NUEVO ANIVERSARIO DE LA VOLADURA DE LA EMBAJADA DE ISRAEL EN ARGENTINA


El atentado olvidado
por Natalio Steiner

El próximo 17-03 ( en el calendario hebreo fue en vísperas de Purim ), se cumple un nuevo aniversario, el 18 º de la voladura de la embajada de Israel en nuestro país, la primera de las grandes tragedias aún no esclarecidas que enlutan a la comunidad.
Este aniversario debe ayudarnos a reflexionar para entender los motivos por los cuales nuestro país fue doblemente elegido como blanco por parte del extremismo islámico sostenido por Irán y ejecutado por Hizbollah. No es posible entender esto sin tener en cuenta el contexto internacional y el plano interno.
Desde lo internacional el atentado no esta desgajado del extremismo islámico potenciado por la revolución que llevó al poder al Ayatollah Komeini en Irán en 1979. El gran objetivo externo de la revolución fue exportar una visión chiita del Islam y combatir a EE.UU. e Israel de la forma que sea posible.
La revolución triunfó parcialmente porque exportó sus objetivos a diversos escenarios del mundo ( dicho sea de paso, Ajmadinejhad hoy retoma el camino fundacional con más vigor ). Para los ideólogos iraníes el mundo es un tablero de ajedrez cuyas piezas deben ser abatidas. La Argentina fue uno de los países propicios para la expansión islámica ( ¿ recuerda la supermezquita de Menem en Palermo ? ) y el Hizbollah libanés a través de la Triple Frontera se infiltró en la región. De esta forma la organización terrorista con apoyo y entrenamiento iraní lleva a cabo lo que Irán como país formalmente no podría ejecutar sin ser aislado del concierto de las naciones civilizadas. Fue esta entidad criminal la que introdujo al piloto suicida y el explosivo con la coordinación de " diplomáticos " iraníes en la Argentina.
El segundo aspecto también en el plano internacional tuvo que ver con la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS. Ese " vacío " en la lucha contra EE.UU., Israel y Occidente, sería llenado por el extremismo islámico.
En el plano local el controvertido gobierno de Carlos Menem, el apoyo inicial que recibiera su candidatura a la presidencia en 1988 por parte de sectores árabes radicalizados y la posterior " traición " de Menem girando hacia Occidente, puso a la Argentina en el blanco de los intolerantes. La presencia de una comunidad judía importante ( y sionista, por lo menos hace 18 años), las largas porosas y descuidadas fronteras argentinas, un obsoleto control migratorio y de transporte aéreo, la presencia de nucleos islámistas en Uruguay y Brasil, las promesas de ventas de armas a países árabes ( algunas bloqueadas por EE.UU., como el misil Condor II ), las promesas políticas de Menem a Libia, Siria e Irán y la visita de Menem a Israel, abonaron el terreno para ubicar a la Argentina en la mira del terrorismo iraní en por lo menos dos oportunidades.
Hoy, a 18 años, nos queda el dolor de la tragedia, el acompañamiento a las víctimas y sus familiares, el reclamo de justicia y la indiferencia masiva de la sociedad argentina que observa esta tragedia como ajena; apatía que los monótonos discursos políticos oportunistas pueden quebrar.
Curiosamente en hebreo el número 18 es Jai, vida. Hoy es muerte y luto.

El autor es co director del Semanario Comunidades