QUE HAY DETRAS DE UN IRAN NUCLEAR


El pegamento nuclear de Teherán - Los esfuerzos para impulsar las reservas de uranio, apuntan a los desafíos internos y externos del régimen
Por Meir Javedanfar para Guysen Internacional News


El programa nuclear de Irán se inició bajo el Shah. Él quería que la bomba transformara a Irán en una superpotencia del Medio Oriente. Para muchos iraníes, sin embargo, la necesidad real de armamento nuclear se sintió más agudamente, después de que Saddam Hussein utilizó armas químicas contra soldados y civiles iraníes, durante la guerra de ocho años entre los dos países, en la década de 1980. Los iraníes se sentían indefensos, a merced del Carnicero de Bagdad y sin ninguna forma de disuadirlo – con, apenas, un gemido de la crítica de Occidente contra sus abusos del derecho internacional.
Como alguien que vivía entonces en Irán, recuerdo aquellos días vívidamente. Uno de mis amigos musulmanes, sin embargo, me veía a mí, su vecino judío, como su protector. ¿Por qué? En lo que a él concernía, a Saddam no le importaba matar musulmanes. Pero Saddam pensaría dos veces antes de arriesgarse a la muerte de miles de judíos, lanzando armas químicas sobre Teherán, razonaba mi amigo, porque Israel podría destruirlo en respuesta. El sentido de ironía y orgullo, de que mi amigo musulmán chiíta se sintiera protegido porque mi familia vivía cerca de él, en un barrio de Teherán, nunca me ha abandonado. Hoy en día, numerosos iraníes están a favor de la tecnología nuclear para la producción de electricidad, con el objeto de satisfacer el aumento anual de su país, del 8%, de la demanda de energía. Aunque su país tiene abundante gas y petróleo, prefieren exportarlos y utilizar los ingresos para desarrollar la infraestructura de su país. Pero no crean que ese pensamiento es el que sustenta el último llamado del liderazgo iraní, el domingo, para acelerar el enriquecimiento de sus reservas de uranio. La motivación principal del Líder Supremo Ayatollah Ali Khamenei, para continuar con la actual política nuclear, es mantener aislado a Irán. El pensamiento de los ultra conservadores de Teherán es que, aumentando la ira de Occidente y manteniendo a Irán aislado del resto de la comunidad internacional, será más fácil para ellos, acabar con la oposición en casa. La segunda prioridad de Khamenei es su esperanza de que, una vez que Irán se convierta en una potencia nuclear, nadie se atreverá a intentar un cambio de régimen desde el exterior. Con el liderazgo sintiendo una creciente presión, más que nunca, quiere proseguir con el programa nuclear. Para Khamenei y el presidente Mahmoud Ahmadinejad, este programa es uno de los únicos ejemplos de progreso, realizados bajo la revolución. A medida que se acerca el 31º aniversario, y los iraníes miran a su país, ven que, en la mayoría de los casos, ha retrocedido. Es un país más pobre. La corrupción es más común. Un número creciente de iraníes educados prefiere dejar su país. Tienen la tercera moneda más depreciada del mundo, y obtener visas extranjeras con un pasaporte iraní, se ha convertido en una experiencia aún más miserable. El programa nuclear sigue siendo la única área donde, el gobierno, cree que puede mostrar progreso. Con todo lo demás en un estado tan lamentable, pregonar su éxito se ha convertido en una importante herramienta para lograr apoyo y legitimidad. También está la cuestión de la longevidad de la revolución. La negativa de Irán a aceptar los términos del reciente acuerdo ofrecido por la comunidad internacional - que instaba a Irán a enviar una primera nave al extranjero, con el 75% de su uranio, y luego recibirlo, nuevamente, en forma de combustible nuclear, tiene más que ver con la política interna. Khamenei está preocupado de que un tal acuerdo podría estimular la imagen de Obama en Irán. La realidad de un presidente de USA negro, con Hussein como su segundo nombre, ha neutralizado años de acusaciones, por parte de lo gobiernos iraníes posteriores a la revolución, de que Estados Unidos es un estado racista y anti islámico. Inútilmente para Khamenei, el nombre de Obama también puede ser pronunciado como oo-ba-ma, que significa "él está con nosotros", en persa. Todos estos factores han granjeado, más que nunca, la simpatía a USA del pueblo de Irán. Lo último que Khamenei quiere, es elevar la imagen de Estados Unidos, llegando a un acuerdo; al hacerlo, su régimen podría perder el pegamento anti estadounidense, del que depende, cada vez más, para mantenerlo unido. El anuncio del domingo, es poco probable que sea el último; muchas más de esas políticas de provocación, deben esperarse de Teherán en los próximos meses. Cuanto más amenazado se sienta el régimen, internamente, más tratará de provocar a Occidente. Aunque Occidente, especialmente Israel, tiene todo el derecho de sentirse amenazado, también haría bien en recordar que se enfrenta a un régimen debilitado, que está perdiendo legitimidad todos los días, y que está plagado de luchas internas en una escala sin precedentes. La respuesta, cuando sea posible, debe ser mesurada. Aunque las sanciones parecen inevitables, deben apuntar al régimen. Y si el Presidente Obama está buscando un golpe doble, debe también eliminar las sanciones contra la venta de aviones comerciales a Irán, que está haciendo la vida muy difícil para los iraníes. Mejorar la imagen de Occidente entre la gente común, diferenciándolos de los gobernantes, es un golpe doble del que el régimen podría encontrar muy difícil recuperarse. Quizá más que de un ataque militar.