DEBEN DEFINIR ENTRE UN ESTADO ISLAMICO O SECULAR


La Crisis en Turquía
Por Daniel Pipes en Guysen International News


La detención y presentación de cargos contra importantes mandos militares la pasada semana en Turquía ha precipitado la crisis potencial más grave desde que Ataturk fundó la república en 1923. Las próximas semanas indicarán probablemente si el país avanza en su caída en el islamismo o si vuelve a su secularismo tradicional. El desenlace tendrá implicaciones importantes para los musulmanes de todas partes.
El ejército de Turquía ha sido durante mucho tiempo la institución más respetada y en la misma medida el garante de la herencia de Atatürk, su laicismo en particular. La devoción al fundador no es una abstracción alcanforada sino un pilar muy real e importante de la vida de un funcionario turco; como el periodista Mehmet Ali Birand ha documentado, de cadetes a oficiales rara vez se tarda más de una hora en escuchar el nombre de Atatürk invocado. En cuatro ocasiones entre 1960 y 1997 el ejército ha intervenido para corregir un proceso político que se sale de control. En la más reciente de estas ocasiones obligó al gobierno islamista de Necmettin Erbakán a abandonar el poder. Escaldados por esta experiencia, algunos miembros del gabinete de Erbakán se reorganizaron como el más cauto Partido Justicia y Desarrollo (AKP). En las decisivas elecciones de Turquía celebradas en 2002, despuntaron por delante de los desacreditados y fragmentados partidos de centro con un electorado diverso del 34 por ciento del voto popular. El reglamento parlamentario transformó entonces esa franja en una mayoría absoluta del 66 por ciento de los escaños de la asamblea y un infrecuente caso de gobierno monopartidista. El AKP no sólo explotó hábilmente su oportunidad para sentar los cimientos de una administración islámica sino que no surgió ningún otro partido ni líder que se resistiera. Como resultado, el AKP aumentó su porción de votos en las elecciones de 2007 con un contundente 47 por ciento, el control de más del 62 por ciento de los escaños parlamentarios. Los repetidos éxitos electorales del AKP le animaron a prescindir de su cautela anterior y precipitar al país por una senda hacia su sueño de una República Islámica de Turquía. El partido puso a los suyos en la presidencia y la judicatura sin problemas al tiempo que aumentaba su presencia en las instituciones educativas, las empresas, los medios de comunicación y el resto de instituciones. Hasta desafió el control secular de lo que los turcos llaman el "estado fundamental" - las instituciones no democráticas del estado como los organismos de Inteligencia, los cuerpos de seguridad del estado o el poder judicial. Sólo el ejército, árbitro último de la dirección del país, quedó más allá del control del AKP. Varios factores llevaron entonces al AKP a hacer frente a los militares: las exigencias de adhesión a la Unión Europea que obligan al control civil del ejército; una sentencia de 2008 que estuvo a punto de prohibir el AKP; y la creciente asertividad de su aliado islamista, el Movimiento de Fetgulah Gülen.El fuerte desgaste sufrido por la popularidad del AKP (del 47 por ciento en 2007 al 29 por ciento hoy) añadió urgencia a esta confrontación, ya que anuncia el final del gobierno monopartidista del AKP en las próximas elecciones. El AKP ideó una teoría conspirativa en 2007, conocida como Ergenekon, para detener a cerca de doscientos críticos del AKP, incluyendo a militares, bajo cargos de conspiración para derrocar al gobierno electo. El ejército respondió de forma pasiva, por lo que el AKP elevó la apuesta el 22 de enero inventando una segunda teoría conspirativa, bautizada esta Balyoz ("maza") y dirigida exclusivamente contra el ejército. Los militares negaron cualquier actividad ilegal y el jefe del Estado Mayor, İlker Başbuğ, advirtió que "Nuestra paciencia tiene un límite".Sin embargo, el gobierno procedió, a partir del 22 de febrero, a detener a 67 militares en activo y la reserva, incluidos los antiguos mandos de la fuerza aérea y la marina. Hasta ahora se han presentado cargos contra 35 mandos. De esta forma el AKP ha arrojado el guante, dejando a la cúpula del ejército básicamente dos opciones poco atractivas: (1) continuar accediendo a los caprichos del AKP y esperar que unas elecciones limpias en 2011 corten e inviertan este proceso, o (2) un golpe de estado con el riesgo de represalias de los electores y una consolidación de la fuerza islamista. Está por verse que las ofensivas Ergenekon /Balyoz tengan éxito transformando al ejército de una institución Atatürkista en una institución Gülenista; o que el engaño flagrante del AKP y sus extralimitaciones muevan a los seculares a encontrar su voz y su confianza. En definitiva, la cuestión se refiere a si la Sharia (ley islámica) impera en Turquía o si el país vuelve a la laicidad. La importancia islámica de Turquía sugiere que el resultado de esta crisis tendrá consecuencias para los musulmanes de todas partes. El dominio del AKP sobre el ejército significa que los islamistas controlan la institución secular más poderosa de la umma , demostrando que, por el momento, son imparables. Pero si el ejército mantiene su independencia, la visión de Atatürk se mantendrá con vida en Turquía ofreciendo a los musulmanes de todo el mundo una alternativa a la ofensiva islamista.