ESCENARIOS DE ENFRENTAMIENTOS ENTRE ISRAEL E IRAN


¿HACIA UN ARMAGEDON NUCLEAR EN EL MEDIO ORIENTE?
POR JOSEPH HODARA

La última entrega de la revista New York Times Review of Books – confieso sin embozo que su lectura es una de mis adicciones – trae un ensayo del físico nuclear Jeremy Bernstein que evalúa el arsenal atómico de Irán. Sus hipótesis y consideraciones al respecto, en unión de mi pronunciado interés en el esbozo de escenarios futuros, me conduce a compartir con mis lectores ( justificadamente no abundan) algunas reflexiones sobre este áspero asunto.
Cómo evalúa las opciones de los dos principales actores del Medio Oriente – Israel e Irán – en esta esfera ? Empezaré mis apuntes apreciando las opciones de Israel. Más tarde, aludiré a las iraníes.
La primera opción de Israel es no hacer absolutamente nada, excepto justificadas acciones de espionaje en torno a un país enemigo que no ahorra sus declaraciones de destruir a ” la entidad sionista”. En tal caso, Israel depositará la confianza en su propia capacidad nuclear que viene perfeccionando – según múltiples fuentes – desde los cincuenta. La percepción iraní de esta confianza sería suficiente como para contener sus aspiraciones de potencia mayor, no sólo en el mundo musulmán sino respecto a Estados Unidos, considerado el ” gran Satanás”.
Este escenario es improbable. Primero, porque es incompatible con la ” doctrina Beguin” según la cual Israel no admitirá que ningún país en el Medio Oriente llegue a los umbrales de la capacidad nuclear, pues podrían reiterar el Holocausto padecido por los judíos en la II Guerra. Conforme a esta doctrina, Jerusalén resolvió en los últimos años destruir los inicios del poder nuclear en Siria ( 2007) después de de la exitosa operación, en 1981, contra Irak que perseguía igual propósito.
Más aún: considero que el ataque aéreo israelí contra un cargamento de armas en Sudán, destinado al Hammas, constituyó un exitoso ejercicio de la fuerza aérea. El objetivo se encontraba a varios miles de kilómetros de las bases de salida, y los aviones debieron ser reequipados en el aire. Ni Siria ni Sudán respondieron militarmente. Se limitaron a protestar en organismos regionales e internacionales. Desde luego, la respuesta vengativa puede producirse en el futuro.
En este marco de reflexiones, debo considerar la posibilidad de un ataque israelí contra Irán. Cuáles son sus perspectivas de éxito y de fracaso ?

En la parte anterior sobre el tema, referí su presencia y agudeza. Mi intención es elaborar escenarios, es decir, las probables acciones que pueden producirse en las ásperas relaciones entre Israel e Irán y los méritos y costos que cada elección de un escenario podría acarrear.
Se justifican algunas palabras sobre la elaboración de escenarios. Exigen tres cualidades fundamentales y sus derivados: conocimiento del tema, imaginación, y, sobre todo, la capacidad para lidiar con la ansiedad y los tormentos psicológicos que el enunciado de alternativas conlleva.
Me explicaré brevemente. Si suponemos que nuestro futuro personal no está pre-determinado y que gozamos de generosas latitudes de libertad para pensar y escoger sendas divergentes, podemos realizar el ejercicio de imaginarnos a cinco o más años: casado o divorciado, saludable o anciano, rico o con presupuesto apretado, con hijos o sin ellos, etc. Generalmente eludimos este ejercicio por miedo o por inercia. Vivimos según los días y sus noches, sin ponderar alternativas y sus costos.
Ahora bien: el Medio Oriente hoy se parece a un hombre que se creía y se veía sano, y de pronto le anuncian que adolece de cáncer. Es probable que el terror y la cercanía de su probable muerte le desplomen su capacidad de razonar y de escuchar consejos de especialistas. Así, lo imaginado se transforma en realidad. Pero hubiera podido eludirla, escogiendo un proceder más sensato.
