ATENTADO, MUERTE Y ESPERANZA


CON GALIT SHTAYER, QUE NO PIERDE LA ESPERANZA A PESAR DE SU TRAGEDIA PERSONAL.
Ana Jerozolimski
Semanario Hebreo. Uruguay

El 4 de octubre del 2003, la familia Almog-Shtayer , acostumbrada a compartir las pequeñas grandes cosas de todos los días, fue a comer, tras un paseo, en el restaurante “Maxim” de Haifa. No sabían que la terrorista Inadi Jaradat del Jihad Islámico, también estaba en camino al lugar, decidida a matar la mayor cantidad posible de israelíes, todos ellos civiles, que se encontraran en el local.

Jaradat se instaló en medio de las numerosas familias que se encontraban en el “Maxim” y detonó su potente carga explosiva. Muchas tragedias cobró ese atentado. Para Galit Shtayer, el mundo se vino abajo. Ella quedó gravemente herida y lidia hasta hoy con tratamientos semanales por las limitaciones físicas con las que ha quedado.

Pero lo peor, es lo irrecuperable: perdió en el atentado a su hijo menor Asaf, que tenía en ese momento sólo 10 años, a sus padres Ruth y Zeev Almog, a su hermano Moishik y a Tomer, de 9 años, su sobrino, hijo de Moishik.

Otros miembros de la familia resultaron heridos.

Ahora, con el dolor siempre en su corazón, no quiere hablar sólo de su tragedia sino que quiere, de la misma, sacar fuerza para evitar otra, la de Gilad Shalit. Por eso, se manifiesta a favor de la liberación de terroristas asesinos para recuperar al soldado secuestrado.

Este es el diálogo que mantuvimos con Galit.

P: Galit, tú has perdido a uno de tus hijos, a tus padres , tu hermano y tu sobrino en un atentado de Hamas...y hoy sales a defender la posibilidad de que terroristas de Hamas sean puestos en libertad para recuperar a Gilad Shalit.¿Cómo lo explicarías?
R: Te diré que yo hablo del corazón , identificándome profundamente con Aviva Shalit, con el dolor tan hondo que siente por su hijo, que está tan cerca y tan lejos al mismo tiempo, y sobre el que no sabe qué le está pasando, cómo está. Sabe que está vivo....Y mi hijo Asaf no lo está. Ella tiene todavía esperanza, una gran esperanza y por lo tanto yo estoy con ella.

P: ¿Y puedes entender también a quienes están contra la liberación de los presos para recuperar a Gilad?
R: No quiero entrar en ese tema. Cada uno tiene sus posiciones y sus ideas y yo respeto a todos. Yo hablo desde mi dolor, como madre, identificándome con el dolor de Aviva como madre.

P: ¿Es cruel preguntar si para salvar a una persona, Gilad Shalit en este caso, está bien arriesgar a muchos más que quizás mueran en atentados que los terroristas que sean liberados vuelvan a organizar?
R: Te quiero decir que tengo hoy un hijo en el ejército. Le firmé la autorización que se enrole en una unidad especial, cuyos miembros son voluntarios. Y quiero estar segura plenamente de que si, Dios no permita, le pasa algo alguna vez, se hará todo lo necesario para devolverlo. Y también de ese lugar hablo. Y hablo justamente desde la terrible situación de duelo y pérdida en mi familia.

P: Cinco personas muy cercanas perdiste en el atentado..
R: Así es. Perdí a cinco familiares muy cercanos y yo misma resulté seriamente herida, estuve muy grave. Yo sé que mi hijo Asaf no volverá, que mi hermano no volverá, que mis padres no volverán ni tampoco mi sobrino. Pero Aviva tiene a su hijo vivo a unas varias decenas de kilómetros. Y me enloquece pensar que está vivo y no logramos devolverlo a su casa, al seno de su familia..

P: Dicen algunos expertos que cuando se determinó una ecuación según la cual Israel excarcela a numerosos terroristas por cada soldado- y ha habido inclusive presos liberados a cambio de cuerpos sin vida- se dio un paso complejo que nos llevó a un callejón peligroso..
R: Yo no estoy en política. Creo que allí intentan hacer lo mejor posible. Yo hablo como una simple ciudadana y como tal, quiero que se haga todo lo necesario para devolver a Gilad a casa.

P: Galit, yo te contacté a pedirte tu opinión, por la dura pérdida que tu y tu familia toda sufrió en el atentado en el restaurante “Maxim” en Haifa. ¿Tienes fuerza de contarme sobre tu familia y sobre cómo se sigue adelante?
R: Todo ésto requiere mucha fuerza, pero creo que es importante que se sepa quién habla y qué sucedió... Empezaré por decirte que perdí a mi hijo Asaf, que tenía sólo 10 años y medio. Perdí a mis padres Ruth y Zeev Almog, a mi hermano Moishik y a su hijo, mi sobrino, Tomer. Yo misma estuve gravemente herida, un año estuve internada y hasta ahora tengo que pasar tratamientos, tengo serias limitaciones al caminar, para usar la mano derecha y en varias cosas más.

