LA VERDAD DE LAS RELACIONES


ESTADOS UNIDOS ES PRO-ISRAELI PERO NO ANTI PALESTINO
Jana Beris desde Jerusalem


La percepción del ciudadano palestino promedio respecto a Estados Unidos y su rol en Oriente Medio es negativa, cargada de sospecha y hostilidad. En general , Estados Unidos es visto como un aliado estratégico de Israel , lo cual mientras dure el conflicto entre palestinos e israelíes, es interpretado casi automáticamente como una posición opuesta a los palestinos.
A ello se agrega, claro está, la hostilidad que despierta Estados Unidos por su intervención militar en distintas partes de la región y muy especialmente por la imagen que tiene a ojos de los árabes en general el hasta hace poco Presidente George W.Bush.
Pero en lo que se refiere a israelíes y palestinos, la época del “zero-sum game”, en la que la ganancia de un lado es automáticamente la pérdida del otro, no corre más. Hay no pocas situaciones en las que sí se cumple ese principio, pero desde la caída de la Unión Soviética en 1991 y la “supervivencia” únicamente de Estados Unidos como superpotencia mundial, el acercamiento a ambas partes en el conflicto , es casi un fenómeno común.
Esto no quita por cierto la relación especial entre Estados Unidos e Israel, por la cual también la Secretaria de Estado Hillary Clinton, de visita estos días por la zona, habló de la “amistad inquebrantable” y del compromiso que Estados Unidos “tendrá siempre para con la seguridad de Israel”.
Sin embargo, no vemos esa situación como expresión de enemistad hacia los palestinos. En otras palabras: apoyar la seguridad de Israel, no significa buscar la inestabilidad o inseguridad de los palestinos....sino de quienes deseen atentar contra la seguridad del estado hebreo. Contra el terrorismo, sí, la postura de Estados Unidos ha sido categórica, pero tratando de distinguir entre los responsables del terror (como Hamas y otros grupos radicales) por un lado, y las autoridades palestinas públicamente comprometidas con una solución negociada, de paz, al conflicto.
La frase pronunciada en Ramallah por Hillary Clinton , confirmando categóricamente que “la Autoridad Palestina es el único gobierno legítimo del pueblo palestino”, fue sólo el corolario de una política que lleva ya muchos años, en cuyo marco Estados Unidos intenta alienar (o apoya los esfuerzos israelíes por hacerlo) a los elementos radicales palestinos, en pro no sólo de Israel sino de la Autoridad Palestina , cuando está dispuesta a negociar la paz.
Inclusive ahora, al donar 900 millones a los palestinos en la conferencia de Sharm al-Sheikh llevada a cabo el lunes pasado, se notó la distinción. Por un lado, una tercera parte del dinero –según anunció Clinton, aunque ello todavía está supeditado a la aprobación del Congreso- está destinada directamente a la reconstrucción en la Franja de Gaza después de la guerra entre Israel y Hamas. Otros 200 millones estarán destinados a suplir carencias en el presupuesto de la ANP y 400 millones serán para la reforma económica y el sector privado en proyectos en Cisjordania. El tema de Gaza, a pesar de estar gobernado por Hamas, no podía ser dejado de lado, debido a la presión internacional y a la difícil situación en el lugar, pero la distinción continúa siendo clara, entre el gobierno oficial...y el terrorismo.
La calle palestina ve a Estados Unidos , a menudo, como enemigo, mientras ve en Europa a un aliado al que quisiera más cerca del proceso de paz.
Sin embargo, mientras Estados Unidos donó en esta nueva conferencia casi 900 millones de dólares –y fue uno de los principales donantes a la ANP desde su creación-Europa donó esta vez mucho menos, 550 millones, algo que nadie interpreta sin embargo como mala señal.
La calle es crítica y condena diariamente a Estados Unidos, pero el liderazgo mantuvo casi siempre buenas relaciones, consciente de la importancia del vínculo entre los palestinos y Washington. Fue allí que se firmó el primer acuerdo público entre Israel y la OLP, que llevó a la creación de la Autoridad Nacional Palestina, la retirada israelí de la Franja de Gaza y de las ciudades palestinas de Cisjordania. Fue la intifada y la secuencia de atentados suicidas en Israel, lo que revirtió el proceso, no la política estadounidense.
