Un silencio peligroso
Ed Koch

Lloro como testigo de los vergonzosos ataques verbales contra Israel. Lo que hace que estos ataques verbales y distorsiones sean más dolorosos, es que están siendo orquestados por el Presidente Obama. Para mí, la situación de hoy recuerda lo que ocurrió en el año 70 DC, cuando el emperador romano Vespasiano lanzó una campaña militar contra la nación judía y su antigua capital de Jerusalem. Finalmente, Masada, una meseta de roca en el desierto de Judea se convirtió en el último refugio del pueblo judío contra el ataque romano. He estado en Jerusalem y en Masada. Desde la cima de Masada, todavía se pueden ver los restos de las fortificaciones y guarniciones romanas, y las piedras y la tierra de la rampa de asedio romano que se utilizó para llegar a Masada. Los judíos de Masada se suicidaron en lugar de dejarse tomar prisioneros por los romanos.
En la misma Roma, he visto el Arco de Tito con la escultura que muestra a los judíos esclavos y los tesoros del templo judío de Salomón con la Menorah, el símbolo del estado judío, llevados como botín durante el saqueo de Jerusalén.
Oh, usted puede decir que es una exagerada analogía. Por favor, escúchame.
El saqueo más reciente de la ciudad vieja de Jerusalem - su barrio judío – tuvo lugar bajo los jordanos en 1948, en la primera guerra entre los judíos y los árabes, con, al menos, cinco estados musulmanes - Egipto, Jordania, Líbano, Siria e Irak - que buscaban destruir al estado judío. En ese momento, Jordania conquistó Jerusalem oriental y la margen occidental y expulsó a todos los seres judíos que vivían en el barrio judío de la ciudad vieja, destruyó todos los edificios, incluyendo las sinagogas en el antiguo barrio y expulsó, de todas partes de Judea y Samaria, a todos los judíos que vivían ahí, de modo que, por primera vez en miles de años, la ciudad vieja amurallada de Jerusalem y la Margen Occidental adyacentes fueron "Judenrein" - un término usado por los nazis para indicar el desplazamiento forzado o el asesinato de todos los judíos...
Los judíos habían vivido durante siglos en Hebron, la ciudad donde Abraham, el primer judío, plantó su tienda y donde ahora yace sepultado, se cree, en una tumba con su esposa, Sarah, así como otros antiguos patriarcas y matriarcas judíos. He visitado la tumba y entonces le pregunté a un soldado israelí que la custodiaba - ya que está abierta a todos los peregrinos, los cristianos, los musulmanes y los judíos - "¿dónde está el séptimo paso que lleva a la tumba de Abraham y Sara", que era la entrada más lejana para los judíos, cuando los musulmanes eran la autoridad que controlaba el lugar santo? Él respondió: "Cuando retomamos y reunificamos toda la ciudad de Jerusalem y conquistamos la Margen Occidental en 1967, eliminamos los pasos, de modo que ahora todo el mundo puede entrar", mientras que cuando los musulmanes estaban a cargo de la tumba, ningún judío podía entrar en ella. Y entré.
No soy una persona religiosa. Me siento cómodo en una sinagoga pero, por lo general, asisto sólo dos veces al año, en las altas fiestas. Cuando entré en la tumba de Abraham y Sarah, por lo que recuerdo, me sentí conectado con mi pasado y con las tradiciones de mi pueblo. Uno es judío, primero por nacimiento y después por la religión. Los que abandonan su religión, siempre siguen siendo judíos en virtud de su nacimiento. Si no lo creen así, que se lo pregunten a sus vecinos, quienes se lo recordarán. Recuerdo las palabras del columnista Robert Novak, quien fue durante casi toda su vida hostil al estado judío de Israel, en una entrevista con un periodista dijo que, si bien se había convertido al catolicismo, todavía era un judío cultural. Me mantengo, con orgullo, siendo judío, tanto por religión como por cultura. Mi apoyo al estado judío ha sido largo y firme. Nunca he pensado en dejar USA para ir a vivir a Israel. Mi lealtad y amor son primero por USA, que tanto me ha dado, al hijo de inmigrantes judíos polacos. Pero también he sido consciente, durante mucho tiempo, del hecho que cada noche, cuando me iba a dormir en paz y seguridad, había comunidades judías en peligro en todo el mundo. Y había un país, Israel, que les daría refugio y que enviaría a sus soldados a luchar por ellos y librarlos de todo mal, como Israel lo hizo en Entebbe en 1976.