Así las cosas, la elaboración de escenarios tiene tres objetivos y una esperanza: Crear conciencia sobre las alternativas es uno de ellos; segundo, hacer un balance de costos y ganancias de cada una de ellas; y el tercero, aminorar postergaciones y bloqueos en las decisiones vitales. La perspectiva: que el tiempo desmienta cada uno de los escenarios al escoger el sujeto su mejor decisión, después de cuidadosa deliberación. Paradoja: el autor de escenarios busca ser desmentido.
En la cuestión del probable conflicto no convencional ( atómico y bioquímico) entre Israel e Irán el primer escenario alude a la relativa pasividad de Israel: se limita al espionaje, a la eliminación de personajes y equipos vitales de Irán, al fortalecimiento de su retaguardia, y a la adquisión d e equipo militar sofisticado. Cuáles son los beneficios y costos de este proceder, que conducirá inevitablemente a una bomba atómica iraní en los próximos dos años ?

En las dos partes anteriores me referí a las probabilidades de un choque militar no convencional ( nuclear y bioquímico) entre Irán e Israel. Este último país parece radicalmente inclinado a no permitir el ascenso de Teherán como potencia atómica pues los iraníes no ocultan sus intenciones de destruirlo apenas posean el arsenal necesario. Por su parte, Jerusalén sostiene una doctrina llamada “opaca ” en torno a su capacidad no convencional, que viene construyendo desde los años cincuenta inspirada por el Holocausto. Los israelíes rehusan aceptar pasivamente la terrible suerte del judaísmo europeo durante la II Guerra. Ni confían en alguna ayuda externa.
También comenté que para ponderar con algún equilibrio este difícil tema he propuesto diferentes escenarios, tal como lo hiciera en la constelación de otros países ( México entre ellos).
Esbocé un primer escenario: Israel acepta resignadamente la obtención de bombas atómicas por parte de Irán, algo que sucederá en los próximos dos años. Pero resignarse no significa total inactividad: Israel continuaría mejorando sus redes de espionaje, tomaría iniciativas de sabotaje selectivo contra personas y equipos vinculados con el proyecto nuclear iraní, y presionará a países de Occidente con el objeto de que eleven las sanciones económicas y tecnológicas contra Irán.
Cuáles serían las consecuencias de esta postura ?
Primero, se evitaría un choque de enormes proporciones, destructivo para todas las partes. Segundo, Washington y Europa occidental podrían acordar un bloqueo marítimo a Irán, que le impida importar bienes y productos de elemental necesidad. Finalmente, estas medidas podrían conducir a la caída – o debilitamiento- del actual régimen, presidido por una irracionalidad estructural.
Sin embargo, este escenario también contempla reacciones defensivas y agresivas por parte de Irán. Contemplando la pasividad relativa de Israel, Teherán podría alentar al Hammás y al Hezbollah a emprender un ataque simultáneo contra Israel, amparados por el ” paraguas” nuclear iraní. Por otra parte, la obtención de armas nucleares por parte de Irán, conducirá a una crisis política de gran envergadura en Israel. El pavor cundirá. También las censuras a los gobiernos por su pasividad. Y acaso una guerra civil.
Finalmente, esta escalada de violencia – ofensiva mancomunada shiita contra Israel y ásperas tensiones dentro del país – obligarían a Jerusalén a considerar ” un golpe ( strike) nuclear ” contra Irán. Iniciativa que arrastrará enormes riesgos como se verá, considerando las diminutas dimensiones de Israel ( 25 mil kilómetros cuadrados contra 2 millones en Irán) y su escasa población ( seis millones enfrentados a ochenta millones). En cualquier caso, Israel deberá abandonar su ” doctrina opaca ” y revelar públicamente cuál es su potencial ( poseería unas 200 bombas atómicas según diferentes fuentes) a fin de tranquilizar a la población.
El próximo escenario que examinaré ( un ataque israelí aéreo y marítimo) presenta también ventajas y costos.

