MOVIMIENTOS TERRITORIALES DE AL QAEDA



Los tentáculos de Osama bin Laden, monstruo engendrado con ayuda de la CIA, se alejan cada vez más de la porosa frontera pakistaní, en la que los servicios de inteligencia sitúan a la cúpula de Al Qaeda, y se desplazan hacia el oeste, acercándose a Europa. Yemen, Somalia y el norte de África, donde los muyahidines tienen secuestrados a tres cooperantes españoles, un francés y un matrimonio italiano, son algunos de los nuevos campos en los que Al Qaeda ha echado raíces.
Sin embargo, muchos de los grupos insurgentes que rinden pleitesía a Osama bin Laden tienen en realidad intereses locales, explica Edward Burke, investigador de Fride. “La situación en Yemen y Somalia es compleja, porque hay grupos que se identifican con Al Qaeda para recibir dinero y ganar protagonismo, pero no libran una guerra internacional, sino una local contra los gobiernos yemení y somalí”, advierte.
En ocho años de guerra en Afganistán, la OTAN no ha logrado vencer a los talibanes, pese a multiplicar año a año la cifra de soldados extranjeros hasta los más de 100.000 actuales. Los talibanes controlan vastas regiones de territorio y modifican periódicamente sus tácticas y explosivos para hacerlos más letales. Por si fuera poco, la violencia se ha extendido al vecino Pakistán.
“Washington no quiere dar por perdida la vía militar”, dice el periodista paquistaní Iqbal Khattak. Ha intensificado los ataques con aviones no tripulados en el noroeste paquistaní y enviará 30.000 tropas más como refuerzo a Afganistán.
Según afirma O. Abou-Kassem y M. Centenera en una información de Público, la Casa Blanca acepta, en voz baja por ahora, el diálogo iniciado entre los líderes talibanes y el Gobierno afgano como camino alternativo a la pacificación. “Lo acepta sabiendo que a los fundamentalistas se les ha ofrecido entrar en el Gobierno”, subraya Khattak, que cree que EEUU está demasiado debilitado para oponerse a las negociaciones, como hizo en 2008.