PROFUNDAS SIMILITUDES EN LOS EXTREMOS


Jerusalén, entre las derechas israelí y palestina.
Mauricio Zieleniec

Jerusalén, es una ciudad símbolo de cuando lo sagrado es profanado. ¿Qué cosa nueva estará pasando? ¿Que pasión lleva éste nuevo enfrentamiento? ¿Qué cambios hubo en este período cercano? Es natural que como judío, apoye la existencia y continuidad del Estado de Israel, pero eso no significa apoyar a las políticas de cada uno de sus gobernantes. Me gustaría que del lado palestino pudiéramos escuchar también voces similares, cuestionadoras de la política de sus dirigentes, y no es que no las hubiese, sino que son abatidas inmediatamente, por todas las formas imaginables posibles, donde la violencia es la más importante.
Mientras el Primer Ministro israelí Netanyahu acepta públicamente un Estado Palestino, contradictoriamente en Jerusalén se anuncian la construcción de 1.600 nuevas viviendas por parte de Israel. Mientras Israel pide que el nuevo Estado Palestino nazca desmilitarizado, dado las dificultades beligerantes actuales, los palestinos quieren que Israel abra las puertas a 3 millones de palestinos en el exterior, etc. Nadie quiere conceder al otro nada y todos piden lo máximo. Los sucesos son a la vez consecuencia de un cambio político en Israel, donde la derecha gana las elecciones y forma una coalición conservadora o de derecha. El Ministro de Seguridad israelí en reciente visita a Montevideo Sr. Y. Aharonovich, definió al actual gobierno de coalición de forma similar.
Cuando advierto el cambio político de un nuevo gobierno (no tan reciente) de Israel, no debo dejar de recordar lo que muchos no quieren analizar: los palestinos están dirigidos por un gobierno también de ultraderecha e integrista, en la franja de Gaza (por Hamas), que terminó haciendo un “golpe de Estado” para continuar la política de extrema derecha y fundamentalista (donde no aceptan la existencia del E. de Israel). Por otra parte el gobierno de Cisjordania dirigido por el grupo Al Fatah, que es también un grupo centro derechista, no religioso y de carácter nacional, hace su juego no tolerante. Este es un enfrentamiento entre las derechas palestinas y una nueva política similar del lado israelí. En este chauvinismo de ambos bandos las fuerzas tolerantes y progresistas están ausentes, debilitadas o inexistentes.
Los palestinos se acordaron de Jerusalén cuando los israelíes la incorporaron, puesto antes ni la nombraban. El periodista árabe J. Farat comentó: (…) que para el Islam, Jerusalén no tiene casi importancia, ya que no se menciona ni una vez en el Corán. Y continúa diciendo: anteriormente en tiempos del dominio jordano, nunca tuvo relevancia alguna para los palestinos; entonces ¿por qué ahora la tiene? sin duda por intereses políticos y es utilizada para alterar el orden de la región y de la mirada de Occidente.
A la Vez para el gobierno derechista israelí, que en pleno inicio de conversaciones de paz, rehúsa la detención de los asentamientos a futuro, significa un claro desafío e invitación indirectamente a romper el inicio del diálogo. Increíblemente, mientras los dirigentes palestinos lanzan una jornada de “ira” y Netanyahu sigue con los asentamientos, el gobierno de Obama se mantiene con una postura tolerante y en discordancia con todos los actores de la región. “Pasó a ser políticamente de centro, el gigante del Norte y de derecha todos los actores de la región palestino-israelí.”
La religión es utilizada y es parte misma nuevamente del conflicto; acompañada con poderes políticos, terroristas y militares. Teniendo como bandera la mezquita de Al-Akasa y la sinagoga de Hurva.
Por otra parte los palestinos del Fatah necesitan alterar el orden, porque Hamas lo hace y ellos quieren mostrar un liderazgo mayor en la controversia con Israel, compitiendo con Hamas.
Los dirigentes de ámbos pueblos proyectaron los planes más intolerantes en décadas, sin deseos de negociar en donde los ciudadanos son simples peones de los poderes.
Quizás siempre fue igual, pero hoy nuevamente lo “sagrado fue profanado” la espiritualidad creyente quedó disminuida por intereses materiales, políticos, de poder y la ambición pudo más que el mismo Jerusalén y Dios.
Jerusalén debe ser un símbolo de tolerancia, de paz y lo convirtieron en escenario de protestas, enfrentamientos, destruyendo o violando en los hechos los textos coránicos y talmúdicos que son sus propias raíces, de fe o de mitos.