Examiné cuál es el papel de los “escenarios” en la toma de decisiones en lo que concierne a las alternativas que el futuro ofrece. Nada está pre-determinado. A pesar de conocidas e inconscientes limitaciones, la libertad para escoger alternativas aún se no has concedido. En Caín, reciente libro de Saramago, incluso el propio Dios escoge dentro de límites que ni El puede cambiar sin graves consecuencias.
El primer escenario plantea que Israel, en el juego nuclear de la región, se limita a tareas de espionaje, sabotaje, y presiones diplomáticas a Occidente, a fin de evitar un nuevo Holocausto. Este camino lleva a una paridad atómica, que obligará a Jerusalén a declarar públicamente que posee un arsenal nuclear desde los años cincuenta e, incluso, permitir una inspección internacional de sus instalaciones.
El segundo escenario – propondré cuatro – refiere un ataque combinado ( aéreo, marítimo, y unidades comando) a por lo menos tres centros atómicos en Irán. Formalmente, Israel posee la capacidad para esta acción que sería, por cierto, mucho más complicada que la que hiciera contra Irak en 1981 y contra Siria en 2007. Según fuentes internacionales, precisará movilizar más de 160 aviones, que serían recargados con combustible en el largo trayecto ( más de mil kilómetros) entre Israel e Irán.
Más aún: Israel precisará, conforme a este escenario, las colaboración de países árabes como Egipto , Jordania e Irak, y el apoyo indirecto de los Estados Unidos, a fin de atravesar el espacio aéreo. No es seguro que esta colaboración le será otorgada.
Si el ataque israelí tiene éxito, podría provocar la caída o debilitamiento del actual régimen shiita y postergar la capacidad nuclear iraní durante algunos años. Sin embargo, esta iniciativa encarará varias dificultades.
Las resumiré. Israel será ferozmente condenada por la opinión pública internacional. Ni ella ni las Naciones Unidas podrán tolerar esta acción agresiva de Israel. Segundo, un exitoso ataque israelí a Irán encenderá los ánimos antisemitas en todo el mundo, y en el universo musulmán en particular constituirá una herida profunda e inolvidable, que reclamará venganza durante varias generaciones.
Tercero, Irán posee capacidad inmediata de respuesta a un ataque israelí a través de cohetes con ojivas bioquímicas o nucleares, aparte de exigir al Hammás y al Hezbollah que agredan a Israel desde el norte y el occidente del país. Israel no tiene refugios que puedan aminorar los terribles resultados de esta respuesta.
Cuarto, el ataque a centros nucleares iraníes provocará la muerte no sólo de miles de ciudadanos inocentes en este país, sino una ” lluvia atómica” que caerá en los países del Golfo Pérsico, hoy cercanos a Jerusalén. Este hecho multiplicará la protesta regional y mundial contra Israel.
Quinto, la venganza musulmana tomará formas de un terrorismo suicida no sólo con bombas sino- además- con cultivos bacteriológicos que sembrarán la muerte en Israel. Esta modalidad de agresión será justificada por el terrible golpe israelí y sus nefastas consecuencias.
Finalmente, para protegerse de este encadenamiento de reacciones negativas, Israel deberá aumentar su gasto en rubros militares más allá de sus posibilidades. Circunstancia que traerá consigo una bancarrota económica y financiera . Cabe anticipar, en estas circunstancias, que muchos ciudadanos israelíes abandonarán el país.
Como indiqué, este escenario – su índole y sus consecuencias – supone un golpe israelí exitoso contra instalaciones nucleares iraníes.Pero, qué ocurrirá si fracasa ?

En el apunte anterior examiné las perspectivas de un ataque israelí por aire, mar y tierra a las instalaciones principales de Irán. Los beneficios se neutralizan con las graves desventajas de esta iniciativa. Ahora haré referencia a la posibilidad de una acción israelí que concluye en un fracaso total. Posibilidad que ningún político o militar puede esquivar. Hacerlo es un acto de deliberada ceguera.
