INGLATERRA EN ESTADO DE ALERTA MAXIMA




El riesgo de que la capital británica sufra un atentado terrorista del estilo que vivió la ciudad de Bombay en noviembre del año pasado es tan alto que Scotland Yard ha advertido a las empresas londinenses para que preparen planes de contingencia ante un posible ataque guerrillero con toma de rehenes.
Hace unos días, un alto cargo del departamento antiterrorista de Scotland Yard, SO15, indicó que «Bombay viene a Londres» y agregó que las empresas deben anticiparse a un posible tiroteo y toma de rehenes «por parte de un pequeño número de hombres armados con pistolas y artefactos explosivos caseros».
Tal acción por parte de Scotland Yard ha hecho pensar que la policía cuenta con información sobre una posible célula terrorista durmiente que estaría planeando llevar a cabo un ataque en algún punto de Londres similar al vivido en la ciudad de la India. En aquella ocasión, un comando formado por diez terroristas armados atentó en hoteles y cafés de Bombay. Como consecuencia, 174 personas murieron, y más de 300 resultaron heridas durante tres días de combates.
Según informa el dominical inglés, uno de los motivos de la preocupación de los cuerpos de seguridad británicos es el tipo de comentarios recogidos en las últimas dos semanas en una web yihadista. En su foro, varios participantes hablaron sobre cómo organizarse para llevar a cabo un atentado parecido al de Bombay. Uno de los participantes aconsejó el uso de armas automáticas para atacar lugares como discotecas, instalaciones deportivas y centros judíos, incluso hablaba de elegir comisarías de policía como objetivos terroristas; otro llegó a escribir que «hay que asegurarse de que todas las personas del lugar [elegido para atacar] sean adultos», y agregaba: «Hay que elegir los lugares y el momento en que no haya presencia de musulmanes ni de niños».

ANTISEMITISMO EN EL MUNDO


RECRUDECIMIENTO DEL ANTISEMITISMO

Sin lugar a dudas el año 2009 será recordado como uno de los peores debido a la cantidad de atentados y manifestaciones antisemitas en muchos países del mundo, muchos de los cuales no han podido finalizar con la identificación y detención de los autores intelectuales y materiales.

entrando en el sitio mas abajo podes acceder a una recopilación fotográfica de incidentes antisemitas durante el 2009

http://www.youtube.com/watch?v=IpMDn3y6HL4

ANTISEMITISMO EN EL MUNDO


EL TRIBUNAL EUROPEO DE DDHH CONDENA A BOSNIA POR DISCRIMINAR A JUDÍOS Y GITANOS (AFP )

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó este martes a Bosnia por haber prohibido a judíos y gitanos presentarse como candidatos a determinadas elecciones, entre éstas la elección presidencial. La prohibición que pesa sobre esas dos minorías "no se basa en una justificación objetiva y razonable", consideró esa instancia, máxima autoridad judicial europea en materia de derechos humanos. Por lo tanto, esa medida es contraria a la Convención Europea de Derechos Humanos, que prohíbe la discriminación, estimaron los jueces. Dos bosnios, uno judío y un gitano, llevaron el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo (este de Francia) después de que en Bosnia se les impidiera ser candidatos por pertenencer a una minoría. Una disposición de la Constitución de Bosnia distingue dos categorías de ciudadanos: por un lado los tres "pueblos constitutivos" del país -bosnio-musulmanes, croatas y serbios- y por otro el resto, es decir, judíos, gitanos y otras minorías. Para ser candidato a la jefatura del Estado y a la cámara Alta del Parlamento hay que pertenecer a algunos de los "pueblos constitutivos".

PRACTICAS ABOMINABLES EN EL SIGLO XXI









Los milicianos de Hizbul Islam mataron a pedradas al hombre y convocaron a los habitantes para que observaran las ejecuciones.
Las cortes islámicas presididas por clérigos radicales ordenaron ejecuciones, flagelaciones y amputaciones en los últimos meses y, en algunas zonas los milicianos prohibieron las películas, los tonos musicales de teléfonos móviles, bailar en las bodas y jugar o mirar fútbol.

Cargos formales a presunto terrorista en avión EEUU

WASHINGTON (AP) - Un nigeriano de 23 años, que dijo ser miembro de al-Qaida, fue acusado formalmente el sábado de tratar de destruir con un explosivo un avión de Norhwest Airlines en Navidad, y las autoridades se enteraron de que su padre había mostrado preocupación ante funcionarios federales por la conducta del joven. El sospechoso dijo haber recibido entrenamiento e instrucciones de miembros de al-Qaida en Yemen, dijo un funcionario a condición de permanecer anónimo porque la investigación prosigue.
La legisladora federal Jane Harman, presidenta de una subcomisión de Seguridad Nacional en la Cámara de Representantes, dijo que había "indicios contundentes de una conexión entre Yemen y al-Qaida, y sobre la intención de detonar el avión en el espacio aéreo estadounidense".
Algunos pasajeros de aerolíneas que viajaron el sábado resintieron las consecuencias del intento de atentado. Se les informó que la nueva regulación federal en Estados Unidos les impide levantarse de sus asientos desde una hora antes del aterrizaje.
El Departamento de Justicia denunció que Umar Farouk Abdulmutallab intentó detonar o dañar una aeronave, en la que colocó un artefacto potencialmente destructivo.
El juez federal Paul Borman leyó a Abdulmutallab los cargos en una sala de conferencias del Centro Médico de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, donde el joven es atendido por las quemaduras que sufrió.
Una declaración ante la corte federal en Detroit señaló que Abdulmutallab llevaba ceñido al cuerpo un artefacto que contenía un compuesto altamente explosivo, a bordo del vuelo 253, procedente de Amsterdam. El viernes, cuando el avión se aproximaba al aeropuerto de Detroit, Abdulmutallab activó el dispositivo, pero en vez de provocar una explosión causó un incendio, añadió la dependencia.
De acuerdo con la declaración, un análisis preliminar del dispositivo muestra que éste contenía pentaeritritol (PETN). El gobierno afirma que Abdulmutallab dijo a los pasajeros que tenía un malestar estomacal, y se cubrió con una frazada.
Luego, los ocupantes del avión escucharon ligeras detonaciones, como si estallaran petardos, y olieron humo, antes de que al menos un pasajero se abalanzara sobre Abdulmutallab, pasando por encima de los asientos.
El PETN es el mismo compuesto utilizado por Richard Reid, convicto por tratar de destruir un vuelo trasatlántico en el 2001 mediante explosivos ocultos en sus zapatos.
Ese químico suele ser usado por los militares y se le encuentra normalmente dentro de cápsulas empleadas como detonadores. A los terroristas les agrada el compuesto, porque puede colocarse en envases pequeños para fabricar explosivos poderosos.
El sospechoso sonrió cuando fue llevado en silla de ruedas a la sala de conferencias del hospital. Llevaba un vendaje en el pulgar de la mano izquierda y en la muñeca derecha, y tenía quemada parte de la piel en un dedo.
Abdulmutallab usaba una bata verde y calcetines azules, provistos por el hospital. El juez se sentó en un extremo de la mesa de unos 3 metros (10 pies) y el sospechoso, en el otro.
El juez Borman preguntó al acusado si estaba pronunciando correctamente su nombre.
Abdulmutallab respondió en inglés: "sí, así está bien". El juez preguntó entonces si el joven entendía los cargos que se le imputaban. "Sí, lo sé", contestó Abdulmutallab.
Borman dijo que al sospechoso se le asignaría un abogado de oficio, y programó una audiencia para el 8 de enero, a fin de notificar formalmente al presunto terrorista su detención. La audiencia del sábado duró 20 minutos.
"Si este supuesto plan para destruir una aeronave hubiera tenido éxito, hubieran muerto o resultado heridas numerosas personas inocentes", dijo el secretario de Justicia federal Eric Holder, en un comunicado. "Seguiremos investigando este asunto decididamente y utilizaremos todas las medidas disponibles de nuestro gobierno para asegurar que los responsables de este intento de atentado sean llevados ante la justicia".
Abdulmutallab, quien tenía una visa vigente de Estados Unidos figuraba en una base de datos de presuntos terroristas, pero no estaba entre personas a quienes debía prohibirse viajar en aviones. Vivía en un acaudalado vecindario londinense.
El presidente Barack Obama, quien estaba de vacaciones en Hawai, fue informado sobre lo ocurrido. El jefe de la oficina del Consejo de Seguridad Nacional, Denis McDonough permanecía en una habitación de hotel en Hawai, con medidas reforzadas de protección, para recibir informes, y otros asesores del presidente que viajaban con él se concentraban en la nueva información del caso.
Autoridades federales dijeron a The Associated Press que el sospechoso llamó la atención de los funcionarios de inteligencia en noviembre, cuando su padre acudió a la embajada estadounidense en Abuya, Nigeria, para expresar preocupaciones sobre su hijo.
Un funcionario dijo que el padre no dio información específica que ameritara el impedirle al joven volar en aviones, o el hacerle una revisión más estricta en los aeropuertos.
La información tampoco resultó suficiente para revocarle la visa o impedirle visitar Estados Unidos. La visa fue expedida en junio del 2008 y expiraba en junio del 2010.
Las autoridades solicitaron permanecer anónimas porque ninguna tenía autorización de hablar con la prensa.

SE RECUPERO UN SIMBOLO DEL MARTIROLOGIO


El significado del cartel de Auschwitz que el mundo no supo leer.
Martha Wolff


Patrimonio de la humanidad — Unesco

Arbeit macht frei…pensar en el significado de esta frase es tomar conciencia de aquello que los nazis se propusieron al confiscar “enemigos” bajo una régimen de trabajos forzados para que les rindiese su plan productivo económico y bélico y luego matarlos. Quizá pocas veces nos hemos puesto a pensar en su real significado. Para los ideólogos de ese macabro plan que “El trabajo liberaba”, quería decir casi metafóricamente, que "El trabajo esclavizaba" a los que discriminaba dándoles la bienvenida a Auschwitz con música ejecutada por una orquesta de prisioneros.
Haber propuesto soldar en hierro esa sentencia es haber demostrado al mundo lo que el mundo no supo leer.
En estos momentos de reflexión y de espanto ante el robo del cartel vienen a mi memoria los métodos de sistemas políticos que para “beneficio” de sus países y doctrinas someten con la subordinación y el miedo a sus pueblos hasta pagar con la muerte el objetivo de ideales por encima del valor humano.
El que visitó Auschwitz sabe que haber traspasado ese cartel es haber entrado al infierno. Personalmente fui con mi esposo a poner un ramo de rosas en la pira de cenizas en memoria de su tía que fue asesinada con su hijo. Esa pira es una tumba de polvo colectiva de aquellos que no merecían morir como seres humanos con el derecho a tener un rectángulo cavado llamado fosa con nombre y apellido.
En el recorrido de Auschwitz todavía retumban las botas nazis; se huele a carne chamuscada cuando soplan vientos de modernidad absurda como querer vender el convento que linda con el campo para construir un paseo de compras; se mueven las almas retorcidas de los muertos y crispa el aire el llanto de los chicos que piden por sus padres en un mudo lamento. El empedrado de sus calles diseñadas para soldados y carros conducen a ex guarniciones militares transformadas en museo que demuestran el horror computado de los nazis para llevar a cabo el exterminio judío, gitano, homosexual y político hasta llegar a la caseta del que dirigía ese campo donde criaba a sus hijos. Tenían gobernante, estudiaban piano, veían las flores en verano y la nieve en invierno mientras mataban de hambre y vida a los niños judíos. Todo ese testimonio de chimeneas, hornos, libros con registros de las porciones miserables de comida que les daban, de los instrumentos de tortura medicinales y de tatuaje para numerarlos, de camas diseñadas para el insomnio y el hacinamiento, de agujeros nauseabundos alineados de falsos inodoros, de duchas desinfectantes y perforaciones en el techo de gases mortales Ziclon... es un paseo que todavía Ahmadinejad no visitó porque no tuvo parientes allí.
¿Vaya a saber dónde estará el cartel? Tal vez lo sacaron los fanáticos que niegan que la Shoá existió y por las vueltas del destino aparezca en Teherán como ofrenda a Ahmadinejad o en memoria de Hitler para demostrar que "El trabajo que llevaron acabo los nazis liberó al mundo de 6.000.000 de judíos" que les molestaba. Pero mundo...Hitler tampoco tiene tumba y en Auschwitz está la horca en la que fue colgado el comandante de ese campo Rudolf Höss lo que hace pensar que hay dos clases de Justicia. la Divina y la de los hombres justos.
¿A los negadores del Holocausto no se les ocurrió robar ese monumento histórico que al igual que todo lo que está en Auschwitz es Patrimonio de la Humanidad, pero de la Humanidad Humana?

