"ROMA CAERA EN PODER DEL ISLAM"


Lo que Hamás piensa de la Alianza de Civilizaciones
Por Jorge Marirrodriga para Guysen International News


Osama Hammad es un clérigo de Gaza que predica en la mezquira de Halabya. Hammad es además un importante referente espiritual de Hamás. Y no sólo eso, sino que está entre los fundadores de las Brigadas Ezzedin Al Qassam. Es decir, que no es un loco cualquiera que dice barbaridades en una mezquita perdida, sino uno cuyas barbaridades se llevan por delante la vida de mucha gente tanto israelíes cuya culpa imperdonable es ser israelíes como palestinos a los que sorbe el seso con la idea de un paraíso lleno de vírgenes.
Pero Hammad habla muy claro. Aquí en Europa cada vez que uno de estos sujetos dice lo que piensa aparece una legión de tontorrones convertidos en abogados ideológicos que tratan de endulzar la píldora amarga de unas advertencias claras como el agua. --"No se preocupe que le están haciendo una exploración".--"Oiga, me estarán explorando, pero además me la están metiendo".El caso es que ayer, domingo, Hammad declaró con toda paz que Roma caerá en poder del Islam como sucedió con Constantinopla en 1453. Una pérdida de la que Occidente tardó siglos en recuperarse y de la que han quedado instaladas algunas mentiras tales como que gracias a los árabes hemos podido recuperar conocimientos del mundo antiguo en materia de geometría, matemáticas, naturalismo. No señor, fue gracias al Imperio Bizantino, el gran desconocido en Occidente. Pero vamos que Hammad ya ha dicho bien claro, y no miente, el proyecto tolerante y dialogante de su movimiento. Una patada en los mismos a la Alianza de Civilizaciones. Se trata, básicamente que con esto...
Segunda Parte: Una lección de libertadMike Hamel es un ciudadano israelí que durante diez años trabajó como analista de sistemas y project manager hasta que hace siete cambió de actividad. El pasado martes, Hamel explicaba en la prensa de Canadá, un país donde crece el llamamiento al boicot a Israel (es decir la creación de un ghetto judío sobre el mapamundi) el porqué vive en Israel. Tiene la palabra (en versión abreviada) el señor Hamel: "Israel es el único país de la región donde vivo sin estar bajo amenaza de castigo o muerte por ser quien soy. Es el único país en mil kilómetros donde nadie me disparará por ser quien soy. Es el único país de la región que puede enviar un transexual para que le represente en el festival de la canción de Europa y luego celebrarlo con ella por las calles cuando ella honra al país ganando el primer premio".El señor Hamel es gay. Y además es el presidente de la Asociación Nacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de Israel (LGBT). Y que nadie crea que asegura vivir en el paraíso. Considera que su país vive en una paranoia causada por las amenazas y que a su colectivo le queda un largo camino por recorrer para cumplir sus expectativas. Pero Hamel es un hombre que sale a la calle sin temor de terminar escupido, apedreado y colgado de una grúa por el gobierno de turno. Además es un hombre que lucha por los derechos de los palestinos. Y lo hace de verdad, al contrario de los que sin el dinero público derramado por gobiernos manirrotos no darían un paso por nada. De nuevo el señor Hamel: "La LGBT es un puente, tal vez pequeño pero sólido, entre israelíes y palestinos. Las acusaciones y los boicots no sirven para construir puentes. Conociéndonos unos a otros, mirándonos a las caras, ojos y almas, estamos determinados seguir hablando. Esta puede ser la contribución de la LGBT".
Tercera Parte: Hamás y su patada en el culo a la prensaPara que luego digan que a Hamás no le preocupa la libertad de expresión. Ha sido liberado Paul Martin, el periodista británico retenido en Gaza después de entrar en la Franja para testimoniar a favor de un palestino acusado de espiar para Al Fatah y del que ya se habló en este blog. Total sólo ha pasado un mes encarcelado en Gaza y ha sido expulsado con una patada en el culo y la advertencia, hecha por Mahmoud Al Zahar, dirigente de la generosa banda, de que ni se le ocurra poner un pie en Gaza “porque no es bienvenido”. Por cierto ¿y qué trabajo de periodista hacía Martin en Gaza? Pues se encargaba de investigar el contrabando de armas a través de los túneles y recogía testimonios sobre la utilización de niños palestinos como escudos humanos por parte de Hamás durante Plomo Fundido. Vamos que era un periodista que no hacía correctamente su trabajo, por ejemplo, contando viviendas en construcción en Jerusalén Este. Menos mal que ahí están Hamás y sus cárceles para decirnos quién es un periodista y quién un espía. Del palestino acusado por Hamás ni una palabra, claro.
