blogspot presenta un resumen actualizado acerca del origen, las funciones y las campañas del Ejército de Defensa de Israel.Según el mismo sitio reza, es un espacio que pretende entregar a los lectores hispanoparlantes una impresión general del cuerpo militar con su historia, misión, doctrina, entrenamiento y medios.Además de ofrecer actualidad, el sitio presenta una cantidad de especiales como las operaciones en el Líbano y Entebbe y las más brillantes acciones del Mossad.Por otra parte, publica una cantidad de links relacionados con Tzáhal y con el sionismo en general. Vale la pena ir de a poco ya que hay mucho material.

TITULARES

YNET
- Ayalon: “Liberen a prisioneros con las manos manchadas de sangre por Shalit”.
El Ministro Ami Ayalon dijo que Israel debe estar dispuesta a la libertad de los presos con sangre en sus manos para lograr la liberación de soldado secuestrado Gilad Shalit.

- “EL Activista de la paz, Abie Nathan, murió”.
Nacido en 1927, Nathan fue conocido por su lucha para promover la paz entre Israel y las naciones árabes y su labor humanitaria en todo el mundo.- Peres: “Abie Nathan era "guerrero contra la guerra”. El Presidente, Shimon Peres, dijo tras la muerte del activista de la paz Abie Nathan, que él era "un gran guerrero contra la guerra, contra la pobreza y contra la discriminación."

- Miki Goldwasser: “El Gobierno está ocupado con las elecciones primarias en lugar de liberar a Shalit”.
Hablando a los reporteros antes del mitin que marcara el cumpleaños del soldado secuestrado, Miki Goldwasser dijo que el gobierno no está haciendo lo suficiente para obtener su liberación del cautiverio.

- “El comité de los derechos del niño pidió una reunión de emergencia a raíz del escándalo de Rose”.
El Comité del parlamento israelí sobre los Derechos del Niño, presidido por la diputada Nadia Hilou, ha anunciado que celebrará una sesión de emergencia durante el actual receso para debatir la cuestión de la desaparecida de cuatro años de edad que al parecer fue asesinada por su abuelo.

- “Hamas rompe la huelga escolar”.
Hamas reemplazó los maestros que permanecían en huelga y puso a sus propios partidarios en lugares clave del sistema educativo.

- “El panel sobre la discusión de liberación de prisioneros será el domingo”.
El panel que discutirá la liberación de prisioneros presos palestinos con sangre en sus manos se reunirá el domingo a fin de promover la posibilidad de las negociaciones con Hamas sobre la liberación de soldado secuestrado Gilad Shalit.

GENTILEZA DE semana.co.il


Para todos nuestros amigos.

"Viaje a la Semilla" de Alejo Carpentier
Entrada: El relato se inicia con una pregunta -cuyo emisor se desconoce- dirigida a el viejo. Nada se especifica sobre este viejo ni sobre quién hace la pregunta. Esta última información, en realidad, carece de mayor importancia: puede ser uno cualquiera de los obreros de la demolición. La información que sí importa es la que concierne a el viejo. ¿Quién es? Nada se especifica sobre su identidad ni sobre sus características. Lo que sí puede inferirse es que se trata de alguien con una intensa vinculación con la resudencia cuya demolición observa.

