LOS NOMBRES DE PLAZAS PUBLICAS PALESTINAS


Las plazas palestinas
Ana Jerozolimski , Semanario Hebreo. Uruguay


Hace exactamente cinco años, el 17 de marzo del 2005, fue inaugurado en la Franja de Gaza el hermosísimo “Parque de la Paz Barcelona”. Estuvimos allí, micrófono en mano, para vivir de cerca la alegría de los palestinos al recibir en una emotiva ceremonia – en cuya preparación habían invertido tiempo y entusiasmo- al español Miguel Angel Moratinos y a las autoridades municipales de la capital catalana. Muchos niños y jovencitos orgullosos vestían la camiseta del “Barca” y recordamos a un miembro de la delegación española comentando con una sonrisa que “hoy seguramente los de Real Madrid no se animan a salir a la calle”.
Pero lo que importaba era el mensaje de normalidad, de cordura ...y de esperanza. Eso se manifestaba en los rostros de la gente, en las sonrisas de las familias, de los alumnos que tanto se habían entrenado para honrar a los huéspedes y estaban felices de haberlo hecho bien al mostrar su destreza con la pelota y en ejercicios de karate (¿o era judo?). Pero se manifestaba también en las palabras. Las del monolito que llamaba oficialmente al lugar “Parque de la Paz Barcelona”.Y las de los discursos, que hablaban del futuro que debía buscarse.
Las palabras ceremoniales no son todo, por supuesto. A veces, no tienen nada que ver con la realidad. Pero en general, pueden ser clara indicación de un determinado ambiente, de un enfoque, de una visión.
Es por eso que no nos sorprendió en absoluto, hace pocos días, leer que la organización integrista islámica Hamas que gobierna la Franja de Gaza , anunció la denominación de un parque y una plaza en recuerdo de dos terroristas suicidas. En la terminología de Hamas, se las presenta como “mártires heroínas”. Una de ellas fue Rim a Riashi, la primera mujer suicida de Hamas, una joven de 22 años, casada y madre de dos pequeños hijos. La otra, Dallal al-Mughrabi, de Al Fatah, fue la responsable del atentado perpetrado en 1978 en la carretera Haifa –Tel Aviv, conocido desde entonces como “el ataque de la costa”.
Dallal Mughrabi y sus secuaces secuestraron el 11 de marzo de 1978 un ómnibus israelí lleno de pasajeros que volvían de un paseo en el norte del país. En el camino a Tel Aviv, abrieron fuego hacia los coches que pasaban, matando a varias personas. Los terroristas ataron las manos de los hombres a sus asientos y cuando las fuerzas de seguridad israelíes lograron detener el vehículo, los palestinos armados huyeron, no sin antes lanzar granadas hacia el ómnibus que ardió en llamas. Los hombres murieron quemados vivos. En total, 37 civiles-hombres, mujeres y niños-fueron las víctimas de esa alocada carrera de la terrorista que acaba de ser honrada por la sociedad palestina.
Hace pocos días, en “The Los Angeles Times”, fue publicado un artículo sobre el tema, firmado por Ron Kehrmann, Yossi Mendelevich y Yossi Zur. El 5 de marzo del 2003, la vida de los tres cambió totalmente cuando un terrorista suicida detonó la carga explosiva que llevaba consigo en un ómnibus en la ciudad de Haifa, matando a 17 personas, la mayoría de ellos niños y jovencitos que regresaban a casa al finalizar la jornada de estudios. Entre ellos estaban Tal Kehrmann de 18 años, Yuval Mendelevich de 13 y Asaf Zur de 16.
“Nosotros no creemos que gente que asesina niños debe ser destacada como héroes”, escribieron los padres aún de duelo.
Una conclusión sencilla...evidente...Lástima que no para todos.
Cabe abrigar la esperanza que prevalezca el mensaje que el Presidente palestino Mahmud Abbas pronunció ayer en Ramallah, al afirmar que “queremos la paz con Israel, mediante negociaciones”. Sería bueno que lo destaquen sin “Plaza Dallal Mughrabi” de ningún tipo. “Parque de la Paz Barcelona”, sonaba mucho mejor.


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