"SE NECESITAN DOS PARA BAILAR EL TANGO"


Hamas. Ninguna urgencia por tener un estado
Egon Friedler - La Republica. Uruguay

Sin duda, muchos israelíes comparten el deseo del presidente norteamericano Obama y de sus asesores, de que el actual gobierno centrista-derechista-religioso (con una débil participación laborista) sea suplantado por una coalición del partido gobernante Likud con el partido de oposición centrista Kadima. Pero son muy pocos los que quieren que el cambio se produzca gracias a la presión norteamericana y aún menos son los que creen que presionando a Israel a detener la construcción en Jerusalén y en los territorios ocupados, el proceso de paz con los palestinos se encarrilará exitosamente de manera casi automática.
De hecho, la idea de que Israel tiene todas las cartas en la mano y de que si sigue los presuntamente sabios consejos norteamericanos la paz será fácil de obtener, es una típica ingenuidad occidental respecto al Medio Oriente, como otras ingenuidades que han costado mucha sangre y mucho dinero en Irak y en Afganistán.
Hay un refrán que se ha usado hasta el cansancio en relación al conflicto de árabes y persas contra Israel, pero que sigue ilustrando gráficamente la situación actual: Se necesitan dos para bailar el tango. A esto debe agregarse que no alcanza con que haya dos bailarines, se necesita además que tengan ganas de bailar. ¿Qué hacer cuando una de las partes está demasiado ocupada con otras cosas como para dedicarse con alma y vida a bailar el tango de la paz? ¿Qué hacer cuando una de las partes está tan dividida entre sí que no es capaz de solucionar sus problemas internos y por lo tanto no es capaz de crear un frente unido para negociar? ¿Cómo se puede encarrilar el proceso de paz si Hamas da prioridad a los intereses estratégicos iraníes por sobre la reconciliación palestina y de todo avance efectivo hacia la creación de un estado palestino?
Un buen ejemplo de esto último es la intervención de Hamas en la rebelión de los houthis en el Yemen, que como lo informa detalladamente un artículo de Huda al Husseini en el diario árabe de Londres “Asharq Al-Husseini” (29.3.2010) le fue duramente reprochada al líder de Hamas, Khaled Meshal en su visita a Arabia Saudita y Kuwait. Sin embargo, como lo señala más adelante el artículo, en una entrevista posterior de Meshal con el Ministro de Seguridad de Irán, Haydar Moslehi, en Teherán, el líder del grupo radical islámico se comprometió a continuar su apoyo a la rebelión en el Yemen, eso sí, evitando toda mención pública a su colaboración con Irán. A cambio de este apoyo a la expansión de la influencia iraní en la región, Hamas seguiría recibiendo un generoso apoyo económico del régimen ultraconservador islámico.
En contraste con el apoyo a la problemática rebelión tribal shiíta, la reconciliación con la Autoridad Palestina tiene una muy baja prioridad en la agenda de Hamas. Mientras el mundo observa con interés el hecho de que, gracias a la energía y capacidad organizativa de su primer ministro tecnócrata Salam Fayyad, por primera vez hace los palestinos hacen un serio esfuerzo para crear una infraestructura estatal palestina, Hamas no ve en esta novedad auspiciosa nada de positivo. El grupo radical islámico prefiere que no haya ningún estado palestino, a que haya un estado palestino moderno y próspero vinculado a Occidente y liderado por la odiada organización rival.

Un reciente artículo en el semanario egipcio “Al Ahram Weekly” firmado por Saleh Al-Naami (25 a 31/3/2010) describe en detalle las interminables discusiones entre Fatah y Hamas y concluye de esta manera: “Cada vez que parece que nos acercamos a un acuerdo, los hechos demuestran que este optimismo no es más que una ilusión. La sociedad palestina está polarizada, lo que significa que no está cercano el fin a las divisiones. Entretanto, los palestinos comunes pagan un alto precio por este punto bajo sin precedentes en los asuntos internos palestinos”.
¿Por qué no es posible un acuerdo? Muy sencillo. Como lo declaró recientemente en “Le Monde” el Ministro de Economía de la Autoridad Palestina Bassem Khoury: “Nosotros continuamos enviando salarios a los funcionarios de Gaza, lo que representa más de la mitad de nuestro presupuesto. Luego estos funcionarios compran productos que ingresan ilegalmente por los túneles y por los cuales Hamas percibe un impuesto. El resultado es que las finanzas de la Autoridad Palestina sufren mientras Hamas no sabe qué hacer con todo el dinero que tiene.”
Un reciente informe egipcio desmiente los cuentos de horror que los dirigentes de Hamas cuentan a sus visitantes de países europeos y de organizaciones internacionales acerca de la terrible miseria en Gaza. Entre otros datos señala que si no hay construcción no es por falta de materiales debido al sitio impuesto por Israel. Por el contrario, los precios de los materiales de construcción han bajado por un exceso de oferta.
Pero la economía y la creación de empleos no son, ni de lejos la principal preocupación de Hamas. Su prioridad esencial parece ser la difusión del odio. Un ejemplo ilustrativo: el Ministro de Asuntos Religiosos de Hamas, Abdallah Jarbu declaró en la televisión Al Aqsa el 28 de febrero que “los judíos son bacterias, microbios sin paralelo en el mundo” y afirmó que “luchará contra quienes defiendan que son seres humanos porque no lo son”.
Adolfo Hitler sin duda lo hubiera aplaudido con entusiasmo.