En este escenario, que anticipa un fiasco israelí, la respuesta iraní será contundente con la ayuda de cohetes balísticos, fuerza aérea, e incluso comandos que podrían actuar desde Damasco o Gaza. Al perder la mayoría de su fuerza aérea en esta acción frustrada, Israel no tendría manera de defenderse.
Por añadidura, la reacción iraní sería avalada por la opinión pública internacional. Pues Israel atacó primero, sin éxito; y el derecho de defenderse asistirá en este caso a Teherán. En estas circunstancias, Irán podría completar ” la solución final” fraguada por Hitler en la II Guerra: aniquilar a todos los judíos en el Medio Oriente. Ningún país occidental ofrecería ayuda, pues el ” castigo ” a Israel sería considerado justificado.
Si Irán, en respuesta a la frustrada acción de Jerusalén, se limita a destruir los centros vitales de Israel que se encuentran en la costa ( desde Haifa a Ashkelón) se verificará en todo caso una crisis gubernamental de grandes proporciones. Probablemente, este hecho pondrá fin a la democracia israelí e invitará a ” un personaje salvador ” a asumir el poder.
La posibilidad de errores y desinformación en el caso de una acción unilateral israelí contra Irán es muy alta. Sin embargo, Estados Unidos ha resuelto fortalecer sus bases en Irak y en el Golfo Pérsico, ya sea para disuadir a Israel de un ataque que podría culminar en un desastre nacional y en un politicidio profundo, ya sea para complementar las sanciones que ha emprendido contra Teherán con el propósito de esterilizar sus aspiraciones nucleares.
En el apunte próximo esbozaré la posibilidad de un ” balance del terror ” en el Medio Oriente, a semejanza del que se verificó entre Estados Unidos y la URSS en el curso de la guerra fría. En este escenario, Israel e Irán contarían con una paridad en materia atómica, hecho que obligará a estos países a una comunicación de alta nivel que hoy está ausente.


El último escenario que me inclino a esbozar y evaluar refiere la posibilidad que Israel e Irán se abstinen de una colisión militar, y ambos países aceptan que han llegado a un arsenal nuclear que, si es activado, significará el desastre máximo para ambos países.
Ya se comprobó en entregas anteriores de esta serie que cualquier iniciativa militar israelí contra Irán, con o sin el respaldo de Occidente y particularmente de Washington, puede constituir un golpe mortal para Jerusalén. Particularmente, si el ataque concluye en un terrible fracaso.
Resta entonces la ecuánime aceptación que Irán tendrá acceso a las bombas atómicas, y que tanto Israel como el Occidente deberán aceptar este hecho. Qué ocurrirá entonces?
Primero, Israel deberá cambiar su doctrina ” opaca ” en esta materia, que implica que no confiesa públicamente si posee o no un arsenal no convencional, por una clara y abierta: desde los años sesenta contaría con su propio arsenal y que incluso habría hecho un experimento virtual o efectivo de estas armas, sin ser identificada.
La abierta declaración israelí en este renglón tendría dos propósitos: uno, tranquilizar a la propia población que no cuenta con refugios adecuados, y, dos, advertir a Irán que cualquier iniciativa de su lado tendrá respuesta equivalente.
El Medio Oriente ingresaría así a un equilibrio del terror semejante al que existiera en la guerra fría entre USA y la URSS. Esta nueva situación reclamará una comunicación permanente – hoy nula – entre las dos naciones, a fin de evitar el peligro uso de estos dispositivos.
Segundo, para que este escenario tenga alguna solidez, Israel demandará – como país frágil geográfica y demográficamente – garantías de Estados Unidos. esto aplacará en alguna medida sus temores y el pánico de los ciudadanos.
Tercero, la gobernabilidad tanto en Jerusalén como en Teherán deberá ser efectiva y democrática. El actual régimen iraní presenta con frecuencia tendencias dementes, inestables e irresponsables. Y en el caso israelí, los últimos gobiernos se han enredado con los tribunales por sus deshonestos manejos. En un contexto de equilibrio nuclear, es imprescindible establecer regímenes que inspiren confianza entre los ciudadanos.