Cuarta Parte: Nuestro problemaPublicaba ayer el Jerusalem Post un editorial titulado La enfermedad española que daba una medida real de lo que está ocurriendo en este país respecto al antisemitismo. El texto se limitaba a enumerar algunos hechos acontecidos en las últimas semanas y terminaba subrayando, de manera certera, que el problema lo tiene la sociedad española. Son unas pocas líneas que provocan que a cualquier españolito medianamente preocupado por su país se le caigan los cataplines al suelo. Porque aquí se ha permitido a un grupo de personas establecer una auténtica partida de la porra contra todo lo que suene a israelí o judío. Partida de la porra subvencionada con dinero público con el que viven, viajan y en ocasiones, se lucran, personajes que han encontrado en la demonización de Israel no sólo un modus vivendi sino la perfecta excusa para canalizar sus ansias de notoriedad o autoritarismo. O ambos a la vez. Mientras en nuestras calles y aulas se vocifera que Israel es un problema, es nuestro país el que tiene uno gravísimo. Se llama antisemitismo y es la alfombra roja del totalitarismo. No es tolerable en una democracia europea que con el dinero del Estado grupos organizados rastreen, persigan y protesten contra cualquier actividad, del tipo que sea, que tenga que ver con Israel. ¿Por qué el Gobierno español sigue dando con los ojos cerrados (esperemos) fondos a organizaciones que en el nombre de los derechos humanos pregonan el odio racial y además intentan imponer su criterio al resto de la sociedad con métodos que no tienen nada de pacíficos como son el reventar actos públicos ya sea en un concierto o en una universidad? El Jerusalem Post tiene razón, el problema lo tenemos nosotros.
Quinta Parte: Carta de un activista (I) Hay que esforzarse más muchachos. Mira que después de todas las manifestaciones, los llamamientos al boicot, las protestas contra deportistas y artistas, las encerronas en las universidades, las listas con docentes afectos a la causa… resulta que en febrero Israel ha batido el número de turistas que han visitado a la Entidad Sionista, que diría Ahmanidejad. En concreto 222.000 turistas, en lo que supone la mejor cifra en ese mes desde que Israel existe. Joder, qué fracaso. Es cierto que unos 100.000 de esos turistas deben ser agentes del Mossad que regresaban de Dubai. Pero ¿Y el resto? ¿No ven los noticieros, ni escuchan a los analistas? ¿Y los jóvenes? ¿No van a clase y no atienden a los profesores? ¿Los niños no han escrito suficientes cartas condenando a Israel? ¿Para esto tenemos que usar el pañuelo palestino hasta en la playa? Hay que insistir. Tomemos todos ejemplo de esas cuatro universidades públicas españolas que han decidido esta semana utilizar el dinero de los contribuyentes para explicar a sus alumnos en que consiste el boicot a Israel. Con esos profesores invitados de otras universidades públicas españolas que han abandonado su labor docente para dedicarse a la causa palestina. Eso es compromiso. Y todo pagado con el dinero público, que como todos sabemos no es de todos, sino nuestro. Y no valen excusas. Que nadie me diga que en el ranking de las mejores universidades del mundo que acaba de sacar la Shanghai Jiao Tong University (SJTU) sólo aparece una universidad española. Seguro que la lista la han elaborado los judíos ¿Qué Shaghai está en China? Entonces han sido chinos-judíos. La universidad es un instrumento al servicio de la causa. ¡Viva la ignorancia! PS.- Tenemos que ser fuertes. Que no se le ocurra a nadie decir que Shavit Wiesel, que acaba de ganar Miss Israel, está buena.
