BOICOT EN ESPAÑA A QUARTETO DE CUERDAS


Tocando el violín contra Israel
Jorge Marirrodriga


El Jerusalem String Quartet es, como su nombre indica, un grupo de cuatro personas, hombres en este caso, que se ganan la vida dedicándose a la música que interpretan (con gran maestría según dicen las crónicas) en conciertos por todo el mundo. Además estos músicos tratan de transmitir su conocimiento, pero sobre todo su amor por la música, en lecciones y seminarios que imparten allá donde se les invita. Que son muchos lugares.Pero el Jerusalem String Quartet va a vivir una experiencia diferente mañana (sábado). Porque se les ha ocurrido venir a España. Un país donde todos somos cultísimos y nos pasamos el día leyendo a Aristóteles y citando a Shakespeare. No hubo más que ver el debate del otro día entre Rajoy y Zapatero.Resulta que para algunos españoles los miembros del cuarteto cargan con un pecado imperdonable: son israelíes. Así que la campaña del boicot ya se ha puesto en marcha. Está claro, los del Jerusalem String Quartet, que son unos maestros jóvenes, no sólo son criminales sionistas, sino que interpretan obras de destacados sionistas como Tchaikovsky, Shostakovich o Beethoven, a quienes todos conocemos por su activismo proisraelí, por supuesto. Y mañana van a hacerlo en Valladolid. Mientras, en la puerta del teatro, algunos, que obviamente van sobrados de cultura, gritarán exigiendo el boicot.Y, claro, el mundo de la música clásica está acojonado. Porque quienes claman por el boicot son amantes de esta música y grandes consumidores. Al fin y al cabo todos recuerdan que en las manifestaciones contra Israel de hace un año la gente marchaba mientras de fondo sonaba Wagner y alguna pieza Mozart para los momentos de relax. Y cómo los gritos a favor de Hamas se hacían tarareando La Traviata. ¿Cómo van a sobrevivir a un boicot de este calibre? En su llamamiento, los antiisraelíes declaran que “el arte ha sido y es un pilar fundamental en la estrategia sionista”. Y así justifican su falta a un concierto al que no asistirían de ninguna manera. Ellos fuera, eso sí, tocando el violín.