Pero quién alterará o debilitará el actual régimen de los ayatollahs en Irán, que se inspiran en principios teológicos ajenos a cualquier racionalidad ?
Cuarto, la posesión de armas nucleares alentará su difusión en todos los países del Medio Oriente. Egipto y Siria en primer lugar. También Arabia Saudita y países del Golfo pérsico presentarían también esta inclinación. Un Medio Oriente atómico, con regímenes altamente inestables, constituirá un peligro para el mundo entero. El terrorismo con armas no convencionales creará un clima general de incertidumbre y suspicacia.
Este escenario tiene otras implicaciones para ambos países.

Llegamos al final de esta presentación de escenarios sobre la paridad nuclear entre Israel e Irán y la posibilidad de una terrible colisión entre estos dos países.
Intenté esbozar alternativas que comentaristas e incluso investigadores académicos procuran eludir, algunos por carencia de información y la mayoría por justificado temor. La diseminación de armas no convencionales en esta región pone en peligro – también – la estabilidad de Europa y de Rusia, y obliga a USA a adoptar posturas que hoy ensaya sortear.
Si un ataque israelí a las bases nucleares de Irán entraña riesgos mayores, y los avances de Teherán en esta materia son hoy imparables como los discursos oficiales muestran, sólo queda esta posibilidad: ambos países aceptan convivir con el perpetuo temor de que uno agrega y destruya al otro.
Esta posibilidad reclama una constante y empática comunicación entre las partes hoy beligerantes con el fin de evitar una torpe o mal interpretada iniciativa. No hay signos de avance en esta dirección, pero el balance nuclear lo tornará inevitable. Probablemente, los regímenes políticos tanto en Israel ( la derecha nacionalista hoy domina ) como en Irán con su fanatismo shiita religioso deben cambiar. De lo contrario no se producirá diálogo, indispensable en este balance del terror atómico.
En segundo lugar, Israel deberá abandonar la ” doctrina opaca ” en materia de armas no convencionales, y declarar públicamente qué se hace y producen los dos reactores con que cuenta y qué avances ha realizado desde que empezara a activarlos en los años sesenta.
Esta declaración pública es indispensable no sólo para asegurar la paridad con Irán. Israel debe tranquilizar a sus propios habitantes, ya fatigados con guerras convencionales y terror constantes. De lo contrario, los mejores elementos del país emigrarán a Europa, Estados Unidos y América Latina.
Tendencia que ya se verifica. El porcentaje de israelíes que ha abandonado el país por razones económicas y profesionales es superior al 12 por ciento y marca una tendencia en cifras sin precedentes.
En tercer lugar, la diseminación de armas no convencionales no se limitará a Israel e Irán. También Egipto, Siria, Arabia Saudita, y otros querrán adoptarla por razones militares o de prestigio nacional. Así, el Medio Oriente se convertirá en una de las zonas más peligrosas del planeta.
Por último, no cabe descartar esta posibilidad: a semejanza de lo ocurrido en la Reunión de Yalta ( enero 1945) donde el Occidente y la URSS fijaron nuevos límites geográficos a sus áreas de influencia, también Israel e Irán podrían concluir que ” razones de Estado ” las obligan a parcelar el Medio Oriente en zonas satélites, dependientes de uno o del otro país. La posesión del arma atómica permitiría esta alevosa división del botín. Posibilidad que seguramente no se les escapa a egipcios, sirios y otros.
En suma: he traído este tema por su indiscutible actualidad. Países latinoamericanos, como Argentina y Brasil, han intentado embarcarse en el desarrollo nuclear. Pero bastó una llamada de atención de Washington para desarmar este intento. No es así ni en Israel ni en Irán. El primero por el temor a otro Holocausto, y el segundo por aspirar a la supremacía shiita en el mundo musulmán, no se inclinan a obedecer ni a la lógica racional ni a la opinión internacional.
Si alguna vez hubo signos de Paraíso en el Medio Oriente, hoy se borran y se multiplican las voces del Infierno.