UNA CARTA DISTINTA


Carta para un hombre o una mujer árabe
Usted puede ser un árabe, o una árabe, madre o padre; esta carta va dirigida a ti, seas quien fueras.
Olvidémonos por un instante vuestra matanza contra nosotros y la nuestra contra ustedes. Olvidar por un momento el conflicto judeo-árabe, a aquellos que llegaron a establecer un estado para los judíos carentes de hogares, o a aquellos a quienes algunos apodan colonialistas.
Sólo que no llegaron a levantar un país sino a provocar una Nakba (desastre) Sólo que ellos son los vestigios de un pueblo ancestral que extrañaba su tierra, o aquellos descendientes de jázaros, que no tenían Torá. Esos que lucharon contra ustedes y ustedes contra ellos, y aquellos que empezaron la verdadera lucha entre judíos y árabes en rebelión contra la inmigración judía de refugiados de Europa, por el cual millones de judío no se salvaron. Esos que les propinaron golpes y que a su vez fueron golpeados.
Tú, árabe – ¿acaso están dispuestos a levantarse y exigir que Gilad Shalit regrese a su casa? Él no delinquió contra ustedes. Y si lo hizo, colóquenlo en la cárcel después de ser juzgado. Así como vuestros hermanos pueden visitar en las cárceles israelíes, permítanles a los padres de Gilad un ápice de esperanza, y que lo visiten, que sepan de él y que puedan hablar con él, tocarlo. Cada asesino que Israel mantiene en la cárcel se les permite la visita de sus familiares.
Tú, árabe – palestino o no, ¿acaso el hecho de que un joven permanece debajo de la tierra oculto y humillado te parece razonable? Entonces, levántate y protesta por esta terrible crueldad, que no se parece a lo que los judíos les hacen y ustedes a ellos. ¿Dónde hay un árabe, tan sólo uno que manifieste que es inaceptable que desaparezca así un joven, durante dos años?
Los intelectuales judíos pedirán a nuestro gobierno que presione al Hamás. ¿Y quienes son los intelectuales, cómo pueden hablar al unísono? Jeremías habló solo. Pero tampoco ello ayudará. Porque si sólo se tratara de liberación de prisioneros, ya se hubiese llevado a cabo hace rato, como sucedió cuando Israel supo que su prisionero en el Líbano ya no estaba con vida, pero liberó un cruel asesino que mató una familia en Naharía. El Hamás quiere mucho más.
Yo confío y te pido que tú también lo hagas, que el gobierno de Israel, sea cual fuere, haga lo imposible para liberar a Shalit. Pero el Hamás pretende mucho más, pero un gobierno que censura cada momento que Gilad permanece prisionero y hará todo lo que esté a su alcance para liberarlo, no lo puede hacer.
Por ello, me dirijo a ti. Cuando semejantes actos fueron realizados por nuestro lado, los israelíes levantaron sus voces reclamando. ¡Dejen oír vuestras voces de protesta! Shalit no es culpable de todo lo que aconteció aquí en la guerra de 80 años desde 1921 hasta el presente. Pero él es un ser humano.
Hay israelíes que recorren los territorios, filman, arrancan personas inocentes de las garras de los asentados y el ejército, y la policía. Hay personas que escriben en contra de las aberraciones en los territorios. ¿Por qué no se levanta alguien, uno tan sólo, quizás un árabe que sabe lo que significa perder un hijo?, ¡que se levante y diga que Shalit no es un juguete en manos de asesinos!
Los intelectuales árabes en el país, en Palestina o en cualquier país árabe sea cual fuere, no están dispuestos a confraternizar con nosotros. Escucharnos, dialogar con nosotros. Pero hombre o mujer, que no pertenece a los intelectuales árabes quienes nos odian con un odio profundo, simplemente un hombre o una mujer, seres humanos que les matamos a alguien, y pecamos, y les hicimos daño, y los humillamos – que ese hombre y esa mujer les digan algo a los líderes del Hamás en Gaza, y quizás oirán sus voces. No confíen en vuestros escritores. Ellos siempre callaron.
Cuando los palestinos mataron a niños en Maalot, y la aviación israelí asestó un golpe en el Líbano, surgió la idea de que los escritores árabes y judíos firmaran juntos una declaración de repudio a ambas acciones. Los escritores árabes se negaron a firmar junto con los judíos, pues sostuvieron que lo que sucedió en Maalot, fue una lucha de guerrilla justa, en cambio la aviación israelí llevó a cabo terrorismo. Por ello, no pretendan nada de ellos. Esperen sólo de ustedes mismos.
Conozco personas extraordinarias, que mientras yo escribo estas líneas se ocupan de una lucha contra nuestro gobierno, en pro de la nación palestina y sus metas, y tratan de salvar la mayor cantidad de árabes. Entonces, ¿porque tú, hombre o mujer no elevan sus protestas? Digan que mantener un hombre joven en la cárcel sin ser juzgado, sin que sus padres puedan visitarlo, es una crueldad que no tiene parangón. Porque cuando se lucha, se mata. Nosotros a ustedes, y viceversa, durante muchos años. Pero incluso los nazis que mantuvieron a los soldados judíos prisioneros, no les quitaron lo que les correspondía como prisioneros de guerra.
Exijan, hombre o mujer, que la voz de Gilad Shalit llegue hasta sus padres, que quizás llegarán próximamente a lo recóndito del pozo, porque el tormento de no saber, es insostenible, y a ellos les toca, como a cualquier padre de un inmundo asesino, saber lo que sucede con su tan amado hijo.
¡Por favor!
Fuente: Traducido por Lea Dassa

