ESCRITOR INGLES HABLA SOBRE EL ASESINATO DE DABAI


¿Por que este país no puede seguir el ejemplo de Israel?
Por Chris Roycroft-Davis*

Perdónenme por no enviar flores al funeral del terrorista que los israelíes liquidaron en Dubai.
A diferencia de los corazones sangrantes, en los medios de comunicación progresistas, no estoy derramando ninguna lágrima.
Como jefe militar del grupo terrorista Hamas, Mahmoud al Mabhouh tenía la sangre de muchos soldados y civiles israelíes en sus manos. Estaba a cargo del contrabando de cohetes y granadas a la Franja de Gaza, para que sus bandas de asesinos pudieran lanzarlos contra Israel.
Difícilmente podía quejarse, cuando un escuadrón del Mossad, el servicio de seguridad israelí, puso un rápido final a su vida.
Decir que se lo venía venir es quedarse corto.
¿Entonces por qué tanto alboroto acerca de su ejecución? ¿Por qué el Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña retorció el brazo del embajador de Israel? Y, posiblemente, la cuestión más fundamental de todas: ¿de qué lado estamos, del de los terroristas o el de aquellos que tienen el coraje de enfrentarse a ellos?
Los israelíes no enredan, no se cruzan de brazos sino que actúan. Usted mata a uno de ellos y ellos te matarán. Y después no darán explicaciones, no pedirán perdón, ni siquiera lo negarán.
La opinión mundial no significa nada - lo que Londres, Washington o Damasco pueden decir es que los israelíes están convencidos de que tienen razón. ‘Ojo por ojo’ es el concepto más básico de justicia natural, que data de hace 4.000 años, de los tiempos babilónicos, y está enunciado tres veces en el Antiguo Testamento. Incluso en el Nuevo Testamento, dice Jesús: Los que toman la espada morirán por la espada.
¿Reflexionó Mahmoud al-Mabhouh sobre eso, cuando se registró en la habitación 230 de su lujoso hotel en Dubai? Era el hombre detrás del secuestro y asesinato de dos soldados de Israel hace 21 años; había estado contrabandeando armas hacia la Franja de Gaza; se creía que estaba en Dubai para comprarle más armas a un comerciante iraní. Si los agentes del Mossad fueron a visitarlo, difícilmente estaban allí para preguntar por su salud.
A diferencia de Gran Bretaña, Israel no tolera enemigos adentro. No les da, a los que la odian, vivienda gratis y folletos de bienestar social. No permite que el derecho de libertad de expresión les permita predicar el asesinato en sus calles.
El castigo es una parte vital de la psiquis de Israel. Después de la Segunda Guerra Mundial, los israelíes se pasaron medio siglo rastreando nazis malvados. Cuando los atletas israelíes fueron asesinados en las Olimpiadas de 1972, sus asesinos palestinos fueron cazados alrededor del mundo y eliminados: uno por una bomba en su cama, otro por un teléfono trampa.
¿Quién puede olvidar la electrizante acción en Entebbe en 1976, cuando fuerzas especiales israelíes irrumpieron en un avión secuestrado, mataron a los terroristas y liberaron a todos menos tres de los rehenes? Fue una saludable lección para el mundo.
Podría pensarse que el Reino Unido, de entre todos los países, comprendería la necesidad de no hacer guantes con los que han jurado ser sus enemigos. Eso es lo que el SAS hizo en Irlanda del Norte durante más de 30 años, eliminando a miembros del IRA antes de que pudieran perpetrar más atentados. Es lo que nuestras fuerzas especiales hicieron en Irak y lo que, sin duda, están haciendo en Afganistán.
Es lo que el SAS debería estar haciendo hoy en día en Somalia, donde el yate de la pareja británica, Paul y Rachel Chandler, está en poder de piratas. ¿Puede usted imaginar a los israelíes permitiendo que dos de sus gentes sufran tanto tiempo en algún mugriento infierno africano?
Israel no tiene motivos para avergonzarse de sus acciones. Como Ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman señala: "nuestra actividad de seguridad se realiza de acuerdo con las muy claras, muy prudentes y responsables reglas del juego". Regla n º 1, por supuesto, en cualquier actividad de seguridad, es matar o ser muerto.
Donde Gran Bretaña tiene derecho a estar molesta, sin embargo, es la forma en que los israelíes han llevado a cabo el robo de identidad en los pasaportes de seis de nuestros ciudadanos. No es la primera vez que lo han hecho ni la única vez que prometieron no volver a hacerlo.
Una fuente de la oficina de Relaciones Exteriores dice que Gran Bretaña podría cortar los vínculos con el Mossad, si los israelíes han sido "encontrados actuando en contra de los intereses británicos". Se podría pensar que ejecutar a un posible terrorista, podría ser, precisamente, de nuestro interés, pero los diplomáticos de carrera tienen una visión más elevada.
Gordon Brown dice que Israel tiene preguntas que responder acerca del robo de nuestros pasaportes, pero la implicación es que Gran Bretaña, en lo más mínimo, estaría preocupada si el escuadrón de la muerte israelí hubiera utilizado documentos falsos de Libia, Japón, Perú - de hecho de cualquier otro lugar que no fuera Gran Bretaña.
Brown, incluso, tiene la desfachatez de espetar que "un pasaporte británico es una parte importante de ser británico". Esto, de un Primer Ministro cuya política fue la de dar la bienvenida a millones de inmigrantes, para poder hacer ingeniería social con el país, de modo que sea menos británico y más propenso a votar al Laborismo.
No deberíamos sacar ninguna enseñanza de la BBC que, durante demasiado tiempo, se negó a llamar "terroristas" a los suicidas de Hamas y se escondió detrás de palabras ambiguas, como "radicales" y "militantes". Su parcialidad antiisraelí está hoy clara, cuando BBC News pontifica que Israel "puede haber marcado un costoso gol en contra" mediante el uso de identidades británicas, para lo que denomina "actividades nefastas".
No se equivoquen, creo que un pasaporte británico es el documento más valioso del mundo, y no me gusta que se lo utilice para lograr entrar ilegalmente a otro país. Pero mi primera prioridad será siempre la seguridad, y el mundo está, sin duda, más seguro ahora que Hamas ha perdido a otro asesino de entre sus filas.
* Este escritor, que escribe para el Daily Express y el Times normalmente NO es pro Israel


Traducción: José Blumenfeld
Cortesia: YadBeYad.org

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