DIFUSION DE IDEAS GENOCIDAS EN ESPAÑA


Los mossos graban el discurso de un nazi en la librería Europa
J. G. ALBALAT, BARCELONA

Tres furgonetas de los Mossos d’Esquadra en la calle Séneca, en el barrio de Gràcia de Barcelona, y una quincena de agentes desplegados tanto fuera como dentro de la librería Europa, regentada por el neonazi español Pedro Varela, que hace un mes fue condenado a casi tres años de prisión por difundir ideas genocidas. De esta forma Manfred Roeder, de 81 años, un dirigente ultraderechista condenado en Alemania por participar en ataques de tinte xenófobo y por incitar al odio racial, pronunció ayer por la tarde en este local una conferencia. La policía tenía la orden de grabarla y actuar si se cometía un actuación delictiva.El fiscal especial de delitos de Odio y Discriminación, Miguel Ángel Aguilar, solicitó a un juzgado que se requiriera a los Mossos d’Esquadra para vigilar la conferencia sobre La inmigración masiva y el futuro de Europa: la solución. Los mossos grabaron el discurso, que fue precedido por una diatriba de Varela contra el sistema judicial y los procesos abiertos contra él. Dos cámaras de video registraron el acto, mientras un secretario judicial tomaba notas sobre las palabras del alemán. LA DIATRIBA ULTRA
El funcionario judicial poco escribió sobre la conferencia de Roeder, que se limitó a resumir anécdotas sobre los procesos abiertos contra él en Alemania, a explicar su punto de vista sobre Hitler, el Tercer Reich, la Segunda Guerra Mundial y a sugerir la necesidad de que su país hubiera colaborado con Rusia tras la contienda y no con los Aliados. No se olvidó Roeder de atacar a los partidos, a los políticos, a la democracia y al gobierno alemán por permitir la entrada de inmigrantes turcos. Traducido por Varela, el neonazi detalló su solución para frenar la inmigración: la necesidad de devolver a sus países a los extranjeros y organizar un referendo sobre si se acepta o no su presencia.Una treintena de personas, la mayoría jóvenes, llenaron la sala situada en la librería Europa. El precio de la entrada era de cinco euros. Los medios de comunicación también tenían que desembolsar esa cantidad para asistir al discurso de Roeder, un exsoldado del Tercer Reich que habla con la contundencia que caracteriza a los ultras. La fundación de un grupúsculo nazi le costó la cárcel. En 1982 fue juzgado y condenado por dos asesinatos, atentados con bomba y pertenencia a organización terrorista.