TERROR DE FAMILIAS CRISTIANAS EN IRAK



“Más de mil familias cristianas han dejado Mosul en los últimos diez días, dirigiéndose al territorio que lo rodea. Todos estos desplazados internos es probable que no participen en las elecciones, en cuanto están registrados en Mosul.
Pero no hay mucho que hacer: la gente ha sido presa del miedo y piensa en su incolumidad”: es lo que declara Georges Casmoussa, Arzobispo siro-católico de Mosul
El Arzobispo explica los motivos del éxodo: “El homicidio de 3 cristianos de la misma familia, que ocurrió hace algunos días (el padre y dos hermanos de Mazen Ishoa, sacerdote siro-católico de Mosul, asesinados el 23 de febrero), es una terrible novedad en cuanto los fieles han sido encerrados y asesinados en su propia casa. El evento ha creado desconcierto y terror, y por esto las familias huyen.
Es un período oscuro para nosotros, cristianos en Irak. Los fieles no ven un futuro rosado. No es admisible tener que sufrir amenazas y ser obligados a dejar la propia casa cada vez que hay elecciones: así sucedió hace dos años, y así sucede ahora. El estado debe garantizar la seguridad”.
Mons. Casmoussa dice: “Esperemos que después de las elecciones se abra una nueva era para el país: que haya un nuevo gobierno en cuanto a mentalidad y previsión, que se gobierne con espíritu de unidad y no de favoritismo. Esperamos un gobierno que haga respetar y aplicar la Constitución, en la observancia de la ley, garantizando el estado de derecho, sin discriminaciones”.
“Los cristianos – concluye el Prelado – quieren tener una ciudadanía plena, y piden que sean tutelados y garantizados para todos los ciudadanos iraquíes los derechos humanos, los derechos civiles, sociales, económicos y políticos”