MI ENFOQUE desde ISRAEL por DAVID MANDEL


No. 311

En este número:
· Respetan la fuerza, desprecian la debilidad
· "La Semana de Apartheid Israelí": rienda suelta al odio
· Malmo, la islamización de una ciudad sueca
· El campanazo #13
· Mi contribución a "La Semana de Apartheid Israelí"

Respetan la fuerza, desprecian la debilidad

El Islam es una religión que, desde sus inicios, se propagó por la fuerza de la espada. Mahoma fue un profeta guerrero, cuya doctrina de conversión violenta nadie podría confundir con el mensaje de fe y justicia social de los profetas hebreos, con la prédica de amor al prójimo de Jesús, o con las lecciones de paz y tolerancia de Buda.
La expansión del Islam no fue por prédica pacífica sino por la violencia y por la fuerza. Gracias a su fanatismo y a su capacidad guerrera los seguidores de Mahoma, pocas décadas después de su muerte, conquistaron el Medio Oriente, Persia, partes de la India, el norte de África y la península ibérica.
La tradición de respetar el uso de la fuerza y despreciar los signos de debilidad subsiste hasta hoy en la mentalidad islámica en general y árabe en particular.
Arafat rechazó la propuesta de Ehud Barak y del Presidente Clinton en julio del año 2000, en la Conferencia de Camp David, de entregarle prácticamente todos los territorios que exigía, debido a su convencimiento de que la solución al conflicto del Medio Oriente no podía ser pacífica sino sólo a través de la violencia. Es por eso que Arafat, al regresar de Gaza con las manos vacías fue recibido como un héroe por los palestinos. Pocas semanas después lanzó la Guerra del Terror, con la cual intentó conseguir por la violencia lo que había rechazado recibir en negociaciones de paz.
La historia y mentalidad de los árabes hacen que respeten la fuerza y desprecien lo que ellos consideran debilidad.
El retiro unilateral e incondicional del ejército israelí, en junio del año 2000, de la zona de seguridad en el sur del Líbano, fue considerado por los árabes como una demostración de debilidad. Esto incentivó a la organización terrorista libanesa Hizballah a disparar cohetes Katyusha a las poblaciones civiles de Israel, y a raptar soldados israelíes. La reacción de Israel, en el año 2006, fue tan contundente que, desde esa fecha, a pesar de tener hoy muchos más cohetes que los que tenía hace cuatro años, Hizballah no ha vuelto a disparar a poblaciones israelíes. Su jefe, Nasrallah, desde entonces, vive escondido en un bunker.
El retiro unilateral e incondicional, en agosto del año 2005, del ejército israelí y de los 8,000 civiles israelíes que vivían en Gaza, fue considerado por Hamás y los palestinos como una demostración de debilidad, y provocó andanadas de cohetes a los pueblos israelíes vecinos. La reacción de Israel, en enero del año 2009, fue tan contundente que, desde esa fecha, Hamás ha cesado de disparar cohetes a Israel, (aunque algunas organizaciones terroristas más pequeñas aún lo hacen esporádicamente).
Tal vez no sea politically correct decirlo, pero es la realidad. Los árabes respetan la fuerza y desprecian la debilidad. Sólo prevalece la paz cuando perciben a Israel, no como un tigre de papel, sino como un tigre que reacciona a la provocación con un zarpazo.