Yoram Kaniuk/Yedioth Aharonot

DEMOGRAFIA

SERGIO DELLA PERGOLA
La demografía judía en Israel y el ejemplo de Panamá
Por Jose Luis Piczenik

Cuando Sergio Della Pergolla -el mayor demógrafo judío contemporáneo— interrogó a los participantes de una de sus conferencias en la Facultad de Demografía Judía de la Universidad de Jerusalén, cuál sería el mayor peligro que afrontaría el pueblo judío a mediano plazo, los presentes ensayaron respuestas vinculadas al terrorismo, la xenofobia y el enfrentamiento bélico. Nada mas lejos de la respuesta del científico que fue tan sencilla como impactante: “El bajo crecimiento demográfico”. Este fenómeno estadístico es actualmente preocupación de todos los partidos políticos israelíes y motiva diversos análisis sobre la población judía mundial.
Las cifras marcan que en los últimos cuarenta años la población judía ha crecido en menor escala que la población mundial y particularmente en la diáspora el número se redujo de diez a siete millones. Las causas del decrecimiento fuera de Israel son básicamente la aliá, la asimilación masiva y la baja reproducción natural. En esta situación vale el análisis de por que tan solo cuatro países en las ultimas décadas han sufrido un proceso inverso. En Alemania, la colectividad paso de 30.000 a 110.000 personas producto de la salida de miles de rusos que se afincaron en el país; Canadá de 290.000 a 370.000 y Australia de 85.000 a 100.000 responden a fuertes políticas sociales de inmigración promovidas por los gobiernos a raíz de la baja densidad de habitantes con que cuentan y Panamá (único hispanoparlante) se explica por el desarrollo del país y la solidaridad de su comunidad local.
Panamá es un pequeño país centroamericano de clima tropical y maravillosas costas con algo más de tres millones de habitantes en el cual la comunidad judía pasó de 2.000 a más de 8.000 integrantes en los últimos años. Porcentualmente ocupa el primer lugar de crecimiento judío fuera del Estado de Israel.
El estado caribeño recibió a los primeros judíos cuando promediaba el siglo XIX, procedentes de las islas de Curazao y Aruba, comunidades que ya contaban con estructuras desarrolladas y una larga tradición. Simultáneamente vastos contingentes de sefardíes llegaban de la Europa mediterránea, Siria (Alepo), Marruecos, Turquía y Grecia en busca de aires de libertad e igualdad.
En 1876 fundaron la primera institución judía del país bajo el nombre de “Sociedad de Beneficencia y Pompas Fúnebres Kol Shearit Israel”. Esta organización tuvo su fundamento en el apoyo que debían recibir los inmigrantes, totalmente carentes de medios para desempeñarse allí. En 1932 se transformó en la “Hermandad Kol Shearit Israel”, inaugurando su propio templo en 1936 y constituyéndose como congregación religiosa a partir de ese momento.
La rama asquenazí llego al país en las primeras décadas del siglo XX, de Alemania, Polonia, Rusia y Austria; crearon su propia congregación y se sumaron a la incipiente comunidad. En 1951 llego de Jerusalén el rabino Zion Levy, todo un símbolo de dedicación y esfuerzo al cual la comunidad respetó y veneró aun en aquellos aspectos que no hacían a la vida religiosa.
La colectividad afianzó su crecimiento y su influencia publica a través del comercio, la industria, y su fuerte presencia en el desarrollo del país. En 1963 se creó la organización central denominada Consejo Central Comunitario Hebreo de Panamá que es el “paraguas” dentro del cual las distintas instituciones manejan la solución a los problemas comunitarios. La comunidad predominantemente sefardí mantuvo siempre un respeto por las tradiciones religiosas y un buen número de integrantes abrazó los preceptos de la Torá, el Shabat y la kashrut.
