LOS TALIBANES SIGUEN PRESIONANDO


Presión fundamentalista en la frontera noreste de Pakistán
Yolanda Alba
Infomedio.org


Yolanda Alba escribe que a fines de diciembre de 2008, los talibanes prohibieron la educación de las niñas en el distrito de Swat, en la provincia de la frontera noreste de Pakistán. La declaración realizada por un clérigo extremista, Maulana Fazlullah, a través de una emisora ilegal de radio FM, pedía a todos los padres que sacaran a sus hijas de las escuelas (tanto privadas como públicas) antes del 15 de enero de 2009, caso contrario, éstas serían bombardeadas, las niñas serían asesinadas y, tal como ocurrió recientemente en Afganistán, se les lanzaría ácido a la cara. Yolanda Alba es Vicepresidenta de la Red Europea Mujeres Periodistas.

En los últimos dos años, los talibanes han llegado a desempeñar un papel creciente en el valle de Swat y en las zonas de FATA (Áreas Tribales Administradas Federalmente). Según los informes de los medios, en los últimos 14 meses, han destruido 100 escuelas en Swat, afectando aproximadamente a 70,000 niñas. Si no se enfrenta efectivamente a la prohibición de la educación, se calcula que 40,000 niñas más se verán negadas a acceder a su derecho básico a la educación.
Las mujeres en Swat también se ven profundamente afectadas de otras maneras por la creciente prominencia de los talibanes. Éstos han amenazado con emprender acciones atroces si las mujeres se encuentran fuera de sus hogares sin compañía de familiares masculinos y sin tarjetas de identidad. Asimismo, han ordenado el velo total para todas las mujeres. Los informes de los medios calculan que les han pegado un tiro a aproximadamente una docena de mujeres por “actividades inmorales”, incluyendo a mujeres como Bakht Zeba, una consejera de 45 años comprometida con la promoción de la educación de las niñas. Las ONG locales han confirmado a "Igualdad Ya" que la situación de las mujeres y las niñas en FATA, y más recientemente en Swat, es grave.
Se informa que el gobierno de Pakistán está considerando la aplicación de la ley Sharia dentro de estas áreas como una manera de poner fin al conflicto con los militantes, aunque parece que los fundamentalistas ya han establecido sus propias cortes en muchas áreas para hacer cumplir la sharia, y han iniciado las ejecuciones públicas sobre quienes no la cumplen. La aprobación gubernamental de un sistema legal paralelo interpretado por aquellos que niegan los derechos básicos de las mujeres y las niñas es inconstitucional e inaceptable.
La responsabilidad de garantizar que el derecho a la educación de cualquier niña pakistaní no se encuentre ni amenazado ni comprometido, incluso mediante las acciones de actores no estatales, recae sobre el gobierno de Pakistán. En particular, los artículos 25 y 34 de la Constitución Pakistaní obligan al Estado a eliminar la discriminación y asegurar la participación total de las mujeres en todas las esferas; asimismo, el artículo 37 exige al Estado que “elimine el analfabetismo y provea la educación secundaria libre y obligatoria en el periodo mínimo posible” y que “haga que la educación técnica y profesional sea de alcance general y que la educación superior sea accesible a todos sobre la base de los méritos logrados”. Adicionalmente, Pakistán ha ratificado varias convenciones internacionales que lo obligan a asegurar la igualdad de género y a garantizar los derechos a la educación, entre ellas el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR), la Convención sobre los Derechos del Niño (CRC) y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW).
Las organizaciones de mujeres hacemos un llamado al gobierno de Pakistán para que tome acción inmediata y coordinada entre el aparato legal, los legisladores (nacionales y provinciales), el Ministerio de Educación y otros ministerios de línea, a fin de asegurar que las mujeres y las niñas en FATA y Swat sean capaces de ejercer completamente sus derechos, sin miedo a la violencia o a la intimidación, incluso el acceso a la escuela para todas las niñas así como su seguridad en los colegios. Del mismo modo, el gobierno debería rechazar la aprobación de cualquier sistema legal alternativo que no garantice a todos los ciudadanos los derechos provistos por la Constitución Pakistaní y los instrumentos internacionales de derechos humanos de los cuales Pakistán es parte.
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