Es más: cuando el entonces Presidente Bill Clinton visitó la Franja de Gaza a comienzos de 1999 y habló en el Consejo Legislativo palestino , los palestinos comentaban sobre la “imponente revolución” que se estaba viviendo. El Presidente Clinton mostró empatía para con la situación palestina, participó en la inauguración de su aeropuerto internacional, y no sólo formuló declaraciones de importancia sino que tuvo gestos que conquistaron a mucha gente.
“Estados Unidos reconoció el derecho palestino a la autodeterminación”, declaró Abu Mazen, que en ese momento tenía un rol destacado en la OLP, pero no era aún Presidente palestino. “Creo que desde ahora en adelante hay equilibrio entre la alianza estratégica israelo norteamericana y la amistad palestino norteamericana”, agregó el negociador Nabil Shaath.
pesar de ello, cuando Clinton terminaba su presidencia y George W.Bush se aprestaba a iniciar la suya, los palestinos aguardaban expectantes el cambio, como si el primero hubiese sido un enemigo.
“Es seguro que los palestinos se sentirán aliviados cuando los miembros del equipo de paz de Estados Unidos dejen sus oficinas , y no es seguro que nadie llore cuando partan, por su fracaso”, escribió el destacado comentarista palestino Akram Hania de la OLP.
Eso, a pesar de la “iniciativa Clinton” basada en gran parte en propuestas israelíes a los palestinos que no tenían precedente alguno y que si hubieran sido aceptadas por Yasser Arafat, habrían sido al menos una base impactante de negociación, que incluía la entrega de barrios árabes de Jerusalem a soberanía palestina y la retirada de casi todos los territorios en disputa.
Pocos años después, era Bush el odiado, aunque había destacado la necesidad de combatir a los terroristas y de apoyar a la Autoridad Palestina, a la que exigía gobernar con transparencia y en democracia.
A pesar del apoyo que los palestinos en las calles expresaron a los responsables del atentado en las torres gemelas, Estados Unidos continuó ayudando económicamente a la ANP. Ello cesó a raíz de la victoria de Hamas en las elecciones palestinas y la formación, poco después, de un gobierno de unidad entre Fatah y Hamas. Pero Washington continuó haciendo llegar ayuda humanitaria .Y apenas Hamas dio el golpe en Gaza y tomó por la fuerza el poder, por lo cual quedó disuelta la unidad con el grupo integrista, Estados Unidos reanudó la ayuda a la Autoridad Palestina.
Claro está que esto no quita que las sumas dadas a Israel sean mayores y que de fondo haya allí una relación de características especiales , que ambas partes suelen decir están basadas en “valores e intereses comunes”.
Sin embargo, ello nunca significó identidad de opiniones y las épocas y momentos de tensión entre Israel y EEUU han sido numerosos. También lo han sido las señales de acercamiento de Estados Unidos a los palestinos, que inclusive en opinión de Washington, habría ayudado a conformar un estado palestino independiente ya años atrás, de no ser por el rol negativo de los grupos radicales.
El apoyo a la creación de un estado palestino, es ahora un pilar de la política exterior de la administración Obama. Según Hillary Clinton, es “inevitable” y es por allí que debe pasar la solución al conflicto con Israel.
Con esa tesitura, lo más probable es que haya choques con el gobierno de Benjamin Netanyahu que está por formarse. Pero cabe suponer que habrá tensiones también con los palestinos, dado que por más apoyo que haya a la idea de que tengan su estado independiente, mientras Hamas gobierna Gaza, mientras continúa disparando hacia Israel y el Presidente Abbas le acusa de apoyarse en Irán que trata de aumentar las discrepancias internas palestinas, no es un paraíso terrenal lo que se avecina durante los años de la administración Obama.

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