El final

Rudolf Höss comandante de Auschwitz también Patrimonio de la Humanidad
La guerra había finalizado en Alemania el 8 de mayo de 1945. Höß, disfrazado como suboficial de la armada alemana (Kriegsmarine), se alejó hacia las costas del Báltico, donde cayó en manos de los Aliados. Al no encontrarse pruebas de ningún tipo en contra suya, dado su nombre falso (Franz Lang) y su calidad de agricultor profesional, obtuvo una liberación anticipada. Sus guardianes ignoraban entonces la importancia de su presa. Fue empleado como obrero agrícola en una granja cerca de Flossenburg, no lejos de la frontera con Dinamarca. Permaneció allí durante ocho meses. Entretanto la Policía Militar reinició su búsqueda. Su familia, con la cual había logrado retomar contacto, estaba estrechamente vigilada y sometida a frecuentes pesquisas, hasta que el 11 de marzo de 1946 llegaron oficiales británicos a la casa de la Sra. Höß y, bajo engaño, le dijeron que si no decía dónde estaba su marido, sería entregada a las autoridades soviéticas para su ejecución, y que sus hijos serían deportados a Siberia. La Sra. Höß sucumbió y reveló el emplazamiento de la granja agrícola donde estaba escondido su marido, así como su nombre falso.
Höß fue capturado esa misma noche (2:30) por la Policía Militar Británica. En esta ocasión no pudo suicidarse, pues la ampolla de veneno que guardaba consigo se había roto dos días atrás. Sus declaraciones a partir del arresto aún hoy día están en duda, ya que aparecieron dos confesiones: la primera, hecha en su propia lengua ante autoridades británicas.[1]
La segunda confesión, a posteriorì, fue realizada cuando estuvo en Cracovia, dejando muchas dudas en relación a la primera (contaba con un abogado). Declaró que, por haber sido torturado para la primera declaración, se vio obligado a firmar lo que sus captores le exigieron. En Cracovia se retractó de todo lo dicho en la primera confesión. Esto no fue tenido en cuenta por los jueces. Fue llevado a los Juicios de Núremberg, como testigo en el juicio de Ernst Kaltenbrunner, Oswald Pohl y la IG Farben.
El 25 de mayo de 1946, fue extraditado a Polonia donde se le abrió un nuevo juicio por crímenes de guerra. En dicho juicio no negó ninguno de los cargos, afirmándose en el hecho de que cumplía órdenes directas de Himmler y que, dado su rango militar, no podía ignorarlas. En el desarrollo del juicio no se presentaron denuncias de abuso personal por su parte contra los prisioneros. Todos los prisioneros supervivientes afirmaron que era un hombre que administraba con frialdad y sin sentimientos el campo de Auschwitz; él sólo dirigía una "máquina de matar". De este modo lo deja reflejado en sus memorias manuscritas, redactadas mientras estuvo en prisión:

"Por voluntad del Reichsführer de las SS, Auschwitz se convirtió en la mayor instalación de exterminio de seres humanos de todos los tiempos. Que fuera necesario o no ese exterminio en masa de los judíos, a mí no me correspondía ponerlo en tela de juicio, quedaba fuera de mis atribuciones. Si el mismísimo Führer había ordenado la solución final del problema judío, no correspondía a un nacionalsocialista de toda la vida como yo, y mucho menos a un Führer de las SS, ponerlo en duda"

Rudolf Höß

Al final de su proceso en Cracovia, Höß acogió la sentencia de muerte con aparente indiferencia el 2 de abril de 1947. Fue ahorcado en el antiguo campo de concentración de Auschwitz el 16 de abril de 1947.Sus memorias escritas en prisión fueron publicadas en 1958 por el historiador Martin Broszat. Los textos, reunidos generalmente bajo el título de "Le Commandant d'Auschwitz parle" (en alemán "Kommandant in Auschwitz"), habrían sido escritos por Höß a lápiz, bajo la vigilancia de sus carceleros comunistas polacos, en la prisión de Cracovia en tanto esperaba ser procesado.


Fuente:
www.porisrael.org

LA PAZ AVANZA SILENCIOSAMENTE


Acercando a israelíes y palestinos
Jana Beris - BBC Mundo, Jerusalén

Desde hacer 4 años, un grupo de israelíes ayuda a palestinos transportándolos a hospitales.
Soñadores, dirán unos. Ingenuos, alegarán otros. Luchadores, afirmarán no pocos. Pero lo que importa al medio centenar de israelíes abocados desde hace años a un singular proyecto voluntario de ayuda a los palestinos, es su certeza de que lo que hacen es no sólo importante, sino también fundamental.
Desde hace aproximadamente cuatro años, conducen diariamente a palestinos que entran a Israel a recibir tratamiento médico en hospitales israelíes y los devuelven a sus casas.
Los recogen temprano a la mañana de los puestos de control del ejército que conectan Cisjordania con territorio israelí, los llevan en sus propios automóviles hasta el hospital necesario, los esperan durante horas y luego los acompañan en el viaje de regreso.
Con ello, ante todo, les ahorran buenas sumas de dinero, sin lo cual habría familias que no tendrían más remedio que renunciar al tratamiento médico, dado que no tienen para pagar el taxi hasta el hospital.
Pero, además, les apoyan, les hacen sentir acompañados en momentos difíciles y dicen estar seguros de aportar a la paz, ya que “preparan los corazones” para el momento en que los políticos logren firmar un acuerdo.
“Hablar…acercarse…”
Cuando Udi murió , mi dolor era tan grande que me sentía paralizado. Pero jamás pensé en venganza ni nada similar, dado que tenía claro que la única forma de terminar con esas desgracias, es hablar, acercarse.
Yuval Roth, de una organización de ayuda a palestinos
El nervio motor de este proyecto es Yuval Roth, para quien esta iniciativa singular de ayuda es un aporte al entendiimiento ...y una cuestión personal.
Es que hace 15 años, Yuval perdió a uno de sus hermanos, Udi, que durante su servicio de reserva militar fue secuestrado por hombres armados de Hamas que se hicieron pasar por judíos, ofrecieron llevarle en su automóvil y poco después lo asesinaron.
“Cuando Udi murió, mi dolor era tan grande que me sentía paralizado. Pero jamás pensé en venganza ni nada similar, dado que tenía claro que la única forma de terminar con esas desgracias es hablar, acercarse”, cuenta Yuval a la BBC.
“Sin embargo, en ese momento no tenía fuerzas para activar en pro del diálogo, aunque siempre tuve ideas de izquierda. El atentado fue demasiado para mi”.
Encontrar fuerzas
Muchas familias palestinas no tienen ni siquiera el dinero para pagar el transporte al hospital.
Le llevó unos años hallar las fuerzas necesarias para sumarse al “Círculo de Padres”, un marco que agrupa a israelíes y palestinos que perdieron seres queridos en el marco del conflicto, con el mensaje de que la reconciliación es la única forma de salir adelante.
“Allí, comprendí paulatinamente que con palabras en favor de la paz y el entendimiento, no bastaba”, recuerda Yuval con una sonrisa de satisfacción".
"Y llegó la oportunidad de hacer algo que traduzca esas palabras en hechos, cuando un amigo palestino del Circulo de Padres me pidió que lleve a un familiar al hospital en Israel. Y desde entonces, no paramos”.
Claro está que Yuval solo no podría realizar todos los viajes. Por eso está Jamila-Yafit, que no cesa de trabajar y Avi Shteinberg, que siente que hace algo significativo cuando trae al hospital Rambam de Haifa a Sair Kabaha con dos de sus hijos, para tratamientos nada sencillos.
“Siento que mi familia está cuidada y doy gracias al cielo y a esta gente por lo que hacen”, nos dice Ahmed, el esposo de Sair, en un intervalo en su trabajo en una fábrica israelí.
Y está Amatzia Dayan, quien sostiene que no participa en ésto por política sino por consideraciones humanitarias. Está feliz de poder ayudar a la pequeña Aya Abu Muies, quien sale a las 5 de la mañana de su aldea aledaña a Jenin, acompañada de su madre, Soher.
Aya, de tan solo dos años de edad, estuvo al borde de la muerte por seria insuficiencia renal, pero en el Rambam han logrado estabilizarla con diálisis cinco días a la semana. Después de un largo viaje, antes de las 8 de la mañana, ya llegan al hospital.
“Aquí me siento protegida, siento que les importa la vida de mi hija”, dice Soher a la BBC, con los ojos llenos de lágrimas. “La atienden con dedicación a pesar de que el pago de la Autoridad Palestina expiró hace tiempo. Y sé que al salir, están estos amigos esperándome para devolverme a casa”.

LAS DIFERENCIAS QUE DUELEN


Muñecos de trapo
Egon Friedler
La Republica. Uruguay


Desde el atentado a las Torres Gemelas en setiembre de 2001, las matanzas provocadas por terroristas suicidas constituyen un hecho corriente en el mundo de hoy. Particularmente en tres países musulmanes, Irak, Afganistán y Pakistán, a partir del 2003, estos atentados se convirtieron en un fenómeno repetido con atroz regularidad. En Irak hubo 25 atentados suicidas en el 2003, 140 en el 2004, 478 en el 2005, 297 en el 2006, 442 en el 2007, 257 en el 2008 y 76 en el 2009. Estos atentados produjeron miles de víctimas, hombres, mujeres y niños, en su mayoría civiles iraquíes. En Afganistán el número de atentados fue
considerablemente menor, pero no dejó de ser significativo. Desde las elecciones de setiembre de 2005, las dos docenas de ataques perpetrados por los Talibanes, mataron en su mayoría a militares y funcionarios de organizaciones de ayuda extranjeros y a efectivos del ejército afgano. En Pakistán, un país en el que no existe la excusa de que los asesinatos de compatriotas son parte de una presunta lucha contra ejércitos extranjeros, solo en el año 2008, por lo menos 889 personas fueron muertas y 2.072 fueron heridas en 61 ataques suicidas. Un estudio norteamericano del que informa la revista alemana “Der Spiegel” el 12 de marzo de 2009 llegó a la conclusión de que la organización terrorista Al-Qaeda mata 8 veces más a musulmanes que a no musulmanes. Entre 2004 y 2008 por ejemplo, Al Qaeda se declaró responsable por 313 ataques, que produjeron 3.010 víctimas mortales. Si bien esos ataques incluyeron actos terroristas en Occidente, como los de Atocha en Madrid, en el 2004 y Londres en el 2005, solo un 12% de los muertos (371) fueron occidentales.