"La Semana de Apartheid Israelí": rienda suelta al odio
La "Sexta Semana Internacional del Apartheid Israelí" se celebra este año, en más de 40 universidades de Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña, con el objeto de dar oportunidad a sus participantes para expresar en un marco organizado el odio que los obsesiona.
La Semana del Apartheid Israelí es excepcional por dos motivos. Primero, es la única "semana" que dura 14 días, del 1 de marzo al 14 de marzo. (Esto da motivo para considerar que no ha sido organizada por la Facultad de Matemáticas, cuyos miembros sostienen que una semana sólo tiene siete días y no catorce).
Segundo, es la única "celebración" en el mundo dedicada a demonizar, condenar, boicotear, sancionar, e ilegitimizar a una nación específica. Como su nombre, "Apartheid Israelí", lo indica, esa nación es el Estado Judío, cuyo crimen básico e imperdonable, según los participantes de la "Semana", es su existencia.
La Semana del Apartheid Israelí demoniza a Israel con los mismos métodos de propaganda, mentiras y calumnias que Hitler y Goebbels usaban para demonizar a los judíos. La causa es la misma: para los participantes de la Semana la existencia del Estado Judío es un crimen; para Hitler la existencia de los judíos era un crimen.
No hay país santo en el mundo, e Israel no es la excepción. Israel, un país democrático, rodeado de dictaduras enemigas que sueñan con su destrucción, ha cometido errores que merecen críticas. Pero, si se observa la situación del mundo en forma imparcial, no cabe duda de que hay muchos otros países cuyos errores y abusos merecen condena, pero no son criticados y nadie les dedica una semana de odio.
En Arabia Saudita la mitad de la población (las mujeres) carece de derechos civiles. Irán condena a muerte a homosexuales y a gente de la religión Bahai, y quiere perpetrar genocidio nuclear contra otra nación. Sudán es responsable de la muerte de cientos de miles de sus ciudadanos. China está destruyendo la identificación étnica del Tibet y reprime con mano dura toda protesta civil.
Las guerras de otros países, (por ejemplo, las de Estados Unidos en Irak y Afganistán, y la de Rusia en Chechenia) han causado, y siguen causando, muchísimas más víctimas civiles que los conflictos donde Israel ha participado,
A ninguno de estos países se le ha organizado una semana anual de odio concentrado, ya que, a diferencia de Israel, su existencia como estados soberanos no es considerada un crimen.
En una celebración de odio a Israel no podía faltar un parlamentario árabe-israelí. En este caso es el jefe del partido Balad, Jamal Zahalka, cuyo sueldo de miembro de la Knesset es pagado con los impuestos que pagan los israelíes, quien dará el discurso de apertura condenando a Israel y a su existencia.
Tampoco pueden faltar israelíes y ex-israelíes que unen su voz al coro de odio contra su propio país. Allí estarán Adi Ophir, profesor de Historia en la Universidad de Tel Aviv; Daniel Machover, residente en Londres, fundador de la organización "Abogados a favor de los derechos de los palestinos", y activista principal en la campaña para arrestar funcionarios israelíes que visitan Gran Bretaña; Eyal Sivan, productor de películas documentales anti-israelíes; Michael Warschawski, quien se proclama, "importante luchador israelí contra el apartheid".
También tomarán parte activa los profesores Ilan Pappe y Avi Shlaim, hoy residentes en Gran Bretaña, donde continúan con sus actividades pro boicot de Israel.
Lo que si es seguro: durante los catorce días de la Semana de Apartheid nadie mencionará algunos de los siguientes puntos:
· Los palestinos de la Cisjordania han tenido un desarrollo económico del 7% en el año 2009, uno de los más altos en el mundo.
· Israel provee a Gaza con agua, electricidad, combustible y todos los productos básicos que necesita, y recibe a enfermos palestinos en sus hospitales.
· En Israel los árabes, hombres y mujeres, tienen los mismos derechos que todos los otros ciudadanos, para votar por sus representantes, y ser elegidos a la Knesset.
· En las universidades hay numerosos profesores y estudiantes árabes. (Zahalka, cuyo discurso abre la Semana de Apartheid, tiene un doctorado en farmacia de la Universidad Hebrea de Jerusalén).
· Todos los hospitales de Israel tienen médicos árabes―cuya capacidad profesional está al mismo nivel que la de sus colegas judíos―y pacientes árabes, que reciben el mismo trato que todos los otros pacientes, sin distinción de religión u origen étnico.
· Hay árabes en el poder judicial y en el cuerpo diplomático.
· La película que ganó el Oscar israelí, y representa a Israel en el certamen del Oscar en Hollywood, fue dirigida por un árabe israelí, y la mayor parte de sus actores son árabes.

