LO IMPORTANTE ES LA FOTO DEL ENCUENTRO...


COMO SEA, PERO QUE FIRME ISRAEL
Jorge Marirrodriga ·

“Como sea” es la frase favorita del Gobierno español. Lo descubrimos en la Cumbre Euromediterránea de Barcelona en 2005. No había manera de alcanzar una declaración final. A Zapatero sólo interesaba salir triunfante del encuentro, es decir, la foto. Y ordenó que se acordase un texto “como sea”. Por cierto, su asesor, Carles Casajuana, (a quien todos pudieron escuchar gracias a un micrófono abierto) le dio a Zapatero una curiosa clave del problema: “Lo que pasa es que los israelíes están intratables y no aceptan un texto desde hace meses y los otros están tan tranquilos porque dicen que es culpa de Israel”. La culpa, de Israel. Nada nuevo bajo el sol.Cinco años después seguimos con el “como sea”. Ahora se trata de salvar la Unión Por el Mediterráneo. Olvídense de la institución, absurda hasta en el nombre. La última vez que el Mediterráneo estuvo unido Marco Aurelio era emperador de Roma. Con su hijo, Cómodo, ya empezó el cachondeo desintegrador. En el fondo se trata de otra cumbre (otra foto) que puede irse al traste por un texto donde se habla de “territorios ocupados”.Y, claro, allá va diplomacia española. La del “como sea”. Y después de poner a parir a Lieberman, de fotografiarse con la kefya y de participar en manifestaciones en las que se llama genocida a Israel, van los mismos (o sus compañeros de partido) e invitan a Lieberman, le reciben en el Palacio de La Moncloa y le agasajan en el Palacio de Santa Cruz. Que hay que quedar bien y conseguir que trague con los “territorios ocupados”. Eso sí, para quedar bien absolutamente con todos, Moratinos le pide a Lieberman que “facilite el trabajo de las ONG” (“que me cuestan un dineral”, podría añadir) y le exige “clarificaciones” sobre las “deportaciones” desde Cisjordania.Y Lieberman pone cara de póker. Tal vez se pregunte el porqué un país como España, donde conseguir un permiso de trabajo es complicadísimo, exige a Israel que se lo conceda a miembros de ONG que, en abundantes casos, se dedican al activismo político contra Israel. Y cómo va a “clarificar” unas deportaciones masivas que sólo existen en el tam-tam del activismo antisemita. Y cómo va a aceptar, precisamente él, la denominación “territorios ocupados”. Pues ya tenemos la respuesta: Como sea.