¿NEGLIGENCIA O ESTRATEGIA?


La única esperanza es provocar a los palestinos
Hilel Resnizky


Precisamente cuando el vicepresidente de Estados Unidos llegó a Israel, el ministro Eli Ishai publicó planes para la edificación de nuevos proyectos en Jerusalén.Alguien habló de falta de atención, de distracción, de coincidencias involuntarias.Para mí es inconcebible. El señor Ishai es ministro y por lo tanto debe tener, como cualquiera de nuestros vástagos y nietos, “a kop fun a minister” (cabeza de ministro).Más aún, de seguro estudió en alguna “ieshivá” (casa de estudios biblicos), probablemente de los lituanos. Todos sabemos que el estudio en la ieshivá agudiza el genio. Los chicos aprenden a demostrar que pese a que Rabi Meir argumenta esto y Rabi Jalfón aduce eso, la verdad esta con Rabi Tarfón que argumenta aquello.Como lo demuestra el porcentaje judío entre los Premios Nobel, el Talmud es una academia de argucias, sutilezas y sofisticación.Creer que el incidente con el vicepresidente de Estados Unidos es un accidente implica suponer que el ministro es oligofrénico (una manera obtusa de decir estúpido) o que se paso la ieshivá “haciéndose la rata” (o la rabona).Cualquiera de esas explicaciones es inaceptable para un judío e israelí orgulloso como yo. De modo que aventuro otra que implica volver a nuestros primeros años y a la expresión “Mojar la oreja”. Pensé, en un primer momento que es un localismo de Entre Ríos. ¡Pero no! La expresión es común a toda el habla hispana e implica un desafío al contrincante. El chico se humedece el dedo con saliva y se lo pasa al otro por el lóbulo de la oreja. Con lo cual no cabe otra alternativa que una pelea a trompadas.Había otra forma de desafío, que me parece, desde el recuerdo, más agraviante. Escupir en la cara. Luego de algún conflicto interno un compañero escribió “Me escupiste en la cara. Fue tu esputo vil, violento, más cobarde y miserable por venir de un alma noble, que debía ser tan blanca como el pan”. Después de la mojada de oreja y los consiguientes puñetazos, se pueden dar las manos. El escupitajo tiene perspectivas de hospital. O de distanciamiento completo.“Mojar la oreja” es una expresión exclusiva del español. No tiene traducción literal en otros idiomas. Ni explicación clara, como el escupitajo. Alguien pretende explicar la expresión, aduciendo que el sacerdote le moja el oído al niño en el bautismo. No tengo experiencia ni como cura ni como niño bautizado, de modo que no puedo corroborar, pero de todos modos, mojar el oído a un niño implica abrirlos para la doctrina católica. No un agravio. Aventuro una explicación bíblica, basada en la estadía judía en la Península Ibérica. El libro del Exodo (el segundo del Pentateuco) estipula que el siervo hebreo será liberado al séptimo año de su servidumbre. Si por amor a su esposa e hijos de la servidumbre, desease permanecer como esclavo, entonces su amo “le horadará la oreja” (Exodo 21, 6), con lo cual quedará como siervo permanente. No hay una explicación de por qué precisamente esa costumbre. Algún exégeta comenta: si después de escuchar la Ley de Dios alguien prefiere la servidumbre, su oído debe ser testimonio. En este caso de todas formas la oreja es una expresión de servidumbre y humillación.Sea como sea la explicación “Mojar la oreja”, es una expresión de humillación, ofensa y desafío.Volvamos a nuestro Gobierno. Netaniahu, más por fuerza que de grado, formuló una expresión casi inverosímil en su boca: “Dos Estados para dos pueblos”. A menos que se trate de los filisteos, los jebuseos o los hititas, se habla del pueblo palestino. Ni con boleadores se puede invalidar la expresión.La única solución es que los palestinos la rechacen.Israel no puede desafiar a Estados Unidos, con la Organización de Naciones Unidas Israel no tiene problemas. De acuerdo a la expresión de Ben Gurión “Um Schmum” (algo así como “ONU Schmuno”). Estados Unidos nos proporciona armas y dinero. Netaniahu puede enfrentarse con Obama, apoyarse en los republicanos y apostar a las próximas elecciones. Hoy, con un congreso con mayoría demócrata es muy aventurado. Netaniahu puede ganarse a los republicanos, pero perder a los judíos demócratas.La única esperanza son los palestinos; hay que provocarlos.Israel acepta la fórmula de los dos Estados. Que los palestinos la rechacen. Qué mejor que Jerusalén para provocar disturbios.Jerusalén. “nuevamente unificada”. Como si Jerusalén fuese un conglomerado de edificios y no una suma de poblaciones. En 2005 había en Jerusalén 475.000 judíos y 245.000 árabes. Pero la estadística no es completa si no se sabe las tendencias demográficas. En l967, con la conquista de Jerusalén, había en ella un 74 por ciento de judíos y un 26 por ciento de árabes. Cuatro décadas mas tarde, en 2007, la proporción es 66 a 34. La mayoría judía va disminuyendo. Son datos de los cuales la demagogia se desentiende. Lo importante es cantar “Yerushalaim shel Zahav”, que es una hermosa canción pero no una plataforma de acción ni una estadística ¿Qué solución se propone aparte de construir más viviendas en barrios árabes? ¿Distribuir anticonceptivos a la población árabe? ¿Y qué hacer con sus derechos políticos, si se les ocurre participar en las elecciones? ¿Declararlos ciudadanos de Jordania? Con los árabes israelíes serán aproximadamente un 23 por ciento de la población. ¿Los podremos convencer de que voten a Lieberman? Los judíos profanos huyen de Jerusalén, ahuyentados por los religiosos ortodoxos. ¿No se podría evitar ese éxodo y así asegurar la mayoría judía? Algún estudioso estipuló: “Si es lo que le gusta, usted puede orinar en la piscina. No es necesario que lo haga desde el trampolín”.Pero precisamente lo que se desea es llamar la atención, no pasar desapercibido. En estos momentos muchos países en el Cercano Oriente ven en Irán, como nosotros, un enemigo. ¿Por qué crear por la fuerza un núcleo de animadversión a Israel? Por qué disputar con Irán por el odio. Si pese a lo antedicho alguien prefiere construir hoy y no dentro de un año, como lo diría el sentido común de un estadista ente la iniciación de las negociaciones de paz, por qué no dedicarse a los hechos y no a las declaraciones ostentosas.En la época del Mandato Británico, el 6 de octubre de 1946 se levantaron 11 nuevos poblados en el Sur y el Neguev, sin declaraciones previas. Claro, era otra época y los judíos no teníamos dignidad. Sólo sentido común. Ahora estamos orgullosos y erguidos. Pero no, lo importante es irritar, lo importante es hacer el diálogo imposible. No con Hamás que no quiere dialogar, sino con Al Fataj y Abu Mazen, que cada vez tienen menos fuerza. Lo importante es “mojarles la oreja”. Para que la solución de los dos Estados que es la solución lógica y que involucra una perspectiva de paz, se haga cada vez más imposible, para beneplácito de quienes en ambos lados confían en la sabiduría divina. “Allah Akhbar” (Dios es Grande), “Got iz mit unz” (Dios está con nosotros).