MI ENFOQUE desde ISRAEL por DAVID MANDEL


No. 318

En este número:

· La Conferencia de San Remo
· Cómo distinguir entre la crítica legítima de Israel y el antisemitismo
· Acerca de judíos antisemitas e israelíes antisionistas
· Están matando al río Jordán
· Así manifiestan su deseo de hacer la paz

La Conferencia de San Remo

Los antisionistas acusan al Estado de Israel de carecer de legitimidad internacional, ignorando así deliberadamente la Declaración Balfour de 1917, la Conferencia de San Remo de 1920, y el plan de partición aprobado por las Naciones Unidas en noviembre de 1947.
La Declaración Balfour es rechazada por ser una declaración unilateral de la Gran Bretaña, y el plan de partición nunca fue aceptado por las naciones árabes. Respecto a la Conferencia de San Remo, está practicamente olvidada por sionistas y antisionistas, a pesar de que es el más importante fundamento de la legitimidad del Estado de Israel.
Haciendo un poco de historia, recordemos que, hasta comienzos de la Primera Guerra Mundial, el Medio Oriente era una provincia del imperio turco. Los turcos cometieron el error fatal de participar en la guerra al lado de Alemania (en la Segunda Guerra Mundial, habiendo aprendido su lección, se declararon neutrales). Fueron derrotados por los franceses y los británicos que quedaron en control del Medio Oriente.
El Primer Ministro de Gran Bretaña, el de Francia, el de Italia, y el embajador del Japón se reunieron en San Remo, Italia, entre el 19 y el 26 de abril de 1920 para decidir el futuro de las ex–provincias otomanas del Medio Oriente, y determinar los mandatos para su administración.
Gran Bretaña y Francia reconocieron la independencia provisional de Siria y de Mesopotamia, y recibieron mandatos para administrar los territorios del Medio Oriente, incluyendo los distritos otomanos del sur de Siria, a los cuales llamaron Palestina. Francia recibió el mandato sobre Siria que incluía lo que hoy es el Líbano. Gran Bretaña fue encargada de administrar Palestina y los distritos que luego formaron el reino de Irak.
La Conferencia confirmó la Declaración Balfour del 8 de noviembre de 1917 y estableció un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina, cuyo territorio comprendía ambos lados del Jordán, incluyendo lo que hoy es Jordania, y la franja de Gaza.
Las decisiones de la Conferencia fueron confirmadas por la Liga de las Naciones en julio de 1922 y aceptadas por la derrotada Turquía en el tratado de Lausanne en 1923.
En 1922 los británicos cercenaron la Transjordania, creando un emirato que fue entregado a Abdala I, miembro de la familia hashemita que había sido expulsada por Ibn Saud, de lo que hoy es Arabia Saudita. En 1946 el emirato se convirtió en reino, cuyo nombre hoy es Jordania, y cuya población, en su gran mayoría, es árabe palestina, (una minoría, incluyendo a la familia reinante, son descendientes de beduinos y árabes provenientes de Arabia Saudita). La Cisjordania continuó siendo considerada Hogar Nacional del pueblo judío, pero fue nuevamente dividida en 1947 por el plan de partición de las Naciones Unidas. Lo que hoy es Israel es una pequeña parte del territorio que la Conferencia de San Remo había reservado para el pueblo judío.

