DISCRIMINACION Y ODIO EN LA WEB


FACEBOOK EN EL BANQUILLO

En las redes sociales se multiplican los grupos que promueven la violencia y el racismo
"A los negros habría que matarlos a todos porque no sirven para nada. Por favor, aporten ideas de cómo matar a uno..." La frase fue escrita hace un par de días por un tal Gus, una fan que dejó su comentario en el grupo de Facebook "Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo y matar a un negro cumbiero", un sitio que ya tiene unos 900 seguidores y uno de los tantos que, según se alerta desde distintos sectores, promueven el odio, la violencia y el racismo en Internet. Lo que hace unos años era apenas un esbozo o una simple e inquietante insinuación, es ahora una realidad que multiplica ejemplos sobre una creciente ola discriminatoria a través de las redes sociales.Cuando todavía resuenan los ecos del caso de la nena de 10 años que fue acosada en Facebook, el cual motivó una denuncia de la madre de la menor en el INADI (ver "Dos casos..."), la Fundación Simon Wiesenthal informó esta semana que hay cerca de 10 mil sitios web que promueven el odio y el racismo, y que la mayoría de ellos se canaliza a través de la red social más concurrida del planeta. De acuerdo al monitoreo de la Fundación, en infinidad de grupos de Facebook se pueden leer mensajes que atentan contra los derechos y la dignidad de las personas, ya sea por motivos raciales, religiosos, de sexo, nacionalidad o de pertenencia a determinado grupo social.BUSCAR RAZONESNo hace falta ser un especialista en delitos informáticos para descubrir el fenómeno. Una simple recorrida por los miles de grupos que tiene la red social en nuestro país confirman el problema. Grupos como el que sigue Gus son incontables: "Odio a los gay" o "Yo también odio a los judíos" son apenas ejemplos de una escalada discriminatoria y virtual que, acaso lo más preocupante, tiene a chicos que no llegan a los veinte como principales y tristes protagonistas."Determinadas actitudes son contagiosas, sobre todo aquellas inherentes a la condición humana: la agresividad, la costumbre de juzgar a los demás, el imitar patrones de conducta propuestos por un líder y la tendencia a generar competencias -analiza Laura Mariani, psicóloga especializada en adolescencia y familia-. La sociedad actual, la misma que se caracteriza por sancionar aquello que promueve, observa preocupada uno de los principales síntomas que presenta y padece: el desborde incontrolable de la agresividad. Y podemos comprobar una vez más que recién cuando los chicos hacen síntoma los padres se preocupan".Lo que preocupa no sólo es la convocatoria virtual con el único objetivo de discriminar, sino también la información personal que los mismos usuarios suben -ya sea de ellos o de otros- y que no desaparece. Frente a esto, en el INADI evalúan armar un observatorio que se dedique a rastrear actos de discriminació n en la Web, y ya adelantaron que el organismo tiene previsto presentar una denuncia contra el grupo de Facebook "Yo también odio a los judíos", el cual si bien trascendió que había sido dado de baja, hasta ayer seguía habilitado.Para Mariani, aunque los jóvenes sean los protagonistas del fenómeno, no se le puede quitar responsabilidad a los adultos, verdaderos hacedores del problema. "Todavía nos preguntamos ingenuamente por qué los más chicos utilizan las nuevas tecnologías para agredir o pactar una agresión -dice-. ¿Tan poco observadores somos que nos olvidamos del peligro que encierran las conductas imitativas? ¿Acaso no fue y seguirá siendo la imitación el método más simple y primitivo del aprendizaje? Imitando incorporamos los primeros hábitos. Luego, en el transcurso de nuestro desarrollo evolutivo, es a través de la reflexión, el razonamiento y la comprensión que seleccionamos, incorporamos y aplicamos los conocimientos. Con frecuencia olvidamos que los niños nos miran e imitan y sólo algunas veces preguntan".AGRESION VIRTUALSegún un estudio de la Universidad de Florida realizado sobre 1388 adolescentes en 2005, una tercera parte admitió haber sido víctima de hostigamientos por medio de Internet. No muy distinta es la realidad en nuestro país, donde la Sociedad Argentina de Pediatría determinó