Entre sus miembros más reconocidos se destacaron dos políticos que accedieron a la primer magistratura nacional: Max Shalom Del Valle, que fue presidente constitucional del país en 1969, recordado por sus palabras en el acto de asunción donde expresó la existencia en el mundo de dos mandatarios judíos (los de Israel y Panamá) y Eric Arturo Del Valle (sobrino de Max) que en 1985 asumió el cargo máximo desempeñándose como tal por espacio de tres años siendo destituido por el congreso nacional tras divergencias con el general Noriega, máxima jerarquía castrense del país. Su compromiso con el judaísmo quedó de manifiesto cuando siendo presidente realizo la donación de los rollos de la Torá a la comunidad Kol Shearit Israel de la cual era miembro.
A partir del año 2000 con la firma del tratado Torrijos-Carter el país obtuvo la administración y el funcionamiento del canal fluvial, lo que generó un fuerte desarrollo económico y financiero en el país, posibilitó que capitales internacionales llegaran al país en busca de inversiones e inmigrantes judíos de Argentina, Uruguay, Venezuela, Colombia e Israel se afincaran en busca de su superación personal apoyados en todo momento por la comunidad local.
Se vivió una reestructura, se abrieron mas templos, centros sociales y educativos, se sumó al colegio Albert Einstein que había sido inaugurado en 1955; y a un nuevo colegio de nombre Itzjak Rabin, de línea progresista y plural llegando la red educativa a dar respuesta a mas de 2.000 educandos. Las instituciones de beneficencia, solidaridad y apoyo ampliaron su marco de actuación y mejoraron su perfil público.
Las relaciones del país con el Estado de Israel, que datan de junio de 1948, se vieron fortalecidas en 1960 a raíz del primer intercambio de embajadores. La embajada israelí, en el año 2002 cerró sus puertas por razones de oportunidad y reabrió la misma en 2005 para cubrir las inquietudes de más de 1.000 israelíes que actualmente viven en el país.
Las relaciones diplomáticas son excelentes, las inversiones israelíes crecen día a día en tecnología, seguridad y hotelería. Israel mantiene superávit en la balanza comercial. Las exportaciones superan los cuatro millones de dólares anuales y Panamá aumenta la colocación de sus productos en el Oriente Medio y pretende la suscripción de un tratado de libre comercio con Israel que se sume a los ya existentes con México y el Mercosur en el continente.
La Cámara de Comercio, Industria y Agricultura Panamá-Israel desarrolla un papel trascendente, a través del programa “Mashav” para la agricultura, medio ambiente, tecnología, salud, riego, drenaje y desarrollo social y funciona de nexo con empresas privadas israelíes que apoyan logísticamente en materia de seguridad y protección (Mindicite Limited) y construcción (Africa Israel Invest). La inversión israelí va desde la ampliación del canal fluvial a proyectos tecnológicos pasando por centros de diamantes en bruto y reparación de aviones.
No han faltado las misiones oficiales de ambos países. Entre ellas, visitó Israel el alcalde de Panamá Juan Carlos Navarro y la primera dama Viviana Fernández de Torrijos.
La comunidad musulmana del país que reside en su mayoría en ciudad de Panamá, David y Colón comparte experiencias comerciales y laborales con los judíos manteniendo un buen grado de relacionamiento lo que ubica a Panamá como ejemplo de convivencia y crecimiento.
Fuente: Argentina.co.il

VENEZUELA Y EL TERRORISMO


Venezuela da cobijo al terrorismo islámico
Dos venezolanos de nombre árabe fueron detenidos por facilitar viajes de miembros de Hezbollah y reuniones con altos mandos del grupo terrorista. Empresarios judíos en alerta por secuestros ya que montan operativos de inteligencia para detectarlos en aeropuertos.
FOTO: reciente encuentro de Chávez con el presidente Lauder del Congreso Judío Mundial.

