Una curiosa simetría
por Natalio Steiner


El premier israelí, Benjamín Netaniahu, valora mucho al extinto premier británico Winston Churchill y ve en él un modelo a imitar. No solo por los largos cigarros, su amor por la historia y su regodeo con los millonarios. Netaniahu aprecia a Churchill porque fue uno de los pocos que advirtió con claridad el peligro hitleriano, algo que en principio lo condenó a la soledad política dado que Inglaterra y Francia giraban alrededor de la ilusa política de apaciguamiento de Chamberlain. Netaniahu se identifica con la percepción minoritaria y justa que advierte hoy a un mundo que se desentiende de la amenaza nuclear iraní.
Netaniahu se comparó a Churchill cuando se opuso a los acuerdos de Oslo en 1993 y se ganó la antipatía de la elite intelectual israelí que los apoyaba. Su elección como premier en 1996 la ve como una misión existencial para salvar a Israel de la trampa de Oslo de la misma manera que Churchill fue elegido premier cuando fracasa el apaciguamiento de Hitler.
En el decenio que Netaniahu estuvo fuera del poder encontró a su Alemania nazi en Irán. El fue el primero que salió a advertir acerca de Irán a un indiferente público israelí y a una desentendida comunidad internacional. Cuando hace dos años dijo " estamos en 1938 e Irán es Alemania " el mensaje encriptado es "Ahmadinejhad es Hitler y yo soy Churchill ". Ahora de nuevo en el poder ve en la neutralización de Irán el destino clave de su gobierno. Las guerras en el Líbano ( 2006) y Gaza ( 2009) acercarón aún más a Netaniahu al modelo Churchill. Cuando se critica a Israel por los bombardeos sobre Beirut y Gaza, Netaniahu les recuerda Hamburgo y Dresden, azotadas por los aliados. También dice que EE.UU. y Gran Bretaña mataron en la Segunda Guerra más ciudadanos alemanes que a la inversa y que aún así queda claro para el mundo quien era el agresor y quien el agredido.
En su excelente discurso ante la ONU ,volvió a citar a Churchill como a alguien no escuchado hasta que fue tarde.
Churchill fue un gran líder militar y un orador brillante pero aún el peor de los líderes sabe que las guerras no se ganan por carisma. Churchill sabía que Gran Bretaña sola no podría con Alemania y por eso hizo todo lo posible para involucrar a EE.UU. en el conflicto.
Como Netaniahu, Churchill sabía que la política es el arte de dar para recibir. El apoyo americano brindado tuvo su precio : el desmantelamiento del viejo imperio británico. Roosvelt se oponía al colonialismo inglés y tuvo que admitir ante los americanos que habría autodeterminación para los pueblos colonizados. No fue fácil para Churchill. Un delegado suyo visitó la India, la perla de la corona británica, y negoció la gradual liberación del país a cambio del apoyo hindú a la lucha contra Japón. Ghandi y su grupo rechazaron la propuesta. No así los musulmanes indios. Por algo luego nacería Pakistán.
" India esta perdida ", dijo Churchill, al final de la guerra. Solo su derrota electoral lo liberó de ver como político gobernante el desguazamiento del viejo imperio británico.
A los ojos de Netaniahu la amenaza iraní es similar a la amenaza del eje a Gran Bretaña. Como Churchill, también Netaniahu desea la asistencia americana para eliminar la amenaza iraní; como Roosvelt, Obama pide la retirada israelí de sus "colonias " en Palestina ( parte de la tierra de Israel bíblica ).
Será interesante saber en los próximos meses si Netaniahu continuará el camino de Churchill, también en ese sentido, o si la analogía histórica terminará con otro abrupto final.

El autor es co director del semanario Comunidades de Argentina