MI ENFOQUE desde ISRAEL por DAVID MANDEL


MI ENFOQUE desde Israel
por David Mandel No.276

En este número:

· Nadie menciona estas desproporciones
· La guerra más larga de la historia – Islam contra el Occidente
· Decadencia y caída de Europa Occidental
· El libro de Nehemías y los titulares de hoy
· ¿El apellido "Chávez" viene de "(Gut) Shabbes"?


Nadie menciona estas desproporciones

La palabra más común que usaron los editorialistas y columnistas para criticar a Israel en su reciente guerra contra Hamás fue "desproporción", usada en frases tales como "Es una desproporción que Israel use aviones". "Es una desproporción que hayan muerto más palestinos que israelíes".

Tanto se mencionó esa palabra que su uso quedó exhausto, y ha desaparecido de las páginas de los periódicos y de los comentarios en los canales de televisión.

Gilad Shalit, soldado israelí secuestrado hace ya casi tres años por Hamás, nunca ha recibido la visita de un representante de la Cruz Roja. Los terroristas palestinos, que cumplen condena judicial por sus actos sangrientos, reciben periódicamente visitas de la Cruz Roja. Es una desproporción, pero, nadie lo menciona.

Los palestinos no han permitido que Shalit esté en comunicación con su familia por carta o teléfono, y nadie en Israel ha visto fotos o videos de él desde su rapto. Los presos palestinos están en constante comunicación con sus familias. Es una desproporción, pero, nadie lo menciona.

Los palestinos no han permitido que los familiares de Shalit lo visiten. Los familiares de los presos palestinos los visitan periódicamente. Es una desproporción, pero, nadie lo menciona.

Los palestinos exigen a cambio de la liberación de Shalit la liberación de más de mil terroristas, muchos de ellos asesinos de decenas de personas. Mil terroristas por un soldado. Es una desproporción, pero, nadie lo menciona.

La guerra más larga de la historia – Islam contra el Occidente

La guerra entre Islam y el Occidente (lo que en siglos anteriores se llamaba el Cristianismo) es la más larga de la historia. Comenzó, cuando murió Mahoma en el año 632 y dura hasta nuestros días. Es una sucesión de ataques y contra ataques, de invasiones y rechazos, de conquistas y liberaciones, de triunfos y derrotas, una guerra en la cual ambas partes intercambian periódicamente sus roles de agresor y defensor.

Los sucesores del profeta guerrero Mahoma siguieron su ejemplo y su inspiración, y, en menos de cien años, conquistaron e islamizaron, por la fuerza de las armas, todo el Medio Oriente, Persia, el norte de África, y partes de la India, creando un enorme imperio que se extendía desde el Océano Atlántico en el oeste hasta Asia Central en el este.

En el año 711 los árabes conquistaron la península ibérica. Su expansión al norte de Europa fue detenida por los francos en la batalla de Poitiers (también llamada batalla de Tours) en el año 732. En el extremo este de Europa Constantinopla sirvió de barrera al avance islámico durante varios siglos.

Los éxitos militares del Islam estuvieron acompañados de un gran avance cultural. En el siglo 10 el califato de Córdoba era el país más progresista y sofisticado de Europa, Córdoba era la ciudad más grande del continente, y su universidad era la mejor de Europa.

En el curso de los siguientes siglos el mundo cristiano reaccionó. Los españoles iniciaron la Reconquista, un proceso que duró 800 años y culminó en 1492 con la conquista de Granada, el último reino musulmán que quedaba en la península.

Durante dos siglos, desde la Primera Cruzada el año 1095 hasta la caída del enclave cristiano en Acre (el Acco de hoy) en 1291, los europeos cristianos trataron de recuperar Jerusalén y la Tierra Santa, y detener el avance de los turcos musulmanes que amenazaban a Constantinopla. Inicialmente tuvieron éxito y lograron crear estados cristianos en el Medio Oriente, pero finalmente fueron derrotados, y los sobrevivientes masacrados o esclavizados.

El siguiente round favoreció a los musulmanes. En el año 1453 los otomanos conquistaron Constantinopla, dando fin al milenario imperio bizantino. Los otomanos continuaron su expansión hacia el oeste de Europa, pero fueron detenidos al fracasar su sitio de Viena en el año 1529. En 1683 volvieron a sitiar Viena, nuevamente sin éxito, y tuvieron que replegarse.

Durante los siguientes siglos el predominio pasó a Europa. Los europeos convirtieron a los territorios árabes y a otras partes del mundo de población islámica, (desde el norte de África hasta la frontera con China, incluyendo lo que hoy es Afganistán, Pakistán, India, Bangla Desh, Sri Lanka, Indonesia, Singapur y Malasia), en colonias. El imperio otomano se debilitó y, a consecuencias de su derrota en la Primera Guerra Mundial, fue desmembrado. Gran parte de los territorios del difunto imperio quedaron bajo el control de Francia y Gran Bretaña, hasta que, décadas más parte, se crearon en ellos estados independientes que nunca habían existido en la historia, tales como Jordania, Irak y el Líbano.

