PRESION DE LA IZQUIERDA INTERNACIONAL AL GOBIERNO ISRAELI

Contra la izquierda internacional
Por Gral. Reserva Yaakov Amidror en Guysen International News

Uno de los principios importantes en Yudo es explotar el error del rival para voltearle. También es un principio militar conocido, y parece que Washington lo adopta en estos días y en forma extrema, cuando transforma a Israel en el enemigo sin ninguna causa real. El Ministerio del Interior realmente se equivocó al publicar los permisos de construcción en Jerusalén durante la visita del vicepresidente de Estados Unidos en Israel y en momentos que se desarrollan contactos para la reanudación del diálogo con los palestinos.
Todos asumen que hubo un error, incluso el Primer Ministro se disculpó en más de una ocasión. En Washington se viven suficientes sucesos de este estilo, y los americanos seguramente entienden que errores como estos suceden de vez en cuando. Pero los Primeros Ministros, como así también los periodistas de New York como los de Tel-Aviv, esos que no les gusta el hecho que en Israel haya sido elegido un gobierno de derecha, en contra de su opinión, pretenden utilizar ese sentido error para poner de rodillas a Israel. Israel no debe, este gobierno y sus ciudadanos, verse superados por esta presión de la izquierda internacional, que explota este error para denostar a Israel y para presionarla de forma deshonesta. Fue Tom Friedman del New York Times el que trato de crear pánico en Israel si no aceptaba la propuesta Saudita, que incluía el retorno de refugiados palestinas hacia Israel. Es el mismo Tom Friedman que se atreve a catalogar a un gobierno democráticamente elegido con el apodo de “conductores ebrios”, porque no conducen de acuerdo a su consejo. ¿Por qué deberíamos pensar que él entiende mejor la situación de lo que lo hacía cuando promovió la iniciativa Saudita? La verdad es que leyendo sus crónicas a lo largo de los años se puede concluir que él, en el mismo espíritu que parte de los periodistas europeos, simpatiza con Israel cuando ella se desangra pero no cuando es fuerte y se mantiene en una posición contraria a lo que él piensa. Esto es, por supuesto, su derecho pero hay que entender su posición y no considerar de manera demasiado seria sus consejos. El no es muy diferente a muchos otros periodistas importantes en Israel que piensan así, aunque ellos sean una minoría y su influencia sea pequeña sobre el pueblo de Israel. Israel se encuentra en una situación difícil. Entre otras cosas, porque se niega a rendirse ante las órdenes de la izquierda internacional que es representada por periódicos como The Guardian británico o el New York Times norteamericano y el Fondo Nuevo para Israel que recibe sus fondos del Fondo Ford de EE.UU. y que son los que están detrás del Informe Goldstone. Es el mismo espíritu que impulsa a muchos periodistas, organizaciones y gobiernos cuyo objetivo es dañar la legitimidad del estado de Israel para defenderse y para vivir como un país soberano en el medio oriente. Elevan sus voces democráticas, como si estuviesen preocupados por el futuro del estado judío, y a la vez, ellos tratan de dañarla y evitar que defienda a sus intereses vitales. Se cometió un error al publicar sobre la construcción en el norte de Jerusalén, pero no se debe darle a este hecho bobo el provocar que se desmantele las posiciones del gobierno de Israel, y no se debe aceptar los consejos de quienes de todos modos actúan contra el gobierno, sin relación con ese error. Tal vez esta sea una crisis dura y dolorosa, pero la alternativa, que es rendirse a las exigencias de Washington ahora, es algo más grave aún. Los renunciamientos exigidos hay que dejarlos para las negociaciones y no pagarlos como una entrada para comenzarlas.