"NO HAY PEOR SORDO QUE EL QUE NO QUIERE OIR"


Israel: el peligro de jugar con fuego
por Ingrid E. Hecker Perry (Desde Nueva York)

Tras la fallida visita del Vicepresidente estadounidense, Joe Biden, a Israel -quien fue "recibido" con el anuncio de la construcción de 1600 viviendas en asentamientos ilegales de Jerusalem Este- el encuentro casi secreto, llevado a cabo por las máximas autoridades de Estados Unidos e Israel, en la Casa Blanca, no dio -hasta el momento- claras señales que pauten los pasos a seguir en el permanente intento de consolidar el diálogo entre israelíes y palestino.
¡Como si el Medio Oriente necesitara aún más problemas! Todo comenzó cuando el Vicepresidente de los EEUU, Joe Biden viajó a Israel para reafirmar el apoyo de la administración Obama a Israel y lo que consiguió casi en el primer momento de su llegada al país, fue lo que puede calificarse como una "bofetada en el rostro". Es interesante destacar como dato para el análisis de los hechos, que casi todas las naciones y organismos internacionales que han tomado una posición en torno a la historia y futuro de la, así denominada,"ciudad santa", (con excepción de Israel por supuesto...) la han llamado "territorio ocupado". Israel anexó el Este de la ciudad en 1980, pero nadie más reconoció dicha acción. Las Naciones Unidas aprobaron poco después la Resolución 478 declarando que la anexión era una violación de la ley internacional y por lo tanto, "nula y no reconocida". (El voto fue de mayoría; los EEUU simplemente se abstuvieronEl enviado especial de los EEUU, George Mitchell estaba a momentos de reiniciar conversaciones "indirectas" entre israelíes y palestinos. Dichas conversaciones, contaban con el apoyo de Arabia Saudita cuyos líderes están más que interesados en limitar (y frustrar) las ambiciones regionales de Irán que utiliza (y apoya) a Hezbollah y Hamas como a sus peones. Una convergencia de intereses entre Israel y los árabes moderados, entre los cuales se encuentra el primer ministro palestino Salam Fayyad, inclinaría la balanza en contra de Irán. Esto ayudaría definitivamente, en el proceso de impedir que dicho país obtuviera armas nucleares y confirmaría el apoyo para los EEUU y las políticas de la OTAN en Afganistán y Pakistán.Sin embargo, toda esta cadena sistémica depende de un eslabón crítico: la presencia de un movimiento genuino y prometedor hacia un acuerdo de paz israelí/palestino. Cuando dicho eslabón se rompe o no está presente, ningún país árabe por su propio prestigio en el mundo musulmán y la volatilidad de las situaciones políticas nacionales, puede darse el lujo de aparecer demasiado "cómodo o amigo" con los EEUU., y definitivamente no con Israel.
A minutos de una conferencia de prensa internacional, en la cual el Vicepresidente estadounidense Joe Biden, había anunciado la amistad incuestionable del país con Israel, el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, declara públicamente que la política de asentamientos de Israel en el Este de Jerusalem, no se detiene y que -más aún- continúa sin alteraciones.
El mundo entero entendió el mensaje incluidos los EEUU y la administración Obama también. Y lo que es peor, nunca en casi más de dos décadas, las relaciones entre los dos países habían estado más deterioradas que ahora, porque al continuar con la expansión en dicha zona de Jerusalem, los líderes del gobierno israelí demuestran que no están en lo más mínimo, interesados en un proceso de paz real. Y hasta que no lo estén, los intereses de EEUU están en peligro.
Diferencias
La administración Obama, frustrada en el logro por reiniciar las conversaciones de paz, expresó su molestia en las palabras de la Secretaria de Estado Hillary Clinton, quien expresó: "... el anuncio del gobierno israelí, es un insulto para los EEUU..."; se refería al ahora "famoso" anuncio de construcción de 1600 nuevos hogares para colonos israelíes en el este de Jerusalem que es una zona, clara y mayoritariamente árabe de la ciudad, que fuera anexada después de su captura en 1967.
La clara determinación de los EEUU de exigir al menos una "moratoria" a la construcción de dichos asentamientos para dar la credibilidad necesaria al proceso de paz, es al parecer, una cuestión inaceptable para el gobierno israelí actual; esto quedó más que claro, cuando Netanyahu en su visita a Washington (invitado por el poderoso lobby AIPAC) en un discurso de característica beligerante, se refirió a Jerusalem diciendo: "... (Jerusalem) no es un asentamiento, es nuestra capital..." abriendo con ello una brecha imposible de cerrar porque le impide a Obama y a sus enviados, ser negociadores efectivos y de credibilidad en cualquier conversación entre las dos partes del conflicto. Más aún, la actitud desafiante y de peligrosa arrogancia de la administración de Netanyahu, deja a Washington y a la Casa Blanca, en una posición extremadamente vulnerable e incómoda.
