HERMANOS RICOS Y HERMANOS POBRES


PALESTINA: Crisis energética controlada, pero no por mucho tiempo
Por Mel Frykberg

RAMALAH (IPS) - La presión ejercida sobre la Autoridad Nacional Palestina (ANP) por personalidades de la región y del mundo evitó a último minuto, aunque de forma temporal, que los gazatíes sucumbieran a la oscuridad y al abrupto descenso de la temperatura.
"La emergencia se detuvo de forma provisoria tras la liberación de fondos urgentes por la ANP para financiar el ingreso de dos camiones cisterna con combustible a Gaza el domingo", explicó Osama Dabou, de la Autoridad de la Central Eléctrica de ese territorio palestino. "Estamos esperando el ingreso de varios más dentro de poco. Pero es sólo una medida provisoria y durará muy poco, tras lo cual la situación volverá a ser crítica", dijo Dabou a IPS. "Estamos hablando de que los servicios esenciales de Gaza que dependen de la electricidad se reducirán hasta acabarse si se termina el combustible. Entre ellos, hospitales, centros de salud y las plantas de tratamiento de aguas servidas", dijo a IPS Jamas Hamad, portavoz de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina. Las telecomunicaciones también ser verán perjudicadas. La Autoridad de Energía de Gaza divulgó el sábado un comunicado urgente en el que anunció que su única central eléctrica había tenido que apagar uno de los dos generadores operativos. Además advirtió que el generador restante sólo tenía combustible para funcionar hasta el domingo de mañana y que operaba con una capacidad reducida de 30 megavatios. "Gaza se verá perjudicada. La central no puede suministrar energía a más de 50 por ciento de los residentes y puede aumentar a 60 por ciento si siguen las malas condiciones climáticas", continúa el comunicado. Hace varios días, un frente frío hizo bajar las temperaturas de forma abrupta por debajo del promedio. "El domingo estuvimos sin electricidad hasta las 11 de la noche. Y el lunes otra vez, cuando me desperté a las seis de la mañana no había luz", dijo Hamad a IPS. "Desde hace años tenemos cortes de energía. Los últimos meses han sido graves y la última semana nefastos", añadió. El embargo impuesto por Israel en Gaza en 2007, cuando Hamás se arrogó el control de ese territorio palestino mediante las armas, se redujo de forma drástica la electricidad provista por una de las redes israelíes de suministro. La importación de combustible israelí para la industria, del que dependen los generadores de Gaza, también se vio gravemente restringida. Además, la red de suministro eléctrico de Gaza, muy dañada tras el ataque de Israel contra ese territorio palestino entre diciembre de 2008 y enero de 2009, no funciona a pleno porque el estado judío impide la importación de repuestos. La Operación Plomo Fundido incluyó artillería pesada, bombardeos aéreos y una posterior incursión de fuerzas terrestres israelíes. Hubo 1.400 muertos y más de 5.000 heridos, buena parte de ellos civiles. La falta de combustible obliga a los gazatíes a depender de uno de mala calidad, ingresado de contrabando por los túneles que conectan a Gaza con Egipto. Pero la energía producida por los generadores domésticos es muy poca y no sirve para templar las casas, sólo puede usarse por periodos breves para cocinar y para recargar los teléfonos celulares. La crisis energética de Gaza alcanzó su máximo en enero tras la decisión de la Unión Europea (UE) de dejar de pagar el envío de combustible a ese territorio palestino. El contrato venció a fines de noviembre. La UE le pidió a la ANP, con sede en Ramalah, que redactará un nuevo borrador y un plan de pagos. Eso siguió a una decisión de la UE de que el Mecanismo Palestino-Europeo de Gestión y Ayuda Socio-Económica (Pegase) asistiera a la ANP a implementar un Plan de Reforma y Desarrollo de Palestina (PRDP), de tres años, que debía ser aprobado por el Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. En el marco del PRDP, la ANP debe financiar el déficit anual e implementar un programa de inversión. En enero, las autoridades de Ramalah tomaron cartas en el asunto para salvar la brecha dejada por la UE, pero redujeron los fondos de combustible para Gaza con el argumento de que debía restringir el presupuesto y de que tenía otras prioridades, como pagar a los funcionarios de Cisjordania, controlada por la ANP. La Autoridad de Energía de Gaza respondió pidiéndole a la comunidad internacional, a los países árabes y a los miembros de la Organización de la Conferencia Islámica que responsabilizara a la ANP por la crisis humanitaria. También acusó al ministro de Finanzas de la ANP de agregar recargos impositivos en enero al pago de combustible, lo que redujo su aporte de unos nueve millones de dólares a unos 3,5 millones. Esa reducción fue más del 50 por ciento del costo del diésel, según la Autoridad de Energía de Gaza. Pero la ANP negó las acusaciones. El desastre inminente se pudo evitar, pero de forma temporal. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de la Asistencia Humanitaria (OCHA, por sus siglas en inglés) informó en enero que las importaciones de combustible de diciembre ya habían disminuido 10 por ciento respecto del mes anterior y sólo representaban 63 por ciento del consumo, según la Autoridad de la Central Eléctrica de Gaza. "Según la Compañía de Distribución Eléctrica de Gaza, 95 por ciento de los gazatíes siguen teniendo interrupciones en el suministro, con cortes programados entre seis y ocho horas al día, entre tres y cuatro días a la semana", informó OCHA. Mientras, la Empresa de Agua para las Municipalidades Costeras no recibió ni un cargamento con equipos urgentes como generadores y bombas para drenar las aguas servidas y reconstruir y reparar los pozos para extraer el líquido vital. Los cortes de energía interrumpen la circulación de agua y aumentan el riesgo de contaminación. "La crisis energética de Gaza avanza a los tumbos día a día. El peligro de quedarse varios días sin combustible está presente, así como el riesgo para la vida de la gente", dijo a IPS Karl Schembri, de la oficina de la organización humanitaria Oxfam en ese territorio palestino. "El último episodio sólo empeoró una situación que ya era grave", remarcó.