FACTOR DE DESESTABILIZACION EN MEDIO ORIENTE


Las dos caras de Siria
Ruben Kaplan

La República Árabe Siria, que comparte frontera con Israel, Líbano, Jordania y Turquía, tiene el triste privilegio de ser junto con la República Islámica de Irán, quien más desestabiliza y pone en peligro la frágil paz en Medio Oriente, al proveer de armamento y financiar a los grupos terroristas Hezbollah y Hamas en Líbano y Gaza, respectivamente. A comienzos de la segunda semana de abril, el régimen de Damasco, presidido por el pichón de dictador Bashar al-Assad, fue acusado públicamente por el presidente israelí Shimon Peres de haber suministrado a la guerrilla chiíta Hezbollah en Líbano, misiles de largo alcance Scud, capaces de impactar en todo Israel. Como era de esperar, con el cinismo que la caracteriza, Siria negó rotundamente la acusación, al decir que " Israel tiene como objetivo a través de estos créditos tensar aún más la atmósfera en la región", según informó un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país. Además, añadió que Israel podría estar preparando el terreno para una posible "agresión a fin de huir de los requisitos de una paz justa y amplia”. Refutando esa declaración, el ministro de Defensa hebreo, Ehud Barak, insistió esta semana en que Israel no tiene intenciones agresivas en la zona. "Esperamos y recomendamos a todos mantener la calma actual, pero como hemos dicho, la introducción de sistemas que perturban el equilibrio ponen en peligro la estabilidad y la calma”. Cabe recordar que entre 1990 y 1991 se desencadenó la Guerra del Golfo entre Irak (que estaba bajo la dictadura de Saddam Hussein) y una coalición internacional de 34 naciones lideradas por Estados Unidos, como respuesta a la anexión del Emirato de Kuwait por parte de la República de Irak. A pesar que las principales batallas fueron combates aéreos y terrestres dentro de Irak, Kuwait, y la frontera de Arabia Saudita y que la guerra no se expandió fuera de esa zona, 40 misiles iraquíes Scud llegaron a ciudades israelíes. En lo que es considerado un milagro contemporáneo, no se registraron muertos por las explosiones. Inconcebiblemente, Israel, que no tuvo ninguna participación en esa contienda y fue vilmente agredido, por pedido expreso de Estados Unidos, que no quería que se resquebrajara la coalición que integraban numerosos países árabes, no repelió el ataque a su territorio, como hubiera hecho cualquier otro país del mundo en su lugar.
El 17 de febrero pasado, la Casa Blanca, anunció que luego de cinco años nombraba a Robert Ford como nuevo embajador en Siria, luego que había retirado al diplomático anterior después del atentado en Líbano que costó la vida al Primer Ministro Rafik Harari en 2005, atribuido con fundamento a Siria, que tácitamente reconoció su culpabilidad al retirar, después del episodio, sus tropas del país de los Cedros luego de casi 30 años de ocupación. Washington creía ingenuamente que la designación del embajador en Siria, coadyuvaría para que ese país se alejara de la órbita de Irán y dejase de contrabandear armas a Hezbollah y al Hamas. La visión naif de Barack Obama quedó demostrada, cuando el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, durante una reunión con el presidente Bashar al-Assad en Damasco, que tuvo lugar a pocos días que Estados Unidos nombrara el nuevo embajador, enfatizó sus "profundos" lazos con Siria. Assad señaló que los dos países están trabajando juntos para confrontar lo que llamó el "terrorismo israelí".
Los dos líderes musulmanes que promueven el terrorismo, desestimaron los llamados estadounidenses a Siria para que se distancie de Irán, afirmando que, por el contrario, continuarían fortaleciendo sus relaciones.
"Estoy sorprendido por el llamado de EE.UU. para que se ponga distancia entre los países, cuando ellos plantean el tema de la estabilidad y la paz en el Medio Oriente, y todos los otros bellos principios", declaró el presidente sirio. También defendió el derecho de Irán a enriquecer uranio, asunto que enfrenta al régimen iraní con Estados Unidos y Europa. Para el especialista en Diplomacia de la BBC, Jonathan Marcus, el objetivo estadounidense de sacar a Siria de su vínculo con Irán ha demostrado ser ilusorio. "Washington ha tenido que recalibrar sus expectativas. Restaurar por completo las relaciones diplomáticas es una especie de apuesta. ¿Qué dará Siria a cambio?".
Tal vez fruto de una comprensión tardía, EE.UU., dijo el miércoles 14 que estaba "cada vez más preocupado" por la transferencia de más armas sofisticadas a Hezbollah. Algunos misiles Scud tienen un alcance de cientos de kilómetros y podrían alcanzar cualquier objetivo en Israel si son disparados desde el Líbano. Pueden llevar una ojiva explosiva de hasta una tonelada. Los funcionarios de defensa israelíes se abstuvieron de señalar claramente qué clase de Scuds están ahora desplegados en el Líbano. En agosto del 2009, el escondido líder de Hezbollah, jeque Hassan Nasrallah, dijo que sus militantes eran ahora capaces de alcanzar cualquier ciudad o pueblo de Israel. El diario kuwaití Al Rai Al Aam informó que los misiles transferidos por Siria a Hezbollah pueden alcanzar una distancia de 300 kilómetros, casi a medio camino entre Beer Sheva y el punto más meridional de Israel, Eilat. El mismo periódico, basado en fuentes de Hezbollah, contradijo a Siria y confirmó el jueves 15 que el grupo terrorista recibió un cargamento de misiles Scud de ese país. "Nuestra organización tiene muchos misiles tierra-tierra repartidos en todo el Líbano, en el caso que Israel ataque al país de nuevo".
La posibilidad que se desate una nueva guerra entre el grupo terrorista Hezbollah, integrante ya del gobierno de Líbano, e Israel es cada vez mayor. Siria, que mientras habla de paz, arma a los terroristas, sería sin dudas, el partícipe necesario junto con la política errática de Obama. La confrontación llevaría al Líbano a una destrucción mayor que la sufrida en 2006. Como mayor beneficiario, emerge la República Islámica de Irán, que aprovechando esa distracción, continúa su carrera para obtener armamento nuclear que conlleva la intención de cumplir la promesa de borrar a Israel del mapa.