POLITICA DE INTOLERANCIA AVANZA EN EUROPA



LA NUEVA PÓLÍTICA DE TEMOR EN EUROPA
POR DENIS MacSHANE. Newsweek



Hay una nueva división en Europa. No es una cortina de hierro, sino una intolerancia de hierro, a medida que los políticos vuelven a culpar a las minorías por los males de sus países. En Europa Occidental son los musulmanes. En Europa Oriental son los judíos, gitanos y gays. En Holanda, Geert Wilders alcanzó una victoria electoral, en marzo, a horcajadas del anti-musulmanismo, y del populismo anti-Corán. En Hungría, el Partido Fidesz, ganó en grande en las últimas elecciones con ataques al "capital judío... que quiere devorar al mundo entero". A la derecha del Fidesz está el abiertamente anti-judío Partido Jobbik, que ganó sólo dos escaños menos que los socialistas. Sus líderes quieren vestir el uniforme neo-nazi de la Guardia Húngara anterior a 1939, cuando tomen sus bancas en el Parlamento de Budapest.
A los científicos políticos contemporáneos no les gusta resaltar el antisemitismo. Ellos prefieren el término "populismo radical", pero para cualquier persona con la mitad de sentido de la historia europea, los paralelos con una vieja política de hostigamiento al judío, ya no pueden ser desestimados. La dislocación económica y una rápida pérdida de confianza en la política tradicional, dio lugar a movimientos ultra nacionalistas en la primera mitad del siglo pasado. Ahora, una recesión mundial y la búsqueda de alguien a quien culpar, a medida que el empleo y los ingresos desaparecen, está produciendo la misma política tóxica.
El líder del Fidesz, Viktor Orban era, después de 1990, un joven evangelista a favor de la liberalizació n de los mercados abiertos. Ahora adopta un tono mucho más nacionalista. Sus opositores socialistas tuvieron que aceptar un paquete de austeridad del FMI. A diferencia de Grecia - que está siendo ayudada, hasta ahora, por sus socios de la euro zona - Hungría quedó sola cuando los préstamos en euros para comprar casas y autos tuvieron que ser reembolsados, con una constante devaluación del forint. Culpar al Gobierno socialista, a la globalización y al capital internacional, era fácil. Pero el Fidesz fue más allá. En la puja por los votos de la extrema derecha, un parlamentario del Fidesz, Oszkár Molnar, dice que es hora de dar "primacía a los intereses húngaros sobre los de capital global, el capital judío".
Al igual que el Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen en Francia, Jobbik cuenta con el apoyo de cerca del 15 por ciento de los votantes húngaros. El partido checo de extrema derecha ODS, ha tenido que despedir a su líder, el ex primer ministro Mirek Topolánek, después de que atacó los orígenes judíos del actual primer ministro checo y criticó duramente al ministro de transporte gay. En un nuevo libro, “La Derecha Radical Populista en Polonia”, el profesor varsoviano de ciencias políticas Rafal Pankowski, educado en Oxford, escribe: "El antisemitismo es crucial para la derecha populista polaca. El número de judíos en Polonia en la actualidad es mínima, pero el prejuicio anti judío sirve como un código para una hostilidad general contra la diversidad y contra la [liberal] democracia polaca”. Por el momento, la crítica de los políticos nacionalistas está suspendida por que los polacos están de duelo por el Presidente Lech Kaczynski y otros líderes nacionales, muertos en la tragedia aérea de este mes.
Pero los archivos de los activistas de su partido, incluyendo a Michal Kaminski, el más conocido eurodiputado polaco y líder de un pequeño grupo de extrema derecha en el Parlamento de Estrasburgo - es preocupante. Admirador del fallecido dictador chileno Augusto Pinochet, Kaminski utiliza un feo lenguaje acerca de los gays, y dice que pedirá disculpas por la matanza de judíos en suelo polaco en la Segunda Guerra Mundial cuando "los judíos se disculpen por la matanza de polacos".
Los principales partidos políticos han tratado de restar importancia al aumento de los ataques a las minorías. Pero el Fidesz está afiliado al Partido Popular Europeo, de centro-derecha, que agrupa al gobernante Partido Unión Demócrata Cristiana de Angela Merkel, en Alemania, a la Unión para un gobierno de Movimiento Popular de Nicolas Sarkozy, en Francia, y a los partidos gobernantes conservadores en Suecia, Italia y Bélgica. Cuando el derechista austríaco Jörg Haider entró en una coalición en Austria, hace una década, la Unión Europea mantuvo a Viena en una cuarentena política hasta que Haider fue removido. Pero Fidesz ha construido una mayoría masiva atacando al "capital judío" con un lenguaje que, incluso Haider, no se atrevió a utilizar.
Así que el populismo radical - anti-musulmán en Europa occidental, anti-judío en Europa Oriental, y la retórica anti-inmigrantes extranjeros en todas partes – ya no es más una política marginal. En las elecciones generales de Gran Bretaña, todos los principales partidos están tratando de apaciguar el sentimiento anti-extranjero, con un lenguaje sobre los inmigrantes que no tolerarían si se aplicara a los ciudadanos británicos que viven y trabajan en el extranjero. Las comparaciones con la Europa anterior a la guerra, no pueden ser exageradas. El fascismo está muerto y no regresará. Pero una nueva política de intolerancia está en marcha en Europa, y nadie sabe cómo lidiar con ella.


MacShane fue ministro europeo de Gran Bretaña.
Traducido por José Blumenfeld