EL RINCON DE MOSHE YANAI


El tiro que podría salir por la culata
Irán sigue empeñada en la tarea de encontrar aliados en la América Latina, y su campaña debe despertar inquietud ya que su intención es atentar contra las buenas relaciones, que generalmente ha mantenido Israel con los estados de ese hemisferio.
“No news good news”. Esta conocida expresión inglesa que se podría traducir como “si no hay novedades, las cosas han de ir bien”, se puede aplicar a la actitud de la prensa israelí con respecto a la América Latina. Si no hay catástrofe o cataclismo alguno, no vale la pena mencionar el suceso. Pero, por otra parte, cualquier manifestación antisemita, por insignificante que pueda ser encuentra de inmediato eco en nuestros medios. Con toda razón, diría. Hubo una época en que el diario israelí Yediot Ajaronot tenía corresponsal en Buenos Aires, y sus despachos sobre tendencias antisemitas en la Argentina sacaban de quicio a la gente de esa Embajada en Tel Aviv. Eso ocurrió mucho antes de los dos espantosos atentados que sufrió Buenos Aires en los años noventa, y fue en una época posterior a la captura de Eichmann en suelo argentino. Pero desde entonces no ha habido ningún periodista fijo de la prensa hebrea que informe sobre la actualidad en esa parte del mundo.
Lo que hubiera irritado tanto a los diplomáticos latinoamericanos acreditados en Israel, y me figuro que lo sigue crispando hasta el día de hoy, es ese desinterés por la evolución sociopolítica y económica de este continente, que por estar tan alejado y desenvolverse en un idioma desconocido para el periodismo local, queda relegado a un último plano.

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Desde siempre un solo diario hebreo, el Haaretz, ha tratado de analizar a fondo la actualidad latinoamericana. Y parece ser que lo sigue haciendo ahora, cuando los últimos sucesos ya han despertado el interés de la opinión pública local. Hugo Chávez y Evo Morales son los principales protagonistas, y parece que ahora se adhiere a ellos el presidente ecuatoriano, Rafael Correa. Es precisamente sobre este punto que el referido diario dedica el jueves, 12, un artículo firmado por Barak Ravid, cuyo titular es de por sí harto expresivo: “Irán ‘compra’ Ecuador por centenares de millones de dólares”.
El comentarista refrenda lo que ya sabemos: Irán está realizando una amplia campaña para encontrar aliados en ese hemisferio, en su lucha contra EE.UU. e Israel. La última noticia se refiere a la reciente visita de una delegación iraní a Quito, luego de la realizada por el Presidente Correa a Teherán en diciembre último. De la capital ecuatoriana se indicó que en esa ocasión se concertaron una serie de acuerdos en los que Irán invertirá unos 160 millones de dólares, entre otros proyectos, para erigir dos plantas hidroeléctricas. Ello en adición de los 280 millones transferidos el año pasado para la creación de refinerías de petróleo. En este sentido el mandatario del Ecuador tuvo palabras muy cordiales para con “el cariño (además de) la simpatía y la empatía” del país de los ayatulas por el actual proceso latinoamericano.
Requerido por el periodista, el vocero de la Cancillería israelí expresó “la inquietud de Israel ante la penetración iraní en la América Latina…. Lamentamos que Ecuador haya elegido concertar alianzas con un país como Irán”, agregó.
Para terminar, cabe señalar que en el últimos años Teherán ha suscrito acuerdos con países tales como Venezuela, Bolivia, Chile y Nicaragua. En su oportunidad, Jerusalén señaló que el personal adscrito a esas embajadas superaba sus necesidades normales, “por lo que teme que se dediquen a tareas de inteligencia y terrorismo”. Esta aprensión parece estar muy fundamentada. En ese sentido habría que mencionar las órdenes de arresto emitidas por la justicia argentina contra personalidades y funcionarios diplomáticos iraníes, sospechados de haber participado en el atentado de la AMIA.
Y una última pregunta. ¿Cómo se explica que países tan eminentemente católicos como los mencionados, se avengan a establecer tan estrechos vínculos con un régimen teocrático, que no tolera de hecho otra religión que no sea la musulmana?
Moshé Yanai