ARTICULO DE PERIODISTA Y ANALISTA POLITICO CUBANO


MI VISION DE ISRAEL
Por Carlos Alberto Montaner, para Semanario Hebreo

Hay un aspecto de la historia de Israel que a mi siempre me ha parecido ejemplar y sorprendente: cómo este pequeño país, a lo largo del siglo XX, evolucionó pacíficamente desde un punto de partida socialista y colectivista, aunque democrático, hacia un modelo liberal centrado en la empresa privada y en el éxito individual. Ahí se comprobó el viejo dictum liberal de que, en el fondo, no hay nada más radicalmente revolucionario que el mercado.
La experiencia es formidable porque demuestra la flexibilidad tremenda que poseen lo que el Premio Nobel de Economía Douglass North llama las "sociedades de acceso abierto". Son sociedades en las que no está determinado el destino final (que nadie cree conocer), ni se descarta modelo económico alguno. Las personas, con sus actos, libremente, siempre dentro de las instituciones y bajo el amparo del Estado de Derecho, van cambiando el modo en que se relacionan la sociedad y el Estado, mientras en el camino van cayendo viejos mitos y se abandonan premisas que parecían inamovibles. ¿Cuál es el motor dialéctico de esos cambios? Uno que tiene dos ejes principales: la meritocracia y la competencia.
Hay un gran trecho entre el Israel socialista que soñaron los pioneros fundadores, convencidos de las bondades del colectivismo, y el Israel de hoy, cuyo aparato productivo (o al menos la parte más importante) cae dentro del ámbito de la empresa privada, y esa transformación se ha llevado a cabo sin sangre y con un parlamento que no contribuye demasiado a la gobernabilidad del país porque es víctima de una ley electoral que así lo determina.
Alguna vez he escrito que la experiencia más impresionante y gloriosa en la historia del desarrollo contemporáneo es el milagro israelí. Una experiencia, además, proteica y cambiante, lo que hace aún más notable este fenómeno. Contrario a lo que suele decirse, pese al enorme peso de la historia y la tradición en los israelíes, lo que los caracteriza
es que tienen la mirada puesta en el futuro.