Ninguna de esas matanzas indiscriminadas despertó grandes reacciones ni en el mundo musulmán ni en el resto del mundo. Nada comparable a la ola de indignación que se produjo cuando a un caricaturista danés se le ocurrió describir al Islam como una religión no exactamente pacífica, algo fácilmente comprobable en el mundo actual , o cuando al Papa Benedicto XVI se le ocurrió evocar con ingenuo realismo histórico la historia bélica del Islam en Europa o cuando Israel se hartó de los cohetes disparados desde Gaza contra su población civil y reaccionó tardíamente con una operación militar, algo que cualquier país en una situación similar, habría emprendido mucho antes. Casi podría hablarse de una conspiración de silencio, una especie de silencio políticamente correcto, por el cual los muertos musulmanes que son víctimas de atentados no existen o son meros muñecos de trapo, sobre los cuales no vale la pena hablar. Para muchos musulmanes, los muertos se dividen en políticamente útiles y en convenientemente olvidables. Los primeros obviamente son los muertos por “culpables naturales” como los occidentales, y principalmente los Estados Unidos e Israel, los segundos son buenos musulmanes asesinados por otros buenos musulmanes. Si de parte de numerosos árabes y musulmanes existe cierto pragmatismo cínico por el cual se grita tan solo por los muertos políticamente utilizables, sectores importantes en Occidente encubren detrás de cierta condescendencia con el terrorismo islámico un inconfesado desprecio racista hacia los musulmanes y principalmente hacia los árabes.

Sin embargo, la actitud hacia los judíos es bastante peor. En los últimos años, se ha publicado una profusa literatura de análisis histórico, cuya más reciente expresión fue “El crimen occidental” de la ensayista francesa Viviane Forrester. En estos trabajos se revela la profunda complicidad de gran parte de Europa con los crímenes nazis. Otra literatura de la cual es un buen ejemplo el libro “La nueva judeofobia” del filósofo, politólogo y sociólogo francés Pierre André Taguieff, desmenuza analíticamente el nuevo antisemitismo, y revela su semejanza con el antisemitismo tradicional pese a que suele ocultarse detrás de disfraces ideológicos como el antisionismo o el apoyo militante y carente de sentido crítico de la causa palestina.

Esa revisión crítica del odio anti-judío en sus formas actuales ha permitido detectar que vivimos un “nuevo tiempo del desprecio” utilizando el título de una célebre novela de André Malraux. Como en la época de Hitler hay una indiferencia marcada frente al odio militante. Es el de los políticos que prefieren ignorar elegantemente las amenazas del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad contra la existencia del estado de Israel que constituyen una virtual promesa de un nuevo holocausto. Es el de quienes tienen mucho que decir cuando Israel construye un muro contra el terrorismo, pero no tienen nada en contra cuando España construye un muro contra los inmigrantes ilegales o cuando Egipto construye un muro frente a Gaza para impedir el contrabando. Es el de los defensores selectivos de los derechos humanos que mantienen una silenciosa complacencia con el antisemitismo difundido en el mundo árabe y musulmán…..muy similar a la complicidad tácita con el Sr. Hitler, como lo llamaban respetuosamente muchos “realistas políticos” de los años 30 del siglo pasado.

Frente a la deshumanización extrema que representa el terrorismo suicida, no cabe el silencio ni discreto ni indiscreto. No podemos aceptar que seres humanos sean convertidos en muñecos de trapo que pueden romperse en un juego macabro. La opinión pública mundial debe condenar en forma clara, inequívoca, este genocidio minorista que se desarrolla ante nuestros ojos. Si lo aceptamos como parte de la normalidad, tendremos muy buenas chances, de convertirnos, tarde o temprano, en sus víctimas.

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UNA VISION SOBRE ISRAEL INTERNO HOY


PRESIONES Y MAS PRESIONES
Editorial Revista "La Luz". Bs. As


A miles de kilómetros de distancia puede resultar difícil entender algunos avatares de la política israelí, entre ellos la manera en que el gobierno de Biniamin Netanyahu enfrenta las continuas presiones a las que es sometido tanto por el gobierno de los Estados Unidos, la Unión Europea, la Autoridad Palestina, el Hamás y la ciudadanía israelí, tanto los de derecha como los de izquierda.Como no puede ser inmune a muchas de estas presiones, el actual gobierno israelí se ve obligado a to-mar decisiones que contradicen, en cierta medida, la posición ideológica sustentada en la campaña electoral que precedió las elecciones del 10 de febrero tanto por el Likud como por Israel Beteinu, pero que a la vez no conforman ni a la Autoridad Palestina, al Hamás y a muchos de los ciudadanos que votaron por Kadima, Avodá y Meretz.
El congelamiento de la construcción en las poblaciones judías de Yehuda y Shombron; la aceptación, como un mal menor, que la Unión Europea haya declarado que la ciudad de Jerusalem sea la capital del Estado de Israel y del futuro estado palestino; la posibilidad de iniciar conversaciones con Siria; son sólo algunos ejemplos de lo que decimos y que intentaremos de explicar.Yehuda y Shombron.
Luego de varios meses de ser presionado por el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama; su secretaria de Estado, Hillay Cinton; todos los enviados de ese gobierno a la región; y en no menor medida por los países de la Unión Europea, el gobierno israelí decidió congelar por 10 meses la construcciones en las poblaciones judías de Yehuda y Shombron. La reacción de los Estados Unidos y los líderes europeos fue positiva, pues lo vieron como el inicio de una posibilidad mucho mayor, que en el futuro se establezca el congelamiento total, negociaciones mediante con la Autoridad Palestina.
Por su parte los ciudadanos israelíes que viven en las poblaciones que ahora no podrán legalmente ampliarse consideran que esta medida gubernamental es una traición a las promesas de la última campaña electoral, realizan manifestaciones contrarias y de esa manera presionan al gobierno y a los miembros de la Kne-set, y por más que Netanyahu les explica que el congelamiento es una medida circunstancial, no le creen.
A su vez la Autoridad Palestina, que exigía el congelamiento para reanudar las conversaciones de paz suspendidas al iniciarse la operación Plomo Fundido, considera que la decisión israelí no es suficiente pues no incluye a Jerusalem este y demás territorios anexados a la ciudad luego de la Guerra de los Seis Días.Mientras tanto la ciudadanía israelí está dividida, aquellos que consideran que Yehuda y Shombron son parte de Eretz Israel ven en el congelamiento una aceptación de las presiones internacionales que debilita al Estado y los que sostienen que para alcanzar la tan ansiada paz el estado judío debe retirarse de Yehuda y Shombron opinan que la medida tomada es una manera de ganar tiempo por parte de los halcones a fin de mantener y desarrollar esas poblaciones judías.

Jerusalem
El gobierno sueco proponía que el plenario de ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea votara una resolución reconociendo el sector este de Jerusalem como la futura capital del estado palestino.Luego de debatir el tema, los cancilleres europeos decidieron aprobar que Jerusalem sea tanto la capital del Estado de Israel, algo que ya lo es, y la del futuro estado palestino, sin mencionar la palabra “este”.
Que no establecieran la delimitación de que parte de la ciudad debería ser la de los palestinos además de no agradar al gobierno sueco, molestó a los países árabes y a la Autoridad Palestina, mientras que el canciller Liberman, como vocero gubernamental, manifestó que la experiencia indica que la división de ciudades nunca fue positiva, pero no rechazó de plano la medida.
Creemos que la postura oficial israelí, en este caso, fue la de considerar la resolución de la Unión Europea el mal menor, pese a lo cual para aquellos que opinan que Jerusalem debe ser una ciudad indivisa, aceptar las posibilidad que se divida es también una traición a los ideales y las promesas electorales, y en esta postura se unen tanto ciudadanos de derecha, de centro y de izquierda, que lógicamente alzan su voz y de esa manera presionan al gobierno.
Negociaciones con Siria
Mientras que el actual gobierno israelí no rechaza la posibilidad de iniciar negociaciones de paz con Siria en forma directa, los máximos dirigentes de ese país manifiestan que en primera instancia debe ser utilizando a mediadores y con la condición de que Israel devuelva las altura del Golan conquistadas en la Guerra de los Seis Días y anexadas algunos años después.
De acuerdo a las informaciones periodísticas, el gobierno de Netanyahu no rechaza de plano la subordinación planteada por los sirios. Devolver las alturas del Golan es algo que un alto porcentaje de la población judía israelí rechaza pues pese a los años transcurridos todavía tienen vivo el recuerdo de los permanentes ataques que desde allí se efectuaban contra los kubutzin y moshavim que rodean el Kineret
Por su parte Estados Unidos y los países que conforman la Unión Europea consideran indispensable que se inicien negociaciones entre los israelíes y los sirios y lógicamente presionan a ambas partes para que lo hagan.La ciudadanía israelí, tanto en referencia a las Alturas del Golan como a Jerusalem, en este caso por medio de sus representantes elegidos democráticamente, los miembros de la Kneset, también presionan al gobierno de Netanyahu. Lo hacen aprobando una ley que estipula que para que el Estado de Israel pueda desprenderse de un territorio que forma parte del país, además de contar con la aprobación del Gobierno y de la Kneset debe ser considerado por toda la ciudadanía a la que se debe convocar a un plebiscito en el que tengan que votar si aceptan o no la devolución.
Esta ley, que para algunos es contraria al espíritu de la democracia israelí y para otros un reaseguro de que las decisiones de un gobierno elegido con una plataforma electoral haga todo lo contrario, es promovida por los miembros de la Kneset que forman parte de los partidos que integran la actual coalición de gobierno israelí, al que con esta medida están presionando.Además, es sabido que los líderes de los partidos que integran la coalición gubernamental son miembros de la Kneset e integrantes del gabinete, por lo tanto presumir que están de acuerdo con esa ley no es descabellado y de allí a deducir que se están presionando a ellos mismos, hay solo un paso.

