EL SUEÑO SE CONVERTIRA EN REALIDAD


Rawabi, la primera ciudad palestina de la era moderna
Jana Beris
Para
lanacion.com

RAMALLAH.- Las colinas aún están vacías, sólo piedra y tierra, sin que nadie pase por allí ni siquiera por casualidad, pero el ingeniero Bashar el-Masri ya imagina en ellas la concreción de su sueño: Rawabi (que significa precisamente "colinas"), la primera ciudad palestina de la era moderna, construida por los propios palestinos.
El proyecto prevé la construcción de 6000 vivienda- mil de ellas de lujo y el resto para gente de ingresos medianos- y tendrá capacidad para aproximadamente 40.000 habitantes, con instalaciones modernas y accesibles en una superficie de 6.3 kms2 , todo ésto a menos de 10 kms de Ramallah, tan solo unos 10 minutos de viaje de la gran ciudad.
"No sólo que la construiremos, sino que no tenga dudas de que en el futuro habrá también Rawabi II y III. Y éste es el símbolo del futuro, de una marcha diferente hacia nuestro estado propio. Esto, será un ejemplo", afirma El Masri al recibir a
lanacion.com en su amplia y moderna oficina en Ramallah, instalada en uno de los mejores barrios residenciales de la ciudad.
Para este exitoso empresario palestino (48), originario de Nablus, director general de la consultora financiera "Masar" y de la subsidiaria "Bayti" (Mi casa)-que es la que lleva adelante el proyecto Rawabi-, la combinación es perfecta. "Con esto, aportamos a Palestina, creamos puestos de trabajo, ayudamos a solucionar la escasez de viviendas, mejoramos el nivel de vida de la gente y hasta tenemos buenas ganancias".
Por eso también Amir Dajani (38), vicedirector ejecutivo de la empresa, habla entusiasmado sobre los planes y recurre varias veces, al referirse a esta singular iniciativa, a superlativos. "Esta es una oportunidad maravillosa para mejorar el nivel de vida de la gente, para dar esperanza, una ocasión excelente para que los palestinos jóvenes, que son muy emprendedores, interactúen y aporten con su nivel", señala con tono firme y seguro.
Los inicios. Todo comenzó como un atrevido sueño. Los socios de Bashar, con los que compartió su idea, le preguntaron si había enloquecido. "Bashar, no nos pongas en problemas", le dijeron muy en serio. "¿Tienes idea de cuántos obstáculos habrá en el camino?", le preguntaron.
El, sin titubear, respondió: "Sí, por lo menos cien. Pero yo prefiero verlos no como obstáculos sino como desafíos, que iremos salvando uno a uno". Poco después, estaban ya todos juntos compartiendo el frenesí del trabajo, que asocia no sólo a "un gran equipo de ingenieros y arquitectos palestinos sino también a consultores internacionales", según explica Bashar.
Los sueños. El espíritu especial de este emprendimiento ha contagiado a numerosas parejas jóvenes -el público al que destinan en "Bayti" su gran iniciativa- que ya se han interesado y esperan poder firmar pronto su contrato formal. Podrán hacerlo apenas se comience con los trabajos de construcción.
Entre estos jóvenes están Ikhlas Hassune (28) y Saher Abdl Hadi (29), casados hace dos años, que nos recibe en su departamento alquilado en Ramallah.
"Estamos aquí bastante cómodos, pero no es nuestro y así no se podrá vivir mucho tiempo", cuenta Saher. "Queremos tener nuestro propio departamento, saber que podemos hacer allí lo que deseamos sin pedir permiso a otros, tener buen nivel de vida..Lo que ansiamos es poder vivir tranquilos y en paz. Nada más".
Ikhlas , que escucha atentamente a su esposo, agrega que "esta ciudad será otra cosa, con aire puro, entre las montañas, con todo lo que se necesita, en el propio lugar, sin que haya que buscar nada afuera".El pequeño Sami , de 1 año y 4 meses, interviene requiriendo la atención de su madre , por lo cual ella comenta que "él está creciendo y sabemos que ésto le quedará chico, pero cuando estemos en Rawabi, tendrá parques y sitios de diversiones, algo totalmente diferente".
También Wael, que trabaja como chofer y ayudante en numerosas diligencias para Bashar el-Masri, está soñando con su mudanza. Las máquinas aún no han comenzado a trabajar , pero él sabe que es todo cuestión de tiempo. "Aquí hacen todo en forma muy seria y yo sé que cumplirán. Mi esposa y yo ya soñamos con la vida en Rawabi, aunque faltan unos pocos años para poder disfrutarla. Me hace bien ya imaginar que vuelva del trabajo a un lugar así", comenta satisfecho.
Las trabas. La empresa se compromete a entregar las primeras viviendas 24 meses después de haber comenzado la construcción. El plan original era iniciarla en octubre , pero Amir Dajani explica que están esperando la confirmación oficial definitiva de Israel. No se refiere a la ciudad en sí, que no necesita autorización israelí alguna ya que se halla en territorio A, que en términos de los acuerdos ya firmados, es jurisdicción palestina. El único problema es que la carretera de acceso a la zona alrededor de Ramallah, sin la cual sería dificultoso permitir la dinámica normal en Rawabi, debería ser construida en una franja de tierra de unos 3 kms de ancho, que son territorio "C", bajo control de Israel.
"Los israelíes nos han dado a entender claramente que no habrá problema y esperamos que se concrete", cuenta Bashar el-Masri. "Los israelíes comunes con los que nos encontramos nos desean suerte, quieren que tengamos éxito y comprenden que eso será mejor también para ellos", sostiene.
En la dinámica diaria, la relación de los palestinos con Israel es inevitable. Las materias primas que reciban para la construcción pasan por puertos israelíes y además en "Bayti" saben que usarán tecnologías israelíes. "Creo que la oportunidad se presenta para que tengamos con Israel una exitosa relación a largo plazo apenas se aclare la situación política", dice Amir Dajani. "Si la política mejora para bien, las oportunidades de cooperación e intercambio de negocios e ideas serán enormes. Si no mejora, pues tendremos que lidiar con los desafíos de hoy".
Bashar el Masri es un tanto más cauteloso. Años atrás ya sufrió en carne propia el efecto económico de las crisis políticas entre israelíes y palestinos y únicamente su sagacidad empresarial le salvó de la ruina.
"Sé que todo puede cambiar. Por eso, no digo que soy optimista, ni tampoco pesimista, sino realista. Tenemos que intentar algo nuevo, nuestro", recalca. "No quiero lástima de la comunidad internacional, porque ya hemos visto que ser las víctimas no soluciona el problema. Ha llegado el momento de usar los recursos humanos palestinos, para bien, por la vía pacífica, la única apropiada hoy para poder avanzar".
Saher e Ikhlas, que ya han contado a numerosos amigos sobre Rawabi y esperan contagiarlos para que se muden cerca de ellos. "Queremos vivir tranquilos, aunque somos conscientes de los problemas en la zona. Seguramente no se terminaron...pero hay que intentar vivir en paz".

Reenvia:
www.porisrael.org