Lloro hoy porque mi presidente, Barack Obama, en unas pocas semanas, ha cambiado la relación entre USA e Israel, de la de más cercanos aliados a una en la que hay una ausencia de confianza en ambas partes. El contraste entre la manera como el presidente y su administración tratan con Israel y cómo se ha decidido a tratar con el gobierno de Karzai en Afganistán, es sorprendente.
El gobierno de Karzai, que rige un estado corrupto y productor de opio, se niega a cambiar sus métodos corruptos – el propio hermano del presidente, muchos creen que dirige el tráfico de drogas que tienen lugar en Afganistán – y que muestra el mayor desprecio por USA, ha sido aclamado por la administración Obama como un aliado y públicamente tratado con dignidad. Karzai, incluso, recientemente amenazó con unirse a los talibanes si no dejamos de hacerle demandas. Sin embargo, Karzai recibe una cálida carta de agradecimiento del Presidente Obama. El New York Times del 10 de abril informó: "...que el Sr. Obama había enviado al Sr. Karzai una nota expresando gratitud al líder afgano por la cena en Kabul". ‘Fue una carta respetuosa’, dijo el General Jones".
Por otra parte, nuestro aliado más cercano - el de la relación especial con USA, ha sido degradado y calumniado, hecho responsable, por la administración, de nuestros problemas en Afganistán e Irak y otros lugares de Medio Oriente. El plan, sospecho, es debilitar la determinación del estado judío y de sus líderes, haciendo mucho más fácil imponerle a Israel un plan estadounidense para resolver el conflicto entre israelíes y palestinos, dejando en la estacada a las necesidades de seguridad y de fronteras defendibles de Israel.
Creo que la política del Presidente Obama es crear una completamente nueva relación con los estados árabes de Arabia Saudita, Jordania y Egipto, y a Irak como la contra de Irán - el Tiranosaurio Rex del mundo musulmán, que ahora estamos preparados para verlo en posesión de un arma nuclear. Si es necesario arrojar a Israel bajo el autobús para lograr esta alianza, que así sea.
Estoy conmocionado por la falta de indignación por parte de los más ardientes partidarios de Israel. Los miembros de AIPAC, la principal organización de lobby pro-Israel en Washington, le brindaron a la Secretaria de Estado Hillary Clinton una ovación de pie, después de que había llevado a cabo las instrucciones del Presidente Obama y, en una conversación telefónica de 43 minutos, enojada intimidó al Primer Ministro Benjamin Netanyahu.
Los miembros del Congreso, tanto en la Cámara como en el Senado, han hecho declaraciones lastimosamente débiles contra el maltrato de Obama a Israel, si la hicieron en absoluto. Los miembros Demócratas, en particular, son débiles. Simplemente tienen miedo de criticar al Presidente Obama.
Lo que más me molesta, es el vergonzoso silencio y la falta de acción de los líderes de la comunidad - judía y cristiana. ¿Dónde están? Si esto fuera una cuestión de derechos civiles, los judíos estarían en el centro de Washington protestando con y en nombre de nuestros conciudadanos estadounidenses. Le pregunté a un prominente líder judío ¿por qué nadie está preparando una marcha a Washington similar a la de 1963, en la que yo estaba presente y en la que Martin Luther King pronunció su memorable discurso? Su respuesta fue "Podrían asistir cincuenta personas". ¿Recuerda la década de 1930? Pocos se pusieron de pie. Se quedaron callados.
Recuerden la sentencia más perspicaz de uno de nuestros más grandes maestros, el rabino Hillel: "Si yo no soy para mí mismo, ¿quién es para mí? Y si sólo soy para mí mismo, ¿qué soy? Y si no es ahora, ¿cuándo?"
Es cierto que nos hemos levantado para todos los demás. ¿Cuándo nos levantaremos para nuestros hermanos y hermanas que viven en el estado judío de Israel?
Si Obama está tratando de construir una rampa de asedio alrededor de Israel, los judíos del moderno Israel, no van a suicidarse. Están dispuestos a negociar un acuerdo con los palestinos, pero no se dejarán presionar para seguir políticas autodestructivas.
A los que me llaman alarmista, les respondo que estaré feliz de disculparme si estoy equivocado. Pero los que se quedan en silencio y observan cómo la administración Obama abandona a Israel, ¿A quién le van a pedir disculpas?


Traducción : José Blumenfeld
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www.porisrael.org