El que Biden llegara el día en cuestión, cuarenta y cinco minutos tarde a la cena oficial con Netanyahu como manifestación de su incomodidad, no le impidió comentar (con su conocido sentido del humor) al día siguiente ante la prensa a su regreso a los EEUU de que: "estaba feliz de regresar a un lugar en donde construir no era un problema..."
Igualmente, el tratamiento de la visita del primer ministro israelí a la Casa Blanca (sin declaración conjunta, sin fotos, sin sonrisas ni apretones de mano, sin periodistas ni prensa nacional e internacional) fue una manifestación clara de la molestia de la administración Obama con Netanyahu y la política de asentamientos en esa zona de Jerusalem que siempre ha sido reprochable. Se comenta que Obama lo recibió dos veces; la segunda vez fue después de que "Bibi" trabajara por cerca de una hora en una oficina de la Casa Blanca que el presidente estadounidense puso a su disposición, comunicándose con los miembros más intransigentes y derechistas de su gobierno. No hubo resultados.
Deberán retomarse serias aproximaciones diplomáticas que dejen en claro que entre EEUU e Israel existen apoyo y amistad incuestionables a pesar de diferencias profundas en torno a cuestiones centrales como las discutidas.
Conjuntamente, habrá que ver si los EEUU están dispuestos a reiniciar intentos para volver a convencer a los palestinos (que declaran una desconfianza absoluta a todo el proceso) a participar en las así llamadas conversaciones de "proximidad indirecta" (¡!) con los israelíes.
¿Y ahora qué?
Si la AIPAC y el gobierno de tendencia derechista en Israel, intentan hacernos creer que nada ha cambiado y/o que lo ocurrido es "culpa" de una política ambigua del presidente Obama, o de que se puede continuar la guerra en contra del "jihadismo" islámico fundamentalista mientras se sigue polarizando al mundo musulmán con este tipo de actitudes, necesitan realizar rápida y urgentemente una revisión de sus prioridades y ambiciones.
Rescato como un hecho positivo haber escuchado a Ehud Barack, (ex primer ministro de Israel y ahora Ministro de Defensa del gabinete Netanyahu), en el programa del prestigioso entrevistador/periodista Charlie Rose al día siguiente de su presencia en la Casa Blanca junto a Netanyahu, decir que lo que se necesitaba era una "... conversación franca y abierta, con todos los participantes sentados a la misma mesa y que todo el mundo escuche lo que ambas partes proponen para la paz..."; y no es poca cosa que lo diga él que estuvo tan cerca de lograr un acuerdo con los palestinos en torno a dicho tema.
Desafortunadamente, Barack (y los que piensan como él) no tienen al parecer, mayor peso o injerencia en el gobierno de Israel; por otro lado, dicha entrevista no fue publicitada como hubiese sido necesario para la información de todo el mundo; dejó en claro que las conversaciones diplomáticas (a puertas cerradas), deben ir acompañadas también de un discurso, una consecuencia y un compromiso públicos que dejen bien en claro donde están las fortalezas y falencias de ambos interlocutores. La ayuda es siempre importante, los mediadores que establecen los puentes comunicacionales también lo son, pero los que realmente van a resolver el problema de la paz son los israelíes y los palestinos.
Conclusión
Hay varios hechos que después de lo sucedido, aparecen como innegables:
Cuando tus mejores aliados se molestan abiertamente, (por ejemplo, Turquía, el ex presidente Bill Clinton, Rahm Emanuel, jefe de Gabinete de Obama, y el vicepresidente Joe Biden y toda la administración Obama) es hora de asumir que te has convertido en tu peor enemigo.
Cuando existe solamente una persona en el mundo que estará más que feliz con este desencuentro y lo explotará en toda su dimensión y esa persona es Mahmud Ajhmadinejad, presidente de Irán, en el momento en que intenta consolidar sus apetitos por armas nucleares, es hora de asumir que te has convertido en una amenaza para el mundo entero.
Cuando en vez de conversaciones para reanudar la paz, solamente se logra re inflamar viejos odios en la región, es hora de asumir que no tienes credibilidad ante el mundo ni ante tu propio pueblo para la construcción de un futuro mejor. Pero como dice el refrán popular: "No hay peor sordo que el que no quiere oír."


La autora es Socióloga, Phd.