El plato se ha volteado nuevamente desde hace algunas décadas. La iniciativa hoy está en manos de los musulmanes, como lo demuestra la actual invasión islámica de Europa, (esta vez, no con ejércitos, sino basada en la inmigración descontrolada y en el índice de fertilidad de las mujeres musulmanas, mucho más alta que el de las no musulmanas), y la ambición de la República Islámica de Irán de convertirse en potencia mundial.

(Los árabes e islámicos no aceptan la existencia de Israel en el Medio Oriente por considerarlo una avanzada de Europa en territorio islámico, una colonia europea, una reencarnación del reino de los cruzados. Las guerras de Israel contra Hizballah, organización libanesa islámica, en el año 2006, y contra Hamás, organización palestina islámica, han sido simples escaramuzas en la guerra aún no declarada de la República Islámica de Irán, país auspiciador y financista de ambas organizaciones, contra el Mundo Occidental).

En el año 1961 los gobiernos de Alemania, (país que sufría de escasez de mano de obra), y de Turquía (país que sufría de alto porcentaje de desempleo) firmaron un acuerdo de trabajo, por el cual se autorizaba la entrada temporal de trabajadores turcos a Alemania. Alemania posteriormente autorizó que sus familias se les unan. Así los trabajadores temporales se convirtieron en residentes permanentes, y hoy constituyen una comunidad de más de dos millones de personas.

Francia y Gran Bretaña están siendo hoy "colonizadas" por inmigrantes de sus ex-colonias. Francia, por argelinos, marroquíes, tunecinos y africanos de otros países. Gran Bretaña, por oriundos de Pakistán y Bangla Desh. Se calcula que entre el 8% al 10% de la población de Francia es islámica, y hay ciudades como Marsella, donde la proporción es mucho mayor, 25%. En Gran Bretaña el porcentaje de población musulmana es menor, pero en Londres constituye el 17% de la población.

Las grandes ciudades de Europa tienen un alto porcentaje de musulmanes. Ámsterdam tiene 24%. Bruselas, 20% (hay quienes calculan 33%). Estocolmo, 20%.

Tres veces el Islam trató de conquistar Europa por la fuerza de las armas. La primera intentona fue derrotada en Francia en el año 732. La segunda y tercera vez fracasaron en Viena, en 1529 y 1683.

Hoy el Islam está tratando por cuarta vez de tomar Europa, esta vez con una nueva estrategia, incruenta (aunque no siempre, ya que extremistas islámicos han realizado actos de terror y asesinatos en Nueva York, Londres, Ámsterdam y Madrid) pero más efectiva e insidiosa que los métodos anteriores.

Una investigadora judía-egipcia, hoy residente en Suiza, Bat Yeor, publicó un libro en el año 2005, Eurabia: el eje euro-árabe, donde revela que en diciembre de 1973, en París, se creó una organización llamada Diálogo Europeo-Árabe (DEA), un forum de la Comunidad Europea y la Liga de los Estados Árabes, para promover, según los europeos, la cooperación económica, o para coordinar la política, según el lado árabe.

La DEA auspició, según la autora, una conferencia en la Universidad de Venecia, en 1977, donde representantes de 14 universidades de países árabes, junto con 19 arabistas de universidades europeas, acordaron alentar la inmigración musulmana a Europa.

Bat Yeor está convencida (y el renombrado islamista Bernard Lewis opina igual) de que Europa está perdida. El aumento progresivo de la población musulmana es irreversible, y sus exigencias se incrementarán proporcionalmente hasta lograr islamizar el continente, lo cual puede suceder en el curso de la segunda mitad de este siglo. Y ese será el final de la guerra más larga de la historia.

¿O, tal vez, en algún futuro, habrá un intento de "reconquista" por parte de los sobrevivientes del Mundo Occidental?

Decadencia y caída de Europa Occidental

Estudia el pasado si quieres entender el futuro
(Confucio, filósofo chino, 551 A.E.C a 479 A.E.C.)


Hay dos métodos para entender las causas de la impotencia de Europa Occidental frente a la invasión demográfica musulmana. Uno de ellos es leer la obra maestra del historiador británico Edward Gibbon, (1737 a 1794), Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano. Son tres tomos con un total de más de 2,700 páginas.

El otro método, mucho más corto y rápido, es leer el poema del poeta griego Constantino Cavafis, (1863 a 1933), Esperando a los bárbaros*. Tiene 36 líneas con un total de 255 palabras.

Tanto los tres tomos de Gibbon como el poema de Cavafis describen un imperio que ha perdido su vitalidad, su visión, y su espíritu de lucha; un imperio cuyos líderes y ciudadanos, en la frase del poeta Heinrich Heine, "no tienen convicciones sino solamente opiniones".

