SER O NO SER, ESA ES LA CUESTION


Bombardear a Irán o no, ésa es la cuestión
Por Ruben Kaplan para Guysen Internacional News


Parafraseando a Hamlet, el personaje de William Shakespeare, que, en su soliloquio, expresa la duda ontológica; “ser o no ser, ésa es la cuestión”, bombardear o no a Irán, es el interrogante que acucia a Israel y en menor medida a los EE.UU. y a Occidente.
El domingo pasado, Ali Akbar Salehi, Jefe De la Organización de Energía Atómica de Irán, conforme a instrucciones del presidente Mahmoud Ahmadinejad ordenando comenzar a trabajar en la producción de combustible de alto grado nuclear para un reactor en Teherán con fines “medicinales”, manifestó la intención del país persa de construir diez nuevas instalaciones de uranio enriquecido durante el año próximo iraní que comienza el 21 de marzo. Sin embargo, Salehi también sugirió que la producción se detendría si Irán recibiera combustible enriquecido al 20% del extranjero. El anuncio, que implica un nuevo desafío del régimen chiíta, empecinado en obtener la bomba atómica, fue recibido con escepticismo por los analistas internacionales, que consideran que el país persa en caso que se apliquen nuevas sanciones contra su política nuclear, tendrá problemas para obtener los materiales y componentes en el exterior, para montar y explotar las nuevas plantas. El canciller francés Bernard Kouchner, que comparte esa tesitura, insistió en que Irán no tiene la capacidad de enriquecer uranio al 20%, como lo declama y acusó a Teherán de chantaje. En sintonía, el ministro de Defensa francés, Herve Morin, advirtió después de las conversaciones en París con su homólogo de Estados Unidos Robert Gates que los EE.UU. y Francia presionarán por nuevas sanciones de la ONU contra Irán, con las que están de acuerdo todas las potencias, con excepción de China. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle dijo que Irán estuvo usando tácticas de retraso en lugar de tomar acciones para resolver la disputa acerca de su programa nuclear y que será juzgado por sus acciones y no por sus palabras, y que sólo un regreso serio a las negociaciones podría prevenir mayores medidas como las sanciones que fueron impuestas a la República Islámica. “Por los últimos dos años Irán hizo trampa en forma repetida”, “Jugó por un largo tiempo y por supuesto en la comunidad internacional no podemos aceptar un Irán nuclear armado”. Mientras se estudian las medidas punitivas contra el Estado teocrático, el Ministro de Defensa de Irán, prófugo de Interpol por su rol en la planificación y dirección del abominable ataque terrorista del 18 de julio de 1994 contra la Asociación Mutual Argentina Israelita (AMIA) en Buenos Aires, que causó la muerte de 85 personas y dejó heridas a 240, en su mayoría argentinos, anunció la producción de dos tipos de baterías antiaéreas, denominadas Ra’d y Nazir, según, él, más poderosas que las del sistema ruso S-300 que adquirió en Rusia en 2007, pero que Moscú, presionado por EE.UU., hasta el momento, no envió. Ahmad Vahidi, interdicto desde junio de 2008 por la Unión Europea, considerado como una persona vinculada a la proliferación atómica de Irán y al desarrollo de armas y vectores nucleares, afirmó que la fuerza antiaérea, podrá llevar a cabo tanto tareas de vigilancia, como tácticas de ofensiva con alta precisión y largo alcance. La carrera armamentista de la República Islámica, comenzó con un programa en 1992, mediante el cual produjo una gran cantidad de pertrechos bélicos, entre los que se incluyen tanques, misiles de rango medio y torpedos, que pretende culminar con la obtención de bombas nucleares. Desde hace unos años, el presidente de Irán, cínico negador del Holocausto, Mahmoud Ahmadinejad, viene amenazando reiteradamente con hacer desaparecer a Israel del mapa, ante la grave indolencia de la ONU, que, en lugar de sancionarlo severamente, le extendió el 25 de septiembre de 2008 una invitación como invitado de honor para cenar en el Grand Hyatt Hotel de New York , por medio del Presidente de la Asamblea General de Las Naciones Unidas, para el sexagésimo tercer