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LA FALTA DE UN RECURSO Y SU INCIDENCIA EN LA PAZ


Sobre el robo de aguas
Dr. Gay Bejor


Siria está viviendo un desastre, un desmoronamiento, un holocausto económico: no hay otras palabras para describir lo que el régimen sirio se esfuerza tanto en ocultar. El país se está secando, y no menos de un cuarto de millón de agricultores se vieron obligados, durante los últimos tres años, a abandonar sus tierras y emigrar a los grandes centros urbanos. Allí viven en carpas, totalmente abandonados por el estado y el gobierno. Estos datos fueron publicados por intermedio de una investigación especial llevada a cabo por la ONU y fueron publicados en el sitio del canal Al Arabbyah, para consternación de sirios y árabes en general. Se trata de grandes cambios demográficos, de un cambio profundo del rostro de toda una nación.
Como de costumbre en el mundo árabe no hay datos ni se llega a percibir lo que está pasando debajo de sus propias narices, y no por casualidad.
Comencemos por decir que el inmenso río Eufrates, en el pasado el principal recurso acuífero de Siria, se está secando. Los turcos frenan el caudal de sus aguas en su territorio con una serie de gigantescas represas, de modo tal que a los sirios y luego a Iraq , está fluyendo un caudal cada vez menor. En una década se prevé que el Eufrates se secará totalmente cuando deja territorio turco. También ahora el agua que está llegando a Siria está contaminada, de modo tal que la pesca de sus aguas, otra fuente importante de sustento, también se está extinguiendo. La salinidad de las aguas aumentó, y con frecuencia resulta ya impotable. Varios de los afluyentes del Eufrates ya han desaparecido, como por ejemplo el arroyo G’habour, que se secó totalmente, siendo hoy día una cañada de arena reseca. El delta del río Eufrates, centro de la población siria, se está secando.
A causa de una sequía que ya lleva varios años, el río Ghazi (“el Rebelde”- Orontes, en latín) otra importante fuente hídrica del país, se está desecando, sus aguas están saladas y contaminadas, y la pesca en sus aguas simplemente desapareció. No hay pesca, no hay sustento: aldeas enteras que durante siglos encontraron su sustento en sus aguas, están siendo abandonadas. Y la sequía continúa, también este año.
Las napas subterráneas se vieron reducidas a niveles casi ínfimos, que ya no pueden utilizarse en no menos de 420 mil pozos piratas, que fueron excavados por los habitantes en el transcurso de los años. Sin agua no hay cultivos, entonces se abandona la aldea y se emigra a las ciudades. Dado que allí tampoco hay trabajo, el estado de emergencia es terrible, lo que hace que ascienda la presión política. El único beneficiado con esta situación es el Movimiento Islámico.
A todo esto se suma otro problema, de carácter étnico: una gran parte de los agricultores que abandonan sus aldeas son kurdos, lo que transforma al problema en étnico, como ya queda dicho. Los refugiados kurdos culpan al gobierno de que no hace nada por ellos: viven en miles de tiendas de campaña en los alrededores de las grandes ciudades, desde hace varios años, y nadie se ocupa de ellos.
Resulta que la culpa de todo esto la tiene el partido gobernante Baath y su necio orgullo. Ya desde los años sesenta, el partido decidió hacer de Siria un país exportador de cereales. También veían en eso un objetivo estratégico y un triunfo de la reforma agraria siria. Por ello obligaron a los agricultores a pasar del pastoreo, en condiciones de tierra medio reseca, al cultivo de cereales. El gobierno hizo la vista gorda a la excavación de 420 mil pozos, para extraer el agua necesaria para el cultivo del trigo. Todo economista que osó manifestar su oposición a esta política, fue enviado a la cárcel. Un economista sirio, que se atrevió a criticar esta política económica, en un país medio seco, fue enviado a prisión por siete años, ni más ni menos. Y como si eso fuera poco, el gobierno ordenó el cultivo de algodón, gran consumidor de grandes cantidades de agua.
Ahora, con la tremenda sequía actual, se recogen los frutos agraces. En un país (20 millones de habitantes) donde la mitad de su población son agricultores, en lugar de 1.9 millones de toneladas de cereales como se esperaba cosechar este año, los agricultores lograron llegar a duras penas a 892 mil toneladas, un desastre para los sirios. Resultado: Siria debe importar hoy día el trigo para su consumo interno, y no tiene dinero. El PBI (Producto Bruto Interno) per cápita desciende vertiginosamente.
A más sequía, más agua se saca de las napas subterráneas, y el nivel de las aguas desciende vertiginosamente.
Los agricultores debieron sufrir otro revés: también los olivos se ven perjudicados, de modo que el aceite de oliva, tradicionalmente exportado por Siria a Europa por generaciones, es más ácido y de menor calidad, bajando así su demanda. La exportación de aceite de oliva, uno de los más importantes ramos de la exportación, desciende año tras año.
La ruina sólo va en aumento, ya que Siria agotó las reserva petrolíferas que encontró, no hay medios para infraestructuras, para desalinización o para ayudar a un cuarto de millón de desamparados, cantidad que sólo va creciendo.
¿Qué debe aprenderse de este estado ruinoso?
El partido Baath, en el gobierno de Siria desde los años sesenta, quiso llevar a cabo una fastuosa reforma agraria, provocando un desastre en el país. Cada día que este partido Baath y la familia Al Assad gobiernan al país, la ruina va en aumento.
Ahora se entiende por qué Siria tiene interés existencial en apoderarse de las aguas del lago Kineret: para servirse de ellas, para irrigar los campos en los alrededores de Damasco, Aleppo y Homas. Sí, sí, nuestro pequeño Kineret, cuyas aguas llegan hoy día a Israel por supuesto, a Jordania, (país al que le proveemos una cantidad fija por año, en base a los acuerdos de paz firmados) y en el futuro a Siria. Si Siria llega a poner sus manos sobre el Kineret, el bombeo será inmenso. Así como arruinó sus ríos y arroyos y sus napas subterráneas y demás, del mismo modo Siria destruirá nuestra principal fuente hídrica. Y ya le está dirigiendo ávidas y codiciosas miradas, a pesar de no tener la más mínima intención de firmar un tratado de paz con Israel.
¿Por qué es nuestro problema? El presidente Obama, que tanto quiere la paz entre Israel y Siria, ¿tiene alguna idea de los problemas hídricos por los que atraviesa Siria? ¿Por qué Israel tiene que pagar las deficiencias y los errores del partido Baath en Siria? Sólo un imbécil permitiría que le roben su agua. Y nosotros… ¿somos imbéciles?
Y ahora que entendimos hasta qué punto Turquía está esquilmando a Siria, ¿pondríamos a Turquía como intermediario entre nosotros y los sirios? Los turcos tienen un interés esencial y es que los sirios obtengan el Kineret: eso reduciría la presión sobre ellos. En el pasado, cuando los sirios clamaban iracundos que los turcos detenían el cauce del río Eufrates, en abierta oposición al derecho internacional, los turcos descubrieron que los sirios hacen lo mismo con el río Ghazi, que fluye desde Siria hacia Turquía, es decir al revés. Si ellos pueden, decidieron los turcos, nosotros también podemos. Sólo que el Ghazi es un modesto riacho al lado del inmenso caudal hídrico del Eufrates. Pero para los turcos eso bastó: Un precedente es un precedente. Ellos sabrán hacer uso perfectamente del Kineret, bombeen de allí, les dirán a los sirios en caso de llegar a un arreglo.
Los sirios hablan del Golán y del honor sirio perdido. En realidad, se refieren a algo totalmente distinto. Pobre de Israel si no tiene conocimiento de estos datos, pobre del americano que ocultó esta emergencia existencial ante el régimen de Damasco. Si allí las aguas se evaporaron, podría pasar otro tanto con el régimen gobernante.

Y NOSOTROS NO PODEMOS OLVIDAR TODO ESTO. NI POR UN SEGUNDO.


