EL ASESINATO DE DUBAI


Uno menos
por Miguel Martín


La operación en Dubai por la que se ha “jubilado” anticipadamente a un personaje que milita como criminal y terrorista ha constituido todo un éxito
Pido disculpas si alguno de mis lectores puede sentirse ofendido por los conceptos que a continuación expongo, son opiniones que mantendré inamovibles mientras la situación en Oriente Próximo no cambie su aspecto actual.
La operación en Dubai por la que se ha “jubilado” anticipadamente a un personaje que milita como criminal y terrorista ha constituido todo un éxito y una razón poderosa para que los enemigos de la democracia en Oriente Próximo se tienten bien la ropa antes de cometer cualquier fechoría. Estas cosas no entienden de elegancias, etiquetas y formalismos. Se trataba de retirar de la circulación a un sujeto que tenía como meta la compra de armas y su introducción en los territorios de Hamás en Gaza, para continuar con una situación que nadie parece dispuesto a poner límite mientras se acosa a personas inocentes: niños, ancianos, mujeres, jóvenes, israelíes de preferencia. ¿Qué habría hecho en su lugar cualquier gobierno europeo? ¿Y si han colaborado aunque no lo admitan?
Lo importante es que el terrorista eliminado ha perdido cualquier oportunidad de ejercer lo que mejor sabía hacer: Asesinar. No estamos ante individuos que se caracterizan por tener límites, sean morales, éticos o que se muevan por principios. Carecen de ese equipaje y se nutren de su propia maldad y miseria. No es posible la compasión con quien no la tiene, de ninguna de las maneras, los delitos de al-Mabhuh debían tener límite. Había que ponérselo y Mahmud al-Mabhuh creía que sus días no estaban contados ni sus fechorías perseguidas aunque vivía en la falsa convicción de que estaba a salvo entre los suyos.
La hipocresía de nuestras sociedades hace posible que otro ejemplar destinado al estercolero de la historia como el agresor de profesor Neira, al que propinó una tremenda paliza y tras 17 meses de prisión y 10.000 euros, hoy se va de rositas en está España de nuestras desgracias saliendo de la cárcel por la puerta grande, la que la propia justicia española le ha abierto. ¿Es de recibo? ¿No es indignante también?
Por lo tanto lo mejor que le ha podido suceder a esa rata escondida en Dubai donde creía estar a salvo es pasar a la historia. Ni lágrima, ni llanto. Eso mismo debió suceder en 1933 cuando Hitler ascendió al poder en Alemania. Nadie hizo nada y así terminó todo.
Anda por ahí un sujeto, Ahmadineyad en Irán, que cada semana eyecta su propia miseria en forma de amenaza contra todo un país, Israel, que como democracia en la zona molesta e incomoda, por su evidente condición de sociedad en permanente progreso, modernidad, respeto por la legalidad internacional, que no permitirá nunca a ese sujeto salirse con la suya y si las naciones occidentales no hacen su tarea, ese país lo hará y pelotas no le faltan para eso.
Impunidad cero. Con lo que sea y como sea, pero duro con ellos siempre. Por duro que resulte la comparación, eliminar la enfermedad es poner límite al contagio del resto del cuerpo.