Sexta Parte: La Sublime Puerta y la nostalgia antisemita española ¡Cerrad las puertas de Viena! ¡Al agua la flota veneciana! ¡Saquemos de paseo a la momia de Don Juan de Austria! El autor del blog se encuentra desde ayer en estado de shock (shock histórico, eso sí) desde que se ha enterado de las brillantes razones que algunos juristas y catedráticos españoles dan para negar el derecho de Israel a existir: la preeminencia legal del Imperio Otomano. Toma, eso sí que es memoria histórica. Hace poco más de un mes, Sobre Israel Opinamos Todos informaba de la presentación de un libro-negocio, fruto de unas conferencias-negocio en la Universidad Carlos III de Madrid, bajo el título La Responsabilidad Penal por la Comisión de Crímenes de Guerra: el Caso de Palestina. Ya saben, deformando mentes con el dinero público. Algunos amigos de ASEI han estado presentes en el sarao y han salido horrorizados por los razonamientos esgrimidos por (presuntas) figuras del mundo universitario, judicial y editorial: No hay terroristas sino activistas, aunque los israelíes se hayan ido de Gaza la ocupación sigue, bla, bla, bla… Vamos, que aprobarían sin problemas primero de primaria por el sistema educativo de Hamás. Pero lo que a este periodista le acojona es el razonamiento (es un decir) expuesto por un magistrado emérito de Tribunal Supremo español para quien los palestinos tienen “razón histórica” para luchar por las fronteras ¡anteriores a 1948! ¿Pero qué pasa? “los israelitas no reconocen legitimidad a las escrituras de propiedad del Imperio Otomano”. ¡Joder, el Imperio Otomano! Pero, señor juez, que Israel existe gracias a una resolución de una cosa que se llama Naciones Unidas, que reconocía el mandato británico en la zona y establecía un plan de partición. ¡El Imperio Otomano! Oiga ¿y en el código de Hammurabi no dice nada? O mejor ¿Y puestos a tirar de la historia porqué no hablamos del contrato de compra de tierra de Abraham que al fin y al cabo viene en la Biblia? El Imperio Otomano. Manda cojones ¿Y para esto hizo Ataturk una revolución? Si la Sublime Puerta vuelve al ataque, el autor del blog se pide combatir en este pelotón. (dedicado a David O. al que le haremos hueco)
Séptima parte: La UE y sus varas de medir (a Israel) Ikea y Evian se van a poner las botas en el mediterráneo Oriental, lo que algunos académicos de la zona quieren que vuelva a denominarse como el Levante. Mesas donde se sentarse y agua mineral para todos, porque casi en paralelo se van a realizar dos cruciales negociaciones. De un lado israelíes y palestinos van a tratar de arreglar el Problema, con mayúsculas, de las relaciones internacionales desde hace 40 años. Cruzando la frontera en el Líbano se reanuda el Diálogo Nacional. --De lo primero, seremos obsequiados en los próximos meses con numerosas informaciones/opiniones. De lo segundo, con excepciones, ya verán, como ni pío. --La UE, por boca de Miguel Angel Moratinos ya ha anunciado que ha llegado la hora de "pasar a la acción" para conseguir la paz entre israelíes y palestinos. Para Líbano no hay prisa. --Europa no ha tardado ni diez minutos en demostrar que es "pasar a la acción": montar el lío con Israel. Parece ser que el gran problema es que la baronesa Ashton se pasee por Gaza. Al mismo tiempo en Líbano Hizbullah ha dicho que su desarme ni siquiera está en cuestión. La baronesa Ashton no tiene prisa por sentar sus reales en la Bekaa. Y, oiga, el lugar también amerita una visita y varios informes. Por estos caprichos del mapa resulta que Líbano hace frontera con Israel. Y mientras todo el mundo está dispuesto a meter la cuchara sobre cómo, de qué y dónde hablan israelíes y palestinos (y hasta de qué color cagan, con perdón), resulta que ese interés se esfuma apenas unos kilómetros más arriba de Haifa. ¿No queremos ayudar a la paz? ¿No se trata de que todos vivan con dignidad? ¿Entonces porqué Hizbullah (leáse Irán y Siria) puede hacer lo que le pase por los cataplines en Líbano? El país de los cedros es un rehén, de Hizbullah por un lado y del doble rasero de la UE por el otro.