Cómo distinguir entre la crítica legítima de Israel y el antisemitismo
na de las obsesiones de la prensa mundial, de los medios de comunicación, de académicos, de columnistas, y también de mucha gente común y corriente, es opinar acerca del conflicto del Medio Oriente. La ignorancia de la realidad actual y de la historia no es un obstáculo para emitir opiniones, muchas de ellas negativas, respecto a Israel, existiendo una relación directa entre el nivel de la ignorancia y el nivel de la crítica. Mientras más grande es la ignorancia, más fuerte es la crítica.
El problema es como distinguir entre la crítica legítima y el antisemitismo, palabra que se ha vuelto impopular debido a las acciones de los nazis, y ha sido reemplazada por el eufemismo "antisionismo". La palabra "sionista" en ciertos círculos se usa como insulto ya que la han vuelto sinónima de "colonialista", "régimen apartheid", "capitalista", "opresor", "explotador". (En un reciente debate televisado, sobre un tema que no tenía ninguna relación con Israel, una participante le negó a la periodista Pilar Rahola el derecho de opinar, por ser "sionista pro-judía". Verlo en:
http://www.youtube.com/watch?v=xGrcLdekKa8).
Natán Sharansky, (ex "prisionero de Sion" y ex ministro de Israel), formuló los siguientes tres puntos que permiten distinguir entre la crítica legítima y el antisemitismo, perdón, el antisionismo:
a) No es crítica sino antisemitismo demonizar a Israel, cuando, por ejemplo, se comparan las acciones israelíes a la de los nazis, y los campos de refugiados árabes a Auschwitz.
b) No es crítica sino antisemitismo cuando se usa un standard doble respecto a Israel, como por ejemplo, al criticar a Israel por abusos de los derechos humanos mientras se ignoran los reales abusos de países como Siria, Irán, Corea del Norte, China, Cuba, Egipto, Arabia Saudita).
c) No es crítica sino antisemitismo negar la legitimidad del estado judío y el derecho del pueblo judío a su expresión nacional.
Otra definición, más resumida, del antisemitismo actual, la dio el Centro de Investigación del Antisemitismo de la Universidad Técnica de Berlín: "el antisemitismo de hoy se expresa manifestando que el Estado Judío es negativamente distinto de todos los otros, y, por consiguiente, no tiene derecho a existir".

Acerca de judíos antisemitas e israelíes antisionistas
"¿Hay alguna otra gente en la tierra que esté tan emocionalmente confusa que considera que todo lo que hace su nación merece desprecio y oprobio, mientras que cada asesinato, violación, robo, cometido por sus enemigos les llena sus corazones con admiración y los deja pasmados?"
Berl Katznelson, líder sionista de la década de los 30
Hace años, en los subways de Nueva York un fabricante de rye bread (pan de centeno) había colocado carteles de publicidad, donde se veía, por ejemplo, a un esquimal, comiendo el pan, y abajo estaba escrito, You don't have to be Jewish to like it, (No tienes que ser judío para que te guste).
Hoy podríamos colocar carteles en las universidades de Israel y del mundo con la frase You can be Jewish and hate Jews, (Puedes ser judío y odiar a los judíos). Ser judío, o hijo de judío, no es un obstáculo para ser antisemita. Al contrario, no hay peor antisemita que un antisemita judío. Ni hay peor antisionista que un antisionista judío, aún si ha nacido y/o vive en Israel. Y esto no es nada nuevo. En España, desde los siglos 13 al 15, los que más perseguían y se ensañaban con los judíos, eran los judíos renegados y apostatas. Hoy, los que lideran la campaña contra Israel, acusándolo de ser un país apartheid, neo-nazi, genocida, criminal de guerra, colonialista, ilegítimo, sin derecho a existir, son judíos, incluyendo israelíes y ex-israelíes. Algunos de ellos llegan al extremo de negar el Holocausto y justificar a Hitler.
Las universidades de Israel están llenas de académicos antisionistas que difunden sus ideas y no tienen reparos en usar la presión y la amenaza de malas calificaciones para forzar a sus estudiantes a seguir en sus pasos. Abogan por la liquidación del estado de Israel y su reemplazo por un estado único con mayoría árabe. Escriben libros y artículos pidiendo que Israel sea boicoteado, incluyendo las instituciones que les pagan su sueldo. Entienden, simpatizan y justifican las atrocidades que los palestinos han cometido contra civiles israelíes. Para ellos "no hay israelí bueno ni palestino malo".
Uzi Silber, en su artículo The Jew Flu: The strange illness of Jewish anti-Semitism" (La gripe judía: la extraña enfermedad del judío antisemita), escribió que el judío antisemita "siente más el dolor de los miembros de un grupo ajeno que el dolor de su propio grupo, sentimiento que se metatiza en forma maligna en una identificación moral y emocional con gente cuyo objetivo es exterminar al judío".
Es común acusarlos de self hate (odio a si mismos), pero es un error ya que generalmente esa gente está muy complacida consigo misma, es narcisista, y si sufre de un complejo, es del complejo de superioridad. Hacen gala de ser ellos "los verdaderos representantes de la ética judía", y se enorgullecen de ser mencionados por antisemitas no judíos como ejemplo de "hasta esos judíos piensan como nosotros".
A quienes ellos en verdad odian son a los otros judíos y al estado judío, impulsados por sus convicciones ultra izquierdistas, su identificación con los palestinos, y su deseo de ser aceptados en un mundo donde hay poca simpatía a los judíos. Es una variación del síndrome de Estocolmo, identificándose con los enemigos de los judíos.
Los judíos hoy, al igual que los judíos desde la época bíblica, luchan por su existencia. Los judíos antisemitas son una quinta columna que amenaza la supervivencia de Israel y de las comunidades judías del mundo.