período de sesiones, el cura católico Miguel D’Escoto Brockmann. Recientemente, se sumó a la retórica amenazante de Ahmadinejad, el Líder Supremo Ayatolá Alí Jamenei, quien ostenta el poder real en Irán. Jamenei, declaró como tantas veces lo viene anunciando Ahmadinejad, que la entidad Sionista, como llama al Estado de Israel, pronto desaparecerá. Tanto el presidente, como el Líder Supremo de Irán, vienen siendo objeto por parte de su pueblo, de nutridas manifestaciones de protesta desde las elecciones presidenciales fraudulentas del 12 de julio de 2009. Desde Washington y la Unión Europea (UE) advirtieron, por su parte, del peligro de nuevas violaciones a los derechos humanos en Irán ante el aniversario de la fundación del Estado islámico iraní el 11 de febrero, según un comunicado conjunto emitido hoy por la Casa Blanca. Conminaron, asimismo, al gobierno iraní a “cumplir con sus obligaciones internacionales sobre el respeto de los derechos humanos, a poner fin al abuso de su propio pueblo y a llevar ante la Justicia a los responsables de esos abusos". Además, el comunicado critica las detenciones y los procesos judiciales masivos, así como las ejecuciones de los manifestantes, la intimidación de familiares de los detenidos y el hecho de que Teherán niegue a sus ciudadanos el derecho a expresar su opinión libremente. Cabe consignar que se han registrado abusos sexuales y violaciones a mujeres y hombres en las cárceles de Irán, para quebrar el espíritu de los opositores. Ante el descontento cada vez mayor hacia el régimen teocrático, Ahmadinejad y el Ayatolá Jamenei especulan que la obtención de armamento nuclear y una eventual guerra con Israel y tal vez EE.UU., podría aglutinar y unir al fragmentado y nacionalista pueblo iraní, tal como sucediera en la Argentina con la dictadura militar que decidió emprender una guerra contra Gran Bretaña en junio de 1982, para recuperar las Islas Malvinas y poder lograr con esa justa reivindicación, el consenso y la aprobación de una sociedad que le era adversa. El involucramiento de Estados Unidos en una contienda contra Irán es incierto. La ex candidata a Vicepresidente y Gobernadora de Alaska, Sarah Palin, describió al presidente Barack Obama, como un ser débil contra el terrorismo y la defensa nacional."Estamos en guerra", estos son actos de guerra que estos terroristas están cometiendo. "El tratamiento de esta cuestión como una mera aplicación de la ley, coloca a nuestro país en un gran riesgo por los extremistas islámicos radicales. Ellos saben que estamos en guerra, y para ganar esa guerra, necesitamos un comandante en jefe, no un profesor de Derecho de pie en el atril”. No obstante esas descalificaciones, Palin, declaró el domingo pasado que Obama, puede ganar de nuevo si le da su respaldo a Israel y decide atacar a Irán. Contrariando a Sarah Palin, el general David Petraeus, Comandante de la Región del Medio Oriente y el Golfo, confirmó que Estados Unidos posee un plan de contingencia para bombardear las instalaciones nucleares de Irán y que sería irresponsable no tener varios, según los casos. Hasta el año pasado Irán tuvo tiempo de aceptar las negociaciones sugeridas por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: Rusia, Estados Unidos, Francia, China, Alemania y el Reino Unido, pero rechazó estas propuestas y argumentó que respondería a fines de enero. Petraeus espera que Irán acepte las negociaciones diplomáticas, aunque señaló que no hay una fecha límite para que Estados Unidos ejecute el plan de contingencia (bombardeo), pero que de todas maneras hay un tiempo de espera antes de la acción. Para Israel, que ve amenazada su existencia por Irán, los tiempos de espera son distintos. Llegado un punto límite, la obtención de bombas nucleares por parte de su confeso enemigo, que jura eliminarlo de la faz de la tierra, el Estado hebreo se enfrenta a la disyuntiva más grave que la de Hamlet, de tener que decidir, si bombardear o no, las instalaciones nucleares del país persa, con la ayuda de EE.UU. o por su cuenta, con las dificultades militares y riesgos, que esa acción conlleva.