AVANZA EL PLAN NUCLEAR IRANI PESE A LA OPOSICION OCCIDENTAL


El Dilema Nuclear de Irán
Meir Javedanfar


El Presidente Obama parece preparado para proponerle a la república islámica el límite de setiembre para las negociaciones. Sin embargo, comentarios recientes emanados de Teherán muestran que, al menos por ahora, el Líder Supremo Ayatollah Khamenei no está interesado en incluir el programa nuclear como parte de ninguna negociación bilateral.
Una razón importante para este rechazo es que las recientes manifestaciones han incrementado las preocupaciones de seguridad dentro del régimen. El programa nuclear es visto, tanto por Khamenei como por Ahmadinejad, como una póliza de seguro contra la posibilidad de que la República Islámica se venga abajo. Occidente ya tiene suficientes problemas con la inestabilidad en lugares tales como la Pakistán nuclear. Washington no quiere que el caos cree una oportunidad para que el arsenal nuclear de Pakistán desaparezca o, peor aún, que caiga en manos de los extremistas. Como resultado, Washington decidió tratar con las diferentes administraciones pakistaníes, aunque la Casa Blanca sabe que el servicio de inteligencia ha ayudado a los enemigos de Estados Unidos en Afganistán.
Es muy posible que Khamenei crea que, una vez que ponga sus manos en una bomba, Estados Unidos vendrá a golpear a la puerta de Teherán por las mismas razones – estabilidad y seguridad. Temiendo que la inestabilidad en Irán pueda resultar que las bombas de Irán caigan en manos de extremistas, entonces podría decidir apoyar al régimen actual. Esta podría no ser la opción preferida de Estados Unidos, pero ciertamente es una opción que Washington podría estar obligada a adoptar si Irán se convierte en nuclear.
Otra razón por la que Irán se rehúsa a negociar con USA acerca de su programa nuclear, podría ser su influencia regional. Khamenei podría temer que un acuerdo erosionaría finalmente otras esferas de influencia de Irán en Medio Oriente. Esto podría incluir el que Irán deba reducir su apoyo a grupos asimétricos como Hamas y Hezbollah, así como a los grupos shiitas en Iraq y a los grupos persa parlantes y shiitas en Afganistán. Con la inestabilidad incrementándose en casa, Irán necesita su influencia en Iraq, Afganistán y Líbano más que las buenas relaciones con USA. Esa influencia le proporciona a Teherán pilares de poder, del mismo modo que el involucramiento de Siria en Líbano le proporcionó a la dinastía Assad palancas que usa para sus ambiciones económicas y políticas.
También está la cuestión de la oportunidad. Nadie quiere entrar en negociaciones con una mano débil. Antes de las elecciones del 12 de junio, la mano negociadora de Irán era más fuerte. Muchos observadores de Irán, así como la Casa Blanca, creían que Khamenei capitaneaba una embarcación estable; que estaban tratando con un jugador de ajedrez sofisticado que aplicaba un intrincado sistema de equilibrio de poderes para mantener la estabilidad en casa y en el exterior. Los acontecimientos recientes en Irán han dañado severamente esta percepción. Si Khamenei entra en negociaciones ahora, la mellada fachada del régimen podría resultar perjudicial en las negociaciones. Por ello, para el Líder Supremo podría ser una mejor política esperar hasta que la situación se estabilice.
Al mismo tiempo, el gobierno de Irán enfrenta un dilema. El rechazo a entrar en negociaciones con USA podría llevar a más duras sanciones. Esta es una posibilidad que a Irán le gustaría evitar. La mejor forma de hacerlo sería crear una fisura en el Consejo de Seguridad de la ONU entre Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, por una parte, y Rusia y China por la otra. Esta es la razón por la que, recientemente, aceptó garantizarle a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) acceso a los inspectores al reactor de agua pesada de Arak, después de un año de rechazar tales visitas. Esto es en adición a permitirle a AIEA actualizar su equipamiento de monitoreo en la planta de enriquecimiento de Natanz. La esperanza de Irán es que, una vez que llegue el límite de setiembre, esas acciones harán dificultoso para USA lograr apoyo de China y Rusia en el Consejo de Seguridad.
De cualquier modo, Khamenei podría encontrar que esa cooperación es insuficiente. Aún cuando Irán pueda convencer a Rusia y China de que la respalden, cualquier rechazo a negociar podría fortalecer la postura de Washington en la Unión Europea. Esto podría significar más duras sanciones de la UE; con países como Alemania, que es una de las mayores fuentes de equipamiento industrial, y el RU, que mantiene cuentas bancarias de numerosos funcionarios iraníes, esa acción podría todavía ser muy dañina para la economía de Irán. Está también la cuestión de Suiza, que provee una porción de la gasolina de Irán. No es probable que Suiza se coloque en contra de sus vecinos europeos, haciendo que las sanciones de la UE sean aún más dolorosas.
La oferta del Presidente Obama de conversaciones directas con Irán ha incrementado significativamente, para Irán, los costos de ignorar a occidente. Esto coloca a Khamenei en un aprieto. Si coopera con Occidente, eso tendrá un costo, como también si lo ignora. Pero por ahora, este último parece ser el menor de los dos males para el Líder Supremo de Irán. Esto, por supuesto, puede cambiar, especialmente si los problemas en casa continúan alcanzando un crescendo.
El reloj está haciendo tic-tac en el sueño de Khamenei, y parece que está más entusiasmado por la confrontación que por la reconciliación con el Gran Satán.
Meir Javedanfar es un analista de medio oriente iraní-israelí y un habitual colaborador de RealClearWorld. Es coautor de “La esfinge de Teherán: Mahmound Ahmadinejad y el Estado de Irán”

Traducción : José Blumenfeld
Reenvio:
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