Un artículo de Los Angeles Times advierte de los temores, en la comundiad internacional, por la presencia de Hezbollah en Venezuela. Más precisamente, habla de la milicia chiita libanesa ligada a ataques mortales en la Argentina durante los 90, en referencia a la voladura de la Embajada de Israel y la AMIA. También revela el estrecho lazo de Hugo CHávez con Irán, y es el temor de funcionarios anti-terrorismo de Occidente que Venezuela sea "base de operaciones" del sangriento grupo terrorista islámico. "Se está volviendo estratégica la alianza entre Irán y Venezuela", dijo un funcionario anti-terrorismo que habló en condición de anonimato con el diario norteamericano. A veces, se usan las embajadas de Irán como fachadas. Sin ir más lejos, Thomas Shannon, subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, dijo que "Irán tiene un historial de terrorismo en este hemisferio y sus vínculos con bombardeos en Buenos Aires están muy bien establecidos". En junio, el Departamento del Tesoro de los EEUU detectó a dos ciudadanos venezolanos como proveedores económicos de Hezbollah y congeló sus cuentas. Acusaron formalmente a Ghazi Nasr al Din, diplomático venezolano descendiente de libaneses, de usar las embajadas como proveedores financieros de Hezbollah y de "discutir cuestiones operativas" con altos funcionarios de la milicia. Nasr al Din "facilitató el viaje" de miembros de Hezbollah desde y hasta Venezuela para un "curso de entrenamiento en Irán", según fuentes del Tesoro. El presidente de una sede musulmana en Caracas había servido como diplomático en Damasco y Beirut. El segundo venezolano al que apunta el Tesoro es Fawzi Kanan, un agente de viajes con sede en Caracas. También habría facilitado el traslado a miembros de Hezbollah para discutir "posibles secuestros y ataques terroristas" con altos funcionarios de la organización en Líbano. Entre la Guardia Revolucionaria iraní y Hezbollah se descubrió la creación conjunta de una organización especial dedicada a secuestrar empresarios judíos en América Latina, según funcionarios expertos en terrorismo. Los agentes de viajes reclutan informantes venezolanos que trabajen en el aeropuerto de Caracas para sacar información de viajeros judíos potenciales blancos. La semana pasada el gobierno israelí dio la alarma formalmente a sus ciudadanos: los alertó acerca de los planes de Hezbollah de secuestrar israelíes en el mundo. Hace tres años se descubrió una organización que financiaba terroristas desde la triple frontera. La importancia de la presencia del terrorismo islámico en América Latina, según funcionarios, "preserva la capacidad de Hezbollah y la Guardia Revolucionaria (el sanguinario ejército del régimen iraní) de montar ataques dentro de América latina... Eso es muy muy muy importante para Irán y Hezbollah".

LA MUERTE DE UN NOTABLE PACIFISTA


Muere a los 81 años el intrépido pacifista israelí Abie Nathan

Abraham Jacob Nathan nació el 29 de abril de 1927 en Irán y se educó en India, donde sirvió como piloto de combate de la Real Fuerza Aérea, antes de emigrar a Israel en 1948, donde se sumó a aviación del recién creado Estado judío.
Abie Nathan, conocido por sus intrépidas iniciativas pacifistas, como la creación de la estación de radio 'Voz de la Paz' en alta mar, o un viaje en avión de Israel a Egipto en 1966, murió ayer en Tel Aviv a la edad de 81 años.

