LIDERES MUSULMANES INCITAN A LA POBLACION


El Peligro del Fuego Religioso
Ana Jerozolimski, Jerusalem para Semanario Hebreo. Uruguay

No está claro en qué medida la población árabe musulmana de Jerusalem, Israel todo y los territorios palestinos, cree realmente que “Al Aksa está en peligro”. Pero sus líderes políticos y religiosos se esfuerzan por convencerlos al respecto.
Cada tanto se oye esa frase tan explosiva. Se da a entender que “los judíos van a subir a las mezquitas”, que quieren atacar el sitio sagrado para el Islam y que su intención es construir en su lugar el Tercer Templo... Quizás gran parte del problema radica en su propia conciencia acerca del hecho que las mezquitas de Al Aksa y el Domo de la Roca (la de cúpula dorada) fueron construidas en el sitio en el que se cree se hallaba el Templo sagrado de Israel....lo cual seguramente no fue mera casualidad.
El tema es utilizado para encender Jerusalem, para presionar a Israel y agudizar las tensiones, con lo cual los responsables de la incitación están convencidos de que así fortalecerán su posición. Los últimos días nuevamente han sido testigos de esta peligrosa dinámica, acompañada por disturbios diarios en Jerusalem oriental y enfrentamientos violentos.
Figuras palestinas como Muhammad Dahlan y Hatem Abdel Qader (el primero, ex hombre fuerte de Gaza, de Al Fatah, y el segundo, actual titular de la cartera Jerusalem en la Autoridad Palestina), exhortaron a los árabes de Israel a “proteger el Aksa de los judíos” y a llegar a las mezquitas “para lidiar con el peligro”.
Según ellos, la “nueva amenaza” es la sinagoga Hurva que Israel rededicó y volvió a inaugurar ayer en el barrio judío de la Ciudad Vieja de Jerusalem. “Esto es un paso hacia la construcción del Tercer Templo”, afirmaban los panfletos que distribuyeron en Jerusalem oriental.
Lo que no decían los panfletos, es la historia de la “Hurva”.
Se trata de una sinagoga construida en 1864, atacada repetidamente por árabes y destruida totalmente en 1948 por los jordanos en la guerra de Independencia de Israel. La Legión jordana atacó el barrio judío de la Ciudad Vieja, expulsó a sus 1200 habitantes, llevó a numerosos como prisioneros a Jordania, y ocupó el lugar. El Comandante jordano del operativo informó a sus superiores que “por primera vez en mil años, no hay ni un judío en el barrio judío de Jerusalem”, agregando que la destrucción de la sinagoga “garantizaba” que no volvieran.
No fue así e Israel, como es sabido, reunificó la ciudad en la guerra de los Seis Días en junio de 1967. Aunque la sinagoga nada tiene que ver con la mezquita de Al Aksa, de la que se halla a una distancia de por lo menos 300 metros, fuera por cierto del Monte del Templo, los palestinos hablaban ayer de “provocación”.
¿Tampoco a una sinagoga, en el barrio judío, tiene derecho Israel en Jerusalem?
A ojos de muchos árabes, parecería que no. Son numerosas sus declaraciones que intentan quitar legitimidad a toda presencia israelí en la ciudad, alegando que es un invento artificial y producto de ocupación, restando toda importancia al vínculo milenario del pueblo judío con la ciudad.
Ayer en una manifestación en Jerusalem Este, el Sheikh Kamal Khatib, uno de los líderes del movimiento islámico de los árabes de Israel, tuvo el tupé de atacar nuevamente la dedicación de la sinagoga “Hurva”, diciendo que “Inshalla (ojalá, quiera Dios), sea destruida nuevamente”. Y luego agregó: “No es de ellos, nada es de ellos, los judíos no tienen derecho ni a una partícula de polvo de Jerusalem”
En el marco de la delicada situación de Jerusalem, hay también crasos errores de Israel, como permitir que judíos religiosos-generalmente extremistas de derecha-se instalen en barrios árabes de la parte oriental de la capital. Independientemente de las antiguas raíces de la presencia judía en Jerusalem y del hecho que a menudo esas zonas árabes estaban en la antigüedad habitadas por judíos, debe prestarse atención a la dinámica política que trae consigo el tiempo. Y si ahora son barrios árabes, cuando de por medio hay un conflicto nada sencillo, hay que saber separar, para no exacerbar tensiones.
Pero la sinagoga “Hurva” nada tiene que ver con eso. Si está en el foco de la polémica, ello es simplemente porque así lo deciden los extremistas del otro lado, no porque esa sea la realidad. Es un sitio de oración judío, ubicado siempre en un barrio judío, en el que la presencia judía desapareció únicamente cuando los árabes echaron a la gente del lugar y destruyeron la sinagoga.