DECLARACIONES DEL EMBAJADOR ISRAELI EN ARGENTINA


Israel admite que ya mató a los sospechosos del atentado

El miércoles se cumplirán 18 años del atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aries. Mientras la causa judicial avanza con gran lentitud, el embajador israelí, Daniel Gazit, reveló a PERFIL que su país ya identificó y “se ocupó” de la conexión internacional del ataque que, según sus servicios de inteligencia, fue ideada por el grupo libanés pro iraní Hezbollah.
Por Hernan Dobry

A pocos días de cumplirse 18 años del atentado a la Embajada de Israel, su representante en Buenos Aires afirma por primera vez que su país ya encontró a los responsables del ataque y tomó medidas contra ellos. Ni los abogados querellantes ni la Corte Suprema están al tanto de esta información.
“Sabemos quién estuvo detrás del atentado a la Embajada, quién lo organizó, quién dio las órdenes y quién lo hizo con nombres y todo, y ya dimos cuenta de ellos”, afirma Daniel Gazit, embajador de Israel en la Argentina en una entrevista exclusiva con PERFIL. Esto significa, en otras palabras, que no sólo encontraron a los responsables del ataque terrorista del 17 de marzo de 1992 sino que, además, los mataron.
Eso lo confirma una fuente cercana a la legación diplomática que sostiene que “cada uno (de los implicados) ya está junto a las 72 vírgenes”, en alusión a la cantidad de mujeres que dispondrán en el cielo quienes entreguen sus vidas para realizar atentados contra el Estado hebreo y otros blancos de Occidente, según las promesas que reciben de sus líderes los terroristas musulmanes.
La fuente, que pidió permanecer en el anonimato, también destaca que uno de los responsables del atentado fue Imad Fayez Moughnieh, el líder del aparato de seguridad exterior del grupo integrista libanés Hezbollah, a quien los servicios de inteligencia israelí “identificaron y eliminaron” en 2008.
Moughnieh, de 46 años, estaba imputado en la causa que lleva adelante la Corte Suprema como uno de los encargados de planificar no sólo el atentado a la Embajada de Israel sino también el de la sede de la AMIA en Buenos Aires.
Además, era buscado por la Justicia estadounidense por el secuestro de un avión y la muerte de un ciudadano de su país que se encontraba entre los pasajeros, en 1985.
El líder de Hezbollah falleció misteriosamente en Damasco el 12 de febrero de 2008 cuando explotó el automóvil en el que viajaba luego de salir de los festejos por el 29º aniversario de la Revolución Islámica, en la Embajada de Irán en Siria.
Si bien el gobierno israelí intentó despegarse en su momento de este atentado, la fuente consultada confirma que fueron ellos los que lo llevaron a cabo.
Por eso, Gazit no duda en señalar que el responsable del ataque a la legación diplomática del Estado hebreo en Buenos Aires, que dejó 29 muertos y 242 heridos, “fue Hezbollah, e Irán estuvo detrás de ellos”.
De cualquier forma, destaca que “todavía faltan resolver algunos detalles” sobre las demás personas que actuaron, aunque no sabe “si van aclararse algún día”. Lo que resulta curioso es que la Corte Suprema de Justicia argentina desconoce todos estos datos y se encuentra abocada de lleno a descubrir por su cuenta quiénes fueron los responsables de la conexión internacional. Incluso ha enviado algunos oficios al exterior solicitando información.
“Se están pidiendo oficios a distintas partes del mundo para ver de seguir una línea de investigación de la conexión internacional que se había dejado totalmente. Pensamos que es ahí donde se podría encontrar algo”, afirma Rita Janá, la abogada que representa a un grupo de familiares y sobrevivientes del atentado que se presentaron como querellantes hace cuatro años para evitar que la causa prescribiera.
Hasta ahora, todo este trabajo ha dado escasos resultados ya que no se ha recibido ninguna respuesta desde el extranjero. No es para menos, se está buscando a personas que están muertas hace ya varios años.
“Nosotros no sabemos nada de esto. De la Embajada, nunca nos comentaron nada, ni se han presentado estas pruebas ante la Corte. Si saben quiénes son con nombre y apellido ¿por qué no los hacen traer o no se presentan como querellantes en la causa?”, destaca Janá, y resalta que ni ella ni su socio Ignacio Irurzun, ni los familiares, jamás se reunieron con Gazit o su antecesor para intercambiar algún tipo de información.