Abraham Jacob Nathan nació el 29 de abril de 1927 en Irán y se educó en India, donde sirvió como piloto de combate de la Real Fuerza Aérea, antes de emigrar a Israel en 1948, donde se sumó a aviación del recién creado Estado judío.Saltó a la fama cuando en 1966 realizó un viaje en solitario en un rudimentario avión a fin de dialogar con los egipcios más de una década antes de que Israel y Egipto firmaran la paz en 1979.Fiel defensor de la idea de que los hombres de a pie pueden lograr el éxito en áreas donde los políticos fallan, Nathan había concurrido un año antes a las elecciones legislativas en Israel con la promesa de viajar a El Cairo para hablar de paz con el presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser.'Alguien tiene que hacerlo. Con los políticos no llegamos a ninguna parte', declaraba en aquella ocasión, en línea con las creencias pacifistas que conoció en la India.No en vano, el periodista del diario 'Haaretz' Gideon Levy, amigo personal de Nathan, lo describe como 'el último israelí que sintió compasión y ayuda como conceptos globales. Nuestra Madre Teresa'.Pese a que fracasó en su intento inicial de hablar con los egipcios, su cruzada particular para acabar con el conflicto árabe-israelí despertó gran simpatía entre muchos israelíes.Así, también es conocido por convertir un viejo barco carguero del que se dice fue parcialmente fundado por John Lennon en una estación pirata de radio frente a la costa de Tel Aviv llamada 'Voz de la Paz', que emitía canciones y mensajes pacifistas.'Shalom, salaam y paz para todos nuestros oyentes', declaró Nathan al comienzo de sus programas radiofónicos en 1973.También son conocidas sus reuniones con líderes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como Yaser Arafat, con quien se reunió en Túnez y llamaba 'hermano', cuando en Israel ese tipo de acciones eran consideradas delitos criminales.Sus huelgas de hambre en favor de la paz y sus encarcelamientos por mantener reuniones con dirigentes palestinos lograron consolidar su fama de activista y despertó las simpatía de la bohemia y no pocos políticos.No sólo fue punta de lanza del movimiento pacifista en el conflicto árabe-israelí, sino que también asistió a víctimas de terremotos y hambruna en otras regiones del planeta como Camboya, Nicaragua, Líbano o la antigua Zaire.Asimismo, en plena guerra fría visitó varias capitales europeas, así como EEUU y la entonces Unión Soviética, donde se entrevistó con líderes como el Papa Pablo VI, al senador Robert Kennedy e intelectuales como Jean Paul Sartre o Bertrand Russell.El presidente del Estado de Israel, Simón Peres, ha alabado la figura de Nathan como la de 'un gran luchador contra la guerra, la pobreza y la discriminación', y lo define como 'un hombre que dedicó su vida a otros, para la mejora de la humanidad'.El primer ministro, Ehud Olmert, afirmó por su parte que 'agregó un color único de humanidad y compasión a la sociedad israelí. Lo llevaremos con cariño en la memoria'.El secretario general de la organización israelí 'Paz Ahora', Yariv Oppenheimer, califica a Nathan como 'vanguardista y valiente luchador por la paz, que no dudó en liderar la lucha'.En 1996, Nathan sufrió un primer infarto en Washington, que lo dejó postrado en una silla de ruedas al padecer una hemiplejía del lado izquierdo del cuerpo. Otro infarto más severo en junio de 1998 en Tel Aviv le dejó sin habla. Desde entonces permanecía retirado de la vida pública.Nathan estuvo casado en dos ocasiones y tiene una hija, Sharona.

