CRITICA DE FANATISMO RELIGIOSO DE HUMORISTA HOLANDES


REIRSE DEL BURKA

En clave de humor, el autor holandés lanza una crítica al fanatismo religioso y a la falta de identidad de esas mujeres sin rostro. Como botón de muestra, en una de las viñetas, una mujer le comenta a otra: “Apetece que llegue la primavera, ¿eh?”. Y su amiga contesta: “Mmm… no sé. Ya le preguntaré a mi marido”.
Tal como afirma
la web de España y Libertad, la forma ovoide es nada menos que una mujer vestida con burka, según los esbozos del caricaturista holandés Peter De Wit, de 51 años. Y es una de las protagonistas de la tira burka babes, (nenas en burka), unos cómics que publica el diario de Amsterdam, Volkskrant (La voz del pueblo).
La inspiración le vino a De Wit en el 2005, cuando trabajaba en un estudio de Amsterdam. Varias veces por semana, una mujer en burka pasaba por delante suyo, llevando dos grandes bolsas de la compra. «Era algo muy extraño», cuenta. Al cabo de unas semanas, dejó de verla, pero la imagen se le grabó en su mente, recuerda. Y se puso a dibujar cómics.
«Son divertidas de dibujar porque son objetos grandes y negros. Y no se sabe quien está detrás del burka, lo que le da misterio a la figura», opina el dibujante. Poco después, los medios de comunicación se interesaron por el tema y empezaron a salir reportajes.
El uso del burka –una ropa que cubre totalmente el cuerpo y la cara de una mujer, dejando solo una red fina de tejido ante los ojos– se usa principalmente en Afganistán y en las regiones fronterizas de Pakistán. Entre las musulmanas que viven en Europa, el 5% visten burka.
Holanda fue uno de los primeros países de Europa en prohibir el burka en las escuelas, las universidades y los transportes públicos (2007). Italia y Suecia siguieron el ejemplo e impidieron el velo integral en los espacios públicos.
Tras el 11-S, las críticas al islam desembocaron en el asesinato de sus autores: el político Pim Fortuyn (2002) y el cineasta Theo Van Gogh (2004). En el 2008, el diputado Geert Wilders hizo una película que vinculaba el Corán con la violencia islamista y provocó una gran polémica. En este contexto vieron la luz las burka babes y tuvieron un éxito inmediato en el Volkskrant. El fenómeno pasó a ser tan popular que el caricaturista publicó en el 2008 una selección de sus chistes. Hasta ahora, se han vendido 20.000 ejemplares en el país.