Traducción del hebreo para porisrael.org : Marcelo Sneh

UN LIBRO SOBRE LOS PRINCIPIOS DE FE MUSULMANA


Entre el yihad y la fitna
José Manuel Rodriguez Pardo

Averroes El Nieto (1126-1198) no sólo escribió sobre cuestiones filosóficas y teológicas, acerca de la doble verdad o el entendimiento agente. También se dedicó a cuestiones jurídicas, como el Bidaya (1168), que incluye como capítulo número diez El libro del Alchihed o Guerra Santa, traducido como El libro del Yihad, de gran interés en una época como la actual en la que la yihad o Guerra Santa aparece a diario en las noticias protagonizada por islamistas radicales. Debemos al profesor Manuel Enrique Prado Cueva, estudioso del legado de Carlos Vicente Quirós y Rodríguez (1884-1960), sacerdote, arabista y militar que tradujo las obras de Averroes en la primera mitad del siglo XX, la preparación de esta edición, así como a la Fundación Gustavo Bueno la publicación de esta obra a través de su Biblioteca Filosofía en Español.
En su momento, arabistas como
Emilio González Ferrín defendieron que el yihad no era importante, pues se trataba de un esfuerzo interior, y no algo relacionado con la guerra. En todo caso, la asociación del yihad con la guerra santa era algo meramente coyuntural, un mero choque generacional entre un Islam «laico» y otro radical, pero fácilmente superable. Seguro que de haber tenido en mis manos El libro del Yihad cuando debatí con Ferrín, la perspectiva hubiera cambiado bastante, aunque en lo esencial no se modificarían mis tesis de entonces. Lo que sí habría que destacar es que el traductor, Carlos Quirós, fue arabista más por obligación que por vana devoción. Una persona que se pasa treinta años en Marruecos como militar, y que aborda la cuestión de la yihad no como mera ociosidad filológica, sino como una necesidad práctica de conocer los modos de combatir y los objetivos de las cavilas rifeñas a las que se enfrentaba. De hecho, Quirós ofrecía conferencias a los militares españoles destinados a Marruecos sobre el yihad, con todo lo que ello suponía.
El libro del Yihad aborda dos cuestiones fundamentales: la obligación de la guerra santa de todo musulmán contra los «politeístas» (los cristianos) y la legitimidad de poseer el botín capturado tras haber realizado la yihad. Respecto a la Parte primera, dedicada a los «Elementos integrantes de la guerra», Averroes afirma que
«El hecho de haberse decidido la generalidad por considerar tal precepto como una obligación débese a las palabras del Corán: “se os ha prescrito el combatir aunque lo aborrezcáis”. El ser obligatorio para la comunidad, es decir, que cuando unos se encargan de su cumplimiento los demás quedan exentos, débese a este versículo del Corán “No deben los creyentes en su totalidad rechazar [al enemigo]” y a aquel otro “Y a ambos prometió Dios la gloria“. Por su parte, el Profeta de Dios no salió nunca a guerrear sin que dejase algunos hombres. Si, pues, se consideran en conjunto todas estas razones, nos llevan a la conclusión de que esta carga es obligatoria para la comunidad» (página 45).
El ejemplo de la doctrina del profeta Mahoma, el primer Califa al usar de la yihad como medio de expansión del Islam, uniendo religión y estado, es cotejado siempre con su vida y obra, en una casuística que se repetirá a lo largo del capítulo del Bidaya. Como ejemplo, la cuestión de qué condiciones previas han de existir para hacer la guerra:
«La causa de esta diversidad de opiniones proviene de una oposición entre palabras y hechos. En efecto, consta que el Profeta, cuando mandaba a la guerra un escuadrón, decía al jefe: “En cuando encontrares al enemigo politeísta, invítale a aceptar tres cosas buenas o tres cosas malas, en la inteligencia de que en el momento que atendiere cualquiera de esas tres indicaciones [buenas] debes conformarte con ello y dejarle en paz. Invita a los politeístas a aceptar el Islam y si te atendieren, dalo como bueno y aléjate de ellos. Invítalos después a trasladarse desde su residencia a la residencia de los refugiados, haciéndoles entender que si obran así, gozarán de todas las ventajas y obligaciones de los refugiados. Mas si se resistieren y prefirieren su propia residencia, hacedles saber que serán considerados como los árabes de los musulmanes quedando sujetos a los mismos preceptos divinos a que están sometidos los creyentes, no teniendo por tanto parte alguna en las presas y en el botín cuando no concurran a la guerra santa con los musulmanes. Y si rechazaren esta proposición, invitadles a pagar parias, y en cuanto te atendieren, confórmate y aléjate de ellos. Mas si se resistieren, pide ayuda a Dios y combátelos”. Por otra parte es un hecho bien comprobado que el Profeta atacaba al enemigo por la noche y hacían correrías de madrugada» (pág. 53).
En definitiva, todo musulmán debe combatir a los politeístas hasta que acepten la religión islámica o paguen tributo a los musulmanes. Es decir, obligación coránica es el combate contra aquellos que no creen en Alá ni en su profeta Mahoma, que afirmó cosas como estas en el Corán:
«Combatid a aquellos que, habiéndoseles dado el libro [inspirado], no creen en Dios ni en el día final, ni prohíben lo que han prohibido Dios y su Profeta, ni practican la religión verdadera, hasta que por su mano entreguen las parias humillándose» (pág. 56).
Esta doctrina es consecuencia de la universalidad averroísta del entendimiento agente, lo que determina críticamente la idea de yihad en un Islam enfrentado al mundo cristiano, a los politeístas. Es decir, interpretación de la doctrina descrita por Aristóteles en el famoso texto del Libro III en su tratado Acerca del Alma. El Estagirita indica en este pasaje que existen dos tipos de entendimiento: uno en potencia, o paciente (nous pathetikós) y otro en acto o agente (nous poietikós). Como Aristóteles nunca aclaró qué clase de entendimiento era ese entendimiento agente, aparecieron distintas interpretaciones: suponiendo que sea separable, Teofrasto identificó el nous poietikós con la propia alma humana; Alejandro de Afrodisia, clasificador de los escritos de Aristóteles, distinguió tres entendimientos: uno material o paciente; otro habitual, en un estado más perfecto que el anterior, y otro agente, opinión que ha influido en los musulmanes, para quienes el entendimiento agente universal es el mismo para todos los hombres.
De aquí se deduce que todos han de pensar siempre lo mismo, pues la verdad es una, lo que abre el camino al desprecio a la individualidad corpórea y en consecuencia a una posible inmolación o terrorismo suicida actuales por parte de los musulmanes. Un fragmento de Averroes es bastante clarificador para entender la íntima relación del entendimiento agente universal y la yihad:
«Por la misma razón ocurre también que la idea del entendimiento que es causa eficiente del entendimiento agente, no es otra cosa que la idea de éste, ya que tanto el entendimiento productor como el producido son específicamente una misma cosa, sin otra diferencia que aquél existe de una manera más noble. Esto ocurre también [con respecto a los otros principios]; de modo que el principio primero entiende el ser, de una manera más noble, desde todos los puntos de vista en que pueden excederse [unas a otras] las inteligencias libres de la materia, ya que, no distinguiéndose específicamente la idea del primer principio de las ideas del hombre, con mucha menos razón se diferenciará de las ideas de los demás seres separados; si bien, en cuanto a la nobleza, está muy por encima del entendimiento humano, siendo la cosa que más se acerca a él la inteligencia que le sigue, y así sucesiva y gradualmente, hasta llegar al entendimiento humano» (Averroes, Compendio de Metafísica, Libro IV, 47, edición de Carlos Quirós Rodríguez, publicada en la Imprenta de Estanislao Maestre, Madrid 1919.)
En consecuencia, para el musulmán es fundamental luchar contra los infieles, pues no son monoteístas, sino politeístas, al defender que Dios se hizo hombre y que Dios es trino y no uno, la Trinidad cristiana, algo intolerable desde el espiritualismo puro que manejan los musulmanes. No hay que olvidar que los cronistas musulmanes, cuando iban a combatir contra Pelayo y los suyos en Covadonga en el año 718, afirmaron que se enfrentaban a los politeístas. Como dice el propio Averroes:
«Por eso, la escuela que afirma de Dios la corporeidad, opina, respecto de la que la niega, que ésta es atea; en cambio, la escuela que niega de Dios la corporeidad, opina, respecto de la que la afirma, que ésta es politeísta» [Teología (Kasf an Manahiy), Capítulo IV, §. II, II, traducción de Manuel Alonso S. I., CSIC, Madrid-Granada 1947].
La casuística usada por Averroes resulta en ocasiones dogmática, como hemos visto. Pero ello se resalta más cuando trata de determinar si los politeístas son poseedores o no de bienes. Y es precisamente la Parte segunda de la obra, «De los bienes enemigos llegados a poder de los musulmanes», la dedicada a analizar si los bienes que los politeístas han conquistado a los islamitas no son poseídos legítimamente, pues sólo los que están en la fe Alá pueden poseer algo:
«El precepto fundamental es que la causa de que los bienes estén a merced de los demás es la infidelidad y que la causa de la garantía de los mismos es el Islam, en conformidad con aquellas palabras del Profeta: “(...) Y en cuanto la hubieren pronunciado [la fórmula de fe], obtendrán de mí la garantía de su sangre y de sus bienes“. De modo que quien pretenda que en la presente cuestión, relativa a apropiarse de la persona del enemigo o de otras cosas [a él pertenecientes], es otra cosa distinta de la infidelidad la causa de que los bienes estén a merced de los demás, tiene la obligación de probarlo. Pero es el caso que no existe acerca del particular prueba alguna que se oponga a esa creencia. Y Dios es el que lo sabe todo» (página 72).
De tal modo que las tierras que un día fueron islámicas, como Al Andalus, son susceptibles de recuperación, convirtiendo a los «infieles» que son sus ilegítimos ocupantes a la fe de Mahoma y haciendo así posible la conquista asociada a la yihad.
Todo ello es consecuencia de la imposibilidad de distinguir entre un gobierno temporal y otro espiritual, como sucede en el ámbito católico, pues el modelo del musulmán es la propia vida del profeta Mahoma, el primer califa, que unifica los ámbitos religioso, político y social en uno solo, según indica la ley islámica (sari´a). La comunidad (umma) no tolera el laicismo. Todo es religioso en el Islam, y no cabe establecer la distinción entre lo que pertenece al César y pertenece a Dios, como efectivamente sucedería en el mundo cristiano y llevaría finalmente a la separación cada vez más fuerte de los príncipes cristianos respecto al Papa, de quien eran vasallos muchos de ellos en la Edad Media, para después emanciparse de su tutela paulatinamente y fundar con posterioridad los Estados modernos.
De hecho, la mayor influencia del aristotelismo se vivirá no en el Islam ni tampoco en Europa tras el averroísmo teológico de Santo Tomás de Aquino. Ya desde el siglo XI la Escuela de Traductores de Toledo con Gundisalvo permitirá la asunción de Aristóteles y la formación de códigos legales como Las Siete Partidas de Alfonso X (1265), en las que se distinguirá Iglesia y Estado como dos sociedades perfectas en sí mismas, sin necesidad de que el Estado sea vasallo de la Iglesia, al contrario del agustinismo político de Alcuino con Carlomagno en el siglo IX, continuado con el ficticio Sacro Imperio Romano Germánico y los demás estados cristianos vasallos del Papa, como es el caso de la Corona de Aragón, que siguiendo las doctrinas de Raimundo de Peñafort llegó a implantar, por imposición papal, la
Inquisición vaticana en el siglo XIII.
Estas dos cuestiones analizadas en El libro del Yihad no se limitarán al planteamiento que realizó Averroes, pese a que con su muerte en el año 1198 se cierra la filosofía islámica. La imposibilidad de disociar religión y política seguirá en el Islam e incluso algunos autores cristianos la reivindicarán. Tal es el caso de
Egidio Romano (1247-1316), que plantea que sólo los adscritos a la autoridad papal pueden ser legítimos propietarios de sus tierras, desde un agustinismo político que renovará el problema de la guerra santa, con las ya finalizadas cruzadas organizadas por el Papa para recuperar Tierra Santa como trasfondo.
Sin embargo, en línea con el aristotelismo, durante la conquista de América, en España también se planteará el problema de la situación de los indígenas, que han de recibir la predicación cristiana y aun siendo legítimos propietarios de sus tierras, su derecho como «primeros ocupantes» no es un derecho natural. Como dirá
Francisco de Vitoria hablando desde Las Siete Partidas de Alfonso X (1265), la tierra es de todos, en virtud del ius communicationis, y nadie puede reivindicar exclusividad para algo que, al igual que la fe verdadera, es patrimonio de la humanidad.
Averroes, que pese a su heterodoxia y haber tenido que huir de un ambiente que no toleraba ese racionalismo, inaugura una línea doctrinal que afectará decisivamente al propio desarrollo islámico. Y es que no sólo el entendimiento agente unificado promueve el enfrentamiento con los cristianos, la yihad, sino que por otro lado la propia inercia islámica de equiparación entre religión y Estado conduce a la guerra entre los musulmanes, la fitna (curiosamente, el mismo título del cortometraje del político holandés
Geert Wilders). Y fue precisamente la fitna la que impidió una consolidación más profunda del Islam en los territorios conquistados en Europa. Los reinos de taifas existentes en España en el siglo XI tras la descomposición del Emirato de Córdoba, que muchos arabistas, en un extraño retrueque ideológico, consideran una suerte de Renacimiento en el que prosperaron filósofos islámicos como Avempace, Abentofail y el propio Averroes, son una buena prueba de ello. Pero también el martirio de Hussein, nieto de Mahoma, en la ciudad de Kerbala en el año 680, comienzo del cisma chiíta que hoy tiene en la República Islámica de Irán su máximo exponente.
Y por supuesto las sucesivas invasiones de almorávides y almohades, o la de los otomanos en el siglo XIII, que fundarán el Imperio Turco, el último califato, el mismo que derribó las murallas de Constantinopla en 1453 y que se mantuvo como principal amenaza en el Mediterráneo durante los siguientes siglos. Sin embargo, el descubrimiento de América y con ello de una vía alternativa para llegar a Asia (el objetivo del viaje de Colón era precisamente pillar a los turcos por la espalda), harán que la amenaza islámica vaya bajando de intensidad, lo que unido a la ausencia de división entre religión y política mantendrá su doctrina en el mismo nivel que en los años de Averroes. Con todo lo que ello suponía en cuestiones clave como el desarrollo técnico y científico, vetados en nombre del Corán y del espiritualismo, que es un ejercicio completamente opuesto al proceder material de toda ciencia. No hay que olvidar que la ciencia moderna es obra sobre todo de personajes ligados al clero cristiano (Copérnico, Kepler, Newton, Mendel, &c.), mientras que el Islam a lo más que llegó fue a conservar y comentar los saberes grecorromanos previos, sin profundizar en ellos ni conseguir novedades destacadas.
Con la decadencia del Imperio Otomano, ya en el siglo XVIII, tras la expulsión de los moriscos de España en 1609, el Islam es considerado como algo anecdótico e inofensivo políticamente, equiparable a la religión de los deístas, como se vio en el caso de Voltaire (que consideraba a Mahoma como un mero cristiano desviado, y por lo tanto un fanático más), de Cadalso en sus Cartas Marruecas (1789) o de Condorcet en su Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano (1794), llegando a considerar el Islam, al ser un monoteísmo puro, como más racional que el catolicismo por toda su variedad de vírgenes y santos. También
Juan Guillermo Draper defenderá la superioridad del Islam sobre el catolicismo, aunque sin reconocerle ningún mérito en la actualidad. Los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving serán lo más destacado que se diga del Islam en el siglo XIX, fantaseando el norteamericano que España era una prolongación de la península arábiga.
Mientras, analistas políticos de la talla de Alexis de Tocqueville, Hegel, Marx o Engels, considerarán que el Islam carece de importancia política. Incluso Blas Infante, hoy considerado
«Padre de la Patria Andaluza», se convirtió al Islam y nadie vio en ello un peligro, pese a que España desarrollaba entonces una intensa campaña militar en Marruecos. En resumen, el Imperio Turco se convirtió en «el enfermo de Europa», que agonizaba tras la I Guerra Mundial y al que el militar Mustafa Kemal Atatürk (1881-1938), por medio de un golpe de estado, sentenció a morir en 1923, fundando así la moderna Turquía.
Sin embargo, la fundación de los Hermanos Musulmanes en 1928 por el egipcio Hassan Al-Bana, cuyo objetivo es la restauración del recientemente perdido califato y la formación de estados sobre fuentes de riqueza tan estimables como el petróleo relanzaron la yihad. La caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría vieron poco a poco cómo conflictos entre religiones de libro que parecían olvidados resurgían con una fuerza inusitada. Incluso se dijo, algo corroborado poco después, que en la
Guerra de Bosnia en 1991 intervinieron muyahidines de Oriente Medio en defensa de sus hermanos musulmanes europeos. En 1999, con la Guerra de Kosovo, todo el que hablase de estos conflictos sería visto como un loco. Pero dos años después, con el 11 S y el anuncio de Osama Bin Laden bien explícito de sus intenciones de recuperar Al Andalus, ya no podía taparse el Sol con un dedo: el Islam era un peligro y la yihad su característica más acusada, ahora con medios para llevarla a cabo y pensar en la recuperación del Califato en sociedades que, si bien formalmente son Naciones modernas, están anegadas de moral y derecho islamizados, de principios medievales en definitiva, y que constituyen a día de hoy una amenaza formal para quienes somos infieles y politeístas por las tres razones formuladas por Averroes: no aceptar el Islam, no trasladarnos a tierra de paz ni hacer la yihad junto a los seguidores de Alá y su profeta Mahoma.


