CARTA AL MINISTRO DE RR.EE.DE SUECIA


Querido Ministro de Relaciones Exteriores Bildt
David Harris
Director Ejecutivo, AJC


Querido Ministro Bildt,
Como usted bien lo sabe, un destacado diario en su país, Suecia, esta mañana temprano publicó un artículo afirmando que soldados israelíes mataron a palestinos para la ablación de sus órganos.
No fue cualquier diario. Aftonbladet es el diario de mayor circulación en Escandinavia. Una estimación del 15% de vuestros compatriotas suecos leen el diario, cuyo dueño es la Confederación de Sindicatos Suecos.
Y este no fue simplemente otro artículo en el diario. Tuvo el privilegio de estar ubicado en la sección Cultura. En efecto, le dedicaron dos páginas bajo el encabezado, “Ellos saquean los órganos de nuestros hijos”.
Sr. Ministro, a pesar de los muchos pedidos, usted ha optado por no hacer comentarios sobre las acusaciones infundadas, realmente ridículas, de este artículo.
Como explicación, usted escribió, “La libertad de expresión y la libertad de prensa son, por tradición, muy fuertes en nuestra constitución. Y esa fuerte protección ha servido bien a nuestra democracia y a nuestro país. Si yo me involucrara con la edición de todas las extrañas contribuciones al debate en diferentes medios de comunicación, probablemente no me quedaría tiempo para hacer muchas otras cosas”.
Y fue más allá todavía. Cuando su embajadora en Israel, Elisabet Borsiin Bonnier, loablemente condenó el artículo, en lugar de apoyarla, su ministerio se distanció de su posición, declarando que estaba “concebido para una audiencia israelí”.
Sr. Ministro, este no es un asunto de libertad de expresión o de libertad de prensa.
Lo que el diario hizo es repugnante. Publicó una avalancha incendiaria.
Lamentable, pero es un hecho de la vida el que algunos medios de comunicación actúen irresponsablemente, ya sea llevados por una ciega ideología, por una pobre edición o por estar en la línea de fondo financiera. Dependiendo de las leyes nacionales sobre libelo y las pautas de los medios de comunicación, deben existir recursos en las cortes o en los organismos de supervisión. En el caso de Aftonbladet, veremos.
Sr. Ministro, hablando francamente, este asunto se ha convertido en un asunto de liderazgo político - o de la falta del mismo.
Asumiendo que usted no estuviera de acuerdo con el artículo, todo lo que tenía que decir era que encontraba el informe detestable y acoger con agrado la reacción de la Embajadora Bonnier. Esa habría sido hacer lo correcto en un caso que ha generado una atención global. Y, de paso, habría tomado menos tiempo y espacio que el explicar porque no lo hizo.
En lugar de eso, usted escarbó en sus tacones e hizo que sea usted el tema central, más que los editores del diario y el autor del artículo, convirtiendo esto en un enfrentamiento diplomático con funcionarios israelíes, comprensiblemente enojados y perplejos.
Sr. Ministro, usted es el ministro de relaciones exteriores de un respetado miembro de la Unión Europea y de la comunidad internacional.
Actualmente, su país ejerce la Presidencia rotativa de la UE.
Hablando de la UE, su Centro de Supervisión sobre Racismo y Xenofobia ha adoptado una definición de trabajo sobre antisemitismo, Entre otras referencias aplicables al caso, dice que los actos contemporáneos de antisemitismo incluyen, “Usar símbolos e imágenes asociados con el antisemitismo clásico (p.e., acusaciones de judíos matando a Jesús o libelos de sangre para caracterizar a Israel o a los israelíes)”.
Encomiablemente, su país tomó el liderazgo, hace una década, al lanzar el proceso que creó el Grupo de Trabajo sobre Educación del Holocausto, Recordación e Investigación.
¿No es dolorosamente obvio que uno de los factores contribuyentes para el Holocausto, fuera el extensivo uso de discursos difamatorios para demonizar y, en última instancia, deshumanizar al pueblo judío?
Usted es el ex primer ministro de Suecia y miembro de una de las más renombradas familias de Suecia, y se ha referido orgullosamente al rechazo de Suecia a toda forma de antisemitismo.
Usted ha servido en posiciones claves en la UE y la ONU para llevar estabilidad y seguridad a los desvastado Balcanes, lo que le ganó la reputación como un admirado hombre de estado.
Usted es conocido por expresar su pensamiento, aún cuando ello produzca irritación en otras capitales, como ha ocurrido más de una vez.
Así que su silencio en este asunto es de lo más preocupante.
Aftonbladet decidió abusar del apreciado derecho a la libertad de palabra, para publicar mentiras descaradas. Vuestra respuesta, al parecer, es ponerle un bozal a su propio derecho a desafiar lo que han impreso.
Eso sería perturbador en cualquier momento, pero aún más hoy.
Sr. Ministro, un libelo de sangre contra el Estado de Israel fue publicado por un popular diario Sueco. Sí, un libelo de sangre.
El cargo de que soldados israelíes mataron deliberadamente a palestinos por sus órganos es justamente eso – una acusación mendaz que tiene pasmosos ecos históricos y que causó mucho daño al pueblo judío a través de los tiempos, cuando judíos eran acusados repetidamente de envenenar pozos, esparcir enfermedades infecciosas y matar niños cristianos para extraerles su sangre para elaborar la matzá de Pesaj.
Más recientemente, es Israel la que carga con el sufrimiento de ese bulo. Con aparente despreocupación, los palestinos han elevado las más estrafalarias acusaciones contra Israel.
Estas van desde una masiva epidemia de desvanecimientos supuestamente debida a “envenenamiento israelí, hasta la supuesta distribución de gomas de mascar para “destruir” a las jóvenes mujeres en Gaza; desde “masacres” al por mayor en Jenin (o “Jeningrad”), hasta un intento del ejército israelí de “hacer la guerra” contra la Iglesia de la Natividad – y, por extensión, a toda la cristiandad.
La investigación subsecuente probó que cada una de ellas era totalmente infundada, pero no antes de que se hubiera hecho un daño irreparable a la reputación de Israel.
Lo que apareció en Aftonbladet, por lo tanto, no puede verse aisladamente. Existe un contexto para ello – y ese contexto debería causar preocupación.
Sí, Sr. Ministro, hoy ya es tarde para aclarar su posición. En este momento, usted puede no querer aparecer sucumbiendo a la “presión externa” para hacerlo. Y aún si habla claramente, habrán aquellos que se preguntarán porqué le tomó tanto tiempo y cuestionaran su sinceridad.
Deje de lado esas preocupaciones y haga lo correcto.
Hay un maravilloso libro sueco, “Cuéntale a tus hijos”, que ha sido traducido a muchos idiomas. Su objetivo es enseñar acerca del Holocausto y acerca de las lecciones que pueden aprenderse de ello.
La primera lección trata sobre la obligación de la gente de buena voluntad de desenmascarar el crudo odio y enfrentarlo. El silencio nunca es una opción, ni la negación una estrategia.
Sr. Ministro, la gente con conciencia necesitamos oír su voz. ¿La oiremos?


Traducción
: José Blumenfeld
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www.porisrael.org