¿ES POSIBLE LA PAZ CON HAMAS?


EL CIRCULO INFERNAL Y PERVERSO
Dr. Eduardo Kohn


Entre el 25 de diciembre de 2008 y el 17 de enero de 2009, durante el enfrentamiento bélico entre Israel y Hamas en Gaza, se pudieron leer, ver y escuchar muchos comentarios críticos y analíticos del conflicto, entre ellos, muchos, mal intencionados, desinformados y propensos a aseverar disparates y mentiras con tal de obtener su objetivo de desinformar a quien le prestara atención.

Un reiterado comentario, en particular de latinoamericanos muy intelectuales algunos, y que lo más cercano que han estado del escenario de la guerra ha sido mirar alguna foto trucada desde sus poltronas, ha sido que Israel “recibe cohetes comparables a los que se queman en las celebraciones de fin de año”.

La ignorancia y la indiferencia aceptaron esta tontería. Y los que inflamaron de odio antijudío calles y ciudades de nuestra región (y de otras partes del mundo) aplaudieron la “originalidad” de la infamia.

Claro, si algún analista serio – que los hay aunque a veces el ruido de los gritos sobrepase el sonido de sus palabras – investiga, dirá la verdad, la que no le gustará ni a Irán, ni a los socios que tiene por nuestra región, porque demostrará – otra vez – el odio irracional basado en mentiras y en ese deseo irrefrenable de borrar a Israel del mapa sea como sea.

Los cohetes que por ahora le proporcionan a Hamas tienen tres metros de largo; un alcance de 40 kilómetros (lo cual abarca un millón de civiles en Israel); su velocidad es de casi un quilómetro por segundo, y cuando aterriza, descarga 22 Kg. de explosivos.

Hamas lanza estas armas a población civil israelí: casas, edificios, escuelas, jardines de infantes, hospitales, supermercados, estaciones de buses. El objetivo militar de Hamas es matar civiles.

Pero la contestación de los ingenuos y de los mal intencionados llega rápido: ¿Por qué entonces tan pocos muertos israelíes y tantos en Gaza?. Las respuestas son muy sencillas pero no todos están dispuestos a escuchar.

Decenas de casas han sido destruidas en Sderot, Ashkelon, Beer Sheva y varias ciudades y pueblos más. Y han sido destruidos jardines de infantes y paradas de autobuses. Y hay miles de niños con estrés post traumático; y piernas y brazos amputados, y sí, hay “pocos” muertos civiles porque el gobierno y la defensa civil han tomado todas las disposiciones posibles: refugios para los civiles (al contrario de Gaza que son sólo para los líderes de Hamas y para esconder armas), entrenamiento para actuar rápido al escuchar las sirenas, suspensión de clases y otras actividades durante el tiempo de guerra.

¿Cuánto tiempo debe un gobierno permitir que casi el 20% de su población viva enloquecida y bombardeada?. De acuerdo a los parámetros del Consejo de DDHH de la ONU, si de Israel se trata, debe admitirlo permanentemente, porque si reacciona hace “uso desproporcionado de la fuerza”.

Pues bien, hoy, dos meses después que Israel terminó su operativo contra Hamas en Gaza. ¿En que se ha modificado la situación?:

La población civil israelí no dejó de recibir varias veces por día, todos los días, los 22 Kg. de explosivos de cada cohete lanzado por Hamas para quien la guerra contra Israel continúa, como es lógico, porque al fin y al cabo, nunca va a terminar “hasta no hacer desaparecer a Israel”.
Han existido “conferencias internacionales” para “reconstruir” Gaza. ¿Y a quien le van a dar los miles de millones? ¿A Hamas?. Las conversaciones continúan, y los civiles desamparados, más desamparados todavía.
La Autoridad Palestina y Hamas han hecho una gran reunión para “reconciliarse” y lograr la “unidad palestina”. Resultado: no hay resultados, no hay unidad, y suponemos que la AP no puede olvidar algunas masacres recientes de Hamas contra su gente, en particular los cien asesinados durante la guerra de enero en Gaza “porque eran espías de Israel”, aunque en realidad eran palestinos de la OLP viviendo en el lugar equivocado y asesinados por los palestinos...de Hamas.
Israel, al igual que durante los interminables meses de advertencias previas a la guerra de enero, señala públicamente a la ONU y a los Gobiernos, todos los días, que no puede tolerar más el bombardeo continuo contra su población civil, el martirio de los niños, los adolescentes, los ancianos, la gente toda. Cuándo Israel se canse otra vez que no lo escuche nadie (el Consejo de DDHH de la ONU menos que nunca porque está ocupado en condenar a Israel por no saber tolerar que sus civiles sean bombardeados), ¿Cuánto tiempo demorarán los vendedores de moral y ética en gritar contra el “uso desproporcionado de la fuerza?

La utopía de la paz en la región murió hace tiempo junto a Hamas, sus patrocinadores y sus asociados en varias zonas del mundo, incluida Latinoamérica. Las poblaciones civiles que padecen el ciclo de bombardeos saben que deben vivir con la violencia, el odio irracional, la desesperanza, las conferencias en lugares lujosos y con resoluciones impracticables, y ahora, como si faltara algo más, el furor antisemita lanzado por aquellos que siempre han hecho de la discriminación y la xenofobia un culto, y hoy han encontrado en los Ahmadinejad de turno de los distintos continentes los cómplices ideales para practicarlo.

Reenvio:
www.porisrael.org