Veladas injerencias
Gustavo Perednik

Es cándida la suposición de que un análisis de la dinámica de la judeofobia bastará para comprender íntegramente la guerra contra Israel. Pero no es menos ingenuo creer que este conflicto puede entenderse haciendo caso omiso de la judeofobia.
Cabe identificar las maneras exactas en que el viejo odio influye sobre la guerra
. Hay por lo menos dos facetas en que puede reconocerse ese influjo.
La primera es la constante demonización
del Estado judío en los medios, a la que nos hemos referido reiteradamente. Una de sus últimas expresiones fue un artículo del previsiblemente antiisraelí Miguel Ángel Bastenier (El País, 25-11-09) en el que combina pertinaces sandeces («la creación de Israel se debe al Holocausto») con el sesgo judeofóbico que le es habitual («Israel saca rentabilidad política por recordar el Holocausto y así atribuirse copyright sobre el horror extremo»), y nobles recomendaciones al pueblo judío: que no «cincelemos a nuestra juventud con tan macabra evocación».
Cuánto mejor habría sido la sugerencia de que los
medios europeos como el citado no cincelen a su juventud con el prejuicios antijudíos, y he aquí precisamente el segundo aspecto en el que la judeofobia también moldea el conflicto. Esta faceta es aún más activa que la mera difamación, y consiste en invertir dinero en injerencia cultural, que termine siendo odio abierto.
Un ejemplo de la primera, la penetración, acaba de verse (25-11-09) en Bolivia. En ocasión de la visita del
presidente de Irán a ese país (en un periplo que incluyó Brasil y Venezuela), se inauguró el Hospital República Islámica y pudo verse a todas las doctoras y enfermeras bolivianas cubiertas, no con atuendos aymaras, sino con velos islámicos.
La directora del hospital, Paola Antezana, declaró que se cubrieron «en señal espontánea de respeto» pero las funcionarias terminaron admitiendo anónimamente que se les había advertido que si no se islamizaban, perderían su trabajo a partir de enero (cuando comenzará a funcionar el hospital).
El Ministro boliviano de Trabajo, Calixto Chipana, comenzó por negar que los turbantes hubieran ahogado derechos laborales en su país, pero finalmente la verdad fue admitida por el diputado oficialista Gustavo Torrico: el procedimiento era válido, aclaró, explicando que «si Bolivia financiara un hospital en EEUU, los trabajadores estarían obligados a usar lluchus» (los sombreros de alpaca tradicionales en los Andes).
Ahora quedan claras las motivaciones del gobierno del país andino cuando rompió abruptamente relaciones con Israel (14-1-09) después de décadas de amistad.
La infiltración llega a Hispanoamérica
El pago iraní fue menos hospitalario y más violento en el caso del comediante francés Dieudonné M'bala M'bala, fundador en su país del Partido Antisionista, quien acaba de admitir abiertamente en conferencia de prensa (28-11-09) que Irán financia sus campañas de odio contra Israel.
En Europa, el incentivo iraní logra sembrar antiisraelismo en la opinión pública. Entre los árabes palestinos, consigue que desechen las ventajas de llegar a un acuerdo con Israel.
En efecto, la judeofobia opera eficazmente para impedir la solución del conflicto, cuando azuza a los palestinos para que
nunca lleguen a la verdadera paz con Israel sino, como máximo, a tratados «de paz» que perpetúen el conflicto de diversas formas, hasta tanto el Estado hebreo pueda ser liquidado.
En su reunión (27-11-09) con el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbás, su homólogo
venezolano declaró que el judío es «un Estado asesino que planea el exterminio del pueblo palestino».
La denuncia de estos designios secretos de los judíos son parte de una coprolalia a la que debemos agradecer que ponga de inmediato en evidencia la irracionalidad judeofóbica. Un
reciente artículo de James Neilson (27-11-09) explica las motivaciones del resentimiento de Hugo Chávez.
Lo fundamental es que Abbás evitará dedicarse a la paz con Israel porque sabe que sus posturas más intransigentes son premiadas por aliados inesperados en el mundo entero. Especial y tradicionalmente en Europa, donde en estos días
Suecia viene liderando una iniciativa para que definir como postura oficial de la Unión Europea que Jerusalén sea arrebatada del pueblo judío. Si prosperara la línea sueca, será imposible que después de ello los árabes acepten menos, y el conflicto quedará irresuelto por muchos años más.
Así, la Unión Europea se pondrá casi a la altura de Irán en la perpetuación de la guerra en Oriente Medio, y los ayatolás seguirán impertérritos en su camino a adquirir arsenal nuclear para cumplir su anuncio de borrar a un país del mapa.
Hay un país que destaca en su apaciguamiento a Irán:
Argentina. Que esta nación no haya roto relaciones con los ayatolás, a pesar de los ataques del terrorismo iraní en el centro de Buenos Aires que cobraron un centenar de vidas, revela que la línea en América Latina sigue siendo venderse a toda costa a la temible cuarta potencia petrolera mundial.
Para agravar las circunstancias, un judeófobo apólogo de los ayatolás
acaba de ser designado (22-11-09) embajador argentino en Siria. Decididamente, Argentina no toma distancia del terrorismo islamista que la ha castigado.
Con mucha razón acaba de declarar Manouchehr Mottaki, el Ministro iraní de RREE, que «la penetración iraní en América Latina es un fracaso para Israel».
En rigor, es un fracaso para Occidente en su conjunto, pero sobre todo es un retroceso rotundo para América Latina.

