EL PELIGRO IRANI


El gatillo nuclear de Irán
Por Rubén Kaplan para Guysen International News


La cancelación de las conversaciones con Occidente referidas al programa nuclear por parte de Irán, anunciadas a comienzos de diciembre por su presidente, el infame negador del Holocausto, Mahmoud Ahmadinejad a la televisión estatal iraní (IRIB), en las que éste, desoyendo la resolución del Organismo Internacional de Energía Atómica, aducía que eran innecesarias, encuentran dramática explicación en los minuciosos documentos confidenciales de inteligencia obtenidos por el diario británico The Times, que revelan que Teherán, está trabajando en las pruebas de un componente final clave para el desarrollo de una bomba atómica.
Los documentos técnicos, publicados en The Times por la periodista Catherine Philp, escritos originalmente en farsi, traducidos y verificados separadamente por dos persas al inglés, demuestran inequívocamente que el peligroso régimen teocrático de Irán, con la fachada y excusa del uso del desarrollo nuclear “pacífico” y civil legítimo, oculta su propósito militar. La evidencia más clara del proyecto nuclear iraní, según los expertos, se advierte en la descripción detallada de un plan de cuatro años para probar un iniciador de neutrones, el deuteruro de uranio, componente de una bomba nuclear que provoca una explosión. Cabe recordar, que ese elemento es el mismo que fue utilizado por el doctor Abdul Qadeer Kahn, el científico indio que desarrolló la bomba atómica en Pakistán y que, tiempo después de ser declarado héroe nacional en ese país, fue detenido por haber vendido la tecnología nuclear a varios países, entre los cuales se encontraba Irán. Al respecto, David Albright, un físico y a la sazón presidente del Instituto de Ciencia y Seguridad Internacional de Washington, que ha analizado cientos de páginas de documentos relacionados con el programa iraní, aseveró que “Aunque Irán podría afirmar que este trabajo es para fines civiles, no tiene aplicaciones civiles”. Los esclarecedores documentos, ya están en posesión de las más importantes agencias de inteligencia de varios países occidentales, entre ellos Gran Bretaña. Asimismo, una fuente de alto rango en el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), confirmó que ya habían sido derivados al organismo de control nuclear de la ONU. Un portavoz de Relaciones Exteriores y de la oficina de Commonwealth dijo: "No hacemos comentarios sobre la inteligencia, pero nuestras preocupaciones sobre el programa nuclear de Irán son claras. Obviamente, este documento, si es auténtico, plantea serias dudas sobre las intenciones de Irán. Mark Fitzpatrick, investigador principal para la no proliferación del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, fue categórico en sus afirmaciones. “Si Irán está trabajando en el desarrollo de armas atómicas, significa que no hay una solución diplomática y su conducta podría constituir un “casus belli”, alocución latina que significa causa o motivo que puede provocar una guerra. En septiembre, La República Islámica de Irán, que amenaza desde hace mucho tiempo con borrar a Israel del mapa, sin por ello haber recibido sanción alguna por la ONU, se vio obligada a admitir lo que era un secreto: La construcción de instalaciones de enriquecimiento de uranio cerca de la ciudad de Qom. Este descubrimiento, ha renovado los temores que Irán pueda tener otros lugares ocultos para enriquecer uranio. El presidente Ahmadinejad afirmó entonces que quería construir diez de esos sitios. El fin de semana último, Manouchehr Mottaki, el Ministro de Relaciones Exteriores iraní, dijo que Irán necesita hasta 15 plantas de energía nuclear para satisfacer sus necesidades de energía, a pesar de los enormes recursos de petróleo en el país y las reservas de gas. Una propuesta respaldada por las Naciones Unidas para eliminar las existencias de Irán fracasó hace poco cuando Ahmadinejad dijo que Irán comenzará el enriquecimiento de uranio a un grado superior, lo que implica un paso más cerca de producir el 90 por ciento de combustible de grado necesario para una bomba atómica. En 2002, un grupo de oposición iraní, reveló la existencia de una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, que constituyó la primera evidencia de un programa clandestino nuclear de Irán. Una extraña estimación de Inteligencia Nacional de EE.UU. en 2007, concluyó que el desarrollo de armas nucleares en Irán, fue suspendido en 2003 y las autoridades norteamericanas dijeron con “confianza moderada” que no se había reanudado a mediados de 2007. Sin embargo, Gran Bretaña, Alemania y Francia creen que la prosecución de esa premisa, ya se había reanudado por entonces. Fuentes de inteligencia occidentales afirman que en el 2003, Irán carecía de suficiente material fisible para construir una bomba atómica, mas ya había reunido los conocimientos técnicos necesarios para lograrlo. Sólo le faltaba concluir las pruebas necesarias para asegurarse que sus dispositivos funcionasen. La clave de de un plan exitoso de testeo para determinar si el dispositivo funciona, es la detonación de una explosión, sin dejar huellas de uranio detectable por el mundo exterior. Si se comprobasen esos rastros, se los consideraría como una prueba irreversible de la intención de Irán de convertirse en una potencia nuclear. Quien se estima puede coadyuvar a ocultar las evidencias de las deflagraciones es Mohsen Fakhrizadeh, considerado el jefe clandestino de armas nucleares y uno de los sirvientes más fieles del régimen del Ayatolá Jomeini, cuyo retrato fue quemado en las recientes protestas de opositores en Teherán. Profesor de física y ex oficial de la Guardia Revolucionaria de Irán, imposibilitado de salir del país por orden del Consejo de Seguridad de la ONU, que también impuso la congelación de sus activos, se cree que Fakhrizadeh, según los documentos obtenidos por The Times, dirige a los científicos iraníes militares que sugieren una forma de solucionar el problema, mediante la ejecución de las pruebas de sustitución de deuteruro de titanio para reemplazar el compuesto de uranio. El deuteruro de titanio se comporta de la misma manera, produciendo un flujo de neutrones mensurables, pero sin dejar las huellas de uranio y la explosión también sería menor. A la par que Israel, por estrictas razones de supervivencia, evalúa la posibilidad y consecuencias de un ataque preventivo a las instalaciones nucleares de Irán, Occidente piensa puerilmente en la estéril aplicación de mayores sanciones económicas al fanático régimen teocrático que oprime a su mismo pueblo. Es muy probable que los movimientos terroristas Hezbollah en Líbano y Hamas en la Franja de Gaza, armados por la República Islámica de Irán, comiencen las agresiones y provocaciones contra el Estado judío, e incluso llegar a desatar una guerra, con el fin de distraer la atención y posibilitar, de ese modo, que el siniestro Ahmadinejad, pueda estar en condiciones de disparar el gatillo nuclear.