Esa descripción también se aplica a la Europa Occidental de hoy, un continente que se está despoblando. Las naciones que se establecieron en Europa desde la época del imperio romano ya no tienen el deseo ni la fuerza para reproducirse. El índice de 1.5 niños por familia europea es mucho menor que el índice de 2.1 necesario para una población estable. "La naturaleza odia el vacío", decían los filósofos griegos, y el vacío en Europa se está llenando con inmigrantes musulmanes, que traen con ellos su religión, su cultura, y sus valores, y los impondrán cuando constituyan, dentro de algunas décadas, la mayoría de la población.

· Si alguien desea leer el poema Esperando a los bárbaros, lo encontrará en la página Web
http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/euro/cavafis/esperan.htm

El libro de Nehemías y los titulares de hoy

El libro de Nehemías relata el regreso de los judíos del exilio a Israel, la reconstrucción del país, y la oposición de los enemigos. Aunque son hechos ocurridos en el siglo 5 A.E.C. el libro tiene interesantes paralelos con los acontecimientos contemporáneos. Muchos de sus versos podrían ser utilizados por los periodistas como titulares de sus noticias:

Gobernador dice que ni él ni sus hermanos utilizaron el dinero de los impuestos. Declara que "no compró ningún terreno"
(Ver Nehemías, capítulo 5, versos 14 al 17: "Ni mis hermanos ni yo utilizamos los impuestos… No compramos ningún terreno").

Gobernador dice que los impuestos son demasiado altos
(Nehemías, capítulo 5, versos 15 al 18: "Los gobernadores que me precedieron han impuesto cargas sobre el pueblo… El pueblo tiene una carga demasiado pesada"

Los árabes y sus aliados acordaron atacar Jerusalén y provocar disturbios en ella.
(Nehemías, capítulo 4, versos 7 y 8: "Los árabes, los amonitas y los ashdoditas se enteraron de que avanzaba la reconstrucción…. Se enojaron muchísimo y acordaron atacar a Jerusalén y provocar disturbios en ella".

Civiles israelíes en la reserva pueden ser llamados al ejército en cualquier momento
(Nehemías, capítulo 4, versos 16 al 22: "La mitad de mi gente trabajaba en la obra, mientras la otra mitad permanecía armada con lanzas, escudos, arcos y corazas… Cada uno de nosotros se mantenía listo para la defensa).

Países vecinos se sienten humillados por el progreso de Israel
(Nehemías, capítulo 6, verso 16: Las naciones vecinas se sintieron humilladas, pues reconocieron que ese trabajo se había hecho con la ayuda de Dios).

Rabinos declaran que los matrimonios mixtos conducen a la asimilación
(Nehemías, capítulo 13, versos 23 y 24: "Me di cuenta de que algunos judíos se habían casado con mujeres de Ashdod, de Amón y de Moab. La mitad de sus hijos no sabían hablar la lengua de los judíos).

¿El apellido "Chávez" viene de "(Gut) Shabbes"?

Últimamente varios amigos me han retransmitido una nota donde el autor, un judío argentino, reprocha al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sus desvaríos antisemitas, y considera que están agravados por "el origen judío del apellido de Chávez", la palabra Shabbes.

La tesis de que "Chávez" viene de "Shabbes" está basada en la onomatopeya y no en la verdad histórica. Los judíos de España y sus descendiente de hoy, los judíos sefaraditas, llaman al sábado Shabbat. La pronunciación Shabbes la usan los judíos de Europa Central, llamados hoy askenazitas, que, históricamente, hablaban el yiddish, y no el castellano.

Lo expuesto en el párrafo anterior no niega la posibilidad de que Hugo Chávez tenga antecesores judíos. Una reciente investigación genética encontró que el 20% de los hombres españoles y portugueses poseen los mismos genes de los varones sefaraditas.

Una investigación en Google del origen del apellido "Chávez" da dos posibles explicaciones. Una, que el apellido proviene de un antiguo vocablo portugués que hoy significa "Llaves"; y la otra, más probable, es que proviene de un pueblo portugués llamado "Chaves". La Enciclopedia Judaica menciona a una familia judía marrana, de apellido Chaves, originaria de ese pueblo, cuyos descendientes fueron miembros prominentes de las comunidades judías en Ámsterdam y en Londres.

Tener origen judío, o ser uno mismo judío, no confiere automáticamente inmunidad a tener sentimientos antisemitas. Por el contrario, son muchos los casos que demuestran que el origen judío del antisemita incrementa aún más su odio y su prejuicio. Antes de que los judíos fuesen expulsados de España, sus peores y más implacables perseguidores eran judíos apóstatas. Karl Marx, descendiente de una larga línea de rabinos, merece el título, no sólo de "Padre del Comunismo" sino también de "Padre del Antisemitismo Moderno". En su artículo, "La Cuestión Judía", (1844), Marx escribió que los judíos son la encarnación de la maldad y consideran al dinero su dios. Hoy, en Europa y en Norte América, muchos de los académicos y estudiantes universitarios que critican y condenan en forma obsesiva a Israel, son judíos.