Desde la Embajada, señalan que han colaborado en el pasado con el Tribunal pero que no le han facilitado estos y otros datos porque entienden que la función de la Justicia argentina es investigar quiénes fueron los colaboradores locales que permitieron que se llevara a cabo al ataque y no lo concerniente a la conexión internacional, ya que esos temas están vinculados a las “relaciones de países en Medio Oriente”.
“Lo que les queda a las autoridades argentinas es la conexión local. Aquí, no tenemos nada, no participamos. No sabemos más de lo que conocen las autoridades judiciales argentinas”, destaca Gazit. Estas declaraciones irritaron a Janá, quien señala que “él no es quién para decirle a la Corte qué es lo que tiene que investigar” y que, además, “Israel nunca se presentó como querellante en la causa en estos 18 años”.
La pista argentina. Si bien la Corte Suprema está abocada a investigar la conexión internacional, también hay que destacar que la pata local es tan importante como la otra, ya que fueron ciudadanos argentinos quienes ayudaron a que se perpetrara el atentado.
“Para la Embajada, es importante esclarecer todo. Hay algunos delincuentes locales que colaboraron con el terrorismo en el país, lo que no quiere decir que la Argentina los apoyó, sino todo lo contrario”, resalta Gazit.
De cualquier forma, hay que destacar que si la investigación de la Corte Suprema ha avanzado poco en la conexión internacional en estos últimos dos años en los que ha retomado la causa, peor es la situación en lo que respecta a la búsqueda de los responsables locales.
“De la conexión local no se sabe nada y lo que hay, a veces, puede no ser del todo veraz. Hay alguna pista pero estamos intentando verificar si son ciertas, porque hubo muchas que se indagaron, y en las que se puso toda una maquinaria de investigación, y que finalmente no eran ciertas”, resalta Janá.
Más allá de esto, la abogada destaca la buena predisposición que ha demostrado tanto la Justicia como la administración de Cristina Kirchner para apoyar la investigación.
“Hay que hacer un acto de honor ante esta nueva constitución de la Corte Suprema, que entendió que esto es un delito que no puede prescribir porque es como si fuera asimilado a los desaparecidos. El Gobierno también está ayudando, queriendo esclarecer el atentado”, afirma.
Desde la Embajada de Israel, también resaltan el rol que está desempeñando el Gobierno, aunque tienen pocas expectativas sobre los avances que se puedan conseguir al respecto. “El gobierno argentino, sobre todo el actual, hizo todo lo posible por esclarecer el atentado, pero hay límites en lo que se puede lograr, más que nada ahora”, destaca Gazit.
El pesimismo tanto de Janá como del diplomático tiene sus fundamentos: la investigación estuvo cajoneada por la Corte Suprema menemista durante 14 años, y de no ser por la presentación que hicieron los familiares en 2006, hoy la causa hubiera prescripto.
A esto hay que sumarle que, en ese tiempo, también se perdieron muchas pistas y datos y se ocultaron pruebas.
Sin embargo, lo único rescatable es que toda la información obtenida por el ex secretario penal del Tribunal, Esteban Canevari, aún se puede utilizar. “Lo que se recabó antes sirve”, señala la abogada.
De cualquier forma, en la Embajada son realistas en cuanto a lo que se pueda conseguir de aquí en más, a pesar del apoyo político que existe para seguir adelante con la investigación.
“Tenemos lo que sabemos, pero más que eso no hay y es difícil que se averigüen más cosas sobre el tema después de tantos años. Hay un límite a la posibilidad de lo que se puede conseguir después de tanto tiempo, luego de que se borraron y desaparecieron evidencias. Ojalá tengamos suerte”, resalta Gazit.
En la misma línea se encuentra la opinión de Janá, aunque la abogada resalta la importancia de que la causa esté abierta no sólo para seguir buscando pruebas sino, también, para que los familiares puedan reclamar un resarcimiento económico del Estado, de la misma forma que lo recibieron quienes padecieron el atentado a la AMIA.
“Acá, durante 14 años, lo más fácil para borrar fue la conexión local, no la internacional. Por eso, no quedó nada. Tuvieron tiempo suficiente para limpiar todo y hacerla desaparecer de la faz de la Tierra”, concluye la abogada Janá.