CARTAS DESDE ISRAEL


por Dr. Guido Maisuls
Kiriat Bialik, Israel
A quienes apoyan o contradicen a Israel Finkelstein y a todos los fraudulentos y mentirosos que cuestionan desde hace décadas la historia, la identidad y la memoria del milenario y doloroso peregrinaje del pueblo de Israel y de otros que inclusive niegan el holocausto nazi, deberíamos informarles que ahora finalmente han aparecido las pruebas de la presencia del pueblo hebreo en Egipto, de Moisés su liberador, llamado en Egipto Senmu-t (Musen silábicamente invertido, y de la realidad del Éxodo liderado por el gran profeta, caudillo político e inspirado estratega iniciador del movimiento ideológico, político, religioso y moral contenido en el Pentateuco o Libro de Moisés.
Los negadores de la verdad, historiadores y egiptólogos "minimalistas y negacionistas bíblicos", han convencido a muchos que Ios israelitas nunca vivieron en Egipto faraónico, y por lo tanto nunca hubo un Moisés ni un Éxodo del país del Nilo. Según ellos no hay ninguna prueba de la veracidad de los relatos bíblicos, nada que sustente los derechos históricos originales de Israel a su tierra prometida.
¿Ninguna prueba del pueblo hebreo en Egipto? ¿Ninguna prueba de la existencia histórica de Moisés? ¿Ninguna prueba arqueológica?
No sé si está al tanto que se ha descubierto recientemente en Egipto la cripta que preparó en vida el profeta (la tumba tebana 353) y que nunca llegó a ocupar pues debió exiliarse alrededor de sus 40 años. Esa cripta secreta, sin terminar y sin uso, la ocultó con tanta habilidad que recién en 1927 el arqueólogo Herbert Winlock la excavó intacta luego de 3400 años. El sorprendente descubrimiento ha puesto punto final a siglos de especulaciones históricas. La egiptología oficial, acorralada ante las evidencias, se niega, como es su costumbre, a debatir abiertamente cualquier hallazgo arqueológico que confirme la historia bíblica. La cantidad de pruebas arqueológicas es tan abundante y certera que el consejo supremo de antigüedades de la República Árabe de Egipto se aboca actualmente a una obsesiva campaña de recuperación de los textos y estatuas que están en museos occidentales (hay veinticuatro estatuas del profeta y numerosos autorretratos en los Museos Metropolitano de Nueva York, de Fort Worth, el Louvre, de Berlin, de Brooklyn, de Munich, Museo Británico, etc.) porque no les conviene que se sepa la verdad histórica.
¿Cuál es la verdad histórica entonces? Israel y su descendencia vivieron en Egipto, en su seno nació el futuro libertador hacia el año 1520 a.e.c., que la Torá, Pentateuco o Libro de Moisés se escribió en esa antigua época, y que existió un Éxodo documentado por muchas fuentes arqueológicas egipcias (tumba de Amenofis II, templo funerario de Hatshepsut, dos criptas privadas, el papiro Ipuwer, la correspondencia de Tell el Amarna, los abundantes textos de Senmut, de Manethon, etc.). Lo que sobra son las pruebas.
El grave revés, el gran fiasco para los mencionados historiadores y egiptólogos minimalistas y negadores bíblicos es que el "mito" de la Biblia no es un mito ni una leyenda, que el relato central es verdadero, que la arqueología dispone actualmente para probarlo de antiguos y superabundantes textos y monumentos que respaldan sobradamente los derechos milenarios del pueblo de Israel y de su descendencia a la tierra prometida, derechos otorgados expresamente a través del reclamo por escrito -el Pentateuco- sobre la tierra de Canaán extendido por un alto dignatario político de Egipto, la potencia dominante, luego de recibir del faraón la orden de abandonar el país y conseguir que delegara en sus manos los destinos del pueblo hebreo, su carta política de independencia del imperio.
Porque ahora la arqueología y la historia pueden probar fehacientemente que el primer elegido, el originario, es el pueblo de Israel, que la tierra de Canaán –que incluía Israel, Gaza, parte del Líbano, de Siria y de Jordania- fue reclamada mediante documento escrito -el libro de Moisés o Pentateuco- para Israel mas de veinte siglos antes de producirse la conquista árabe islámica. Que con respecto a su profeta y caudillo político, criado y educado en Egipto durante cuarenta años no debe extrañar que su cultura y creencias fueran egipcias, pero luego a lo largo de sus restantes cuarenta años en íntimo contacto con los pueblos abramitas, cananeos y semitas seminómadas diera la espalda a sus primeros credos y elaborara una síntesis superadora, el inspirado monoteísmo moral destinado a ser copiado y trasmitido de generación en generación y cuyo texto dio posterior origen y basamento al judaísmo, cristianismo e islamismo.
Se adjuntan algunos de los documentos arqueológicos descubiertos que deberían difundirse traducidos al inglés y hebreo para ir desenmascarando las teorías falsas y mentirosas de Finkelstein y asociados.
¿Se anima a ayudarnos a difundir esta verdad histórica? LEA LA NOTA QUE SIGUE MAS ABAJO