Están matando al río Jordán
El río Jordán, cuyo valle fue comparado por la Biblia al jardín de Dios (Génesis 13:10) es hoy un riachuelo de agua sucia y contaminada. Si la situación no mejora drásticamente, dentro de un año el río estará seco y podrá ser atravesado a pie, tal como lo hicieron los israelitas en la época de Josué (Josué 3:1), pero, esta vez, sin necesidad de intervención divina.
Hace cien años, 1,300 millones de metros cúbicos recorrían raudos sus 251 kilómetros de longitud, bajando―su nombre hebreo Yarden deriva de Yored, "bajar"―desde el lago Kineret al Mar Muerto. Hoy, su caudal anual no pasa de 20 a 30 millones de metros cúbicos de agua contaminada. Su fauna de invertebrados ha disminuido en un 50% y los árboles que bordeaban al río hoy han desaparecido.
Los culpables de la agonía y, al parecer, inevitable, muerte del río Jordán son Jordania, Israel y Siria.
Y no es que los tres países hayan superado su mutua antipatía para unirse contra el río, sino que, por el contrario, es su falta de cooperación y de coordinación lo que ha provocado la crítica situación actual del Jordán.
Los tres países han desviado gran parte del agua del río y de sus tributarios para su propio uso. Israel ha construido el Conducto Nacional de Agua que lleva agua a las ciudades y zonas agrícolas. Jordania y Siria han construido diques en los ríos tributarios para usar el agua en agricultura.
La única forma de salvar al río es aumentando su caudal de agua, pero esto sólo se podría hacer si los tres países limitan el suministro de agua a sus ciudades y zonas agrícolas, y ninguno ellos está dispuesto a aceptar esa demanda.

Así manifiestan su deseo de hacer la paz
Honrar a terroristas asesinos de israelíes, dando sus nombres a calles y plazas, como lo está haciendo la Autoridad Palestina, expresa su verdadera posición respecto a su deseo de paz con Israel.
Boicotear los productos fabricados en Israel y prohibir a los palestinos trabajar en firmas israelíes expresa la verdadera posición de los líderes palestinos respecto a una futura convivencia pacífica y mutua cooperación con Israel.
La absoluta oposición de Hamás (organización que gobierna en Gaza, y que obtuvo la mayoría del voto palestino en sus últimas elecciones) a cualquier negociación de paz con Israel, directa o indirecta, expresa los sentimientos de gran parte de los palestinos respecto a un arreglo pacífico del conflicto.
El boicot de los árabes israelíes a los productos fabricados en Judea y Samaria, iniciado pocos días después de que Abu Mazen anunciara el boicot palestino a los productos israelíes, demuestra claramente a quien los árabes israelíes consideran su líder, y a quien le deben lealtad.