LA EXPERIENCIA ESPAÑOLA DEL YIHAD


El arte de la guerra o cómo combatir al yihad transnacional
Enrique Prado Cueva

El jueves 4 de octubre de 1928 aparece en La Vanguardia una breve noticia en la que se indicaba que el capellán castrense don Carlos Quirós, director, a la sazón, de la escuela árabe de Tetuán, había dado una conferencia para oficiales de intervenciones militares, cuyo título era «La guerra santa entre musulmanes». Habían pasado poco más de siete años desde el desastre de Annual (un 25 de julio de 1921) en el que murieron no menos de 13000 soldados españoles. Setenta y seis años después (el 11 de marzo de 2004) una cédula yihadista atentaba en Madrid con la colocación de varias bombas en trenes de cercanías. El resultado fue sobrecogedor, 191 personas muertas y 1.460 heridas. El atentado, en Casablanca (16 de mayo de 2003), contra la Casa de España en Marruecos cierra, por el momento, un círculo, si acaso, un bucle dialéctico cruento y polemológico con memoria histórica propia que nos remite, a mi juicio –aunque no exclusivamente–, a los levantamientos de El Raisuni, en Yebala, y Abdelkrim, en el Rif y, en última instancia, a nuestros históricos desencuentros con Marruecos.
El 15 de abril, un mes escaso después del 11 M, las cadenas al Jazeera y al Arabiya emitieron un comunicado de Bin Laden dirigido a «nuestros vecinos del norte del Mediterráneo». En él se ofrecía una paz o tregua a aquellos países europeos que abandonaran Irak. Daba, para ello, un plazo de tres meses a partir de la fecha de emisión. Comenzaba con una frase amenazadora: «Lo que ocurre en la Palestina ocupada aporta una lección, y lo ocurrido el 11 de septiembre y el 11 de marzo es una devolución de vuestras mercancías». Tres semanas después, el nuevo gobierno socialista retiraba las tropas de Irak en cumplimiento de una promesa electoral. Bin Laden aplica aquí claramente la ley del talión, aunque impropiamente, como sabemos por el Código de Derecho Penal Musulmán de Sidi Jalil (glosa de El Adui) –traducido por Carlos Quirós– que dice que el individuo harbi, persona no musulmana que tiene su residencia habitual en los territorios de guerra (todos los no sometidos al poder del Islam) no se encuentra bajo los preceptos de la legislación musulmana; dicho de otro modo, el Islam no tiene sobre él jurisdicción alguna por lo que no le es exigible la pena del talión. Y, en todo caso, sólo sería lícito matar al enemigo de mediar un combate efectivo bajo una casuística determinada en el limes o frontera entre el territorio del musulmán y del harbi.
Si a todo lo anterior le aplicamos el término ŷihād, comprobaremos que este vocablo es palabra polisémica y escurridiza. Muy tornadiza según a qué período histórico se aplique y en que circunstancias. Le ocurre lo que al remo de Odiseo que, al llevarlo lejos de la costa –según le aconsejó Tiresias el adivino–, será visto, en un momento dado, por los lugareños, no como remo sino como bieldo, gracias a una homonimia propiciada por el cambio de paisaje y paisanaje. Como le sucedió al remo de Ulises, el término ŷihād puede tener dos acepciones para un musulmán. Muchos son los tratadistas que destacan el significado de «esfuerzo» del vocablo ŷihād frente al de guerra o combate. La homonimia del significado actúa aquí como una suerte de doble verdad incómoda que se mueve en dos círculos abstractos interdependientes: uno psicológico, cultual, y el otro sociopolítico. Esta homonimia se refleja en las dos caracterizaciones que acompañan al vocablo: el ŷihād mayor y el ŷihād menor. El mayor es el control de pasiones y tentaciones, en tanto que el menor se identifica con la guerra santa.
El ŷihād de Bin Laden poco tiene que ver con el de las cabilas rifeñas comandadas por Abdelkrim. Estrictamente hablando responden, como explicaré más adelante, a fenómenos sociopolíticos muy diferentes. El ŷihād de Tariq –que cruzó en el 711 el estrecho que llevaría su nombre, Yabal Tariq (Gibraltar)– o el de Almanzor, a finales del siglo X, contra el reino astur-leonés, o el almorávide de Yúsuf ibn Tashfin, cuando éste desembarcó en Algeciras el 30 de julio del 1086 en apoyo al llamado del emir de Sevilla al-Mutámid, o el ŷihād de los almohades que desembarcaron en Algeciras en 1147, todos ellos mantienen claras semejanzas con las razzias llevadas a cabo por el Profeta Muhammad porque responden a un modo de guerrear muy similar, lo que propiciará, sin necesidad de forzamiento alguno, la analogía jurídica entre la vida del Profeta y la de cualquier musulmán, con especial aplicación en el caso de la guerra santa. Esta analogía, que tiene como fuente el Alcorán y la sunna o vida del Profeta transmitida por la tradición, es la fons vitae de la ley islámica o sharia, su núcleo generador. A este ŷihād, al que llamaré «alcoránico», por pura convención, le seguirá un ŷihād exclusivamente defensivo, a partir de la toma de Granada por los Reyes Católicos en el 1492 que hará que la frontera se desplace del dâr al-harb (el territorio de la guerra) al norte de África, el actual Marruecos. Esto seguirá así hasta la firma el 1 de marzo de 1799 –bajo el reinado de Muley Suleimán (1792-1822)– del tratado de paz entre España y Marruecos, en Mequínez. A partir de la guerra de 1859-1860 de España contra el sultán Muley Mohammed y las tribus de Yebala y el Rif, aparecerá el ŷihād anticolonialista, sustentado sobre la estructura étnica de la cabila. Para cuando Marruecos alcanza su independencia, en el año de 1956, la bomba de gran potencia que los nacionalistas marroquíes habían puesto en el Mercado Central de Casablanca (Navidad de 1953), con el resultado de numerosos muertos, en nada desentonaba con la puesta por el Irgun Zvai Leumi de Menahen Begin, el 22 de julio de 1946, en el hotel King David, que provocó 91 víctimas en el cuartel general británico de Jerusalén. El paso a los estados nacionales no se hizo sin derramamiento de sangre. A partir del momento en que los países árabes se independizaron de sus metrópolis, las tensiones internas y las expectativas frustradas de las cofradías religiosas y de los jóvenes con ideales socialistas y comunistas, condujeron a un colapso ideológico tanto en los países del Magreb como en el Oriente Medio, en India y Pakistán. Es, en este momento, cuando se alcanza el que, hasta el momento, es el último eslabón de este polisémico vocablo: el ŷihād post-nacionalista o transnacional que tiene sus núcleos trágicos, mediáticos y aglutinantes, en el 11-S (destrucción de las Torres Gemelas), el 11-M (Madrid) y los atentados contra el metro de Londres de julio de 2005. Pero tampoco hemos de olvidar que el ŷihād transnacional no subsiste al margen del anticolonialista que se está dando tanto en Afganistán como en las Áreas Tribales de Administración Federal (FATA) de Pakistán. Las siete agencias tribales que forman la FATA acogieron a Osama bin Laden en el 2001. La estructura tribal, étnica, por su naturaleza etnológica se conforma muy bien con el derecho musulmán o sharia que toma al Alcorán como punto de partida ejemplar y analógico. No ocurre lo mismo con los fundamentos de doctrina aducidos por Bin Laden en la justificación de sus atrocidades que, en puridad, no siguen los dictados de la sharia o ley islámica y que sin rebozo alguno la quebranta, por muchas citas que dé, en sus escritos, del libro sagrado. Esto hace tambalear el estatuto jurídico, en el seno de la umma (comunidad de creyentes), del ŷihād transnacional. Esto es causa de fitna o guerra intestina entre musulmanes. El ŷihād aparece en territorios con un limes definido, una frontera que traspasar y, sin duda, un territorio que conquistar. Pero ese limes, frente a Europa, se perdió por completo con el golpe de estado dado por Kemal Atatürk en Turquía, en 1923, que acabó con el último territorio heredero del califato islámico.
Cuando Carlos Quirós explicaba, en 1928, a los oficiales el sentido, causas y motivos, del ŷihād no se limitaba a dar una lección meramente erudita. Estaba, en realidad, obligado a explicarles la estructura de un ejercito de cabileños cuya composición étnica había sido determinante en la guerra del Rif, que había finalizado en 1926, con la rendición de Abdelkrim. La estructura tribal, en tiempo de guerra, tomaba la forma de harkas que se comportaban conforme a los usos jurídicos del ŷihād ofensivo acontecido en Alándalus. No ha de olvidarse que Abdelkrim padre había sido nombrado por el sultán cadí o juez de su cabila. El ŷihād anticolonialista fue curiosamente alentado por Alemania durante la Primera Guerra Mundial con el fin de desestabilizar los territorios de ultramar de las naciones que combatía. El káiser se alió con el califato otomano de Estambul, procurando, así, posturas panislamistas propias del, muy posterior, ŷihād transnacional. Una desestabilización que en el caso de Marruecos afectó, sobre todo, a la zona del Protectorado francés. El apoyo de Abdelkrim a la causa alemana (1916-1919) está bien documentado. Su posterior levantamiento (1921) tenía más de tribal que de intento por construir un nuevo Estado. Se hablaba más de nación rifeña (República del Rif) que de nación marroquí lo que entrañaba tensiones políticas muy difíciles de asumir por parte del majzén o sultanato.
España disponía, también, en el Sahara, de una zona privilegiada para comprobar el comportamiento de la estructura tribal cuando se encontraba sometida bien a los avatares del ŷihād o bien a los de la guerra clásica (shar) entre cabilas, causada por una deuda de sangre y con motivaciones económicas explícitas. Es curioso comprobar cómo las cabilas del Sahara y del Sahel mostraban una estructura jurídica, en la guerra sin significado religiosos (shar), muy similar a la que Averroes describe en el capítulo titulado El libro del yihad (publicado recientemente por la Fundación Gustavo Bueno, con traducción de Carlos Quirós) de su libro jurídico Bidaya. Hay pruebas de ello en los estudios saharianos de Julio Caro Baroja, realizados durante los años de 1952 y 1953. Por lo que, sorpresivamente, hallamos que el comportamiento de las cabilas en el shar, se acomoda, de modo natural, a la casuística jurídica acorde con la ley islámica que regula el propio ŷihād, tal y como éste acontecía en el Alándalus. Esto hace pensar que el ŷihād tiene fundamentos étnicos y antropológicos, no meramente religiosos, en los que priman, además, intereses económicos ligados a territorios determinados, caso de la cabila de Beni Urriaguel, entre cuyos clanes se encontraba la familia de Abdelkrim. La consecuencia de todo esto es que el ŷihād transnacional, constituye, sin duda, un tejido ideológico desestabilizador que en las ciudades toma la forma de grupos o cédulas terroristas. Pero, el humus del que se alimenta se encuentra en territorios concretos, caso de las sociedades tribales de Afganistán, Pakistán o el Sahel. Esta es una de las lecciones que podríamos haber sacado de la conferencia de 1928 dada por Carlos Quirós a los oficiales españoles en Marruecos. Una lección que se fundamentaba en el espíritu o sentimiento racial del que Ibn Jaldún habló en su libro al-Muqaddima y que Carlos Quirós recogerá, más tarde, en su conferencia El poder del Islam del año 1942.
Desde un punto de vista puramente militar el ŷihād transnacional no es un ente fantasmagórico sin asiento alguno en un territorio concreto. Se apoya en territorios y estructuras étnicas muy definidas que requieren respuestas militares no convencionales. Sin embargo, el limes entre los muyahidín y los infieles no es convencional, sino abstracto, por lo que sirve muy bien a sus fines las tácticas terroristas de extorsión y secuestro. Un limes que la malhadada «alianza de civilizaciones» ha intentado difuminar, consiguiendo, tan sólo, una deslegitimación ideológica de posturas legítimas ante el Islam. De este modo, se logra que lo suizos aparezcan como una nación fascista y retrógrada por el simple hecho de que han votado democráticamente la no construcción de minaretes en sus pueblos y ciudades con el fin de evitar que rompan con el skyline tradicional de los mismos, es decir, con su propia «memoria histórica y etnológica». Esta deslegitimación conlleva un mal entendimiento de la cooperación internacional entre pueblos. Como consecuencia de ello, unos cooperantes catalanes, actuando al margen de la nación o Estado español, comienzan una aventura por territorios que el CNI había calificado como peligrosos. No puede permitirse que una Comunidad Autónoma actúe, en el ámbito internacional, al margen de las estructuras del Estado porque, a la postre, las imprudencias –dramáticas en lo personal y familiar– afectan al difícil e inestable equilibrio de nuestras relaciones internacionales.
Es curioso comprobar cómo el ŷihād transnacional logra movilizar a los ministerios de asuntos exteriores de los países europeos, en ausencia, claro está, de una respuesta militar acorde con la nueva amenaza. La debilidad ideológica de aquellos Estados que no logren transmitir una idea de nación clara y precisa alimentará, sin duda, el ŷihād transnacional. La fortaleza ideológica en este asunto es interpretada, sin embargo, como fascismo por los ideólogos del socialismo y por la izquierda trasnochada.