P: ¿Qué recuerdas de ese día?
R: Recuerdo ante todo el silencio mortal en el lugar. Me di cuenta enseguida de que podía mover únicamente la palma de mi mano derecha. Entendí de inmediato que había sucedido algo terrible, aunque no podría decir que comprendí enseguida que había sido un atentado. Perdía y recuperaba el conocimiento alternadamente. Recuerdo que cuando llegaron los equipos de rescate les grité que me ayuden, que me estaba ahogando, y me salvaron. Yo pensé que había perdido a todos y que sólo la hija de mi hermano y yo habíamos sobrevivido. Luego entendí que afortunadamente , dentro de todo lo difícil de las heridas, mi cuñada y un hijo de mi hermano estaban bien. Estaban heridos pero vivos, Por suerte, mi hijo mayor, que en ese momento tenía 14 años, no estaba conmigo.
Durante un año estuve en el hospital. Mucho tiempo no pude mover ni brazos ni piernas. Estuve un año en silla de ruedas. En medio de toda la locura, se mezclaban el duelo, el dolor y la necesidad de lidiar físicamente con la recuperación.

P: Es un desafío de nunca acabar...
R: Exactamente. Se vive con eso todo el tiempo, todos los días, todo junto. Además, te diré algo: el tiempo no ayuda.

P: Es un mito lo que se dice a veces , que el tiempo cura las heridas...
R: Totalmente, es un mito. La semana que viene hacemos un acto en su memoria, por su cumpleaños..hoy debería tener 16 años. Y vivimos pensando cómo sería ahora, cómo se vería, qué haría....Se acerca Pesaj, las fiestas, y eso siempre dificulta más la pérdida...


P: Además, sin olvidar ni por un momento el dolor que significa perder a los padres y a otros familiares cercanos como has perdido, evidentemente perder a un hijo es algo especialmente terrible, como contradicción con la naturaleza de la vida...
R: Yo perdí a todos de una vez.....Y cuando se te van todos juntos, todo se mezcla, es muy difícil....a veces extraño terriblemente a uno, luego a otro, a otro, a todos juntos....Y eso se siente mucho cuando pasan justamente cosas lindas. Es la alegría la que destaca más la tristeza, porque inevitablemente pensamos cuánto disfrutarían si pudieran ver tal o cual cosa, vivir con nosotros tal o cual experiencia...

P: ¿El duelo cambia va cambiando de forma?
R: No. La herida no sana nunca. Uno aprende a vivir con ella, pero los recuerdos, el dolor, no se tornan más livianos.

P: Te lo preguntaba porque recuerdo de una entrevista que realicé a un médico colombiano israelí que perdió a su hija en un atentado en Jerusalem. La chiquita murió con su abuela y en la explosión su madre y su hermano menor resultaron heridos. El padre, el Dr. Itzjak Aizenman, me contó en la segunda entrevista que le hice al año o dos años del atentado, cuando ya le había nacido otra niña, que llega un punto en el que si bien el dolor no se va, uno siente que tiene nuevamente ganas de cantar, o ya no tiene vergüenza si quiere reír...Eso no modera el dolor, me decía, pero uno tiene que seguir adelante.
R: Te cuento que cuando venían amigos y familiares a verme en el hospital, a darme tanto apoyo, yo les pedía que me cuenten chistes. Se ve que sentía que me haría bien. Me reía, lloraba, y podía sonreír. Pero la nostalgia no desaparece nunca sino que de hecho, se torna más fuerte todavía.

P: Porque uno capta que realmente la pérdida es para siempre...
R: Es verdad. Pero además, cuando se pierde a alguien tan chico como mi hijo Asaf, que tenía 10 años, uno luego ve a los amigos que siguen creciendo , a algunos ya les crece un poquito de barba, algunos ya son más altos que nosotros aunque antes nos llegaban al ombligo...pero Asaf ya no crece más. Y uno entiende cuánto se perdió....

P: ¿Y cómo tienes fuerza para seguir adelante? ¿Es porque tienes otro hijo, porque la vida es más fuerte que todo?
R: Creo que es por todo junto. Se ve que es algo que está en el ser humano, ese empuje por la vida, está en nuestro ADN. Es una elección que hacemos todo el tiempo.

P: ¿Y una tragedia así, cambia el enfoque respecto a qué depara el futuro en un país nada sencillo como Israel?
R: No, eso siempre lo tuve claro.

P: ¿En serio? ¿Tienes la respuesta?
R: Realmente no creo que una persona pueda cambiar radicalmente. En algo puede cambiar la perspectiva, pero creo que en la vida diaria, no habrá grandes cambios.

P: ¿Ves aquí una solución de paz?
R: A pesar de lo que pasa aquí, yo todavía tengo esperanza en el corazón. Creo que debe haber un gen del optimismo y yo seguramente lo tengo....Sin esperanza es difícil seguir adelante.

P: ¿Te parece que las dos partes tienen cosas que corregir, ambas partes cometen errores?
R: No tengo duda. También hay incomprensión de los códigos culturales, de la forma de vida.....no tenemos buena comunicación.

P: En los últimos años la sensación que yo he recabado en muchas entrevistas es que si bien la esperanza no desaparece, hay mucha decepción también entre gente de izquierda. Ya nadie parece hacerse muchas ilusiones.
R: Sin duda, eso existe. Mucha gente parece haberse despertado de una ilusión. Se ha comprendido que será sumamente complejo lograr algo pronto. Pero yo insisto en dejar un lugar libre a la esperanza.

P: Es que de lo contrario la locura sería total...vivir con tanto dolor, sin esperanza ¿cómo se puede?
R: Así es. Y está el futuro de los niños. Hay que aferrarse de esa esperanza de que todo mejorará.


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