recientemente que 1 de cada 4 chicos vivió situaciones desagradables mientras navegaba en la Web.Así como crecen los grupos que promueven mensajes discriminatorios, las redes sociales son también el lugar para que muchos chicos pacten peleas o se encuentren simplemente para acosar a otro. A este último ejemplo los expertos suelen llamarlo cyberbullying, una adaptación de lo que hasta hace poco se conocía como acoso o la agresión entre los adolescentes y niños en situación escolar. "Es un comportamiento prolongado de agresión psicológica y física que un niño o grupo de niños realiza a un tercero a través de Internet, teléfonos celulares o cámaras de fotos", explican en el Equipo Bullying Cero Argentina, un grupo de especialistas que estudia la evolución del fenómeno en el país.Además de la creación de grupos en las redes sociales con la intención de agredir a terceros, otra metodología frecuente suele ser el ingreso a páginas personales para dejar insultos o burlas bajo el amparo de seudónimos. Algunas iniciativas incluyen la creación de fotologs de terceros con esa misma finalidad. También en el portal de videos YouTube se pueden ver con facilidad numerosos videos de peleas en aulas, en patios de escuela o en la calle. Según los expertos, las nuevas formas de comunicación que provee Internet hacen visible una violencia que ya existía en el ámbito privado. "Muchas veces las agresiones verbales y sociales que permite Internet son la continuación de agresiones físicas en el colegio o en lugares de reunión", se indica desde Bullying Cero.HACER EL ODIOLa escalada discriminatoria en el ciberespacio dispara una pregunta de difícil respuesta: ¿cómo regular la forma en que las personas se desenvuelven en Internet? En el caso de las redes sociales, se explica, la tarea se torna compleja debido a que las empresas que las facilitan están ubicadas en el exterior y las personas que convergen en ellas pertenecen a diferentes países.El año pasado, por dar un ejemplo, fue dado de baja un grupo que se burlaba de una mujer discapacitada que pedía limosna en las calles de Bahía Blanca. Una psicóloga lo había descubierto y denunciado ante el INADI. Pero a los pocos días que el grupo desapareció, sus integrantes crearon otro para burlarse de la psicóloga denunciante. Si bien el segundo grupo también fue desactivado, una de las cosas que más inquietó a las autoridades del INADI fue la convocatoria que ambos sitios lograron tener. En el primer grupo, de hecho, 3740 personas se unieron para subir frases como "El día que me compre una F-100 le apunto al medio". El caso es apenas un ejemplo, porque son miles los usuarios que día a día se suman a otros grupos en donde el odio es la consigna convocante. "Odio a los bolivianos y a los paraguayos" o "muerte a los negros villeros" son algunas de las consignas que agrupan a miembros de Facebook, la red social que, si fuera un país, sería el octavo del mundo, pues ya tiene más población que Rusia y que Japón. Cuatro por mesDesde la Fundación Simon Wiesenthal para América Latina se advirtió que reciben entre tres y cuatro reclamos al mes alertando sobre la existencia de sitios web que provocan el racismo y la discriminaciónTarea difícilEliminar un contenido racista o que incite al odio hacia un tercero en Internet no es algo sencillo. Porque cuando se lo consigue denunciar, el mismo contenido ya fue replicado en otros sitios y se extendió así a toda la Web en una difusión muchas veces imparableDar de bajaNo es sencillo dar de baja un sitio web. Primero se debe revisar los términos de servicio de la página denunciada y, si se comprueba una violación, se alerta a la empresa que facilita el acceso. Pero si el hosting es de Estados Unidos, el denunciante se enfrenta a la primera enmienda de la Constitución que defiende la libertad de expresión. En ese caso no se puede hacer nadaOjo con lo que se subeMuchos jóvenes comienzan a tomar conciencia de que sus perfiles en Facebook pueden convertirse en una contra a la hora de buscar trabajo, sobre todo si a sus perfiles suben fotos de ellos alcoholizados. Y para no cerrar sus cuentas, buscan alternativas: algunos se refugian en las políticas de seguridad de la red; otros, cambian sus nombres de perfil