Malmo, la islamización de una ciudad sueca
La ciudad de Malmo fue fundada en el siglo XIII, y durante varios siglos perteneció a Dinamarca. En el siglo XVII Suecia la conquistó y anexó a su territorio. Hoy, en número de habitantes, es la tercera ciudad sueca, después de Estocolmo y Gothenburg.
40% de sus 300,000 habitantes han nacido en el extranjero, la mayoría de ellos musulmanes provenientes de Irak, Líbano, Irán, Afganistán, Turquía, Somalia, y Pakistán. Los tres nombres más populares el año pasado para los recién nacidos son Elías, Mohammed, y Yusuf.
Hace algunos meses tenistas israelíes debían jugar contra tenistas suecos en el certamen de la Copa Davis. Una turba de 6,000 musulmanes, izquierdistas y anarquistas protestó violentamente, y las autoridades, en vez de controlar la situación, optaron por la cobarde solución de realizar el certamen en un estadio vacío, sin público.
Los insultos y expresiones de odio a los judíos proliferan. Los ataques no sólo son verbales sino también físicos. El año pasado más de 80 judíos fueron agredidos en las calles de la ciudad. El alcalde de la ciudad, de tendencia izquierdista, demuestra gran simpatía a sus votantes musulmanes, y dice que el sionismo es tan malo como el antisemitismo. Respecto a una demostración pro-Israel que fue atacada con botellas, huevos y cohetes, mientras la policía se limitaba a observar, el alcalde comentó que él hubiese preferido que los judíos de Malmo demostrasen contra las acciones de Israel en Gaza. En su opinión judíos que apoyan Israel son blanco legítimo de los antisemitas.
Una sinagoga ha sido incendiada, y el cementerio ha sido profanado por vándalos. Paredes de instituciones judías han sido pintadas con lemas antisemitas.
Los judíos ven que la situación va de mal en peor, y que las autoridades son indiferentes al problema. La reacción de las familias judías es abandonar la ciudad, y en ciertos casos el país, y emigrar a otros países, incluido Israel.

El campanazo #13
Cuando uno escucha las campanas del campanario que dan la hora, si, después de doce campanazos, hay uno más, el campanazo número 13 desvirtúa a todos los anteriores.
Khalfan Tamim, el jefe de policía de Dubai, impresionó a todo el mundo al declarar que once agentes habían asesinado al terrorista palestino Mahmoud al-Mabhouh. Las alabanzas fueron tantas que Tamim hizo nuevas declaraciones diciendo que no eran 11 sino 26, evidentemente considerando que, "si me admiran por declarar que eran once asesinos, me admirarán aún más si declaro que eran 26 ó 27".
Lamentablemente, con esa declaración, Tamim hizo sonar el campanazo #13. Once agentes es un número que se puede creer, pero 26 o 27 ya son demasiados. (¡Imagínense nomás, el costo de los pasajes!).
Las cosas no mejoraron cuando Tamim declaró que dos de los nuevos sospechosos habían huido en un barco a Irán, lo cual, si fueran del Mosad, seria poco probable, ya que para un agente israelí escapar a Irán equivale a ir de Guatemala a Guatepeor.
El momento de gloria de Tamim ya pasó. Hoy, como dicen en el Perú, la está embarrando. En su más reciente declaración dijo que va a estar alerta para que no entren israelíes en Dubai, no importa que pasaportes porten. Para este fin anunció que va a entrenar a la policía de Dubai para reconocer israelíes de acuerdo a sus características faciales y físicas. (Posiblemente equipará a cada policía de inmigración con una regla para medir el largo de la nariz de cada pasajero sospechoso de ser israelí. Bajarles los pantalones no sería útil ya que los árabes también se circuncidan).
Mientras tanto, es curioso que a los países europeos no les interesa saber si uno o más de los cuatro pasaportes que portaba el finado al-Mabhouh, es de ellos.

Mi contribución a "La Semana de Apartheid Israelí"
Yo creo que toda organización debería tener un himno, y que éste se debería cantar en la apertura y clausura de cada sesión. Eso le daría más solemnidad al acto. Cantar en coro la letra de un himno que resume los ideales y anhelos de la organización aumentaría el entusiasmo y la dedicación de los participantes.
Aunque no concuerdo con los objetivos de los organizadores de "La Semana de Apartheid Israelí", me es grato ofrecerles, sin costo alguno, el siguiente himno que escribí y publiqué en Mi Enfoque hace algunos años:

Primera estrofa:
♫ Los judíos, de mal grado,
con propósito infausto
y desembozada agresión,
usando el mito del Holocausto
en su mundial conspiración,
vilmente han despojado
de su tierra a otra nación.

Estribillo:
♫ A los judíos, sin piedad,
los expulsaremos de la humanidad

Segunda estrofa:
♫ Hablando con franqueza,
el pueblo palestino,
en verdad, no nos interesa.
Lo usamos con buen tino,
y solo como pretexto,
para que, con simpleza,
nuestro odio tenga texto.

Estribillo:
♫ A los judíos, sin piedad,
los expulsaremos de la humanidad