El jueves 4 de octubre de 1928 aparece en La Vanguardia una breve noticia en la que se indicaba que el capellán castrense don Carlos Quirós, director, a la sazón, de la escuela árabe de Tetuán, había dado una conferencia para oficiales de intervenciones militares, cuyo título era «La guerra santa entre musulmanes». Habían pasado poco más de siete años desde el desastre de Annual (un 25 de julio de 1921) en el que murieron no menos de 13000 soldados españoles. Setenta y seis años después (el 11 de marzo de 2004) una cédula yihadista atentaba en Madrid con la colocación de varias bombas en trenes de cercanías. El resultado fue sobrecogedor, 191 personas muertas y 1.460 heridas. El atentado, en Casablanca (16 de mayo de 2003), contra la Casa de España en Marruecos cierra, por el momento, un círculo, si acaso, un bucle dialéctico cruento y polemológico con memoria histórica propia que nos remite, a mi juicio –aunque no exclusivamente–, a los levantamientos de El Raisuni, en Yebala, y Abdelkrim, en el Rif y, en última instancia, a nuestros históricos desencuentros con Marruecos.
El 15 de abril, un mes escaso después del 11 M, las cadenas al Jazeera y al Arabiya emitieron un comunicado de Bin Laden dirigido a «nuestros vecinos del norte del Mediterráneo». En él se ofrecía una paz o tregua a aquellos países europeos que abandonaran Irak. Daba, para ello, un plazo de tres meses a partir de la fecha de emisión. Comenzaba con una frase amenazadora: «Lo que ocurre en la Palestina ocupada aporta una lección, y lo ocurrido el 11 de septiembre y el 11 de marzo es una devolución de vuestras mercancías». Tres semanas después, el nuevo gobierno socialista retiraba las tropas de Irak en cumplimiento de una promesa electoral. Bin Laden aplica aquí claramente la ley del talión, aunque impropiamente, como sabemos por el Código de Derecho Penal Musulmán de Sidi Jalil (glosa de El Adui) –traducido por Carlos Quirós– que dice que el individuo harbi, persona no musulmana que tiene su residencia habitual en los territorios de guerra (todos los no sometidos al poder del Islam) no se encuentra bajo los preceptos de la legislación musulmana; dicho de otro modo, el Islam no tiene sobre él jurisdicción alguna por lo que no le es exigible la pena del talión. Y, en todo caso, sólo sería lícito matar al enemigo de mediar un combate efectivo bajo una casuística determinada en el limes o frontera entre el territorio del musulmán y del harbi.
Si a todo lo anterior le aplicamos el término ŷihād, comprobaremos que este vocablo es palabra polisémica y escurridiza. Muy tornadiza según a qué período histórico se aplique y en que circunstancias. Le ocurre lo que al remo de Odiseo que, al llevarlo lejos de la costa –según le aconsejó Tiresias el adivino–, será visto, en un momento dado, por los lugareños, no como remo sino como bieldo, gracias a una homonimia propiciada por el cambio de paisaje y paisanaje. Como le sucedió al remo de Ulises, el término ŷihād puede tener dos acepciones para un musulmán. Muchos son los tratadistas que destacan el significado de «esfuerzo» del vocablo ŷihād frente al de guerra o combate. La homonimia del significado actúa aquí como una suerte de doble verdad incómoda que se mueve en dos círculos abstractos interdependientes: uno psicológico, cultual, y el otro sociopolítico. Esta homonimia se refleja en las dos caracterizaciones que acompañan al vocablo: el ŷihād mayor y el ŷihād menor. El mayor es el control de pasiones y tentaciones, en tanto que el menor se identifica con la guerra santa.
El ŷihād de Bin Laden poco tiene que ver con el de las cabilas rifeñas comandadas por Abdelkrim. Estrictamente hablando responden, como explicaré más adelante, a fenómenos sociopolíticos muy diferentes. El ŷihād de Tariq –que cruzó en el 711 el estrecho que llevaría su nombre, Yabal Tariq (Gibraltar)– o el de Almanzor, a finales del siglo X, contra el reino astur-leonés, o el almorávide de Yúsuf ibn Tashfin, cuando éste desembarcó en Algeciras el 30 de julio del 1086 en apoyo al llamado del emir de Sevilla al-Mutámid, o el ŷihād de los almohades que desembarcaron en Algeciras en 1147, todos ellos mantienen claras semejanzas con las razzias llevadas a cabo por el Profeta Muhammad porque responden a un modo de guerrear muy similar, lo que propiciará, sin necesidad de forzamiento alguno, la analogía jurídica entre la vida del Profeta y la de cualquier musulmán, con especial aplicación en el caso de la guerra santa. Esta analogía, que tiene como fuente el Alcorán y la sunna o vida del Profeta transmitida por la tradición, es la fons vitae de la ley islámica o sharia, su núcleo generador. A este ŷihād, al que llamaré «alcoránico», por pura convención, le seguirá un ŷihād exclusivamente defensivo, a partir de la toma de Granada por los Reyes Católicos en el 1492 que hará que la frontera se desplace del dâr al-harb (el territorio de la guerra) al norte de África, el actual Marruecos. Esto seguirá así hasta la firma el 1 de marzo de 1799 –bajo el reinado de Muley Suleimán (1792-1822)– del tratado de paz entre España y Marruecos, en Mequínez. A partir de la guerra de 1859-1860 de España contra el sultán Muley Mohammed y las tribus de Yebala y el Rif, aparecerá el ŷihād anticolonialista, sustentado sobre la estructura étnica de la cabila. Para cuando Marruecos alcanza su independencia, en el año de 1956, la bomba de gran potencia que los nacionalistas marroquíes habían puesto en el Mercado Central de Casablanca (Navidad de 1953), con el resultado de numerosos muertos, en nada desentonaba con la puesta por el Irgun Zvai Leumi de Menahen Begin, el 22 de julio de 1946, en el hotel King David, que provocó 91 víctimas en el cuartel general británico de Jerusalén. El paso a los estados nacionales no se hizo sin derramamiento de sangre. A partir del momento en que los países árabes se independizaron de sus metrópolis, las tensiones internas y las expectativas frustradas de las cofradías religiosas y de los jóvenes con ideales socialistas y comunistas, condujeron a un colapso ideológico tanto en los países del Magreb como en el Oriente Medio, en India y Pakistán. Es, en este momento, cuando se alcanza el que, hasta el momento, es el último eslabón de este polisémico vocablo: el ŷihād post-nacionalista o transnacional que tiene sus núcleos trágicos, mediáticos y aglutinantes, en el 11-S (destrucción de las Torres Gemelas), el 11-M (Madrid) y los atentados contra el metro de Londres de julio de 2005. Pero tampoco hemos de olvidar que el ŷihād transnacional no subsiste al margen del anticolonialista que se está dando tanto en Afganistán como en las Áreas Tribales de Administración Federal (FATA) de Pakistán. Las siete agencias tribales que forman la FATA acogieron a Osama bin Laden en el 2001. La estructura tribal, étnica, por su naturaleza etnológica se conforma muy bien con el derecho musulmán o sharia que toma al Alcorán como punto de partida ejemplar y analógico. No ocurre lo mismo con los fundamentos de doctrina aducidos por Bin Laden en la justificación de sus atrocidades que, en puridad, no siguen los dictados de la sharia o ley islámica y que sin rebozo alguno la quebranta, por muchas citas que dé, en sus escritos, del libro sagrado. Esto hace tambalear el estatuto jurídico, en el seno de la umma (comunidad de creyentes), del ŷihād transnacional. Esto es causa de fitna o guerra intestina entre musulmanes. El ŷihād aparece en territorios con un limes definido, una frontera que traspasar y, sin duda, un territorio que conquistar. Pero ese limes, frente a Europa, se perdió por completo con el golpe de estado dado por Kemal Atatürk en Turquía, en 1923, que acabó con el último territorio heredero del califato islámico.
Cuando Carlos Quirós explicaba, en 1928, a los oficiales el sentido, causas y motivos, del ŷihād no se limitaba a dar una lección meramente erudita. Estaba, en realidad, obligado a explicarles la estructura de un ejercito de cabileños cuya composición étnica había sido determinante en la guerra del Rif, que había finalizado en 1926, con la rendición de Abdelkrim. La estructura tribal, en tiempo de guerra, tomaba la forma de harkas que se comportaban conforme a los usos jurídicos del ŷihād ofensivo acontecido en Alándalus. No ha de olvidarse que Abdelkrim padre había sido nombrado por el sultán cadí o juez de su cabila. El ŷihād anticolonialista fue curiosamente alentado por Alemania durante la Primera Guerra Mundial con el fin de desestabilizar los territorios de ultramar de las naciones que combatía. El káiser se alió con el califato otomano de Estambul, procurando, así, posturas panislamistas propias del, muy posterior, ŷihād transnacional. Una desestabilización que en el caso de Marruecos afectó, sobre todo, a la zona del Protectorado francés. El apoyo de Abdelkrim a la causa alemana (1916-1919) está bien documentado. Su posterior levantamiento (1921) tenía más de tribal que de intento por construir un nuevo Estado. Se hablaba más de nación rifeña (República del Rif) que de nación marroquí lo que entrañaba tensiones políticas muy difíciles de asumir por parte del majzén o sultanato.
España disponía, también, en el Sahara, de una zona privilegiada para comprobar el comportamiento de la estructura tribal cuando se encontraba sometida bien a los avatares del ŷihād o bien a los de la guerra clásica (shar) entre cabilas, causada por una deuda de sangre y con motivaciones económicas explícitas. Es curioso comprobar cómo las cabilas del Sahara y del Sahel mostraban una estructura jurídica, en la guerra sin significado religiosos (shar), muy similar a la que Averroes describe en el capítulo titulado
El libro del ŷihād (publicado recientemente por la Fundación Gustavo Bueno, con traducción de Carlos Quirós) de su libro jurídico Bidaya. Hay pruebas de ello en los estudios saharianos de Julio Caro Baroja, realizados durante los años de 1952 y 1953. Por lo que, sorpresivamente, hallamos que el comportamiento de las cabilas en el shar, se acomoda, de modo natural, a la casuística jurídica acorde con la ley islámica que regula el propio ŷihād, tal y como éste acontecía en el Alándalus. Esto hace pensar que el ŷihād tiene fundamentos étnicos y antropológicos, no meramente religiosos, en los que priman, además, intereses económicos ligados a territorios determinados, caso de la cabila de Beni Urriaguel, entre cuyos clanes se encontraba la familia de Abdelkrim. La consecuencia de todo esto es que el ŷihād transnacional, constituye, sin duda, un tejido ideológico desestabilizador que en las ciudades toma la forma de grupos o cédulas terroristas. Pero, el humus del que se alimenta se encuentra en territorios concretos, caso de las sociedades tribales de Afganistán, Pakistán o el Sahel. Esta es una de las lecciones que podríamos haber sacado de la conferencia de 1928 dada por Carlos Quirós a los oficiales españoles en Marruecos. Una lección que se fundamentaba en el espíritu o sentimiento racial del que Ibn Jaldún habló en su libro al-Muqaddima y que Carlos Quirós recogerá, más tarde, en su conferencia El poder del Islam del año 1942.
Desde un punto de vista puramente militar el ŷihād transnacional no es un ente fantasmagórico sin asiento alguno en un territorio concreto. Se apoya en territorios y estructuras étnicas muy definidas que requieren respuestas militares no convencionales. Sin embargo, el limes entre los muyahidín y los infieles no es convencional, sino abstracto, por lo que sirve muy bien a sus fines las tácticas terroristas de extorsión y secuestro. Un limes que la malhadada «alianza de civilizaciones» ha intentado difuminar, consiguiendo, tan sólo, una deslegitimación ideológica de posturas legítimas ante el Islam. De este modo, se logra que lo suizos aparezcan como una nación fascista y retrógrada por el simple hecho de que han votado democráticamente la no construcción de minaretes en sus pueblos y ciudades con el fin de evitar que rompan con el skyline tradicional de los mismos, es decir, con su propia «memoria histórica y etnológica». Esta deslegitimación conlleva un mal entendimiento de la cooperación internacional entre pueblos. Como consecuencia de ello, unos cooperantes catalanes, actuando al margen de la nación o Estado español, comienzan una aventura por territorios que el CNI había calificado como peligrosos. No puede permitirse que una Comunidad Autónoma actúe, en el ámbito internacional, al margen de las estructuras del Estado porque, a la postre, las imprudencias –dramáticas en lo personal y familiar– afectan al difícil e inestable equilibrio de nuestras relaciones internacionales.
Es curioso comprobar cómo el ŷihād transnacional logra movilizar a los ministerios de asuntos exteriores de los países europeos, en ausencia, claro está, de una respuesta militar acorde con la nueva amenaza. La debilidad ideológica de aquellos Estados que no logren transmitir una idea de nación clara y precisa alimentará, sin duda, el ŷihād transnacional. La fortaleza ideológica en este asunto es interpretada, sin embargo, como fascismo por los ideólogos del socialismo y por la izquierda trasnochada.