NOTA EN EL NEW YORK TIMES


ANALISIS DE LA ACTUALIDAD EN EL MEDIO ORIENTE
Thomas I. Friedman- The New York Times

NUEVA YORK.- Si usted piensa que el actual altercado entre Estados Unidos e Israel es apenas un episodio más de la consabida disputa por los asentamientos, está claro que no estaba prestando atención, algo que, a mi entender, sucede hoy con muchos israelíes, árabes y norteamericanos judíos.
En realidad, la disputa refleja el cambio tectónico que se ha producido bajo la superficie de las relaciones entre Estados Unidos e Israel, y que puede resumirse de la siguiente manera: durante la última década, para Israel el proceso de paz palestino-israelí ha dejado de ser una necesidad para convertirse en un hobby . Y para Estados Unidos, el proceso de paz palestino-israelí ha dejado de ser un hobby para convertirse en una necesidad. He ahí el problema subyacente.
El fracaso del proceso de paz de Oslo, sumado a la retirada unilateral de Israel del Líbano y Gaza -medidas que no condujeron a la paz, sino a los ataques con misiles sobre Israel por parte de Hamas y Hezbollah- diezmaron las filas de los pacifistas israelíes y de sus partidos políticos aliados.
Al mismo tiempo, la decisión de Israel de construir un muro alrededor de Cisjordania para impedir el ingreso de terroristas suicidas (desde el año 2006 que no se producen ataques exitosos), junto con el auge de la industria de alta tecnología israelí -que permite concretar gran parte de los negocios por Internet y es mayormente impermeable a las vicisitudes diarias del conflicto- ha permitido que los israelíes disfruten de una existencia muy pacífica y de un estándar de vida cada vez más alto.
Por decirlo de otra manera, el fracaso del proceso de paz, sumado a la construcción del muro y al crecimiento de la Web, ha hecho que, para Israel, la búsqueda de la paz con los palestinos sea menos una necesidad que un hobby .
Los motivos
De manera consciente o inconsciente, cada vez son más los israelíes que creen que pueden tenerlo todo: un Estado judío, un Estado democrático y un Estado en toda la Tierra de Israel, incluida Cisjordania, y además, la paz.
¿Por qué no? Dan Ephron escribió en la edición del 11 de enero de Newsweek : "La mejora en las condiciones de seguridad, la sensación de que el reconocimiento de los árabes ya no tiene demasiada importancia y el creciente rechazo hacia la política en general han llevado a muchos israelíes a poner de nuevo en la balanza los motivos que impulsaban el proceso de paz. En vez de abogar por la paz, ahora se preguntan si hace falta. Durante 2008, el turismo alcanzó un récord en diez años. Sorprendentemente, hace poco el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que el producto bruto interno de Israel crecerá durante 2010 a mayor ritmo que el del resto de los países avanzados. En pocas palabras, los israelíes están disfrutando de los dividendos de la paz sin necesidad de acuerdo de paz".
Ahora bien, durante el mismo período, Estados Unidos pasó de tener apenas un número simbólico de tropas en Medio Oriente a llevar adelante dos guerras en la región -Irak y Afganistán- así como una lucha global contra la violencia del extremismo musulmán.
Como los soldados norteamericanos hoy en día caminan, literalmente, por la calle árabe y, por lo tanto, necesitan más que nunca de la buena voluntad de los musulmanes para protegerse y derrotar a los extremistas, para Estados Unidos la paz entre palestinos e israelíes ha dejado de ser un hobby diplomático posterior a la Guerra Fría para transformarse en una necesidad.
Tanto el vicepresidente Joe Biden como el general David Petraeus han dicho recientemente que el conflicto palestino-israelí fomenta los sentimientos antinorteamericanos, debido a la percepción generalizada de que Estados Unidos siempre está del lado de Israel. Esto es aprovechado por Al-Qaeda, Hamas, Hezbollah e Irán para generar reacciones antinorteamericanas que complican la vida de los soldados destinados en la región. Yo no dramatizaría ese hecho, pero tampoco lo descartaría de plano.
El factor que debería hacer del proceso de paz una necesidad, más que un hobby , tanto para Israel como para Estados Unidos, es hacer frente a la amenaza nuclear de Irán. Lamentablemente, para Israel el tema de impedir que Irán se convierta en potencia nuclear es una prioridad absoluta y completamente separada de la cuestión palestina, mientras que para Estados Unidos ambos conflictos son parte del mismo problema.
En momentos en que Estados Unidos intenta consolidar una coalición mundial para enfrentar a Irán; en tiempos en que Irán utiliza el actual conflicto palestino-israelí para avergonzar a los árabes partidarios de los Estados Unidos y extender su influencia a todo el mundo musulmán, la consecución de la paz sería un logro estratégico tanto para norteamericanos como israelíes.
Acuerdo provisional
Ari Shavit, columnista del diario israelí Haaretz , afirmó la semana pasada que Israel debería adoptar un punto de vista más general, una estrategia que él denominó "Palestina-Irán-Palestina": Israel debería tomar la iniciativa de abrirse a los palestinos, lo que fácilmente le permitiría lograr avances en ese frente, algo que, a su vez, fortalecería la coalición de Estados Unidos contra Irán, que, en definitiva, debilitaría a Teherán y sus aliados, Hamas y Hezbollah, y finalmente abriría el camino para nuevos progresos en el frente palestino-israelí.
Shavit propone que Israel llegue a un acuerdo provisional con los palestinos sobre Cisjordania, o incluso que evalúe la posibilidad de una retirada parcial y unilateral de esa región.
"De una manera o de otra -dijo Shavit-, Netanyahu debería haber tomado medidas genuinas en el frente palestino, que habría hecho posible tomar medidas genuinas en el frente iraní, que en última instancia habría hecho posible negociar el tema central del conflicto palestino-israelí."
Como puede verse, Jerusalén, los asentamientos, la paz e Irán son todos temas interconectados, y pretender ocuparse de unos como si fueran un hobby y de los otros, como de una necesidad, no es más que una ilusión.