LA DISCRIMINACION CONTRA LAS MUJERES PALESTINAS


Gaza y sus mujeres
Yolanda Alba* / Factual.es


Nahid Abu T’eima, originaria de Gaza y que trabaja como productora en Ma’an Networks Bethlehem Studio,
escribió una carta al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, en que solicitaba un decreto presidencial para detener la matanza de muchachas palestinas cuyo único crimen era ése, el de ser mujeres palestinas. Y lo hizo después de que la ANP firmase la convención de la ONU sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra las mujeres. Decenas de mujeres son asfixiadas, asesinadas por sus familiares con el pretexto del llamado “honor familiar”, y ella opina que, evidentemente, no hay honor alguno en el asesinato. E invoca al profeta Mahoma para que Abbas tome cartas en el asunto: “Cada individuo es responsable por sus súbditos”.
El poder palestino exporta al mundo la idea de que son un pueblo civilizado, pero la verdad es que la sociedad palestina se rige por leyes que alientan y legitiman el asesinato. ¿Cuántas mujeres deben ser asesinadas por sus padres, hermanos o primos antes de que nos demos cuenta de que esto no es civilizado? Los palestinos escriben acerca de la constancia y el coraje de sus mujeres, las llaman guardianas de la cultura palestina. Mientras lo hacen, su aparato legislativo ha aprobado 70 leyes sobre la emisión de moneda pero ninguna ley de familia o relativa al status de las mujeres. Y ellas están hartas. Por eso claman contra el silencio cómplice de sus gobernantes: “Sr. Presidente, no queremos ser asesinadas sólo porque somos mujeres, dignas para proteger el honor familiar con nuestra carne”.
Por si fuera poco, Hamas dispuso obligar a las mujeres de Gaza a vestirse de acuerdo con la ley islámica -que exige que estén cubiertas en público, usando prendas flojas y mostrando sólo sus manos y cara-, cuando importantes funcionarios habían declarado al comienzo de la toma del poder en la Franja que la organización no tenía ninguna intención de elevar la sharia a rango oficial. Pero el Gobierno está introduciendo lentamente más y más regulaciones en este sentido, como la aprobación de un código de conducta musulmán pensado para proteger la religión y moralidad musulmanas. Así, la autoridad judicial ha dictado que incluso las abogadas deben usar el cubrecabeza tradicional musulmán –hiyab- durante sus comparecencias en los tribunales. La normativa fue condenada por la Asociación Independiente de Abogados. Las libertades personales están siendo erosionadas en nombre de una serie de normas de índole legal que, ente otras, comprenden “la prevención de visiones inductoras de lujuria en las calle –como maniquíes en los escaparates- y la prohibición de eventos multitudinarios con el objeto de prevenir que hombres y mujeres se toquen entre sí”.
(Dedico este artículo a Souad –que fue quemada viva- y a Naid, ambas exiliadas, aunque a las igualitaristas de la ñoña izquierda española les importe una kefia.)

Yolanda Alba es Vicepresidenta de la Red Europea de Mujeres Periodistas, miembro del Consejo Asesor de Infomedio., Columnista de FACTUAL.ES (www.factual.es)Colaboradora revista TIEMPO, Consejera de INFOMEDIO (www.infomedio.org)Vicepresidenta Red Europea Mujeres Periodistas, Presidenta FORUM PERIODISTAS DEL MEDITERRANEO, Correspondante Espagne CLUB DE LA PRESSE MEDITERRANEE 06 y Colaboradora de Porisrael.org